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Si pueden abrir sus Biblias en
Filipenses capítulo 2 vamos a leer los versículos del
25 al 30 aunque no estudiaremos la sección completa en la tarde
de hoy Filipenses 2 versículo 25 mas tuve por necesario enviaros
a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro
mensajero y ministrador de mis necesidades. Porque él tenía
gran deseo de veros a todos vosotros, y gravemente se angustió porque
habíais oído que había enfermado, pues en verdad estuvo enfermo,
a punto de morir. Pero Dios tuvo misericordia de
él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no
tuviese tristeza sobre tristeza. Así que le envío con mayor solicitud,
para que al verle de nuevo, os gocéis, y yo esté con menos tristeza. Recibidle pues en el Señor con
todo gozo, y tened en estima a los que son como él, porque
por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte, exponiendo
su vida para suplir lo que faltaba en vuestro servicio por mí." ¿Para qué nos dejó el Espíritu
Santo esta porción en Su Palabra? ¿Cómo debe esta sección de la
Epístola a los filipenses, ser alimento para tu alma. Tú y yo debemos exponernos a
estos versículos y no alejarnos de ellos hasta que nuestras almas
sean edificadas, ya sea que estemos leyendo el epístola en nuestras
casas o escuchando un sermón acerca de él. La carta de Pablo
a los filipenses nos ha dejado secciones gloriosas y ya hemos
estudiado algunas de ellas y otras que estudiaremos en el futuro.
Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Haya pues
en vosotros este sentir que hubo en Cristo Jesús. Todo lo puedo
en Cristo que me fortalece. Expresiones que han llenado y
llenan el alma de los creyentes alrededor de todo el mundo. Sin embargo, toda la Escritura
es inspirada por Dios. Y el Espíritu Santo quiere que
aprendas algo de una sección como la que acabamos de leer.
Aquí se nos habla de un personaje que sólo se menciona aquí en
Filipenses, en toda la Biblia. Su nombre es extraño. De lo que
conozco, no he sabido de nadie que haya puesto este nombre a
ninguno de sus hijos, y diríamos, y con razón. Sin embargo, lo
que aquí se dice en estos versículos es suficiente para motivarnos
a imitar a este siervo de Dios tan poco conocido. Muchas preguntas
se pueden levantar acerca de este hombre, no se nos dice mucho,
pero si lo suficiente para nosotros aprender lo que el Espíritu Santo
quiere que aprendamos. Y yo tengo tres preguntas que
hacerle a este texto. La primera pregunta es ¿Quién
fue Epafrodito? ¿Quién fue Epafrodito? Dice el versículo 25, mas tuve
por necesario enviaros a Epafrodito. mi hermano y colaborador y compañero
de milicia, vuestro mensajero y ministrador de mis necesidades.
Tenemos aquí en un sentido una descripción que Pablo da acerca
de ese hombre. Da una descripción en primer
lugar en relación a cómo este individuo estaba relacionado
con Pablo y en segundo lugar cómo este individuo se relacionaba
con la iglesia en Filipos. Los primeros tres Adjetivos o
descripciones que se dan de este hombre tienen que ver con la
relación de Epafrodito con Pablo. Y las dos últimas que se encuentran
en este versículo tienen que ver con la relación de este hombre
con la iglesia de los filipenses. Veamos en primer lugar entonces
a Epafrodito descrito con tres términos por su relación con
Pablo. Y la primera declaración que
se encuentra en el versículo 25 acerca de este hombre es que
Pablo le llama mi hermano. Mi hermano. Y Pablo está reconociendo
que este hombre tiene un mismo origen, un mismo padre. Esta palabra que para nosotros
ya es tan común para describir la relación existente entre los
cristianos, Pablo la está usando aquí con un profundo significado. El nombre Epafrodito fue tomado
del nombre de una de las diosas griegas, la diosa de la belleza
y del amor, Afrodita. Y es muy posible que a este hermano
se le haya dado este nombre porque sus padres fueran adoradores
de esa diosa. Teniendo su origen en Filipos,
una ciudad muy afectada por la cultura griega y en medio de
toda esa cultura gentil, no sería extraño que ese fuera el caso. Ahora, ¿qué había sido el que
ahora le llama hermano a Epafrodito? ¿Qué había sido Pablo antes?
Bueno, Pablo nació judío y creció y se desarrolló como miembro
de una de las sectas más rigurosas del judaísmo. Y muy posiblemente,
si en aquellos días él escuchaba a alguien que se llamaba Epafrodito,
inmediatamente hubiera pensado que se le estaba hablando acerca
de una persona, de uno de estos perros gentiles. ¿Por qué le
llamaban a los gentiles? ¡Perros! ¡No servían a Jehová! Y la palabra que más difícilmente
hubiera utilizado para referirse a una persona así, sería la persona
hermano. muy difícilmente un fariseo como Pablo sólo habría
usado esa palabra para referirse a otro fariseo o a otro judío
pero ahora la primera palabra que utiliza para describir la
relación de este hombre con él es la palabra hermano es así
como él introduce a este hombre y noten que él no dice tuve por
necesario enviarles al hermano epafrodito él dice Epafrodito,
mi hermano. Él es mi hermano. ¿Y cómo ocurrió
eso? El Evangelio de Cristo fue el
instrumento utilizado por Dios para unir a dos personas que
de manera natural hubieran estado completamente separadas la una
de la otra por diferencias de perspectivas religiosas y de
raza. Completamente diferentes. Fue la obra de Dios en Jesucristo
y Dios transforma a este judío orgulloso que no quería saber
de los gentiles y Dios toma a este gentil adorador de dioses extraños
y a ambos los hace miembros de la misma familia. Eso hace Dios. Dice la escritura en Gádatas
capítulo 3 versículo 26 al 28 Todos sois hijos de Dios por
la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que habéis sido
bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay
judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer,
porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. O como dice
Pablo también en Efesios 2.19, así que ya no sois extranjeros
ni adveridizos, sino con ciudadanos de los santos y miembros de la
familia de Dios. O en Galatas 6.10, así que según
tengamos oportunidad hagamos bien a todos y mayormente a los
de la familia de la fe. La enseñanza bíblica no dice
que Dios tiene dos o tres familias distintas, sólo tiene una sola
familia. Y si tú perteneces a la familia
de Dios, entonces los demás creyentes son tus hermanos. Esa es la enseñanza
bíblica. El que dice que está en luz y
aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. He ahí una marca
importante en las Escrituras. Un creyente reconoce a otro creyente
como su hermano y lo trata como tal. veamos a primera de Juan capítulo
3 primera de Juan capítulo 3 versículo 10 podríamos fácilmente leer la
palabra la declaración de Pablo Epafrodito mi hermano y no decir
muchos al respecto sin embargo tenemos enseñanza para nosotros
de esa de esa frase mi hermano en primera de Juan capítulo 3
versículo 10 dice el apóstol Juan en esto se manifiestan los
hijos de Dios y los hijos del diablo todo aquel que no hace
justicia y que no ama a su hermano no es de Dios porque este es
el mensaje que habéis oído desde el principio que nos amemos unos
a otros versículo 14 nosotros sabemos que hemos pasado de muerte
a vida en que amamos a los hermanos el que no ama a su hermano permanece
en muerte todo aquel que aborrece a su hermano es homicida y sabéis
que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él en esto
hemos conocido el amor en que él puso su vida por nosotros
también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos al uno estudiar esta porción
de la escritura y meditar en una palabra tan breve como ésta
uno llega a la conclusión de que nosotros debemos cuidar nuestro
vocabulario. Y debemos cuidar nuestro vocabulario
en el sentido de no convertir la forma en que nosotros hablamos
como creyentes en vana palabrería. Vana palabrería que no signifique
de corazón lo que decimos. Y me temo que estemos acostumbrados
al uso del término hermano. No el hermano fulano, la hermana
fulana. Todo creyente es nuestro hermano
porque es hijo del mismo Dios y eso tiene implicaciones prácticas
sobre cada uno de nosotros. No puede ser en la familia de
Dios que dos hermanos estén distanciados con problemas sin resolver. Eso
no debe ser. Nadie quisiera tener eso en su
hogar, en su casa real, ni ninguna iglesia debería tener tal situación
tampoco. No debe haber hermanos distanciados,
somos hijos del mismo Padre. Dios, nuestro Padre, quiere que
seamos uno, que nos tratemos como hermanos, porque Dios es
nuestro Padre. ¿Y cómo podemos nosotros ofender
a nuestro Padre, que ha hecho tanto por nosotros, nos ha adoptado
en la familia de la fe? ¡Hagamos bien a todos! y mayormente
a los de la familia de la fe. ¿Cómo es tu relación con los
hermanos? ¿Consideras al que está sentado al lado tuyo, tu
hermano? ¿Te ves comprometido y unido
con un lazo especial en el Espíritu porque él es tu hermano? Así
llama Pablo Epafrodito. Epafrodito es mi hermano, mi
hermano. En segundo lugar, él utiliza
la frase, mi colaborador. Mi colaborador. Co-laborador. Alguien que trabaja conjuntamente
con. Alguien que labora y trabaja
juntamente conmigo. Y con esto Pablo está claramente
transmitiendo la idea. de que el ministerio es una labor
ardua y una labor que se realiza con la ayuda de muchos. El ministerio,
hermanos, es un trabajo. Y es en ese trabajo que el apóstol
Pablo tenía varios colaboradores. Este hombre no era solo hermano
en la fe del apóstol Pablo, sino que también era un hermano industrioso
y trabajador en la obra de Cristo y en el servicio de los santos.
Pablo le escribió a Timoteo diciendo, si alguno anhela obispado, buena
obra desea. El ministerio es un trabajo,
por eso también dijo, os rogamos hermanos que reconozcáis a los
que trabajan entre vosotros y os presiden en el Señor y os amonestan,
y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Es un trabajo, I Tesalónica 5,
12 y 13. Y en otra ocasión, 1 Timoteo 5, 17, los ancianos que gobiernan
bien se han tenido por dignos de doble honor, mayormente los
que trabajan en predicar y enseñar. Es un trabajo. La verdadera predicación
es un trabajo. Y el mismo Señor nos enseñó a
orar, que nos envíe, que envíe obreros a su miez. Son trabajadores. Es una obra a realizar. Pablo llama así un colaborador
a Timoteo, en varias referencias a Tito, a Priscila y Aquila,
a Urbano, Filemón, Marcos, Aristarco y Lucas, entre otros. Y llama
aquí mi colaborador a Epafrodito, a ese siervo que nosotros del
que nos conocemos muy poco y que encontramos aquí en esta sección
de Filipenses. El Padre Fraudito había sido
enviado por la Iglesia de Filipos a llevar una ayuda a Pablo. Pero cuando lo hizo, él no se
quedó como turista un par de meses allí en Roma para conocer
un sinnúmero de cosas que no había en Filipos. Dijo, yo voy
y le llevo el asunto a Pablo. y de ahí determino tener unas
vacaciones de tres meses y me quedo conociendo el Coliseo,
ciertas cosas, no. Él fue a ayudar a Pablo, no se
quedó gozando de la vida dejando a Pablo resolver un cúmulo de
cosas difíciles de hacer por sí solo. Epafrodito era un hombre
con quien Pablo podía contar. Pablo podía contar con él, es
mi colaborador. Estaba dispuesto a trabajar dándole
una mano al apóstol. Quizás podía ayudarlo predicando
la palabra en uno que otro lugar en Roma. Era un hombre que compartía
la visión y la carga ministerial que el apóstol Pablo tenía. Era
un hombre de una misma mente con el apóstol Pablo. Y podía
Pablo contar con él. Disponible mi colaborador. La pregunta que nosotros debemos
hacernos es ¿somos nosotros colaboradores en la causa del Evangelio de
Cristo? ¿Somos nosotros colaboradores? En tercer lugar, Pablo describe
a Epafrodito como compañero de milicia, mi compañero de milicia,
camarada de armas. Pablo usa ese término también
en Filemón versículo 2. Dice Filemón 2 y a la amada hermana Apia y Arquipo,
nuestro compañero de milicia, de la iglesia que está en tu
casa, compañero de milicia. Puede ser que Pablo utilizará
este término para referirse a la vida cristiana como una batalla
y a cada creyente como un soldado de Cristo. Y todo creyente ciertamente
debe estar vestido con la armadura de Dios. Pero la obra del ministerio
también es vista por Pablo de un modo peculiar, como una batalla
o una guerra. Y Pablo puede estar considerando
aquí a este compañero de milicia, no tanto desde el punto de vista
de epafrodito como creyente, que epafrodito como alguien que
trabajaba en el ministerio junto con él. Podemos ver, por ejemplo,
1 Timoteo 1, 18. Cómo Pablo hace uso de esta figura. Primera Timoteo 1, 18. Dice Pablo,
este mandamiento, dijo Timoteo, te encargo para que conforme
a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites
por ellas la buena milicia. Tú estás enrolado, tú estás en
las filas del ejército de Jesucristo. Capítulo 6, versículo 12. Pelea la buena batalla de la
fe, hecha mano de la vida eterna, a la cual así mismo fuiste llamado,
habiendo hecho la buena profesión, delante de muchos testigos. Segundo
Timoteo 2, 3. Tú, pues, sufre penalidades como
buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda
en los negocios de la vida a fin de agradar a aquel que lo tomó
por soldado. Y segundo a los Corintios 10.3,
noten el lenguaje militar. Pues aunque andamos en la carne,
no militamos según la carne, porque las armas de nuestra milicia
no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de
fortalezas. Refutando argumentos y toda altivez
que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo
pensamiento a la obediencia a Cristo. Es un lenguaje militar. El ministro
no solo es alguien que como cristiano está en una batalla espiritual
contra el diablo y contra el pecado. No. Él es también alguien
que está luchando contra sus corrupciones, pero como buen
soldado en el ministerio. Lucha contra los razonamientos
y las excusas de los hombres. Contra las falsas enseñanzas
de los emisarios del error. Los pastores tienen que luchar
contra los prejuicios de hombres sin Dios. Prejuicios que tienen
las personas contra el Evangelio. contra la ignorancia de las cosas
de Dios un pastor tiene que luchar en contra de estas cosas y Pablo
utiliza un lenguaje militar para hablar cuál es la naturaleza
de la obra del ministerio y es como si fuéramos allí como un
ejército a destruir estas fortalezas y llevar todo obediencia de los
hombres cautivos estos hombres a la obediencia a Cristo y si
para eso hay que actuar como un soldado hay que actuar como
un soldado Es el ministro el que tiene que luchar contra el
orgullo de los hombres, que rechaza el único remedio para sus necesidades. Tanto para los que no conocen
al Señor, como a unos que conocen al Señor. Llevando la palabra
de Dios, nuestras armas no son carnales, sino espirituales,
poderosas para derribar estos argumentos y esta altivez. Pero
para eso hay que ser soldados. Y dice Pablo, él es mi compañero
de milicia. Epafordito había mostrado ser
un buen soldado de Cristo. Pablo veía en él alguien que
luchaba por los mismos intereses por los que él estaba luchando.
Y nos preguntamos, ¿estamos nosotros luchando de la misma manera?
¿Estamos luchando por los mismos intereses? Somos nosotros soldados
de Cristo. Vemos pues entonces en primer
lugar como Epafrodito es descrito en términos de su relación con
Pablo. Y ahora en segundo lugar le vemos
descrito por su relación con la iglesia en Filipos. Y Pablo
le llama vuestro mensajero. Vuestro mensajero. La palabra
que se usa es la palabra apóstol. que significa básicamente alguien
que ha sido comisionado para algo o alguien a quien se le
ha delegado algo. Epafrodito no era un apóstol
con A mayúscula, no fue uno de esos que fueron especialmente
seleccionados para cumplir con la tarea de establecer el fundamento
de la iglesia según Efesios capítulo 2 versículo 20. Era un mensajero
enviado por la iglesia de Filipos. En otras palabras, este siervo
no llegó a Roma porque un día él estaba sentado en su casa
y se le ocurrió la idea, óyeme, pero si yo reúno cierto dinerito
y voy y se lo llevo a Pablo, yo creo que sería una buena idea.
¡No! Él no fue algo que se le ocurrió, no fue una empresa personal. Esto era una actividad de la
iglesia. una actividad de la iglesia,
por eso Pablo le llama vuestro mensajero. Él era el mensajero
de la iglesia de los filipenses. Él fue designado y escogido oficialmente
por la iglesia para esta labor. Oficialmente. Y la labor fue
de esa manera realizada por toda la iglesia. Cuando Pafrodito
hizo esto, era la iglesia de los filipenses que estaba haciendo
esta labor. Y debe ser así nuestro anhelo,
servir a Cristo y al pueblo de Cristo a través de los ministerios
de la iglesia. Al final habremos hecho algo
para el Señor que será reconocido como una labor de la iglesia,
no mía personal. Y es el deseo de gloria personal
el que lleva a muchos a actuar independientemente de la iglesia
para servir a Cristo. El deseo de gloria personal.
Y con eso no estoy diciendo que todo servicio cristiano se desenvuelve
necesariamente en el contexto de los ministerios de la iglesia.
Todos debemos ocuparnos de las buenas obras como creyentes.
Pero Dios ha depositado en las manos de la iglesia actividades
y funciones que los hombres han querido divorciar de la vida
de la iglesia local. y el Señor ha establecido orden
y una estructura de autoridad para el cumplimiento de la misión
de la iglesia. Cristo es la cabeza y ha dado
órdenes sobre cómo deben hacerse las cosas en su casa. Y no tenemos
manera de saber qué posición ocupó el Pafrodito en la iglesia,
si él fue pastor o si él fue un diácono, pero lo cierto es
que este hombre no actuó solo, sino que fue escogido por la
iglesia para cumplir con esta misión que ellos consideraban
como muy importante. Podemos aprender de este hombre
nuestra responsabilidad de someternos a la autoridad de otros. Él no
actuaba independientemente. Se sometió a la iglesia aceptando
una misión con un viaje tan largo con una gran responsabilidad
en sus manos. Él lo aceptó. Se sometió a Pablo
cuando se decidió que debería regresar a Filipos. Él tomó...
todas las decisiones de Pablo las seguía él. Por eso, noten
bien que el texto dice, me fue necesario, tuve por necesario
enviar a ese Pafrodito. ¿Quién fue que lo tuvo por necesario?
¡Pablo! ¡Pablo! No fue simplemente que
a ese Pafrodito se le ocurrió. Él estaba bajo la autoridad,
el apóstol Pablo. No se reveló a la idea bajo la
pretensión quizás de mejores planes. Y la piedad, hermanos,
pues, es importante decir, se manifiesta grandemente. en la
sumisión de nuestras almas a la autoridad de otros. Y es el pecado
lo que lleva a los hombres a tratar de imponer su independencia. Y hoy en día hay un independentismo
muy dañino que las personas quieren disfrutar simplemente por el
egoísmo que hay en el corazón. Por el egoísmo que hay en el
corazón. El apóstol Pablo, Pedro, perdón, sabía decir a su gente,
jóvenes, estad sujetos a los ancianos. y todos sumisos unos
a otros, revestidos de humildad, revestidos de humildad. La sumisión
de unos a otros, y Pablo en Efesios 5.21, someteos unos a otros en
el temor de Dios, someteos unos a otros. Para muchos de ustedes
jóvenes, esto comienza en vuestros hogares, comienza en vuestros
hogares. ¿Te estás sometiendo de corazón
al gobierno de tus padres? o estás dando lugar a una rebeldía
en tu corazón que te seguirá por el resto de tus días si tú
no encuentras a Jesucristo. No quieres a Dios reinando sobre
tu vida y cosecharás el fruto amargo de una vida independiente. El mundo entero está bajo la
maldición de una supuesta libertad que la serpiente le prometió
a Eva. Y así como la tierra hoy está
bajo maldición por ello, muy posiblemente recaerá sobre ti
la maldición de tomar las decisiones en tus manos y quedarás bajo
la maldición de Dios por querer imponer tu independencia en todas
las cosas. Independentismo peligroso. ¿Quieres
hacer las cosas a tu manera? Puedes tomar la decisión de hacer
las cosas a tu manera. Pero conjuntamente con esa decisión,
estás eligiendo las consecuencias dolorosas y amargas que tantos
han tenido que tragar con el paso de los años. Una cosa va con la otra. Este
hombre, Pafrodito, era un ejemplo de un hombre que estaba allí
sometido a la autoridad de la iglesia. Cuando estaba con Pablo,
era un hombre bajo autoridad. Un hombre bajo autoridad. En
segundo lugar, Pablo no solamente le llama a este siervo vuestro
mensajero, él le dice también que él es ministrador de mis
necesidades. Ministrador de mis necesidades. Si vamos a Filipenses 4.18, encontramos
la única otra referencia que aparece sobre este personaje.
Filipenses 4.18, el apóstol Pablo dice, pero todo lo he recibido y tengo
abundancia, estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que
enviasteis, olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. Este hombre fue escogido para
suplir las necesidades de Pablo. La iglesia se había preocupado
por ese gran siervo de Dios que trabajó en la fundación de la
congregación de Filipos. Recolectaron una ofrenda para
suplir las necesidades del apóstol. Como habíamos dicho ya en un
estudio anterior, la relación que había entre los filipenses
y Pablo era una de tanta confianza e intimidad que llevaba al apóstol
Pablo a aceptar la ofrenda de los filipenses que rechazó de
otras iglesias. Pablo se sentía en la libertad
de aceptar una ofrenda de esta iglesia. No iba a ser malinterpretado
y había una relación de mucha confianza entre unos y el otro. Y así pues ellos envían a través
de Epafrodito esta ofrenda al gran apóstol Pablo. Suplieron
sus necesidades materiales, pero también posiblemente estaba incluido
en la misión suplir las necesidades sociales del apóstol de compañía. Ustedes recordarán que el apóstol
Pablo era alguien también con necesidades sociales. Él mismo
le pidió a Timoteo, por favor ven pronto, no me dejes solo.
Y la compañía de Epafrodito debió ser importante en esos momentos
para el apóstol Pablo. Sabemos por otras epístolas cuánto
Pablo disfrutaba la compañía de hombres que tuvieran un mismo
sentir con él, una misma forma de pensar. Y Epafrodito era un
hombre con quien Pablo se sentía a gusto. Y podemos ver en el
contexto que fue con desprendimiento que el apóstol Pablo decidió
enviar de regreso a Epafrodito a los filipenses. De manera que
hemos visto algo acerca de quién fue este hombre. ¿Quién fue Epafrodito? Pasemos a ver en segundo lugar
otra pregunta. Una segunda pregunta acerca de
esta sección de la Palabra de Dios es ¿Y qué pasó con Epafrodito? ¿Qué pasó con Epafrodito? Ya
sabemos algo acerca de quién él era. Ahora veamos qué pasó
con él, porque se menciona en nuestro pasaje. Le damos los
versículos 26 y 27. porque él tenía gran deseo de
veros a todos vosotros, y gravemente se angustió porque habíais oído
que había enfermado. Pues en verdad estuvo enfermo,
a punto de morir, pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente
de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre
tristeza. Por lo que observamos en el encabezado
anterior, sabemos que Epafrodito fue el hermano comisionado por
la iglesia de Filipos para viajar a Roma y llevar a Pablo una ofrenda
muy oportuna para sus necesidades. Pero en medio del cumplimiento de
su deber, Epafrodito se enferma de un modo sumamente grave. El
versículo 30 nos explica lo que él estaba haciendo cuando se
enfrentó con esa enfermedad. Dice que estuvo exponiendo su
vida para suplir lo que faltaba en vuestro servicio por mí. ¿Qué
estaba haciendo él? Cumpliendo con la misión de llevar
a Pablo esta ofrenda. en medio de esta situación es
cuando él se enferma tratando de llevar esta ofrenda, no sabemos
a qué tipo de cosas se expuso, si fue algo en el ambiente no
sabemos si el viaje fue quizás muy peligroso, no sabemos los
detalles, lo que sí sabemos es que Pablo dice muy bien que fue
precisamente en el cumplimiento de esa misión que él se expuso
a algo o a condiciones que le llevaron a enfermarse muy gravemente
De manera que este siervo estaba bien dispuesto a servir la iglesia
y a Pablo, y en medio de ese servicio, desinteresado, es que
él se encontraba cuando entonces enfermó. Y no sólo eso, sino
que la razón misma de su enfermedad era la misión que él debía cumplir.
Dice el mismo texto anteriormente en el versículo 30, porque por
la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte. Por la obra de Cristo
estuvo próximo a la muerte. Era sirviendo. Fue por esa razón
que él enfermó. ¿Qué enfermedad fue? Tampoco
sabemos cuál fue la enfermedad. Pero fue una enfermedad tal que
por poco se muere. Lo dice Pablo en el versículo
27. En verdad estuvo enfermo a punto de morir. Y vuelve a repetirlo en el 30.
Porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte. Era una enfermedad que estaba
casi listo, Pablo ya estaba esperando, quizás lo peor quizás estuvo
acostado con fiebre y sin fuerzas por muchos días por muchos días
acostado y no sabía qué iba a pasar con este hombre nadie daba con
qué hacer, los médicos no le daban mucha esperanza y Pablo
estaba en aflicción por la condición que enfrentaba y el juicio que
se acercaba y ahora tenía otra tristeza y era epafrodito enfermo
al lado de él con la posibilidad de que se podía morir Y Pablo
estaba triste, dice el pasaje. Y es muy posible que Pafrodito
no haya viajado solo cuando hizo este viaje de Filippos a Roma,
sino que haya venido acompañado de otros hermanos para traer
a esta ofrenda. Quizás por la cantidad de dinero que estaba
manejando, venía acompañado con una ayuda. Y quizás en vista
de la situación que había pasado, estos hermanos decidieron regresar
solos porque Pafrodito había quedado enfermo atrás en Roma.
Ellos llegan a Filipos y dan allí a la iglesia noticias de
la enfermedad que tenía Epafrodito. Y la iglesia desde luego se preocupa
por este amado hermano que ha enfermado tan gravemente y lejos
de su casa. Mientras tanto, en Roma, el Señor
se ha manifestado con su mano misericordiosa, sanando a Epafrodito. Dice el versículo 27, Pero Dios
tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también
de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza. Pablo sabía que Epafrodito, después
de estar por un tiempo tan enfermo y tan cerca de la muerte, había
sido levantado por Dios. Las medicinas pudieron haber
tenido su lugar, pero en última instancia fue la misericordia
de Dios, la manifestación de la bondad de Dios hacia el que
está en miseria. Eso levantó a Epafrodito de esa
cama. La misericordia divina lo levantó
a este hombre a poder ser otra vez útil en el reino de Cristo. y de esa manera no sólo fue Epafrodito
el objeto de la misericordia divina sino también Pablo dice
no sólo él yo también fui objeto de la misericordia de Dios porque
al levantar Epafrodito no sólo se ve la bondad de Dios sanando
a este hombre sino también la bondad de Dios trayendo otra
vez gozo en mi corazón de que yo no tuve que pasar por la experiencia
de perder a este compañero la misericordia divina la misericordia
divina, Epafrodito para ser sanado y Pablo para que no sea añadida
tristeza sobre la que tenía decidieron misericordia divina solamente
por la misericordia de Dios ahora hermanos una nota en este punto
la misericordia de Dios nosotros la podemos ver en todos los eventos
de nuestra vida. En todos los eventos de nuestra
vida. Porque alguien puede decir, ¿pero
cómo puedo yo decir que he sido objeto de la misericordia de
Dios? Si yo estuve tan enfermo que por poco me muero. Si hubiera
sido una gripe, pero fue una enfermedad que por poco me muero.
¿Cómo puedo decir que Dios tuvo misericordia de mí? Si tuvo misericordia
de ti, ¿en qué no te moriste? ¿No te moriste? Podemos ver la
misericordia de Dios en todos los aspectos de nuestra vida.
Hermanos, pero para eso tenemos que estar en búsqueda de la misericordia
de Dios. Tenemos que estar en búsqueda de aquellas cosas que
nos llevarán a glorificar a nuestro Dios en medio de las dificultades.
Hay algo peor a haber perdido a un amigo, ¿sí? Haber perdido cuatro o cinco
al mismo tiempo. ¡Eso es peor! Es una misericordia
de Dios que hoy la familia en sus casas estuvieron sentados
comiendo. Porque hay personas, hay familias
que han perdido en un solo día a todos sus familiares. A todos. Hermanos, no es una misericordia
de Dios que nosotros estemos aquí sentados. La vida es una
misericordia. tenemos que verlo así, la vida
es una misericordia y estamos aquí para glorificar el nombre
de nuestro Dios pero en todas las cosas hermanos en todas las
cosas podemos ver la misericordia divina para con nosotros favoreciéndonos
y no dándoles todo lo peor que nosotros no merecemos si buscamos
bien si meditamos y si no damos lugar a ser llevados por los
pensamientos de las maquinaciones del maligno. Vamos a ver la misericordia
de Dios en todos los eventos de nuestra vida. Ahora Epafrodito estaba sano,
pero la iglesia en Filipos pensaba que él estaba todavía enfermo.
Y esa situación produjo una gran angustia en Epafrodito. Nota
lo que dice el versículo 26, lee el versículo 26. porque él
tenía gran deseo de veros a todos vosotros y gravemente se angustió
porque habíais oído que había enfermado Pablo usa cuando dice
el gran deseo que tenía de ver el pavrodito a los filipenses
La misma palabra que él había usado en ocasiones para hablar
de un ardiente deseo de ver a otros, como en Romanos 1.11, I Tesalónica
3.6 y II Timoteo 1.4, para ver a los romanos, para ver a los
tesalonicenses y para ver a Timoteo, su amado hijo. Es una palabra
que comunica mucha emoción. En la misma epístola los filipenses
se usa en el capítulo 1, versículo 8, porque Dios me es testigo
de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo.
es amor tiene mucha emoción cargado y en el capítulo 4 versículo
1 así que hermanos míos amados deseados gozo y corona mía deseados
es una palabra de emoción es una palabra emotiva cuán gran
deseo tenía Epafrodito de verlos a ustedes además se nos dice
que ya sano Epafrodito se angustió gravemente gravemente ¿Y cuál
fue la razón de su angustia? Que sus hermanos filipenses habían
oído que él se había enfermado. ¿Esa era la angustia de Pafrodito? Él oye, él sabe que estos hermanos
han llevado el reporte a Filipos de que él está enfermo, gravemente
enfermo, a punto de morir. Él es sanado por el Señor, por
la misericordia divina, Pero ahora estos aquí, que están bien
lejos, piensan todavía que él está en esta condición. Quién
sabe, se pudo haber muerto y todavía no nos hemos enterado. Pudo haber
pasado eso. Y él está entonces aquí en Roma,
preocupado por nuestros hermanos que no saben la noticia de que
él está sano. Y él está preocupado, gravemente
angustiado de que estos hermanos piensan que él está mal. Y si
yo estoy bien, yo no quiero que se preocupen. Noten cuál era
la razón de la angustia de él. Se angustió porque en una época
en la que no había telégrafo y mucho menos teléfono, los filipenses
se habían quedado con una información perturbadora, pero que era obsoleta. Ya él no estaba enfermo. Y tal
hecho angustió al afrodito grave, gravemente. Y él estaba sufriendo
por los filipenses. En lugar de los filipenses, él
estaba sufriendo lo que ellos estaban pasando por allá, la
angustia que ellos debían tener en Filipos. Y es la palabra la
que se utiliza aquí, la misma y solamente se utiliza dos veces
más en el Nuevo Testamento. Y en las dos ocasiones se relaciona
con Nuestro Señor en el huerto de Getsemaní. Es la misma palabra
que aparece allí cuando dice que Jesús comenzó a entristecerse
y angustiarse en gran manera. Esa era una angustia que no tiene
que ver con nada físico. Nuestro Señor no había recibido
ningún golpe. Ningún golpe. Ningún efecto en
su cuerpo. Pero estaba angustiado. Muy angustiado. Era algo del alma. Era algo de
la mente. Y de la misma forma, epafrodito.
Epafrodito está gravemente angustiado. No por nada físico, está bien.
Pero gravemente angustiado en su alma y en su mente, pensando
en que los hermanos en Filipo están preocupados. Una de las
razones que Pablo tenía para enviar a Epafrodito de regreso
a Filipos era este mismo hecho mencionado en el versículo 26.
Pablo decide enviar a Epafrodito de regreso por ese hecho, por
la gran angustia de Epafrodito, por los hermanos. Y después él
va a aclarar más para el mismo gozo de los filipenses más adelante.
Pero él tenía un gran deseo de ver a los filipenses y por supuesto
de ser visto sano y salvo por ellos. y en eso se muestra la
gran empatía que tenía este siervo por los hermanos una gran razón
para enviar a Epafrodito de regreso era Epafrodito mismo Pablo vio
lo que estaba pasando a Epafrodito y una buena razón para mandarle
de regreso era en lo que estaba pasando en el alma de Epafrodito
estaba gravemente angustiado gravemente angustiado ya no soportaba
más el hecho de que estos hermanos estuvieran preocupados sin necesidad
Noten hasta donde llegaba la empatía de este hombre. Cuanta
consideración mostró hacia los sentimientos de los vesipilipenses.
Mucha consideración. Su mente estaba en un constante
estado de distracción, perturbado por sus hermanos, preocupado
por la preocupación de los otros. Y en vista de todo esto, Pablo
tuvo por necesario enviarles a Epafrodito de regreso. Y al
hacerlo, iba a ir acompañado de esta epístola. que explicaría
todo lo sucedido de pluma del apóstol a quienes ellos habían
enviado la ayuda. Epístola que también llegaría
con muchas otras explicaciones, exhortaciones y enseñanzas necesarias
para la iglesia. Hasta aquí entonces hemos visto
quién era este hombre epafrodito, qué pasó con este hombre epafrodito
y veamos ahora nuestra tercera pregunta que vamos a hacer a
esta sección y es ¿qué aprendemos del caso de Epafrodito? ¿Qué
aprendemos del caso de Epafrodito? En primer lugar, podemos decir
que el caso de Epafrodito nos estimula a servir a la Iglesia
de Cristo. El caso de Epafrodito nos estimula
a servir a la Iglesia de Cristo. Este hombre se había ganado la
confianza de la iglesia de los filipenses. Epafrodito había
aprendido a ser fiel en lo poco. Y el Señor le encomendó entonces
cosas grandes en sus manos. Y hermanos debemos preguntarnos
¿Te puede poner el Señor sobre lo mucho? ¿Has sido tú fiel en
lo poco? ¿Para el Señor entonces así ponerte
sobre lo mucho? ¿Qué tan fiel tú eres a las encomiendas
que el Señor ha puesto en tus manos? Quizás hay cosas muy pequeñas,
muy, muy pequeñas. Quizás tú ves cosas delante de
tus ojos que puedes decir, ¿y para qué sirve esto que yo estoy
haciendo? Bueno, dice la Escritura que nosotros debemos ser fiel
en lo poco. Debemos ser fiel en lo poco. En esas pequeñas
cosas es que se manifiesta nuestra verdadera fidelidad. Ahí se manifiesta
nuestra verdadera fidelidad. Los hermanos de Filipos pidieron
tanta fidelidad en este hombre que podían encomendar a este
hombre X cantidad de dinero para llevar a Pablo en Roma. No sabemos, pero podemos suponer
que él pudo haber dado muestras de ser un hombre de confianza,
porque habiéndosele puesto en sus manos cantidad mucho menor
de dinero, había dado muestras de fidelidad. Y el Señor después
lo puso sobre lo mucho, lo puso sobre lo mucho. Ahora hermanos,
todos nosotros nos desenvolvemos de una manera u otra con la vida
de la iglesia. ¿Estás tú siendo fiel en lo poco?
Bueno, por eso que yo hago ni se nota, son... ¿Estás tú siendo
fiel en lo poco? Porque si eres fiel en lo poco,
el Señor te buscará cosas grandes en las que tú podrás también
ser fiel. La pregunta es ¿Por qué hacemos
lo que hacemos? Tienes que comenzar a ser fiel
si se te pone un proyecto grande en tus manos o más bien se manifiesta
nuestra fidelidad cuando no importa si es un proyecto grande o pequeño
yo lo hago para la gloria de Dios y para el servicio de Cristo
no sirviendo al ojo, no sirviendo a los hombres sino a Cristo hermanos, ver el ejemplo de Epafrodito
debe ser un estímulo para todos y cada uno de nosotros de comprometernos
con servir fielmente a la Iglesia de Jesucristo ¿Qué es la Iglesia? Bueno, la Iglesia no es el edificio.
La Iglesia son los miembros que componen la Iglesia. La comunidad
de creyentes, llamados por Dios a estar en un mismo lugar. Esa
es la Iglesia. ¿Y sabes qué? Eso te incluye
a ti. Eso te incluye a ti. ¿Y cuál es tu servicio a la Iglesia?
Se puede contar contigo. Se puede contar contigo. La Iglesia,
hermanos, no existe para uno. uno existe para la iglesia. En segundo lugar, el caso de
Epafrodito nos enseña a no ignorar las emociones de los demás. El
caso de Epafrodito nos enseña a no ignorar las emociones de
los demás. Podemos no conocer todos los
detalles de la historia de este hombre. Podemos carecer de mucha
información acerca de Pafrodito. Pero una cosa está bien clara.
La gran sensibilidad que tenía para con los demás. Era un hombre
considerado. Sufrió el sufrimiento de los
demás. Fue un hombre de gran empatía.
La empatía es sentir lo que el otro siente. sentir lo que el
otro siente. El egoísmo del hombre puede ser
tal que le lleve a ignorar y a menospreciar cómo los demás se sienten ante
determinadas acciones y circunstancias. No es ser considerado no pensar
en las emociones de los demás. Bueno, ese es su problema, cómo
él se sienta, esto es lo que yo tengo que hacer y de esta
forma y se acabó. No, hermanos, no vemos el ejemplo de Pafrodito
de esta forma. Bueno, si ellos quieren saber, que envíen a alguien,
que averigüen cómo yo estoy. No, Pafrodito no estaba pensando
así. Él angustió, se angustió gravemente, dice el texto. Gravemente. Y nos preguntamos de nuevo, ¿para
qué nos dejó el Espíritu Santo esa sección en la Palabra de
Dios? ¿Cómo va a ser de alimento esta
porción de la palabra de Dios para nosotros como creyentes?
Pues hermanos, indiscutiblemente, el Espíritu Santo tiene gran
interés, marcado interés, en que notemos el énfasis que recae
sobre este pasaje en la existencia de las emociones en la vida humana. Y en la consideración que nosotros
debemos tener de estas emociones. Notemos el pasaje. Notemos el
pasaje. Dice el versículo 26. Él tenía
gran deseo de veros a todos vosotros y decíamos que esa es una palabra
llena de emoción. Y gravemente se angustió, emoción,
porque había hizo oído que había enfermado. Y se menciona implícitamente
las emociones de los filipenses que estaban preocupados en Filipos.
Versículo 27. Pues en verdad estuvo enfermo,
a punto de morir, pero Dios tuvo misericordia de él. Y no solamente
de él, sino también de mí. ¿Para qué? Para que yo no tuviese
tristeza sobre tristeza. Dios interesado en las emociones
de Pablo. Dios fue misericordioso con Pablo
para que en sus emociones no tuviese tristeza sobre tristeza. Veciclo 28. Así que le envío
con mayor solicitud para que al verle de nuevos gocéis emoción
y yo esté con menos tristeza. Versículo 29, recibidle pues
en el Señor con todo gozo. con todo gozo en versículo 30
porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte exponiendo
su servicio para suplir lo que faltaba en vuestro servicio por
mi identificación de los filipenses con las necesidades del apóstol
Pablo vemos emociones por doquiera en estos breves versículos emoción
y emoción y emoción pero lo que se destaca indudablemente la
gran empatía que tenía Epafrodito hacia los filipenses Este hombre
se mortificó grandemente, se preocupó grandemente porque pensaba
que ellos estaban allá aislados y no sabían lo que estaba ocurriendo
en Roma. Preocupado grandemente. Dice la Escritura que debemos
gozarnos con los que se gozan y llorar con los que lloran,
Romanos 12, 15. O en lo que dice Hebreos capítulo 13, en el versículo
3. Acordaos de los presos como si estuvierais presos juntamente
con ellos. y de los maltratados como que
también vosotros mismos estáis en el cuervo. Identificación. Identificación poniéndose en
el zapato de los otros. Identificarnos con los demás,
hermanos, no es un asunto de personalidad. Bueno, es que yo
no soy así. Es un deber cristiano. Un deber
cristiano. Y ese deber es imposible de llevar
a cabo. cuando alguien está lleno de
sí mismo. Una persona que se preocupe sencillamente
sobre cómo las cosas le afectan a él, no podrá identificarse
con los demás. Ese egocentrismo elimina la capacidad
de ponerse uno en el lugar del otro, lo elimina. ¿Qué nos exhortó
Filipenses en el capítulo 2, en el versículo 4 que estudiamos
recientemente? No mirando cada uno por lo suyo
propio, sino cada cual también por lo de los otros. no mirando
solamente cada cual por los suyos, sino los de los otros. ¿Cómo
afecta lo que yo estoy haciendo, lo que estoy pensando a mi hermano,
a mi familiar, a mi padre, a mi hijo? ¿Cómo afecta? La falta de consideración hacia
los demás es un pecado en el que cualquiera puede caer, cualquiera. Pero de manera particular debemos
aclarar que es un pecado del que los jóvenes son fácil presa.
Fácil presa. Es muy fácil para los jóvenes,
muy fácil pasar por alto el cómo se sienten sus padres, sus hermanos,
sus profesores o sus amigos en diferentes circunstancias. No
entienden la preocupación de una mamá que no sabe dónde estaba
su hijo. No lo entienden. No entiende
por qué hay que alarmarse tanto porque simplemente lo vieron
un día junto a una compañía no santificante o de dudosa reputación. No lo entienden. No le duele
el esfuerzo que le implicó a los padres comprar a ese regalo que
le hicieron. Y ahora menosprecia porque simplemente
no era exactamente lo que él quería. No lo entiende. Falta de consideración, falta
de cómo se siente el otro. no se ponen en el lugar del otro
y esa falta de consideración llega tan lejos, hermanos, y
hasta allí debemos verlo, que pasan por alto hasta cómo se
siente Dios cuando pecan contra Él. Hoy tus padres te pueden decir
que te pongas en el lugar de ellos. Hijo mío, ponte en mi
lugar y sabrás por qué yo hago lo que hago. Pero créeme, si
es la voluntad de Dios, Algún día tendrás un hogar y serás
padre. Y en aquel día vas a querer que
tus hijos sean considerados contigo. Ojalá que no se repita la escena
hacia ti de la falta de consideración que tienes hacia tus padres.
Pero noten el énfasis hermano de este pasaje con las emociones.
El Espíritu Santo quiso que aprendiéramos este aspecto. Pregúntate cómo
se sintió mi hermano o mi hermana con aquello que pasó o con lo
que dije. antes de que caigas en el pecado del chisme, ¡hazte
la pregunta! ¿Cómo se va a sentir mi hermano
o mi hermana si se entera de lo que yo pienso decir? ¡Piensa! ¿Cómo va a afectar a los demás
lo que pienso hacer? Son todas preguntas buenas para
hacer si queremos deberas imitar el buen ejemplo del epafrodito
según el Espíritu Santo, lo dejo aquí en este pasaje. ¿Se puede
decir que eres una persona considerada? ¿Te pones en el lugar del otro?
¿Qué te angustia tanto? ¿Sólo tus problemas o también
los problemas de los demás, como si fueran tuyos? ¿Cuál es la
realidad en tu vida? Porque el texto da la impresión
de que Pafrodito se angustió más por los filipenses que por
la enfermedad que por poco le lleva a la muerte que tuvo anteriormente.
Esa es la impresión que da el pasaje. El egoísmo humano es
tal que podría llevar a alguien a pensar que por la enseñanza
de este pasaje Él puede empezar a demandar a los demás que se
fijen más en cómo Él se siente. Este pasaje te lleva a ti a pensar
más en cómo el otro se siente. El punto de este pasaje no es
ese, sino a llevarnos a todos, no a demandar atención sobre
nosotros mismos, sino a fijarnos más en los demás y a ser considerados.
Cuidado, hermanos, con algunos chistes. Cuidado, hermanos, con
algunos chistes. Puede que cierto chiste sobre
un hermano te cause mucha risa. Pero te preguntaste cómo se sentirá
el otro. Porque puede ser que si lo hacen
contigo, tú no te sientas mal. Pero te pusiste tú en el lugar
del otro. No es cómo te sientes tú, es
cómo se siente el otro. Hermanos, si podemos seguir.
Las aplicaciones de estos son muchas. Y muy importantes para
la vida de nuestra iglesia. Sólo espero que el Espíritu de
Dios nos ayude a ser hacedores de la Palabra en este mismo punto. Tan importante es esto que la
decisión misma de Pablo de enviar de regreso a Epafrodito se basó
en parte en este asunto. Tuve por necesario enviar a ese
Epafrodito porque él tenía gran deseo de veros y gravemente se
angustió porque había desoído que había enfermado. Porque cualquiera
esperaría, bueno. en la logística de Pablo, que
piensa que este hombre va a ser más útil en el ministerio, en
Filipos, porque allí él va a dedicarse un ministerio de predicación
y va a dedicarse por cierto tiempo X a preparar la iglesia para
tal evento o lo que sea. ¡No! No fue esa razón. La única razón era que Pafrodito
estaba completamente angustiado por cómo estaban los filipenses.
Esa fue la razón. Y finalmente, otra cosa que aprendemos
del caso de Pafrodito, El caso de Pafrodito nos enseña a reaccionar
correctamente a las enfermedades. El caso de Pafrodito nos enseña
a reaccionar correctamente a las enfermedades. Que Pafrodito se
enfermó casi hasta la muerte. ¿Por qué razón? ¿Fue acaso porque
él era un hombre de falta de fe? ¿Fue acaso porque había pecado? ¿O fue porque estaba en medio
de una declinación espiritual? No, hermanos, no fue por ninguna
de esas razones. El texto dice que él se enfermó
haciendo la voluntad de Dios. Fue por la obra de Cristo que
él se enfermó. No fue un castigo divino por
no haber confesado un pecado, ni por desobediencia a la voluntad
de Dios. No fue por incredulidad. Simplemente se enfermó. Y ahora,
junto con Epafrodito en esa condición, se encontraba Pablo. El mismo
del que se dice en Hechos 19 que Dios hacía milagros extraordinarios
por mano de Pablo de tal manera que aún se llevaban a los enfermos
los paños o delantales de su cuerpo y las enfermedades se
iban de ellos y los espíritus malos salían. Ese mismo Pablo
estaba con Apafrodito pero ahora le vemos viendo cómo esta enfermedad
estaba consumiendo Apafrodito poco a poco y Pablo no podía
hacer absolutamente nada. absolutamente nada. Menciona
el texto que él le puso paños o delantales para que se sanara,
no menciona eso. Nos dice que reprendió al espíritu
de la enfermedad que él tenía, tampoco dice eso. El apóstol
Pablo se veía impotente para hacer absolutamente nada. Segundo a Timoteo 4.20, Pablo
le escribe a Timoteo diciéndole que dejó a Trófimo enfermo en
Mileto. ¿No lo sanó? ¿No lo sanó? ¿Y
por qué? Bueno hermanos, cito a Hendrickson
aquí, aún en aquella era carismática, los apóstoles no podían obrar
milagros a su antojo, su voluntad estaba sujeta a la de Dios. Y
en cuanto a la oración, aunque ciertamente era un poderoso medio
de sanidad y con frecuencia de restablecimiento, no es un cura
lo todo. No funciona mecánicamente como
si se pulsara un botón, sino que también está sometida a la
voluntad de Dios, la cual es más sabia que el deseo de los
hombres. Y en esta sabia providencia divina está determinado que los
creyentes también caigan enfermos y a veces de gravedad. Y pone,
El ejemplo, perdón, de Eliseo, Ezequiel, Lázaro, Dorcas, Pablo,
Timoteo, Trófimo y de la misma manera, Epafrodito. Y termina
en la cita diciendo, sí, los creyentes caen enfermos y mueren. Es la realidad. Dios tuvo misericordia
de Epafrodito. Tenía a su disposición los mismos
medios que nosotros ahora, hoy en día, tenemos. De seguro Pablo
oró al Señor para que mostrara su misericordia. Él mismo vio
cómo se acercó tanto a la muerte. Pidió a Dios que se hiciera su
voluntad, pero que si era posible pasara de ellos esa copa, levantando
a ese siervo de ese lecho. ¿Pablo no comenzó a reprender
a Epafrodito por su incredulidad? No adjudicó la enfermedad a falta
de fe. El texto dice sencillamente que
había tristeza en el corazón de Pablo. Tristeza y simplemente. Pero hoy encontramos mil agreros
que pretenden tener el don de sanidad y reprenden a aquellos
que no son sanados por su incredulidad. Hermanos, eso es terrible. Eso
hace gran daño. ¿Cuántos han muerto? perturbados
en sus almas, simplemente porque alguien les dijo que no tenían
suficiente fe para ser sanados, para que sus ministerios no peyerdan
su prestigio, haciendo daño a las almas. Daño a las almas. No, hermanos, podemos enfermarnos
y morir confiados que es la voluntad de Dios. Es la voluntad de Dios. y Él es bueno para con su pueblo,
y tiene planes mucho más maravillosos de lo que nosotros podemos imaginarnos
y aún leer en la misma palabra. Sí, hermanos, esta porción ha
sido dada por el Espíritu Santo para nosotros aprender. Que el Señor se glorifique en
nosotros permitiéndonos cumplir en nuestras vidas, en esta misma
semana, las cosas que Pafrodito modeló delante de nuestros ojos.
Vamos ahora. Señor y Padre nuestro, Concluir
este día en tus atrios nosotros te estamos agradecidos. Levantamos
nuestras voces con gratitud que alabamos y te glorificamos. Gracias
por Jesucristo. Gracias por la salvación. Gracias
por el perdón de pecados. Señor y gracias por tu palabra. Gracias porque tú allí tienes
enseñanzas suficientes para que nosotros nos conduzcamos en nuestra
vida de piedad de una manera agradable delante de ti. Te oramos,
oh Dios, que Tú utilices estas cosas en nuestras vidas. Ayúdanos
a ser transformados conforme a la imagen de nuestro Señor
Jesucristo, al ver en Tu Palabra aquellas cosas que en nosotros
están deficientes y siendo fortalecidas por la obra de Tu Espíritu en
nuestras vidas. Ayúdanos como iglesia y como individuos a poder
ver en nuestra vida las marcas de una Palabra que es viva y
eficaz. Sí, Señor, traspásanos. Que esa
palabra tuya es cortante, más cortante que toda espada de dos
filos, Señor, y que el fruto sea agradable delante de Ti,
olor fragante, para la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Se lo suplicamos en Su nombre. Amén.
EPAFRODITO: Servidor de Pablo y de la Iglesia
Series Filipenses
| Sermon ID | 1030091342459 |
| Duration | 1:03:07 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Philippians 2:25-27 |
| Language | Spanish |
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