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antes de empezar me gustaría
tomar un momento a nombre de mi esposa cintia creo que ya
nos conocimos todos y de parte mía para agradecerles, hermanos,
a todos y cada uno de los que están aquí. En verdad, es muy
complicado, nunca lo habíamos sentido, salir de casa, salir
de tu país, dejar tu familia, dejar tu cultura, dejar tus costumbres,
tu casa, tu comodidad. No es fácil pero queremos agradecerles
porque nos han mostrado el amor de nuestro Señor. Creo que puedo
hablar también por mi esposa, estamos grandemente agradecidos
con el pastor Ramón, su familia, nuestra hermana Wendy, las gemelas,
Rachel y Esmirna y con todos ustedes hermanos sabemos que
todos han estado orando por nosotros desde hace tiempo ya, desde que
supieron que veníamos acá, lo cual agradecemos encarecidamente. Nos llena el corazón porque es
muy hermoso sentir lejos de tu tierra el amor de tu Señor. Y
es de mucho ánimo porque es difícil, hay muchas pruebas, tanto espirituales
como en cuanto a adaptarnos al clima y demás, pero gracias hermanos
por este recibimiento y queremos hacerles extensiva también esa
mano que ustedes nos han brindado, que también sepan que ustedes
pueden contar con nosotros en lo que podamos ayudarles y que
pues va a ser un placer, un privilegio poder servir al señor aquí, poder
conocerles más, y pues como les dijo el pastor hace un rato,
ahí está su casa, cuando quieran visitar, cuando quieran platicar,
una llamada, pueden venir con toda confianza, y aquí los estaremos
recibiendo también con ese gran amor que nos han mostrado. Gracias
hermanos. Ahora sí, vamos a comenzar con
este sermón les pido si pueden acompañarme al libro de Mateo el evangelio según Mateo capítulo
diez el sermón va a estar enfocado
en los versículos veintiséis a treinta y tres de este capítulo
diez sin embargo voy a pedirle si
me acompañan con lectura un poco antes voy a leerlo en voz alta
a partir del versículo dieciséis entonces comenzamos Mateo capítulo
diez a partir del versículo dieciséis perdón dice la palabra de Dios. Miren, yo los envío como ovejas
en medio de lobos. Por tanto, sean astutos como
las serpientes e inocentes como las palomas. Pero cuídense de
los hombres porque los entregarán a los tribunales y los azotarán
en sus sinagogas, y hasta serán llevados delante de gobernadores
y reyes por mi causa, como un testimonio a ellos y a los gentiles. Pero cuando los entreguen, no
se preocupen de cómo o qué hablarán, porque a esta hora se les dará
lo que habrán de hablar, porque no son ustedes los que hablan,
sino el espíritu de su padre que habla en ustedes. El hermano
entregará la muerte al hermano, y el padre al hijo, y los hijos
se levantarán contra los padres y les causarán la muerte, y serán
odiados de todos por causa de mi nombre. Pero el que persevere
hasta el fin, ese será salvo. Pero cuando los persigan en esta
ciudad, huyan a la otra. porque en verdad les digo que
no terminarán de recorrer las ciudades de Israel antes que
venga el Hijo del Hombre. Un discípulo no está por encima
del Maestro ni un siervo por encima de su Señor. Le basta
al discípulo llegar a ser como su Maestro y al siervo como su
Señor. Si al dueño de la casa lo han
llamado Belsebú, ¿cuánto más a los de su casa? Así que, no
les tengan miedo, porque nada hay encubierto que no haya de
ser revelado, ni oculto que no haya de saberse. Lo que les digo
en la oscuridad, háblenlo en la luz, y lo que oyen al oído,
proclámenlo desde las azoteas. No teman a los que matan el cuerpo,
pero no pueden matar el alma. más bien teman a aquel que puede
hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno. ¿No
se venden dos pajarillos por una monedita? Y sin embargo,
ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo el padre. Y hasta
los cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados. Así que no teman, ustedes valen
más que muchos pajarillos. Por tanto, todo el que me confiese
delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi padre
que está en los cielos. Pero cualquiera que me niegue
delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi padre
que está en los cielos. Vamos a orar por el sermón, hermanos. Padre celestial, nuestro rey
bendito, Te agradecemos tanto la oportunidad de poder escuchar
tu palabra una vez más en este día que tú has apartado, en este
día que tú has santificado y nos lo has dado como reposo, Señor,
no sólo en el aspecto físico, sino también en lo espiritual. Gracias que podemos estar ante
tu presencia, aprovechando los medios de gracia y la comunión
con nuestros hermanos. Te pedimos que esta parte, esta
porción de tu bendita palabra sea de ánimo para nosotros, que
sea de aliento para nuestras almas y sobre todo que podamos
guardarlo, que podamos guardar todos tus dichos en nuestro corazón
para no pecar contra ti, Señor. Te rogamos nos ayudes y a mí
que me des palabra sabia, palabra fiel a la escritura y no de hombre. Te pedimos, Señor, todo esto
en el nombre de tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén. Muy bien, hermanos, pues creo
que no es novedad el hecho de que vivimos en un mundo que persigue
a los cristianos, que persigue al pueblo de Dios de una o de
otra manera. Quizás en nuestros países, todavía
no sé muy bien cómo esté la situación aquí, pero por lo menos puedo
hablar de México. Quizá no es una persecución tan
encarnizada, quizá no es una persecución donde corra peligro
tu vida, pero de cierto es que nos estamos encaminando hacia
allá. Muchísimas ideologías que tiene
el mundo se están implantando fuertemente en la sociedad en
general y resulta que nosotros somos los malos, que nosotros
somos los señalados, que nosotros vamos a ser los perseguidos. En nuestra humanidad, en nuestra
carne, es normal temer. creo que todos hemos experimentado
esa sensación, les platicaba ahorita acerca del viaje que
emprendimos mi esposa y yo, genera cierto tipo de temor y creo que
todos estamos familiarizados con esa sensación, ya sea por
una situación que nos haya pasado, de violencia tal vez en la calle,
tal vez por el miedo que nos da perder a un ser querido, o
que éste al no ser salvo pueda terminar en el infierno. No somos
ajenos al miedo, no somos ajenos al temor, pero Dios siempre nos
consuela y nos enfoca hacia dónde tiene que estar ese temor dirigido. Dios nos muestra que no debemos
de temer a todas las cosas, Dios nos muestra que no debemos de
ser llevados a un terror desmedido por cosas que no pueden afectar
nuestra alma. Y este pasaje es maravilloso
porque parece empezar con algo muy malo, ¿verdad? Cristo les
está diciendo directamente a sus discípulos todo lo que van a
padecer. Y es en medio de eso donde precisamente
los exhorta a no tener miedo. Sería raro, ¿no? Sería raro que
alguien te, por poner un ejemplo, te enumere todos los peligros
de aquí del barrio y después te diga, pero tú tranquilo, no
tengas miedo. Tú dirías, pues me acabas de
infundir el miedo tú. Yo ni estaba consciente de todos
los peligros y ahora ya estoy paranoico volteando para todos
lados. Podría ser raro, ¿no? Pero hermanos, quiero que recordemos
que aquí no estamos hablando de un simple ser humano dando
advertencias a otro, sino estamos hablando de nuestro Señor Jesucristo,
Dios mismo, quien está dando estas advertencias a sus discípulos. ¿Cómo cambia esto? ¿Cómo hace
diferente esto, la situación? En primer lugar, porque aunque
Cristo está enumerando o está exponiendo los peligros y la
persecución que viene, eso desde el vamos ya nos habla de su completa
y total soberanía. Como nos hablaba el pastor en
la mañana acerca del plan A de Dios y el plan B, ¿verdad? Dios
nunca tuvo un plan B. Dios siempre se ha regido por
el plan A, que conocemos como su decreto, ¿verdad? Y todo lo
que Él ha querido, ha sucedido, porque el Señor es todopoderoso
y todo lo que quiere, hace. Entonces, hermanos, en medio
de todas estas palabras que pudieran causar desánimo, porque vemos,
¿verdad? Incluso pone una imagen muy fuerte
y dice, los pongo como ovejas entre lobos. ¿Se imaginan una pobre ovejita,
espantada, sola, la cual su pastor deja entre los lobos. Era normal sentir este miedo,
pero quizás sus discípulos no comprendían que aún en esta advertencia
les estaba mostrando su amor. Porque vamos a ir viendo cómo
se desarrolla esto, pero al final muestra la victoria. al final
muestra quién es el que vence y a quién es al que se debe temer
en realidad. Entonces, primero que nada, no
debemos temer a los hombres que nos persiguen porque aún eso
está presupuestado por nuestro Dios. Aquí dentro del pasaje,
dentro de lo que pudimos leer hace un momento, vemos algunos
ejemplos, ¿verdad? Vemos el ejemplo primero de los
pajarillos y después de los cabellos, vemos el ejemplo del valor de
estas dos pequeñas aves y vemos también que el Señor tiene contados
nuestros cabellos. esto es maravilloso porque en
otras partes de la escritura podemos ver que dice que el señor
tiene cuidado de las aves, tiene cuidado de su alimentación, nunca
se han puesto a pensar hermanos que no es casualidad que todos
los animales en el mundo tienen alimento, que todos los animales
en el mundo subsisten de una u otra manera, que tienen donde
refugiarse quizá o qué sé yo pero esto no es una coincidencia
Dios mueve y pone todo exactamente donde él lo quiere es así de
sencillo y entonces compara ¿acaso ustedes no valen más que estas
aves? aquí lo confirma ¿verdad? ustedes
valen más que estos dos pajarillos que estas dos aves entonces Dios
muestra su soberanía aquí en las palabras de Cristo, Dios
mismo, diciendo, sí, van a ser perseguidos. Dicen en la escritura
también, ¿verdad? No sorprendáis con el fuego de
prueba. No estés sorprendido cuando todos
esos ataques, cuando todo ese bombardeo llegue a ti. porque ahí está nuestro Dios
diciéndonos eso va a ocurrir. no es nuevo, no eres el único,
no eres el primero. Y vemos que este sufrimiento
viene del servicio al Señor, ¿verdad? Aquí Cristo no está
hablando solamente de las pruebas que pasamos como seres humanos
día con día. El contexto de este sufrimiento
que ellos iban a experimentar es el servicio al Señor. recordemos que hace muy poquito
les había dado esta misión, ¿verdad?, de ir por todas partes en las
ciudades y les había dado ya esa potestad de expulsar esos
demonios, de sanar y sobre todo de predicar la palabra, que era
lo más importante, porque lo demás eran herramientas que aportaban
a la misma causa. que era la extensión del evangelio,
la extensión del reino de Dios. Entonces ellos no estaban ahí
metidos solamente por casualidad, no estaban ahí metidos solamente
porque por un accidente llegaron esos doce y pues ahora váyanse. Dios los había escogido, Cristo
los había llamado uno por uno. los había mirado a los ojos y
les había dicho, síganme. Y ahora esta era la siguiente
parte de su tarea donde iban a enfrentar todas estas pruebas. Dentro de esta soberanía de Dios
y dentro de este presupuesto que se tenía de sufrimiento,
también les dice, no se preocupen acerca de murmuraciones, acerca
de ataques de ese tipo, porque ese era otro ataque también que
iban a tener ellos. Y Cristo les recuerda, ¿verdad?
un ataque recurrente o común hacia Cristo cuando expulsaba
demonios era, recuerdan, que lo hacía en nombre de demonios
también, de Belzebú, en este caso menciona acá, ¿verdad? Decían,
ese hombre expulsa a los demonios porque pues casi casi tiene pacto
con ellos y pues por eso los puede sacar. Y el Señor les advierte también,
si eso dicen del dueño de la casa, ¿qué pueden esperar ustedes? Pero les da aliento con cada
cosa que Él les va diciendo que va a ocurrir, Él los alienta. Y es muy hermoso porque les dice,
bástense de ser como su maestro. Eso es lo que les debe bastar
a ustedes. no lo que el mundo hable, no
lo que el mundo piense o murmure a sus espaldas. Si ustedes están
bien con Dios, si ustedes han sido diligentes en obedecer y
seguir los pasos del maestro, dirían en México, es una expresión
que dice que la gente que diga misa No sé si lo tengan acá,
significa que hablen. Entonces, no es una arrogancia,
¿verdad? En el sentido de, no me importa
que hablen de mí, no. Está hablando desde una perspectiva
donde tú estás siguiendo las pisadas de Cristo. Y si tú estás
siguiendo las pisadas de Cristo y puedes ponerlo ante Él y esperar
que Él sea quien te vindique, adelante, que no te importe que
hablen los demás, porque tú estás haciendo lo bueno. Entonces, nuestro Señor siempre
es fuerte en sus advertencias o en presentar lo que viene en
el sentido de que es muy honesto ¿verdad? no oculta las cosas,
no las adorna o no les dice lo que quieren escuchar porque en
ese momento que ellos iban a salir a esta nueva misión que se les
había sido asignada quizás hubiesen querido otro tipo de palabras
¿verdad? Así somos humanamente hablando,
necesitamos que nos den ánimo y apoyo más cuando emprendemos
algo así. ¿Pero acaso nosotros somos más
sabios que Dios? Esto era lo bueno, esto era lo
que debía hacerse en ese momento. Y Cristo lo sabía, siendo Dios
perfecto, sabía que necesitaban esto. sabía que necesitaban estar
prevenidos para saber cómo actuar y saber qué hacer. Para no verse
sorprendidos, para recordar cuando estuvieran pasando la prueba,
mi señor me dijo que esto iba a pasar. Él tiene el control. Les dice, no teman de estas personas
que pueden matarles, que pueden herir el cuerpo, ¿verdad? Porque
cualquier persona ahí afuera, cualquier persona que nos persiga,
puede dañarnos, pero sólo en un aspecto, ¿verdad? Sólo en
el aspecto físico. No es menos, ¿verdad? Es algo
duro, algo difícil. Conocemos las historias de quizá
muchos mártires que han sufrido estas muertes tan atroces por
defender la palabra de Dios, por defender a su Señor. Pero hermanos, eso también es
de ánimo. porque todas esas personas que
nos persigan todas esas personas que perseguían a los apóstoles
y a nuestro Señor solamente pueden dañar el cuerpo ellos pueden
tomar tu vida física incluso pero jamás tu vida espiritual,
tu vida eterna y tu alma esa le pertenece al Señor Y aquí es donde pone en una balanza,
¿verdad? ¿A qué le temen? ¿O a qué deberían
temer? ¿A los hombres, quienes sólo
pueden dañar el cuerpo? ¿O a Dios, en quien tiene todo el poder
sobre el alma, sobre la eternidad, sobre lo espiritual y sobre el
infierno? así solamente pensando en la
eternidad que es más sabio temer a un hombre o a Dios no estamos aquí para complacer
a los hombres no estamos aquí para conformarnos al mundo estamos
aquí y es muy fuerte pero en una guerra Pero una guerra, hermanos, que
Dios tiene ganada, que Cristo venció. Dicen las Escrituras, ¿verdad?
Todos sus enemigos serán puestos por estrado de sus pies. Al final
de la batalla, Cristo vence. Al final de la batalla, Jehová
juzga. ¿Y cuál es la buena noticia en
todo eso? Que nosotros estamos de ese lado. Que nosotros, por
pura gracia, estamos del lado ganador. Somos llamados hijos
de Dios cuando somos viles pecadores. Deberíamos maravillarnos en eso
y eso nos debería llevar a poder tener este valor que
vence el temor del hombre y que se enfoca más en el temor de
Dios. ¿Nosotros como hijos de Dios
le tenemos miedo a Dios? Miedo no, la palabra habla de
temor, que sí es muy diferente porque el miedo implica terror,
implica sentimientos negativos y el temor nos habla más de reverencia,
nos habla más de querer ser obedientes a alguien, no por miedo de las
consecuencias, sino por quién es esa persona, porque merece
esa honra. Entonces, hermanos, tenemos este
privilegio de ser llamados hijos de Dios. Tenemos este galardón,
este pues sí gran privilegio de estar en este lado vencedor. Entonces, a lo que más tememos
o a lo que más deberíamos temer, que es el infierno, nos ha sido
quitado. por Cristo. El castigo que merecíamos,
Él lo pagó, nos cubrió con su sangre, cambió su manto por el
nuestro. Entonces, si nuestro mayor miedo,
o el que debería ser nuestro mayor miedo, ya no está. Los demás deben verse eclipsados,
¿verdad? Por esta maravilla que nos debe
impulsar a seguir a nuestro Señor. que nos debe impulsar a recordar
que ellos, que pueden incluso tomar nuestra vida física, no
van a vencer, porque son enemigos de Dios, porque no están afrentando
contra ti y contra mí, sino contra el Dios Todopoderoso. Ahí está
su afrenta, ahí está su guerra, que no van a ganar. Entonces, tenemos la certeza
de que nuestro Dios es soberano. Aún en la persecución que recibamos,
Él la conoce, Él sabe lo que va a pasar. Y dentro de esa persecución,
Él nos protege. ¿Por qué? Porque nos amó. porque valemos más que estos
pajarillos, porque él tiene contados nuestros cabellos. ¿Se imaginan
qué poder? Qué sabiduría, qué perfección. porque no solo habla del cabello
físicamente, que sí, ¿verdad? Pero se refiere a algo que está
completo. Dios conoce cada parte de tu
ser. Él te creó. Y si eres llamado
Su Hijo, Él no te va a abandonar. Entonces, ¿a quién temes? ¿A
los hombres o a Dios? ya hemos visto en qué sentido
debemos temer a Dios no en horror sino en reverencia y después
progresa el pasaje para decir que cualquiera que confiese a
Dios delante de los hombres, que confiese a Cristo delante
de los hombres, Él le confesará delante del Padre. Y viceversa,
cualquiera que lo niegue delante de los hombres, Cristo lo negará
delante de su Padre. Esto es interesante, ¿verdad?,
porque vimos esto con el apóstol Pedro. Pedro negó a Jesús delante de
los hombres, ¿cierto? ¿Por qué lo hizo? Por miedo. Y quiero ser claro, no estoy
diciendo que nosotros seamos mejores que Pedro, porque seguramente
también nos pasaría algo similar a lo que le pasó a él. Es como
los que dicen, ¿verdad? Si yo hubiera sido Adán, otra
cosa sería porque yo me hubiera mantenido. No es cierto. Así con Pedro. Pero es interesante porque aquí
dice claramente que cualquiera que le niegue delante de los
hombres, él lo negará ante el padre. Pero esto no ocurrió con
Pedro, ¿verdad? A pesar de que Pedro lo negó
ante los hombres, Cristo no lo negó ante el Padre al final,
¿verdad? Pedro fue con Dios. Entonces,
estamos como en una encrucijada aquí, ¿verdad? Entonces, dice
una cosa, pero también dice la otra. Sí, pero vamos a explicar
por qué. aquí se refiere a una negación
completa, absoluta, y sin arrepentimiento. Es decir, un cristiano, alguien
salvo, no puede negar a Dios de esta manera, en la que habla
aquí nuestro pasaje, cuya consecuencia sería ser negados ante Dios.
¿Por qué? Porque él ya nos ha perdonado,
ha adoptado a su familia y justificado. Aquí habla de una persona que
lo niega para siempre, que lo niega en su vida, que no lo reconoce
como Dios. Estas personas son a las que
Cristo también negará ante el Padre. Entonces, con esto quiero
decir que es bueno que si estamos en medio de la prueba, neguemos
a Cristo, Obviamente no. Lo mejor que podemos hacer es
recordar estos versículos, recordar la soberanía y el poder que tiene
Dios para cuidarnos y llegar hasta las últimas consecuencias.
Pero también, si algún día en medio de la persecución te ocurre
que el miedo te vence y te pasa lo que a Pedro, recuerda también
lo que hizo Pedro. Él no se quedó en esa negación,
sino que se volvió. Se arrepintió. Vemos que dice
la escritura que lloró amargamente. Ese no es un lloro de simple
remordimiento como el que pudo haber tenido Judas. Ese es un
lloro de profundo sentimiento y arrepentimiento total. Y como vemos que sí fue verdadero,
por el cambio en su vida. Porque Pedro hizo lo que tuvo
que hacer por su Señor hasta llegar a la muerte. Entonces,
hermanos, que pidamos a Dios que nos fortalezca en la prueba
que sí sabemos que va a venir. que roguemos prácticamente Señor
ayúdanos para que cuando seamos tentados a negarte no lo hagamos
aunque corra peligro nuestra vida porque nuestra vida eterna
ya es tuya y estaremos contigo en la eternidad si lo ponemos
como les dije en la balanza entonces la vida física ya no tiene tanto
peso ¿verdad? porque está comparada con la
eternidad Y todo eso cómo nos alienta también
al momento de evangelizar. Pues muy sencillo, ¿verdad? Todas
las personas que están ahí afuera, que no conocen a Dios, no tienen
este temor de Dios. La Biblia dice que son hijos
del diablo, ¿verdad? Que son enemigos de él, enemigos
de Dios. Y por tanto, lo hagan físicamente
o sea lo hagan con sus bocas o no están negando a Dios ya
sea que ellos declaren con su voz que no existe Dios o cualquier
cosa que le nieguen o no lo hagan con su boca pero simplemente
no se acercan a Dios lo niegan Y es muy triste porque la Escritura
nos dice cuál va a ser su fin. Cristo les va a negar ante el
Padre. El día del juicio, el Señor les va a decir, no los
conozco. Eso debería mover algo en nosotros,
¿verdad? y no solo pensando en quizá nuestros
familiares cercanos que nos duelen, sino en todas las personas que
están ahí afuera. Porque a veces podemos ser indiferentes,
pero no creo que alguien sea tan malo para decir, pues que
se vayan al infierno. Debería preocuparnos el saber
y conocer la verdad de su destino y no hacer nada. Sería como tener un oasis en
medio del desierto y negarle la entrada a todo aquel que viene
cansado, ¿verdad? A todo aquel que viene sediento.
Ellos están necesitados, el mundo está necesitado y no lo sabe.
Pero tú y yo, hermanos, lo sabemos. Tenemos el regalo más grande
que Dios nos pudo entregar. porque no son riquezas, no es
salud, no es fama, es la salvación, no hay nada más grande que la
salvación y lo tenemos aquí y lo guardamos para nosotros. Que pidamos, hermanos, ese valor
para compartir estas buenas nuevas, aún cuando nuestra vida física
corra peligro. Porque aún en esos momentos podemos
recordar cuán soberano es nuestro Dios, cuán en control está, que Él tiene la batalla ganada,
que nosotros sólo somos sus siervos, sus instrumentos, y que debiéramos
hacer ese trabajo gozosos llenos de esa felicidad que nos da el
pensar que un día vamos a estar con él por siempre. Y entonces
pensaremos como Pablo, el morir es ganancia. Decía nuestro hermano
Ramón en la mañana, si ven ya a Cristo. Pero mientras no viene,
mientras no ha venido, que seamos diligentes en trabajar para él. Que seamos diligentes en compartir
la palabra con cada persona que nos crucemos. Nosotros nos salvamos,
¿verdad? Gracias a Dios que no depende
de nosotros. Porque podemos quitarnos esa
presión porque la salvación es solo de Dios. Simplemente compartimos
y Dios hace la obra. Que esto nos anime y que nos
anime el hecho de algún día poder escuchar, en gloria, bien hecho
mi siervo y fiel. Vamos a orar, hermanos.
¿A qué le temes?
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| Sermon ID | 102824206134608 |
| Duration | 38:02 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Matthew 10:26-33 |
| Language | Spanish |
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