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y no sean todos a la casa del
Señor. Y nos da mucho gusto que estén en este servicio tan especial
para nuestros hermanos que van a ser bautizados y para la congregación
que da gracias a Dios por ellos. En preparación para el devocional,
vamos a leer Mateo 28. Si tienen sus Biblias, el libro
de Mateo, capítulo 28, puestos de pie, vamos a leer este capítulo
Mateo 28 de Mateo, el último del Evangelio de Mateo, capítulo
28. Ustedes sigan con sus vistas. Libro de Mateo, capítulo 28,
dice así. Pasado el día de reposo, al amanecer
del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la
otra María a ver el sepulcro. Y hubo un gran terremoto, porque
un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió
la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago,
su vestido blanco como la nieve. Y de miedo de él, los guardas
temblaron y se quedaron como muertos. Mas el ángel respondiendo
dijo a las mujeres, No temáis vosotras, porque yo sé que buscáis
a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado,
como dijo. Venid, ved el lugar donde fue
puesto el Señor. E id pronto, y decía a sus discípulos,
que ha recitado los muertos, y aquí va delante de vosotros
a Galilea, allí le veréis, y aquí os lo he dicho. Entonces ellas,
saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo
dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas
a los discípulos, he aquí Jesús les salió al encuentro, diciendo,
Salve. Y ellas, acercándose, abrazaron
sus pies, y le adoraron. Entonces Jesús le dijo, No temáis,
id a las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y ahí
me verán. Mientras ellas iban, he aquí
unos de la guardia fueron a la ciudad y dieron aviso a los principales
sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. Y reunidos
con los ancianos, y ha habido consejo, dieron mucho dinero
a los soldados, diciendo, Decid vosotros, sus discípulos vinieron
de noche y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. Y si esto
lo oyera el gobernador, nosotros le persuadiremos y os pondremos
a salvo. Y ellos, tomando el dinero, hicieron
como se les había instruido. Ese dicho se ha divulgado entre
los judíos hasta el día de hoy. Pero los once discípulos se fueron
a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando
le vieron, le adoraron, pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó
y les habló, diciendo, Toda potestad me es dada en el cielo y en la
tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.
Y aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin
del mundo. Amén. Oremos al Señor. Padre Santísimo, le damos gracias,
Señor, por la oportunidad que tenemos de estar en tu casa,
estar en este servicio tan especial para nuestros hermanos y para
nuestra iglesia, es el servicio de bautismos. Y te pedimos, Señor,
porque lo hacen en tu nombre, bajo tu palabra, por tu Espíritu
Santo. Te pedimos, Señor, que nuestro
Señor sea exaltado, que Él nos enseñe. Te pedimos, Señor, que
desde ahora en adelante ellos anden definitivamente en novedad
de vida. reconociendo lo que es el bautismo. Te pedimos, Señor,
para cada uno de nosotros que recordemos nuestro bautismo,
y los que no son bautizados, que ésta sea una motivación a
bautizarse y obedecerte en esta ordenanza. Te pedimos, por los
méritos de Cristo, de estudiar tu Palabra, que las lecciones
lleguen a nuestros corazones, nos motiven, nos edifiquen, nos
salven. Si hablo, que hable conforme a la Palabra de Dios. Y si ministro
que me dice conforme al poder que Dios da para que entonces
nuestro Señor Jesucristo exaltado en su bendito y santísimo nombre
te lo pedimos. Amén. Sentémonos hermanos. Antes del devocional, quiero
presentar a los que se van a bautizar. Tal vez algunos de ustedes no
los conocen por nombre o su nombre completo. Voy a pedir en primer
lugar a nuestra hermana Paloma Apodaca Piñuelas, si es tan amable
de ponerse de pie y voltearse a la congregación para que la
vean, la reconozcan. Ella es nuestra hermana Paloma
Apodaca Piñuelas. Gracias, hermana. Enseguida,
nuestra hermana Andrea Dueñas de Yeshea, si es tan amable ponerse
en pie y voltear a la congregación. Andrea Dueñas de Yeshea. Enseguida,
nuestro hermano Paloma Lizola Montaño. Paloma Lizola Montaño. Enseguida, nuestro hermano Pablo
Cárdenas Villa. Pablo Cárdenas Villa. Enseguida,
nuestro hermano Ariel Iván Muñoz Arredondo. Gracias, hermano. Ariel Iván Muñoz Arredondo. Y
Jorge Parra Miranda. Jorge Parra Miranda. Antes de
bautizar a nuestros hermanos, veremos unas breves lecciones
de este pasaje de Mateo, Mateo capítulo 28, las lecciones más
sobresalientes. Bueno, me voy a dirigir especialmente
a los hermanos. Ellos van a ser bautizados, pero
vamos a ver algunas lecciones que todas las podemos aplicar.
Este pasaje nos relata el incidente más impactante de toda la historia. el incidente más importante de
toda la historia de la humanidad y del universo. El Señor había
sido crucificado, enterrado en la tumba tres días, pero ha resucitado,
como dice el himno, ha resucitado con poder. Se le aparece a sus
discípulos, primero a unas mujeres, como leímos. Les dice que vayan
a un monte en Galilea. Y por lo que leemos en 1 Corintios
15, sabemos que allí se reunió con más de 500 creyentes, más
de 500 de sus discípulos en Galilea. Entonces, imagínense el shock,
la alegría de ver a Cristo resucitado. Y al verlo resucitado, no pueden
más que postrarse y adorarle. Como leímos que hicieron las
mujeres en el versículo nueve, abrazaron sus pies y le adoraron. Entonces, después, ya en Galilea,
el Señor les dice que ellos han de ir y hacer más discípulos
a todas las naciones en todo el mundo, confiando que él tiene
todo poder, toda autoridad sobre el cielo y la tierra y que él
estará con ellos. Ese es el marco histórico de
este pasaje y del gran mandamiento que tenemos de bautizarnos. Con esto en mente, veamos unas
lecciones especiales para los que van a ser bautizados. La
primera lección es que al bautizarse, ustedes testifican que creen
que Jesús resucitado es el Señor. Ustedes están testificando ante
la congregación que ustedes creen que Jesús resucitado es el Señor. Leímos en el versículo 5 y 6. Mas el ángel respondiendo dijo
a las mujeres, no temáis vosotras. Porque yo sé que buscáis a Jesús,
el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado,
como dijo. Venid, ve el lugar donde fue
puesto el Señor. Leemos en el versículo 17. Y
cuando le vieron, le adoraron, pero algunos dudaban. La primera
página de su libro, el libro del Evangelio de Mateo, él nos
explica por qué le pusieron Jesús. Le pusieron Jesús al Señor porque
es un hombre que significa salvador. Y les dijo el ángel, le pondrán
por nombre a Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Y esto es lo que nos hace cristianos,
cristianas. Creer que Cristo es Jesús, el
salvador de nuestros pecados. Creer que Jesús de Nazaret resucitó
comprobando que Él es Hijo de Dios, el que da vida, vida eterna. Y es por eso que el apóstol dice
en otra parte, esta es la palabra de fe que predicamos, que si
confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeras en tu
corazón que Dios levantó de los muertos, serás salvo. Ahora,
ustedes, por supuesto, no quisieran seguir a un líder muerto. No quisieran ser discípulas,
discípulas de un engañador, un profeta falso. Pero ustedes creen
que Cristo resucitó, que está vivo. Todo lo que profetizó la
escritura de él es verdad. Todo lo que él dijo de sí mismo
es verdad. Él enseñó la verdad de Dios. Entonces, hermanas, hermanos
que se van a bautizar. Ustedes, y hablé con ustedes
personalmente, me dijeron que creen en Cristo como su Salvador. Creen que Jesús resucitó. Entonces, como dice en 2 Pedro,
nunca olviden la purificación de sus antiguos pecados que Él
logró en la cruz. Y estudiamos esto. Esta es una
de las bendiciones que representa el bautismo, el lavamiento, la
purificación de nuestros pecados. Nunca lo olviden. El diablo los
va a atacar, les va a recordar los pecados de su juventud, les
va a recordar las tentaciones que lo sucedían. Pero recuerden
su bautismo. Recuerden este día, octubre 20
del 2024. Recuerden, yo me bauticé. Yo estaba testificando que creo
que el Señor Jesús resucitó, que Él es mi Salvador, que Él
está vivo, que Él murió en la cruz por mis pecados y Él resucitó
para mi justificación. Ahora, sabemos que el bautismo
No nos da inmunidad diplomática a las tentaciones y los pecados.
Hay algunos que piensan, si me bautizo, entonces voy a ser un
mejor cristiano, no voy a tener ningún problema, no voy a tener
ninguna tentación. Pero eso no es verdad. El bautismo
no nos da ninguna inmunidad diplomática. Así. Vamos a dejar de pecar hasta
que lleguemos a la gloria. Así que entonces, ustedes vivan
siempre arrepintiéndose, todos los días. ¿Cómo cristianos no
nos arrepentimos una vez? Nos arrepentimos todos los días.
Confesamos nuestros pecados todos los días. A Dios, por supuesto,
que Él nos perdona. Él es fiel y justo para perdonarnos
y lavarnos de todo pecado. Y creyendo, por supuesto, esto
es el punto, es la lección principal, que Jesús, como poderoso salvador
de sus pecados, de verdad a diario los perdona, porque Él murió
por ustedes y resucitó para que Dios los declarara justos para
siempre. Muy bien, segunda lección. Al
bautizarse, ustedes en primer lugar testifican que creen que
Jesús resucitado es el Señor. En segundo lugar, al bautizarse,
ustedes testifican que la cristiandad a lo último se trata de adorar
a Cristo. La cristiandad a lo último se
trata de adorar a Cristo. Leímos en el versículo 9 que
las mujeres se acercaron a Cristo resucitado, lo vieron y lo primero
que hicieron fue abrazaron sus pies y le adoraron. Luego en
Galilea dice en el versículo 17, cuando le vieron, le adoraron. O los discípulos, le adoraron. No es coincidencia que este evangelio,
el libro de Mateo, comienza y termina con la adoración a Cristo. En la primera página de Mateo
nos encontramos niños con los llamados reyes magos. Eran sabios
del oriente. ¿Y qué fue lo que preguntaron
cuando llegaron a Jerusalén? ¿Se acuerdan, niños? Llegaron
a Jerusalén y preguntaron, ¿dónde está el rey de los judíos que
ha nacido? Porque hemos visto su estrella
en el oriente y venimos a adorarlo. Adorarlo. ¿Qué pasará al final de finales?
Al final de la historia. ¿Qué nos enseña Apocalipsis?
Les dejo unos versículos. Nos dice en el libro de Apocalipsis,
a lo último, ¿qué es lo que haremos? Cantaremos el cántico de Moisés,
siervo de Dios, y el cántico del Cordero diciendo, grandes
y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso, justos
y verdaderos son tus caminos, Rey de los Santos. ¿Quién no
te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? Pues sólo tú eres
santo, por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán. De eso se trata la cristiandad,
desde el principio hasta el final. Ahora, el que tiene oídos para
oír, oiga aquí. Escúchenme muy bien, por favor.
La cristiandad, ser salvo, recibir a Cristo, no es una póliza de
seguros para ir al cielo. No, no, no, no, no, no. Escuchen
bien, Dios no nos perdona. Dios no nos perdona, no nos salva
del infierno para que al morir nos vayamos a disfrutar del cielo. comer en banquete sin fin, jugar
el juego que nos gusta por toda la eternidad, o tal vez dormir
sin fin, leer sin fin, platicar sin fin, tocar arpa sin fin o
algún otro instrumento que nos guste, todo muy suave, comer,
dormir, disfrutar, leer, jugar en el cielo. No, no, no, no,
no. De eso no se trata, el cielo
a lo último. Dios nos salva para que al final vayamos a adorar
a Cristo, el Señor. Dios nos perdona no para que
nosotros estemos en el cielo. Dios nos perdona para que estemos
en el cielo, para que podamos adorar al Señor. Por eso nos
perdona y nos limpia nuestros pecados, para que podamos estar
delante de Él, adorándolo por toda la eternidad. y también
al estar en este mundo, en esta vida. La cristiandad no se trata
de ser nada más buenos ciudadanos, buenos estudiantes, buenos empleados,
buenos comerciantes. Es mucho más que eso. La cristiandad
es ser mejores esposos, mejores empleados, mejores comerciantes,
mejores estudiantes, mejores ciudadanos, para que el Señor
sea glorificado. Que los hombres vean nuestras
buenas obras y les glorifiquen a él. No se trata nada más de
ser buenos ciudadanos que votan y que se presentan en su trabajo
a la hora que deben de presentarse y los estudiantes no se la pintean
de las clases y tienen buenas... No se trata de eso. Hay muchos
que no son cristianos que hacen eso. La vida del cristiano se
trata de esas buenas obras, pero para adorar al Señor. Entonces,
hermanas, hermanos que se van a bautizar, que la visión de
sus vidas, la agenda de sus vidas sea voy a trabajar, voy a estudiar,
voy a comer, voy a ejercitarme para la gloria de Cristo. El
domingo voy a apartarlo para venir a adorar a mi Señor. De eso se trata la cristiandad.
Entonces, al bautizarse, ustedes testifican que la cristiandad
a lo último se trata de adorar a Cristo. Tercera lección. Al bautizarse, testifican que
creen que Cristo tiene todo poder, autoridad en el cielo y en la
tierra. Puesto que nos dice en el versículo
19, Por tanto, ir, Mateo 28, 19. Por tanto, ir y hacer discípulos
a todas las naciones, bautizándolos en nombre del Padre, el Hijo
y del Espíritu Santo. ¿Por qué? ¿Por qué ese por tanto?
Y los ha dicho en el versículo 18. Porque toda potestad me es
dada en el cielo y en la tierra. Por eso van a ir y por eso los
van a bautizar. Parte de la exaltación de Cristo
es que Dios lo hizo Señor Soberano, sobre todo. Es por eso que nuestra
prioridad en la cristiandad es la de adorarlo. Por eso precisamente. En Filipenses, si tienen sus
Biblias, yo sé que es un pasaje conocido el de Filipenses 2,
pero véanlo una vez más. Filipenses capítulo 2 nos explica. de una actitud de Cristo en su
carácter y por qué fue a la cruz. Y luego nos explica esto. Filipenses
2 y el versículo 5. Haya pues en vosotros ese sentir
que hubo también en Cristo Jesús. el cual siendo en forma de Dios,
no estimó el ser igual a Dios como cosa que aferrarse, sino
que se despojó a sí mismo, tomando forma de ciervo hecho semejante
a los hombres, y estando en la condición de hombre, se humilló
a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual, Dios también le
exaltó hasta lo sumo, le dio un nombre que es sobre todo nombre
para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los
que están en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra
y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios
Padre. Parte de la exaltación de nuestro
Señor es que se le hizo a Jesucristo, hombre, un Señor soberano sobre
todo. Entonces, hermanas, hermanos
que se van a bautizar. Sabiendo que el Señor tiene todo
poder, toda autoridad en el cielo y en la tierra, los debe de motivar
mucho. Muchísimo. Ustedes deben de pensar,
Cristo mi Señor, en el cual me bauticé, está sobre mis jefes,
sobre los gobernantes, sobre los profesores, sobre mis enemigos,
sobre los demonios, sobre todo el mundo. Él me va a ayudar en
mi vida. Soy cristiano, soy su hijo. Él
me va a ayudar conforme a su plan perfecto para mi vida. Y
confíen siempre en él, en su poder, como veíamos en esta mañana,
en su amor, como veíamos en esta mañana. Esperen en él. Les voy
a decir la verdad. Bueno, ustedes saben la verdad
ya. Y Pedro también nos recuerda
la cristiandad es de lo más difícil. No es fácil ser cristiano. No
es fácil ser cristiano. Hay pruebas delante. El diablo
va a poner obstáculos. Nuestro Señor Jesucristo se bautizó
e inmediatamente el diablo lo tentó, lo provocó. La vida cristiana
es muy difícil, pero Cristo tiene toda potestad y toda autoridad
y estará con ustedes hasta que lleguen al final. Eso es lo que
asegura su salvación. Ustedes nunca la van a perder
su salvación. ¿Por qué? Por el amor de Cristo, por la
obra de Cristo. La promesa en Romanos 8, 28,
que todas las cosas les ayudan a bien, está garantizada porque
el Señor tiene poder, tiene autoridad sobre todas las cosas. Nunca
olviden eso. Entonces, en tercer lugar, podemos
decir que al bautizarse, ustedes testifican que creen que Cristo
tiene todo poder, toda autoridad en el cielo y en la tierra. En
penúltimo lugar, la cuarta lección. Al bautizarse, testifican que
quieren ser fieles discípulos de Cristo. Ustedes quieren ser
fieles discípulos de Cristo. Nos dice en el versículo 19,
volviendo a Mateo 28, Mateo 28, 19. Por tanto, id y haced discípulos
a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo
y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que
os he mandado. Por tanto, id y haced discípulos. O como dijo alguien, aquí no
dice, por tanto, id y hagan decisiones. No, es mucho más que eso. Por
tanto, id y haced discípulos. Ahora, con eso no quiere decir
que ustedes van a ser parte de los doce discípulos o que se
van a volver apóstoles. No, no, no, no, no, no. Ser discípulo
en la Biblia es un seguidor de Cristo, uno que aprende de Cristo.
alumno de Cristo, es lo que significa esa palabra. Entonces, al bautizarse
esta noche y bajo este pasaje, les puedo decir, ustedes están
diciendo, yo creo que Cristo vino a enseñarnos de parte de
Dios. Es por medio de Cristo que conocemos
a Dios. Yo creo que Cristo vino a enseñarnos
cómo podemos estar bien con Dios, cómo puedo tener paz en la vida,
cómo puedo vivir la vida. Ustedes creen, estoy seguro,
en ese versículo de Juan 14, 6, que Cristo dijo, yo soy el
camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por
mí. Ahora, en otras palabras, al
bautizarse, ustedes testifican que Jesús de Nazaret es digno
de ser el gran maestro de ustedes. Es el hijo de Dios, por supuesto,
el salvador del mundo. Ustedes quieren ser sus discípulos,
quieren obedecer sus mandamientos, quieren seguirlo. De eso se trata
esto. Al ser sus discípulos, quieren
honrarlo como maestro, seguir sus consejos, obedecer sus mandamientos. Escuchen muy bien todos, por
favor. La cristiandad no se trata de hacer una decisión, bautizarse
y ya, y es todo. De seguro se puede ir al cielo,
sí. No, no, no, no. Se trata de seguir siendo seguidores
de Cristo. Aprender de él, adorarlo como
ya vimos, obedecer sus mandamientos. Es cierto, no lo voy a negar,
lo predico de aquí. Somos salvos por pura gracia,
fe en él, pura gracia, pura misericordia. Pero esa fe en él siempre va
acompañada de nuestra obediencia, por gratitud, por amor al Señor. Ahora, ¿cómo es que aprendemos
de Cristo? ¿Cómo es que seguimos sus enseñanzas?
¿Dónde aprendemos sus mandamientos, sus consejos? Bueno, leyendo
lo que está escrito a través de sus apóstoles en la Biblia.
Es por eso que ustedes en unos momentos van a prometer delante
de la congregación que ustedes van a perseverar en la doctrina
de los apóstoles. De eso se trata. Los apóstoles
de Cristo, Él los inspiró por su espíritu para que nos escribieran
el Nuevo Testamento, la Biblia. Aquí tenemos sus consejos, tenemos
sus mandamientos, lo que debemos de seguir para ser sus discípulos. Entonces, los que se van a bautizar.
Hermana, hermano, háganse de un buen programa de lectura de
la Biblia. Hay varios en los celulares,
ya pueden bajar aplicaciones para seguir un programa de lectura
de la Biblia. ¡Léanla! Todos los días, medítenla
todos los días, cuando menos un versículo diario. Comience
con un versículo. Tomen una hora definida, un tiempo
definido, un lugar definido. Yo voy a comprometerme ante Dios
de leer su palabra para saber qué quiere que yo haga. Comiencen
con un versículo, luego tal vez en un mes, otro versículo. Y
así, poco a poco, crezcan en el conocimiento y la gracia de
nuestro Señor Jesucristo. Sigan asistiendo a la iglesia,
por supuesto. Es aquí donde enseñamos su palabra
y aprendemos de sus mandamientos. Y como nos dice Juan, sus mandamientos
a lo último no son gravosos. Son buenos y justos, nos dice
en Romanos. Nos enseñan cómo ser buenos adoradores.
Nos enseñan cómo ser buenos padres, cómo tratar a nuestros hijos,
cómo ser buenos empleados, cómo tratar al cónyuge. Les leo unos
mandamientos. Son muy realistas los mandamientos
de Cristo. Las casadas estén sujetas a sus
propios maridos, como al Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres,
así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella.
Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.
Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento
con promesa. Y vosotros, padres, no provoquéis a ir a vuestros
hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. Empleados
o obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez
de vuestro corazón. Qué realista es nuestro Señor
al darnos ese tipo de mandamientos. No son gravosos, son buenos e
injustos. Pero lo mejor, les voy a decir cuál es lo mejor
de esto, de Cristo nos ayuda. Nos da los mandamientos, pero
nos ayuda a obedecerlos. Nos da el querer como el hacer
por su buena voluntad. En él tenemos poder para cumplir
su voluntad. Filipenses 4 13 se aplica aquí. Todo lo puedo en Cristo que me
fortalece. Entonces es un una gran promesa
la que van a hacer y se van a comprometer un gran compromiso delante de
la congregación y delante de Dios y delante de los ángeles
de Dios, como decimos también. Pero no olviden, no están solos,
por supuesto que no. El Señor les ayuda con su Espíritu. Muy bien, cuarta lección entonces
fue, al bautizarse testifican que quieren ser fieles discípulos
de Cristo. Y la última lección, al bautizarse testifican que
creen en Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Al bautizarse,
ustedes testifican que creen en la Trinidad. Pues lo que nos
dice el versículo 19, Por tanto, id y haced discípulos a todas
las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que
os he mandado. Ustedes a lo mejor no entienden
la trinidad. ¿Quién la entiende? Es un gran
misterio para nosotros. En este mundo somos finitos.
Dios es infinito. Dios es espíritu. Hay muchas
cosas que no comprendemos porque somos humanos, no somos divinos.
Pero ustedes han leído y escuchado que Dios es Padre, Dios es Hijo
y Dios es Espíritu Santo. Todos iguales en sustancia, en
poder, en gloria. Cada uno de ellos merece nuestra
adoración. Nunca olviden a Dios Padre. Hay
muchos que exaltan mucho a Cristo y qué bueno, pero se olvidan
del Padre y se olvidan del Espíritu Santo, por así decirlo. Hay muchos
que exaltan mucho al Espíritu Santo. y los dones del Espíritu
Santo. y se olvidan del padre y se olvidan
del hijo, por así decirlo. No, no, no, no. Siempre como
cristianos al bautizarnos, ustedes están diciendo Dios Padre merece
mi adoración porque él planeó mi salvación desde antes de la
fundación del mundo. Dios Hijo merece mi adoración
porque él se entregó, me amó y se entregó a mí mismo, a sí
mismo por mí. Dios Espíritu Santo merece mi
adoración porque porque él aplica esa redención a mi vida Entonces,
hermanos, vivan con ese conocimiento, esa verdad en sus mentes. Aquí
el versículo literalmente no dice bautizándolos en el nombre
del padre y del hijo del Espíritu Santo, Espíritu Santo. El versículo
literalmente aquí dice bautizándolos al nombre, al nombre. del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo, enfatizando la unión, la unión que por Cristo tenemos.
Ahora tú eres de Dios. Hermana. Hermana. Tienes comunión
con Él, como dice en Primera de Juan. De verdad, comunión. Estamos en Él. Vive con ese conocimiento, entonces,
y es lo que te da, a lo último, la esperanza de vida y vida eterna.
Vive la doxología, como cantamos el domingo pasado. A Dios el
Padre Celestial, al Hijo nuestro Redentor y al Eternal Consolador,
unidos todos, alabad. Esa es la cristiandad. Muy bien. Ahora, como iglesia, nosotros
creo, y nuestro hermano Sergio lo mencionó en su oración, vamos
a tratar de apoyar a nuestros hermanos. Vamos a orar por ellos. Si no los conocen, les pido,
les ruego, les aconsejo, les amonesto que después de que sean
bautizados los saluden. presenten sus nombres, les digan
sinceramente, voy a estar orando por ti, cualquier cosa que te
pueda ayudar. Y de hecho, parte del convivio, de los propósitos
del convivio que tenemos de vez en cuando, como el que vamos
a tener después de este culto, y todos están invitados, es que
nos conozcamos y nos presentemos y no desidentifiquemos unos a
otros así. Como iglesia, les prometemos
eso. Es nuestra responsabilidad, por supuesto, y nos da muchísimo
gusto que obedezcan al Señor en esta ordenanza, un sacramento
muy importante. Y como iglesia, nos gustaría
poder decirles que no tendrán problemas, que no tendrán tentaciones,
pero sabemos que no es la verdad. El pecado les seguirá asediando. El diablo los seguirá atacando
ahora más porque son hijos de Dios. Los están testificando.
El mundo tratará de apartarlos del Señor, pero los podemos y
queremos animarlos con la gran promesa de este pasaje. Leemos
en el versículo 20 las últimas palabras que Cristo dijo. He
aquí, yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Esto es para todos los cristianos,
para todos los hijos de Dios. Pero especialmente quiero que
ustedes, ustedes que se van a bautizar, nuestro hermano Pablo, nuestro
hermano Paloma, nuestro hermano Ariel, nuestro hermano Paloma,
nuestro hermano Jorge, nuestro hermano Andrea, que escuchen
de Cristo estas palabras. He aquí, yo estoy con ustedes
todos los días hasta el fin del mundo. Por pura misericordia,
por pura gracia, Cuando ustedes caigan en pecado, ¿y quién no
cae en pecado? Ustedes confiesen al Señor o arrepiéntanse y recuerden
esta gran promesa. Él está ahí para perdonarlos,
para consolarlos por su Espíritu. Él está ahí para guiarlos. Él
está ahí a través de toda su vida como cristianos hasta que
lleguen a la gloria. Nunca olviden esta gran promesa
del Señor. Muy bien, antes de salir a bautizar
a nuestros hermanos, como acostumbramos en esta iglesia, ellos van a
prometer delante de nosotros Hechos 2, 42. Un versículo que
leímos al principio del culto, Hechos 2, 42, es el pasaje después
del sermón de Pentecostés, cuando miles se convirtieron y nos dice
la escritura que ellos Asistieron a la iglesia. Por supuesto, se
añadieron a la iglesia aquel día como tres mil personas en
versículo cuarenta y uno. Nos dice fueron así que los que
recibieron su palabra fueron bautizados. Se añadieron aquel
día como tres mil personas. Y luego nos dice y está la responsabilidad
para ustedes, hermanos. Perseveraban en la doctrina de
los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento
del pan, es decir, la santa cena y en las oraciones. Muy bien. Voy a pedir a nuestra
hermana Paloma Apodaca Piñuelas, si es tan amable, de ponerse
de pie y ver a la congregación. Nuestra hermana Paloma Apodaca
Piñuelas, puesta de pie, si es tan amable. Y viendo la congregación, si
es tan amable. Hermana Paloma Apodaca Piñuelas,
¿promete usted ante esta congregación, esta iglesia de Dios, perseverar
en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros,
en el partimiento del pan y en las oraciones? ¿Lo promete? Muy bien. Hermana Andrea Dueñas
Tellechea, si es normal ponerse de pie. Andrea Dueñas Tellechea. Hermana, usted ha testificado
que es cristiana, que en Cristo como su salvador promete delante
de esta congregación, estos hermanos en Cristo seguir adelante, aprendiendo
de la enseñanza de los apóstoles de Cristo, tal como la tenemos
en la Biblia. Tener comunión unos con otros
en la iglesia, en el compañerismo de la iglesia, participar de
la santa cena y en las oraciones lo promete. Si lo prometo. Hermana Paloma Lizola Montaño, Hermana Paloma Lizola Montaño
promete delante de la congregación, su familia, sus abuelitas. Perseverar, seguir adelante,
aprendiendo de la Biblia, lo que Cristo nos ha dejado a través
de sus apóstoles, obedecerlo, como acabamos de ver desde una
discípula de él, participar en la comunión, el compañerismo
con otros cristianos, en la santa cena y también en las oraciones,
lo promete. bien hermano Pablo Cárdenas Villa hermano Pablo Cárdenas Villa
promete delante de esta congregación Seguir adelante aprendiendo de
la enseñanza de los apóstoles, los apóstoles de nuestro señor
que nos enseñan de sus mandamientos, de sus promesas, las profecías. Seguir adelante en la comunión
unos con otros como iglesia en la santa cena, lo que es el partimiento
del pan, tomar la copa sangre de nuestro señor Jesucristo y
seguir orando. Lo promete? Lo prometo. Muy bien. Mano Ariel Iván Muñoz
Arredondo. ¿Usted es nuevo en la fe? ¿Usted
está aprendiendo de Cristo? ¿Está aprendiendo de la Biblia?
Nos da mucho gusto para recibirlo en la congregación, pero promete
Sinceramente, solemnemente, delante de esta congregación, delante
de Dios, seguir adelante creyendo en Cristo, seguir adelante aprendiendo
de la doctrina de Cristo que nos deja a través de sus apóstoles,
siguiendo viniendo a la iglesia. Y por cierto, entre paréntesis,
el hermano que llega primero a la iglesia es el hermano Ariel
o los hermanos Trujillo. Y me da mucho gusto. O sigan
adelante así. Siga participando en la Santa
Cena y siga orando al Señor junto con otros cristianos. Promete
hacer esto, hermano. Yo lo prometo. Muy bien. Hermano
Jorge Parra Miranda. Esposo de nuestra hermana Andrea. Hermano, usted persevera delante
de estos hermanos y amigos, perseverar en la doctrina de los apóstoles
como un discípulo del Señor, seguir aprendiendo de él y seguir
obedeciéndolo, honrándolo, aprendiendo, teniendo comunión unos con otros
como hermanos en Cristo, participando en la santa cena, el pan y la
copa, y también participando en las oraciones de los hermanos.
¿Lo promete? Lo prometo. Amén. Gracias, hermanos. Bien, puestos de pie, vamos a
cantar una estrofa del himno los que estamos bautizados un
estrofa
Qué prometemos al bautizarnos?
Series Bautismo
Al bautizarnos prometemos dedicarnos a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión fraternal, a participar en la Cena del Señor, y a la oración.
| Sermon ID | 1025241943275308 |
| Duration | 36:07 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Acts 2:42 |
| Language | Spanish |
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