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Y en la lista de los 10 mandamientos,
esto no fue mi intención, pero lo vamos a hacer de todas maneras.
Vamos hasta el versículo, el último de los mandamientos, que
es el versículo 17, aquí en la numeración de versículos en Éxodo
20. El texto dice, no codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás
la mujer de tu prójimo, y aquí vienen una lista de cosas, ni
su siervo, ni su criada, esa es la versión antigua, ni su
buey, que sería el animal, una lista de animales que trabajaban
en el campo en aquel entonces, ni su asno, que sería hoy en
día su medio de transporte, vamos a decir su coche, y luego se
agrega ni cosa alguna Ahora, para agarrar el hilo, una mini
introducción. Estamos detenidos con esto de... la voluntad de Dios en nuestras
vidas, cómo discernirla, cómo someternos a ella. Hace ocho
días, la mitad del sermón nos ocupó con este asunto de los
espejos, ¿se acuerdan, no?, del primer espejo en donde vemos
a nosotros mismos, la imagen que tenemos de nosotros mismos,
y las ilustraciones nunca terminan aquí. en relación con tu semblanza
física y toda una lista de cualidades y características de tu personalidad
y el hecho de que ninguno de nosotros no podemos vernos a
nosotros mismos pero vemos a los demás y el hecho de que tú puedes
verte en el espejo como una persona guapa y los demás te pueden ver
como la persona más fea del mundo como una persona bien delgadita
y los demás pueden pensar que eres la persona más sobrepasado
de peso que exista así, así, así porque entre el primer espejo
y el segundo las cosas no coincidan Y peor, la imagen que creemos
que otras personas tienen de nosotros, ¿se acuerdan? No coincide
tampoco. Lo que nosotros creemos que otras
personas piensan acerca de nosotros, esas cosas no coinciden. Incluso
aquí mismo en esta lista misteriosa, su mujer, su siervo, su creada,
su bue, su asno, es más de lo mismo, las cosas no coincidan.
Y luego la imagen que los demás verdaderamente sostienen de nosotros.
Esto nos ocupó la mitad del sermón, ¿no? Estos espejos. Y por último,
o sea, la imagen verdadera que tienen nosotros es una parte
de lo que vamos a ver en este asunto en forma indirecta el
día de hoy. En donde lo sigo diciendo, hay problemas, conflictos
que surgen en esto. Y qué bueno que no sabemos lo
que los demás a de veras piensan, o sea, a de veras crean acerca
de nosotros. Y el cuarto espejo es el espejo
en donde Dios. nos está viendo y el único que
tiene la imagen correcta y verdadera de nosotros es Dios y nos compara
no como en este texto con el prójimo ni ninguna cosa del prójimo
sino que nos compara con su hijo con nuestro señor Jesús y ve
que tan lejos estamos no de esta imagen y luego la imagen que
Dios tiene nosotros unidos con Cristo lo vimos en una lista
de puntos en donde es como si existiera un cambio de identidades
porque a través de Cristo se nos es acreditado su obra salvadora
y Dios nos ve totalmente distintos de los demás y el sexto espejo
es este en relación con la transformación progresiva de nosotros mirando
a nuestro señor Jesús según Pablo en segundo de Corintios 3 y viendo
su gloria en el espejo somos transformados y por último vimos
este espejo en donde están estos modelos de la vida cristiana
que son muchísimos embajadores, pescadores, campesinos, arquitectos,
mayordomos, atletas, soldados, esclavos, obedientes, estos modelos
de la vida cristiana nos van a ocupar este el día de hoy con
un solo ejemplo y esto es el primer estudio sobre el tema
no tan directamente de nuestra vocación, chamba o trabajo, sino
la mayordomía, el hecho de que somos administradores de todo
lo que Dios nos ha prestado por un tiempo. Y como hay muchísimo
en este asunto, como vamos a volver a ver el día de hoy, vamos a
tardar todo este sermón introduciendo el punto básico y enfocando el
gran obstáculo que hay en esto. que es enorme, como vamos a ver,
el enorme obstáculo que hay. En ubicarnos y vernos correctamente
en relación con nuestro puesto como mayordomos y la voluntad
de Dios en esto, es algo que vamos a discutir más a fondo
si Dios quiere de hoy en noche. ¿Listos? Primera introducción. Segunda introducción. Por más
que nos es incómodo hablar de este asunto, hay que ubicarlo
correctamente en un contexto bíblico, porque casi el 15% de
las enseñanzas de nuestro Señor Jesús se relacionan con dinero,
posesiones y mayordomía. Casi el 15% y cuando comenzamos
a repasar la lista de ejemplos es increíble, sorprendentemente
¿no? ¿Cuántas veces Cristo hablaba
de esto? Lo vemos en la más discutida
entrevista con aquel joven rico en Marcos 10 ¿no? Lo vemos repetidas
veces en el Sermón del Monte, como vamos a ubicarnos con esto
en el Sermón del Monte ¿no? Próximamente lo menciono. Lo
vemos en relación con Y los decretos de aquí nunca terminan. En las
parábolas, la del mayordomo infiel, en Lucas 16, uno de los argumentos
más discutidos de la Biblia, y es un tema que conocemos, lo
vimos en la miniserie sobre las parábolas, y luego la parábola
del rico y lásero, que va de por medio del mismo asunto. Todos
los que creen en el evangelio de prosperidad, habrían ubicado
de inmediato al rico en el cielo y el pobrecito mendigo Lázaro
en el infierno y Cristo pone de cabeza todo el asunto ¿no?
y las cosas son totalmente distintas de lo que estos mentirosos dicen
y luego la parábola de las minas en donde es algo espantoso porque
las minas son pequeñas cantidades de dinero en contraste con la
parábola de los talentos que también conocemos en donde un
talento tiene el valor algunos dicen de 200 monedas de oro Y
es una fortuna inmensa lo que está metido por medio a este
cinco talentos, al otro diez talentos. En contraste con, lo
sigo diciendo, en la parábola de las minas son lo que serían
en el mejor de los casos tres meses de sueldo. Nada más, en
contraste con una fortuna inmensa, ¿no? En la parábola de los talentos,
en contraste, ¿no? Tan sorprendente el argumento.
Y luego vemos en una lista de ejemplos que esto atacando en
una serie de puntos a los ricos, ¿no? Hay de vosotros los ricos
porque tienen vuestra recompensa, ya, ¿no? Tienen vuestro consuelo,
ya. El asunto se acabó de la boca
de Cristo Jesús. Y luego alababa tanto a esa mujer,
la que a la mera hora cuando los ricos depositaban tanto en
el arco, esta mujer, la moneda, ¿no? Dos centavos Este, en el
texto, en Marcos 10, un cuadrante, la palabra técnica, lo que sería
tan solo lo suficiente para quizás unas tortillas. Frijoles, no.
Tan solo tortillas, no. Y dice Cristo que esta mujer
dio más que todos aquellos ricos, en forma proporcional, comparativamente,
contraste comparación, dio más a aquella viuda que lo que depositaron,
que esto estaba ahí parado viendo y sabía exactamente cuánto estaban
depositando todos los ricos que pasaban a hacer su show. Y luego
con saqueo, Aquel terrorista que trabajaba a favor de lo que
sería hoy en día Hacienda, extorsionando, robando y en su arrepentimiento
la mitad de mis bienes a los pobres, ¿no? ¿Qué es esto? Y
si en algo he defraudado, he defraudado a alguno por cuadruplicado. Se lo devuelvo por cuadruplicado,
¿no? Y así, este, voy a cortar la
lista. Tengo cuatro páginas así de ejemplos,
¿no? Ahora para agregar esto, ahora
escuchen bien. Para sorpresa de los que creen
que no hay nada sobre propiedad privada, o esto es el tema de la mayordomía,
la administración correcta de bienes y posesiones, incluso
aquí pudiéramos, no lo vamos a hacer el día de hoy, meter
de por medio una lista de debates entre los capitalistas y los
socialistas. No lo vamos a hacer el día de
hoy. Salieron unos relámpagos el domingo pasado en un comentario
sobre esto. Pero escuchen, Cristo usó constantemente
este tema en forma ilustrativa para sorpresa de muchos. Esta
lista pudiera ser un sermón por separado. Cristo usó joyas y
tesoros constantemente, perlas preciosas como ilustraciones
en una lista de parábolas. Cristo hacía referencia cuantas
veces a obreros, a contratos, a sueldos, a un trato equitativo,
de equidad, de justicia, de un trato justo en relación con obreros,
contratos y sueldos. ¿Cuántas veces hablaba así? Hablaba
de inversiones. Hablaba de banqueros. Incluso,
misteriosamente, de intereses, ¿no? Deberías haberme traído
por lo menos lo que te fui, o sea, lo que te entregué, lo que te
fue prestado, me lo deberías haber traído con los intereses,
dice. En la palabra de los talentos.
Usó la ilustración de deudas y deudores. ¿Cuántas veces? Y el hecho de perdonar o no la
deuda. Ilustrando toda una lista de cosas. Y en el contexto espiritual,
cuando hayas sido perdonado. Cuán grande ha sido tu deuda
para con Dios. Y cómo es que fuiste perdonado. Y cuánto le
costó a Dios perdonarte la deuda. Le costó la sangre de su propio
hijo. Todo ese argumento que conocemos
más que bien. Hablaba de construcción, hablaba
de arquitectos, hablaba de calcular los gastos, sentarte y hacer
los cálculos necesarios en relación con el costo del discipulado. Y lo que significa seguirle a deberes
al maestro, en relación con la autonegación, incluso hablaba
de esto en la vida cristiana. En la parábola de la triple,
una moneda perdida, una oveja perdida, una oveja entre 100,
una moneda entre 10 y un hijo, el pródigo. En esa triple parábola,
en Lucas 15, esta mujer que se puso diligentemente a buscar
una sola moneda, una entre diez dragmas, ¿no? ¿Con cuánta diligencia
buscándola? Luego, en más de una ocasión,
surgió este tema de la herencia. En términos humanos, la herencia. El paralelismo, ¿no? La herencia
celestial, la salvación y sus recompensas. Pero usó la herencia
y el dinero mal gastado, desperdiciado, En este contexto, ¿cuántas veces
surgía este tema del dinero mal invertido, mal gastado, desperdiciado
en relación con la mayordomía? En la misma parábola sobre el hijo
pródigo, hornaleros, el salario, lo que recibían al
día, puntos cruciales en la parábola. Y así la lista la voy a cortar.
Es casi interminable la lista de ejemplos. Y por lo tanto no
estamos fuera de lugar aquí, no estamos haciendo algo incorrecto
al tomar este tema y hacer su aplicación directa a la cuestión
de la voluntad de Dios, la guía divina para nosotros en estas
cuestiones. Ahora buscan en Mateo, esto no
vamos a detenernos a discutirlo el día de hoy, vamos al sermón
del monte, a su capítulo 6. Y al mismo tiempo que vamos a
ver a Dios en una forma directa a favor de la propiedad privada,
incluso el octavo mandamiento que prohíbe el robo es un tema
gigantesco y en la Biblia. y comienza con lo que acabo de
decir. Si no existe tal cosa como propiedad privada, jamás
puede ser acusado a alguien de robar, de tomarlo ajeno, de aprovecharse,
de hacer algo corrupto, de agarrar fondos o dinero que no le corresponda,
si no existe algo como propiedad privada. Como algunos piensan
que no, por favor, Y al mismo tiempo que hay un gran trasfondo
aquí, vamos al Sermón del Monte, a su capítulo 6, y esto nos sirve
para concluir la segunda introducción y ir directamente al tema. En
el versículo 19, no os hagáis tesoros en la tierra, donde la
polilla y el orinco rompen, donde ladrones minan y hurtan, la versión
antigua, roban, no minan y roban. No, masaceos tesoros en el cielo
y la misma fórmula, donde nada de lo anterior puede suceder.
No hay ladrones, no te pueden robar, no hay nada para echar
a perder tu inversión. Y luego viene toda una serie
de comentarios, en el 21 donde estuviera vuestro tesoro, es
una parte de lo anterior, ahí estará vuestro corazón. La lámpara
del cuerpo es el ojo. Así que si tu ojo fuera sincero,
es un modismo aquí, si tu ojo fuera a dar la capacidad de ver
las cosas tal cual, tales como son, no en un espejo, sino con
una verdadera perspectiva, todo tu cuerpo será lleno de luz,
luminoso. Hasta ahí nada más. Y aquí comienza
nuestro tema y aquí concluyo la segunda introducción. Y la pregunta que no vamos a discutir
a fondo el día de hoy. ¿Quién es el verdadero dueño
de todas las cosas? ¿Quién es el verdadero dueño
de nuestras posesiones? Y los argumentos bíblicos ya
los conocemos. Dios es el dueño de todo. A Dios todo le pertenece. ¿Qué
tienes que no hayas recibido? La palabra pregunta en una forma
tan fuerte, la pregunta retórica apostólica. ¿Algo? ¿Acaso tienes
que no hayas recibido? Si va de por medio tu vida misma,
el don precioso, el privilegio de vivir, comienza el argumento.
Luego tu cuerpo, luego recursos, talentos, dones, capacidades,
oportunidades, todo el paquete. predestinado incluso por el mismo
Dios que dio el don de la vida, si todo le pertenece a este Dios,
Si no podemos afirmar realmente que algo nos pertenezca, hay
algo que tú puedes reclamar o decir, esto es mío. A ver, a ver, el
vaso no fue mío, por eso se tiró. El agua tampoco me lo prestaron,
estoy pidiendo perdón. No estaba tirando, no quiero
que nadie se ofenda, no estaba tirando el agua a propósito. Vamos a suspender el culto. Y
ahora directamente. Salvo que hay un peligro de tirar
esto, ¿no? ¿Hay algo que puede una persona
decir, esto realmente es mío? No vamos a seguir ahí con la
segunda introducción. Ahora vamos directamente al debate
aquí el día de hoy. La respuesta obviamente es que
no. No hay nada que podemos decir, ni siquiera nuestra alma, aquel
rico insensato a la mera hora vienen a pedirte tu alma y todo
lo que has acumulado todo lo que has atesorado todo lo que
has agarrado de quién será así termina la parábola no de del
rico insensato tonto y en el contexto hasta tu alma te la
van a pedir no te pertenece así Ahora, vuelvan al libro de
Éxodo, a su capítulo 20 vamos, para volver a leer este misterioso
texto con el cual empezamos. Es el versículo 17 que dice,
No codiciarás la casa y la lista, mujer, siervo, criada, buey,
asno, ni ninguna cosa de tu prójimo. Ahora, ¿qué es esto? Esto es
el enorme obstáculo que vamos a discutir para llegar a entender,
y más que entender, obedecer lo que nuestro señor nos enseña
sobre la mayordomía, la administración. La palabra mayordomo quiere decir
que tan solo estamos administrando cosas que nos han sido prestadas.
Y habiendo sido prestado a nosotros estas cosas, muchas gracias,
me prestaron otro vaso, tendremos que rendir cuentas
por la administración y como vamos a ver esto se vincula con
otros asuntos obviamente como veremos no el tiempo es una de
estas cosas y el punto aquí es hay un enorme obstáculo este
obstáculo es en síntesis el pecado sin decir más el pecado en todos
los sentidos es lo que obstaculiza que le obedezcamos a Dios en
lo que sea La lista aquí de los 10 mandamientos elabora a detalle
los pecados que obstaculizan nuestra obediencia a Dios. Y
la lista termina con el famosísimo décimo mandamiento en donde se
nos prohíbe la codicia que yo voy a discutir el día de hoy
como palabra senónima con la palabra avaricia. La distinción
entre una persona codiciosa y una persona que se llama avaro no
existe. En síntesis, son términos sinónimos.
Porque la palabra codiciar significa desear algo. Nada más. Es una palabra que
tiene, en ese sentido, más que un solo significado. Porque al
mismo tiempo que hay una lista de cosas las cuales no hemos
de desear en este texto, En el griego del Nuevo Testamento hay
una lista de textos que utilizan este punto en relación con cosas
que hemos de desear, hasta en un momento dado, codiciar, porque
se trata de cosas buenas o malas aquí. Desear, ya sea cosas buenas
o malas, es el uso genérico del término. Y aquí, obviamente,
todo el argumento va cargado al lado de lo que no hemos de
desear. Hay que apurarnos aquí. Para
decirlo en otras palabras, hay muchas cosas las cuales hemos
de desear. Hasta codiciar en un momento dado. Cosas buenas,
¿no? Cosas de gran valor. Sí. ¿Cuáles han de ser estas cosas?
No lo vamos a discutir más a fondo por el momento. Vuelvo a lo anterior. El derecho de la propiedad privada
se defiende en el octavo y en el décimo mandamientos. Porque
aquí el asunto en el décimo va más allá de robar, va más allá
de tomar lo ajeno y comienza con la raíz misma de este pecado,
con el deseo La codicia, la avaricia. El argumento es fuertísimo. Hay
personas que ven el décimo mandamiento y piensan, no, esto prohíbe el
derecho de poseer cosas. Es absurdo hablar así por lo
del octavo mandamiento y por lo que vamos a ver ahora. La
Biblia no prohíbe la posesión. De ninguna cosa lícita. Da por
hecho que a lo largo de nuestras vidas vamos a ir acumulando posesiones. Y el tema que estamos introduciendo
el día de hoy es la administración correcta de estas cosas. por
las cuales daremos cuentas a Dios, ¿no? Y en forma proporcional
incluso, a los que les han sido dado mucho, se les exigirá más,
¿no? La forma proporcional es lo que
nos interesa. Que cada uno de, en relación
con su mayordomía, en conformidad con cómo Dios le haya, le haya
Bendecido, prosperado es la palabra, ¿no? Entonces, lo que estamos
diciendo es, codiciar puede ser algo bueno o malo. Obviamente
aquí el argumento es malo, el deseo es excesivo, es un anhelo
por cosas prohibidas en el mismo texto. Así de sencillo el punto,
¿no? Ahora vamos a discutirlo. Codiciar
es lo que el décimo mandamiento prohíbe. Y esto es un acto, ¿no? El acto de fijar nuestras mentes,
nuestros corazones, en donde está nuestro tesoro, ahí estará
nuestro corazón. Fijar nuestra mente, nuestros
corazones. En el argumento aquí, la lista es interminable, ¿no?
Cosas materiales están en la lista. Posiciones están en la lista.
Beneficios temporales están en la lista. cosas y la lista que
se amplía que están prohibidas en relación con esto y van desde
posesiones hasta posiciones hasta placeres hasta poderes hasta
el éxito claro que si el dinero viene incluido en el tema y el
deseo de buscar estas cosas en forma pecaminosa es lo que el
décimo mandamiento Prohíbe, no es la posesión en sí de alguna
de estas cosas, sino el deseo de adquirirlas, ¿no? Lo que termina
dominando, lo que termina esclavizándonos, como vamos a ver. Nos domina
tanto el deseo de adquirir, de obtener lo que codiciamos, lo
que anhelamos, que se convierte en algo que nos deja así. descontentos
y insatisfechos por la cosa o las cosas que estamos codiciando.
Y en la medida, como vamos a ir explicando aquí, en que esto
se convierte en una forma de esclavitud, en lo que vamos a
ver más adelante, en una verdadera adicción, se convierte todo esto,
las personas están siendo arrastradas a la perdición, como nos advierte
Pablo. ¿Cuántas veces? Por el amor, no tan solo al dinero,
sino por lo que el dinero te puede dar. Ahora, esto se manifiesta
así, con un fuertísimo deseo. Escuchen. Yo estoy en problemas. ¿Hasta
cuál grado podemos llenarnos de estos deseos? Hasta el grado
ya mencionado. De envidiar. De llenar nuestro
corazón de envidia. de sentir celos, ¿no? Y esto
es el tema que hemos escuchado mil veces, la trampa de las comparaciones,
en donde nos comparamos increíblemente primero con lo que pensábamos
en distintas etapas de la vida que habríamos logrado o adquirido
o conseguido de alguna manera. Nos vamos comparando con lo que
pensábamos que deberíamos haber recibido o logrado o tenido,
pero no. No. No se pudo. No. O nos estamos comparando con
cosas que por un tiempo las teníamos y ya no. Las comparaciones y
la envidia van por muchos caminos aquí. Nos estamos comparando
con lo que son las pérdidas en la vida. Y la lista de pérdidas
es interminable hasta llegar a la muerte. Cosas que la posición,
la influencia, la identidad, la vocación, la independencia,
la autosuficiencia, que desde cosas materiales hasta más cosas
están en la lista de cosas que teníamos antes y miramos a otros
que las todavía las tienen y nosotros ya no. Y en este sentido, las comparaciones,
¿no? El descontento, la envidia, los
celos, es un golpe a nuestra autoestima. aplasta nuestra soberbia
al ver que el próximo tiene lo que nosotros ya no tenemos o
nunca hemos podido obtener. Así el asunto. Pero vamos a ir explicando. Todo
este asunto termina invariablemente creando conflictos en nuestra
vida. De todo tipo de conflictos. Dios
está a favor de la competencia. Lo comentábamos hace ocho días. Yo me atrevo a decir Dios está
a favor de la inequidad. Para los que dudan, no. Lo vamos
a discutir en otro sermón a fondo. La inequidad, la competencia,
la desigualdad son cosas permitidas por Dios con toda una lista de
propósitos. Ah, porque los países que pretenden
acabar con lo anterior terminan todos en el mismo hoyo. cuando hablábamos del mexicano
mágico que su esperanza es de que alguien se lo vaya a dar
o de alguna manera lo va a robar o por un acto fortuito la pura
suerte o la casualidad se le va a caer del cielo lo que su
corazón anhela y busca tanto y nunca quiere hacer nada en cada parábola me entregaste
cinco te lo devuelvo diez Aquel que no trabajó, no hizo
nada, recibió la inequidad. Un solo talento, no cinco ni
diez, un solo talento. Quejándose, a lo mejor victimizándose. Hay inequidad aquí. Aquellos
tienen cinco, aquel otro tiene diez. A mí me diste un solo talento.
¿Qué hice con mi talento? Se quedó enterrado en la tierra.
Aquí te lo devuelvo. Ten lo que es tuyo. Y el Señor
le dice, ¿y los intereses? No vamos a discutirlo. Todo esto crea conflictos de
todo tipo. En la vida hay que entenderlo.
Esto podría ser otro sermón, en todo un sermón, en un solo
punto. El conflicto es entre lo espiritual
y lo material. un conflicto entre lo material
y lo espiritual. Sí. Y el conflicto termina debilitando
aún en la vida de los creyentes, debilitándonos espiritualmente. Sí. Porque hay un poder misterioso
metido de por medio en la codicia. La codicia, ¿se acuerdan? Lo
vimos en esta miniserie. Un pecado conduce a otro. y la
repetición del mismo pecado una y otra vez. Un pecado abre la
puerta del camino para otros pecados mayores y más graves
y más perversos. Todo un proceso en la forma en
que el pecado opera y funciona en la vida de quien sea. Cuanto
más aquí. Cuanto más en esto. hay un poder misterioso metido
por medio del asunto en el sermón del monte nuestro señor que dijo
en la parábola este del sembrador dijo no este es lo que sucede
tal persona escucha el evangelio y lo rechaza porque su corazón
está lleno de otras cosas cuáles cosas las cosas materiales de
este mundo otra persona escucha el mensaje y pretende recibirlo
hace incluso evidentemente algún tipo de profesión de fe Y luego
el afán de este mundo. ¿Qué quiere decir afán de este
mundo? Ah, para los que no lo quieren
entender, nos ayuda tanto el engaño de las riquezas, dice
Cristo. Y la codicia de otras cosas,
dice el Señor. Terminan ahogando la palabra,
¿no? Hay un poder en esto para lograr
que personas abandonan su profesión de fe en Cristo. ¿Qué tipo de
poder? ¿Para que se echan para atrás
personas que se habían identificado como seguidores del maestro?
¿Qué tipo de poder? Hay un poder peligrosísimo en
todo esto. Porque la codicia tiene un efecto sobre quien sea
creyente o no creyente. La codicia, la avaricia, ¿no?
Cuando una persona pone su corazón en las cosas de este mundo, su
corazón está centrado, ¿no? Muy pronto hay un misterioso
poder. Hay una atracción inexplicable. Hay algo que, como si una fuerza
invisible comenzara a arrastrar a la persona. Y Cristo en la
forma más directa habló de todo esto con su prohibición sobre
el tesoro terrenal. ¡No os hagáis tesoros aquí en
la tierra! decía. Ah, porque estas cosas
terrenales te van a estar hablando. Te van a estar llamando. Te van a decir cosas. cualquier forma en que existen
hay un poder algunos teólogos dicen totalitario es este poder
totalitario que quiere decir esto que se apodera de la persona
que controla a la persona y cuan grande es el peligro espiritual
aquí con cualquier tesoro terrenal no es necesariamente el dinero
no son simplemente cosas materiales son cualquier cosa que la persona
codicie, en su avaricia, en su afán, en los profundos anhelos
de su corazón. Estos tesoros, haz tu lista,
son cosas que para nosotros las estimamos mucho, para nosotros
tienen un gran valor, para nosotros son importantísimas estas cosas,
son las cosas que nos ocupan, son las cosas que nos distraen,
son las cosas que están llamando a nuestros afectos y a nuestros
anhelos, son las cosas que pretendan enamorarnos de alguna manera.
de tal forma que en el Nuevo Testamento Pablo lo explica como
amor al dinero. Cuán fácil es entenderlo así.
Los que son amantes se han enamorado con el dinero. El dinero es su
amante. ¿Qué quiere decir esto? Ahí están
buscando su felicidad en el dinero. Ahí están con toda su confianza
puesta en el dinero. Ahí están asesorando. y atesorando
más y más dinero hasta que el dinero se haya convertido en
su dios minúscula no hay un modismo en el nuevo testamento yo entiendo
en español mamón es una palabra quizás ofensiva depende de las
circunstancias el dios del dinero es lo que quiere decir no y el
dinero se convierte en el dios de cuantas personas todo está
subordinado al dinero Todo el asunto, de principio a fin, dinero. La voluntad misma está avisada por el dinero. Y Dios aquí dice,
yo no tan solo prohíbo esto, ahora el lenguaje es aún más
fuerte. Dios dice, yo aborrezco la codicia, Odio, la avaricia. Lo voy a castigar. Voy a usar ese pecado para que
las personas terminen arruinándose. Enredándose, atrapándose, esclavizándose. Vamos a ver el miércoles, apóstata,
encerrado en la jaula, en la, is that the word? De su propia
fabricación. Enjaulado. Enjaulado. El mismo. Y no puede salir. No. Dios aborrece esto. porque la
codicia nos convierte en idólatras. La codicia reduce todo a nivel
material, a nivel animal. La codicia reduce todo a lo momentáneo,
a lo temporal, a lo pasajero. La codicia engaña a quien sea,
a todo el mundo. Con razón, en Efesios 5, la codicia,
la avaricia, es idolatría. Así, la palabra de Dios. Ah,
porque coloca algo cosas temporales, cosas materiales, o pueden ser
sueños. El sueño americano, lo que sea,
coloca lo que sea de por medio y por encima de Dios en la vida
de la persona. El hombre fue hecho para conocer, servir, glorificar a Dios, El ídolo, la codicia, la avaricia
se meten de por medio en el asunto. ¡Idolatría, dice Pablo! ¡Un ídolo! Y la persona termina sacrificándose,
entregándose a ese ídolo. Termina matándose en el servicio
de ese ídolo. Sí. Sacrificio humano al ídolo. Peor
aún, en particular este pecado de la codicia y la avaricia como
es lo que obstaculiza la mayordomía, lo que obstaculiza todo lo que
estamos mirando en un espejo aquí, este pecado y tratando
de demostrar su perversidad. Y ese pecado te puede conducir
a mentir, este pecado te puede conducir a robar, Este pecado
te puede conducir a asesinar. Vivimos en un país envuelto en
la codicia, la avaricia, en la mentira, el engaño, el robo,
el asesinato. Nos dicen porque al otro lado
de la frontera, en la sociedad próspera, en la ex Unión Americana,
que se está colapsando, Por completo. Ustedes que no quieren creerme,
God help us, they're losing their country. En parte por esto, por
la avaricia. Dicen, no, es la avaricia en
cuanto a la droga. ¿A de veras? Ayúdanme a entender
esto. Y de este lado de la frontera,
30, 40% dijo el ex embajador, a quien aprecio mucho, tenía
un trasfondo sólido, no voy a decir su nombre, afirmaba
el 30-40% del territorio mexicano, está en manos de estos que por
su avaricia y su codicia están cometiendo todos estos
y más pecados. No hay límite aquí. El amor al
dinero, el argumento apostólico, la raíz, no es la única, pero
es la causa, la raíz, la base de un mundo entero de pecados. Y cuantas personas malgastan
sus días, sus vidas, pensando tan solo en esto. Cuanto tiempo,
cuanta energía, cuantos esfuerzos, cuantos talentos. todo dedicado
a la adquisición de más y más cosas temporales, ¿de eso se
trata? ¿O si no en la adquisición se la pasan codiciando y nada
más, soñando? ¿Con esto? ¿O si ya hayan adquirido
algo de lo que soñaban? ¿Cuánto tiempo para cuidar? ¿Cuánto
tiempo para preservar? ¿Cuánto tiempo para proteger
y mantener lo ya adquirido? ¿Cuánto tiempo? involucrado en
esto y la advertencia de nuestro señor
que aprovecharía ganar todo el mundo ganar a una persona todo
el mundo en su cambalacha a cambio de su alma pero eso es lo que
sucede ese es el trato de eso se trata por eso y nada más van
a la perdición cuantos cientos de millones todo a cambio de
su alma ¿Dudas tú de que un narcotraficante,
un sicario haya hecho este trato? Pero no estamos hablando tan
sólo de narcos o sicarios. No, el hombre en su condición
aquí caída se vuelve adicto a este pecado. Se vuelve adicto al materialismo.
Se vuelve adicto a la codicia, ¿no? ¿Está ambiciado para ser
adicto? Esto se convierte en la fuerza,
esto se convierte en el motor, esto se convierte en lo que le
anima, en lo que le entusiasma, en lo que le motiva. Es una adicción. Y la conocemos. Hay un ciclo vicioso en esto
que comienza en la juventud. Y desde jóvenes, si tan solo
puedo alcanzar tal o cual, tienen una lista de cosas, no las voy
a mencionar el día de hoy. Pero una vez adquiriendo estas
cosas, el ciclo se vuelve a repetir. Y la persona tan solo que si
puedo poseer, o adquirir, o obtener, y aquí la ilustración es algo
material, me voy a contentar con esto, voy a estar más que
satisfecho, seré más que feliz con esto, para descubrir que
no. para increíblemente sentirse no satisfecho, no contento, no,
no, no, claro que no, no, ni feliz, menos feliz, no, es
lo contrario, después de haberlo adquirido, insatisfecho, después
de haberlo obtenido, vacío, descontento, ¿Qué me pasó? Ya lo logré. Creía que mi felicidad dependía
de adquirir lo que mi corazón anhelaba y codiciaba. Pero ya
lo tengo y no. No. Con esto Dios me sacó del
mundo de los rock and rolleros y la música. Porque todo lo que
nos ofrecían a la medida que íbamos adquiriendo esto es lo
que yo sentía. Por la pura misericordia de Dios.
Lo sentía. Pero, ¿cuántas personas no sienten
nada? ¿Qué quiere decir esto, no sienten nada? No se dan cuenta
del engaño que hay en todo esto. Ninguna persona puede satisfacerse
codiciando ninguna cosa de este mundo. puede llenar su corazón? Ninguna cosa de este mundo puede
proporcionarle contentamiento y felicidad? No. Nada de esto. Ahora, el por qué, si están con
sus Biblias abiertas aún, vamos a Lucas 12, a este texto, el
más fuerte comentario que hizo nuestro Señor Jesús sobre el
por qué no. Lucas 12, versículo 15. Es exactamente lo que acabo de
decir. Mirad, Lucas 15, mejor dicho, 12-15, la palabra mirades,
tengan mucho cuidado, fíjense cuidadosamente. Guardados, guardense,
protejense. Tenemos que blindarnos en contra
de esto y hacer un enorme esfuerzo para no caer en la trampa, para
no ser arrastrados por la corriente. ¿De qué? De la avaricia. Guardados de toda avaricia. Todas
sus manifestaciones, como lo estoy retratando en este sermón,
porque la vida del hombre no consiste de estas cosas, menos
de la abundancia de bienes que posee tal o cual persona o que
pudiera poseer. No, dice, guárdense de esto,
la vida del hombre no consiste de esto. Y aquí estamos frente
a lo que llamamos un parteaguas, aquí mismo, la línea de división. Porque la filosofía de este mundo
caído dice lo contrario. Y por más que somos enemigos
de un socialismo antibíblico, estamos de igual manera en contra
de un capitalismo darwiniano, cuyo enganche Anzuelo y mentira
es contrario a lo que este texto dice. La filosofía de este mundo dice
que la vida del hombre consiste de eso. Y cuántas personas dicen, no,
yo no, ¿por qué tanto escándalo humano el día de hoy? Yo no soy
víctima de esto, yo no soy uno de estos engaños. Ah, ¿de veras
no? No te creo. No estoy convencido. Tengo muchas
dudas. Yo vivo en el mismísimo mundo
como tú. Los que dicen, no, esto no es
ninguna lucha para mí, no te creo. Creyente, no te creo. Encruelto, menos te creo. ¿Cuántas personas creen exactamente
esta filosofía? Aparentemente sin saberlo. Sin
darse cuenta, ¿cuántas personas? No, porque hay otro gran argumento
aquí, el tiempo se nos está yendo y estoy cometiendo un gravísimo
error aquí a alargar el sermón. Escuchen, gravísimo para mí,
no para ustedes. En primeras sesiones de licencias,
Pablo se puso a la defensa en cuanto a una lista de acusaciones
y nos ayudó. Con esta famosísima fórmula se
puso a la defensiva, dijo a sus acusadores. Nunca encubrimos
la avaricia. Nuestra versión en inglés es
tan tremenda, la tengo aquí apuntada en estos apuntes. Cloak of covetousness. Los puritanos con cien libros
sobre el texto. La palabra cloak, help me here
Mark, es el vestido exterior como chamarra, pero es más que
chamarra, es una palabra antigua traducida del griego al español,
al inglés, y la idea es cloak, es como disfraz. Es como si fuera
Halloween. Nunca disfrazábamos, nunca usábamos
un espejo externo para ocultar el verdadero motivo nuestro que
resultaba ser la avaricia. Así se puso a defender Pablo. Y una de las versiones modernas
en español, nunca encubrimos un motivo basado en la avaricia. ¿Qué quiere decir esto? Ah, que
esto es uno de los pecados que se encubre. Esto es uno de los
pecados que nos llega disfrazado. Esto es uno de esos pecados que
llega con la plena intención de engañarnos. Esto es el pecado
oculto, encubierto, bajo mil pretextos encubierto. bajo mil
excusas enterrándose para que nadie vea. La codicia es este pecado que
te llega bajo mil pretextos que son usados para justificarse. Así. Te llega con este disfraz. Te dicen, no, tú tienes que mantener
a tu familia. No, tú tienes el derecho de obtener
y conseguir tal o cual cosa. Es tu derecho. No vivimos en
un país comunista. Todavía, por el momento no. Todavía no. Todavía no. Gracias a Dios, todavía
no. Tú tienes el derecho de ver tus
sueños cumplidos. No, tú tienes esa necesidad.
Olvídate de sueños. Olvídate de derechos. Olvídate
de cualquier otro motivo. Es una necesidad la que tienes. ¿A de veras? Así se nos fue el tiempo. Hay
que apurarnos aquí. Y salimos diciendo, yo no creo
que yo soy culpable de haber basado mi vida en esta fórmula
de que mi vida consiste de lo que poseo, de lo que me avaricia.
¿He logrado conseguir? Vamos a ver. Porque hay síntomas de esto,
y por el tiempo tan solo voy a resumir algunas evidencias
o síntomas de esta enfermedad. bien arraigada, encubriéndose,
disfrazándose en la vida del medio mundo aquí. Y vamos rápido
a algunos síntomas de esto, de esta enfermedad. Rápido. Primero, tus pensamientos. Cuando la mayoría de nuestros
pensamientos están centrados en cosas de este mundo, Peor
cosas materiales de este mundo, peor cosas tan fácilmente identificadas
como ídolos de este mundo. ¿Cuántas personas vienen al culto,
se cansan con el discurso? No, es tan pesado poner atención. Ah, porque se la pasan todo el
tiempo fuera de algo como un culto público, con su mente,
sus pensamientos, sus imaginaciones, distraídas y ocupadas en esto. De tal modo que se les es tan
pesado. Lo creo. Muy pesado. Tus pensamientos. Eso se relaciona con el tema
del tiempo que vamos a ver próximamente. Lo dejo. Oh, en la lista de,
ah, caramba, Tomás, 30 y tanto, 2, 3% de tu vida dormido, tan
solo el 17, ¿se acuerdan? Por ciento del tiempo trabajando,
chambeando activamente en algo. Yo calculo que es peor hoy en
día con el home office y no voy a decir más aquí. No pueden hacer
nada en el banco, ningún trámite en gobernación. Nada puede. No
pueden hacer nada porque la gente está ahí 15 minutos chambeando
y 45 minutos navegando. No voy a decir más. En el home
office. ¿Y cuánto tiempo sentado frente
a los medios de entretenimiento, entretenimiento y diversión? Frente a una pantalla. Lo vamos
a ver próximamente. Se me está escapando la cifra.
Es una de esas cifras que la ves y como que no la quieres
creer. Los pensamientos ocupados en
algo, síntomas. Cuando una persona está dispuesta,
nosotros mirando a esta persona como en un espejo lo vemos, esta
persona está dispuesta a pagar el precio que sea. Esta persona
está dispuesta a sacrificar lo que sea. Esta persona, cuando
vemos a un individuo pagando el precio que sea y sacrificando
lo que sea, no para la salvación que no es
por obra sino por gracia y sin embargo en cuanto a la salvación
ningún sacrificio ningún precio no el precio es muy alto no la
salvación es por gracia y es por gracia no es por obras y
sin embargo sin embargo los verdaderos creyentes en un momento dado
estaríamos dispuestos a dar hasta nuestras vidas para obedecer
a nuestro Señor, para servir a Dios, para glorificar su nombre
en la tierra. En teoría, estaríamos dispuestos. Y para los que dudan, Cristo
no exige, no exige que dejemos nuestras posesiones materiales.
No. Lo hizo con el joven rico. Les
dio el aviso de la iglesia en Jerusalén de que dentro de un
periodo muy breve de tiempo la ciudad sería destruida, reducida
a ruinas por el ejército romano que venía en contra de ellos.
En el año 70 después de Cristo se cumplió la profecía y les
avisó repetidas veces de que les convendría deshacerse de
sus pertenencias cuanto antes y poner ese en su mayorumía,
poner ese dinero a trabajar para el reino de Dios. Pero eso lo
pongo aparte. No, Cristo no exige que tomemos
votos de pobreza. Lo que exige es que no amemos
el dinero. Que no codiciemos ninguna cosa
en este mundo. Que no pongamos nuestros afectos,
anhelos y sueños en estas cosas. Si, esto nos lo prohíbe. Si, nos lo prohíbe. Eso es idolatría. Donde está
vuestro tesoro, ahí estará vuestro corazón. Nosotros mirando en
el espejo, cuando vemos lo que una persona hace con sus esfuerzos,
con su tiempo, con su dinero, con sus recursos, con su mayordomía,
tú y yo concluimos algo acerca de lo anterior, en donde está
su corazón. ¿Dónde está su corazón? Y peor,
ahora vean esto, hay un mini-sermón en cada punto, síntomas. Lo que
éxodo 20 describe, resulta ser, es un tipo de síntoma, es como
un detector, es como un radar, es como una máquina en donde
hay un escaneo, radiografía, Ah, porque en la medida en que
no nos estamos fijando en el bienestar y la condición espiritual
de nuestro prójimo, estamos fijándonos en esta lista
prohibida. Puede ser por envidia, puede
ser por celos, lo anterior ya lo vimos. Puede ser que esta
persona tenga posesiones que quisiéramos tener, o que tenga
oportunidades que nosotros no las tenemos, o que tiene ventajas
y beneficios que nosotros, analizando, no se lo merece este cuate. ¿Cómo
es posible que tenga estos beneficios, que tenga estas ventajas? ¿Qué
es esto? Yo lo dije antes, es un golpe
para mi autoestima. No, claro que sí, pero no. Es
un síntoma de nuestra codicia. Y es lo que vemos por todos lados,
¿no? Ni hablar de redes sociales. La gente se fija en todo, desde
la manera o forma de vestirse, hasta los muebles en una casa. Es increíble. Hasta el baño. Ah, vamos de visita y entramos
ya al baño. Estamos en el baño, ¿no? Que tiene un uso muy limitado
el baño. Creo que se limita algunas cosas. ¿Qué hacen con este tipo
de baño aquí? Estas personas. Observando la codicia y criticando
Porque la codicia no te permite ver a la persona. No, claro que
no. La codicia es el filtro a través
del cual, no, no, ni estás viendo, bueno puede ser un espejo, nuestra
ilustración anterior, pero el espejo es tu codicia. El filtro
a través del cual estás mirando el reflejo de ese espejo es tu
avaricia. Y así somos personas codiciosas,
siempre comparándose a sí mismas. Es increíble, peleando entre
sí los narcos. Este terreno es de nosotros,
dicen. Por favor. Y por eso va a haber una guerra.
Aquí vamos a fusilar 20 y tantas gentes para que los demás entiendan
que este, este pedacito es de nosotros, dicen. Y la persona codiciosa siempre
actúa así. No al grado de estos narcos,
no, esperemos que no, sino pero en la ilustración sí. Porque
los demás son objetos de su envidia y su codicia. Y se están preguntando
por qué tienen cosas que yo no tengo. Y es incapaz de amar a su prójimo. incapaz de negarse a sí mismo
y buscar el bienestar de su prójimo. Ah, porque la codicia reduce.
¿Qué es lo que hemos estado diciendo? No hemos cambiado. Nunca, predicar
es decir lo mismo mil veces, perdónenme. Si se habla de la
verdad de Dios, que nunca cambia. Estamos diciendo lo mismo. La codicia reduce todo a este
nivel. Nada más. Y así se mide todo. Y con razón te hacen grato. Porque
la persona que reduce todo a este nivel pierde toda capacidad de
dar las gracias. Pierde toda capacidad de apreciar
lo que tiene. Se está fijando todo el tiempo
en lo que no tiene. De tal modo que, vean como lo
estamos viendo aquí. No, es exageración hermano, ha
sido ya a un extremo. En el Nuevo Testamento este pecado
llega a este nivel. Escuchen, tengo que leer más
de uno de sus sexos. ¿No sabes que los injustos no
poseerán el reino de Dios? No hay res, no sean engañados,
ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados,
ni los que se echan con varones. Vean el lenguaje en la versión
antigua. Que bueno, porque con este lenguaje no nos pueden acusar
de nada en la transmisión. Ah, que buenísimo el lenguaje.
Ni, ni los ladrones, ni los avaros. herederan el reino de Dios. Y
termina, borrachos, ladrones, en medio de la lista, en medio
de la lista, que no es más que una lista de los mandamientos,
diez mandamientos, en síntesis, que gobiernan nuestra relación
con Dios y el Páquimo, ni las personas que viven en esos pecados,
que practican esos pecados, no van al cielo, no son creyentes, ni pueden serlo,
El joven rico es un ejemplo, la codicia. Todo esto lo he guardado,
a de veras todo si, entonces te falta una cosita aquí. Hay
que atender a tu avaricia, hay que atender a tu codicia. Y el
joven al darse cuenta de esto, se echó para atrás. Se fue para
atrás. El texto dice, entristecido,
triste. porque sabes que ningún y la
misma lista fornicario en mundo y la tercera cosa en la lista
avaro que es esclavo de ídolos tiene herencia en el reino de
cristo en el reino de dios nadie se engañe con palabras vanas
porque por estas cosas viene la ira de dios contra los hijos
de desobediencia Y la tercera cosa, el tercer pecado en la
lista, avaricia, codicia. Y no sean pues semejantes a ellos. No, porque
en otro tiempo erais las tinieblas, ahora son hijos de luz. Andad
como hijos de luz. Este tema es gigantesco. Hace
muchísimos años predicamos sobre este tema en Gringolandia. Y
hacía una encuesta a mitad del sermón. Aquí vamos a hacer una
encuesta en Gringolandia, ex Unión Americana ahora, pero en
aquel entonces era todavía Gringolandia. ¿Cuántas personas conocen que
hayan sido excomulgados, excluidos, echados fuera de la membresía
de una iglesia en la Unión Americana, disciplinados de la membresía
por este pecado? ¿La avaricia? ¿Codicia? No, esto es el pecado nacional.
Cada nación tiene sus idiosincrasias. Cada cultura tiene sus pecados
predilectos, favoritos, consentidos, apapachados, por todos lados. Algunos aquí se enojan conmigo
cuando señalo algún pecado nacional en nuestro querido México. ¡Ah,
ya! Este es el pecado. de tantas personas y en este
pecado están enredados iglesias enteras, completas, porque los
pastores son los peores, peores ejemplos de esto, son avaros,
son ladrones, son menterosos, son, ah por favor, no quiero
decir Son estos que según Pedro por
avaricia harán mercadería. Esto es la versión antigua. Harán
mercadería de vosotros. ¿Qué es esto? Miren a los que
vienen a la iglesia. A ver, ¿quién tiene dinero aquí?
Vamos tras de ellos. Son mercancía para nosotros.
Haremos negocio, mercadería, la versión antigua, con ellos.
Les vamos a sacar algo. Aquí la ofrenda es secreta, privada,
la mano izquierda no sabe lo que la mano derecha hace. No,
no, ni recogemos una ofrenda pública. Ah, y ¿saben ustedes
por qué? Es un principio bíblico. Yo trabajaba
en Ciudad Neza y yo, la primera vez que yo vi que iban a recoger
una ofrenda, ahí estaban estas personas tan pobres, yo decía,
nunca más. Nunca más vamos a hacer eso. Aunque es la costumbre, no tan
solo en las iglesias bautistas. Nunca más, ¿para qué? Para que
nadie tenga la más mínima sospecha que a nosotros nos interesa su
dinero. No, no queremos lo vuestro, sino
a vosotros, dice Pablo. A los corientes que le acusaban
de esto. Les dio la réplica. En algún punto se aprovechó.
Tito, ¿de ustedes? En algún momento, alguno de los
ayudantes míos llegó y les robó o les quitó algo, dice. No, nosotros
queremos a vuestras almas, dice. Nada de lo material. La réplica
apostólica. que se aplica a un misionero,
por lo menos, que viene enviado por iglesias de otro país. ¿En dónde estábamos? Ya perdí mi lugar aquí. Ah, con
estos grupos en donde los líderes son los que, ahora vamos a tercera
de Juan, tenemos que terminar, son los que justifican y encubren
su avaricia alegando que no, es la mayordomía, ¿no? Y muchos
de esos lugares exigen el diezmo. Y luego, y lo que el Nuevo Testamento
enseña es algo proporcional. Porque el diezmo para una persona
que gana cien mil pesos al mes, es ni siquiera es una propina. Es algo no proporcional. El Nuevo
Testamento enseña, tal como Dios nos haya prosperado, Ah, por
eso la viuda con sus dos monedas de dos centavos de un peso, proporcionalmente
dio más que todos aquellos ricos. Así lo dijo Cristo. Ahora, tercero
de Juan, ya lo tienen. Esto es el pecado que el diablo
ha usado para destruir el testimonio del cristianismo en Sudamérica,
en Centroamérica, en muchas partes de la República Mexicana. Este
es el tema que tocan cada domingo. incansablemente. Algunos de ustedes
que llevan eso aquí. La última vez que hablamos de
eso, creo que cuando estábamos tomando la decisión de invertir
4.2 millones de pesos en la compra de un edificio medio destruido,
que por el milagro de Dios se convirtió en este lugar. Y hablé
una sola vez de este tema. Creo que fue la última. Ayúdenme.
Hace cuatro años. Por eso comencé el sermón pidiendo
perdón. Esto es un obstáculo, lo que estamos abarcando el día
de hoy, a que tú y yo seamos adiveridas mayordomos. Estamos
quitando de por medio este obstáculo, en la medida en que sea posible,
Tomás. Porque en muchos grupos, no, esto no es ningún obstáculo.
Hay una conspiración de silencio sobre la avaricia. Conspiración
de silencio. Ah, porque si comenzaran a acusar
a un solo de estos grupos, o líderes, o miembros, terminarían obligados
a acusarlos a todos, y todos serían excluidos de la iglesia,
si fueran a obedecer la regla apostólica. Y con razón las mega iglesias
en Gringolandia, comenzando con ese farsante en Houston, Texas,
De esto hablo ni nada más. Nada más. Hasta los medios masivos
de comunicación preguntan, Uds. no hablan de pecado, Uds. no
hablan del infierno, Uds. ni predican la salvación. Todo
el tiempo es prosperidad económica, material, aquí en la tierra.
Sí, dice. Ah, ¿por qué? Ah, porque cuando
yo era un joven y mi pastor era el pastor aquí, no me gustaban
estos sermones sobre el infierno y el pecado. Me sentía mal. Yo
quiero que la gente se sienta bien al venir a nuestra iglesia.
Es el autor de este libro, Tu Mejor Vida Ahora. Ajá. Y es la
verdad. Porque su peor vida viene después. Les aseguro que sí. Ahora, hay
que terminar. Perdón, ya mi esposa está ya
en quieto. Está así, tú, vámonos Tomás. Nos están esperando en
Ciudad Neza. Hay que terminar. Íbamos a ver más. Aquí no podemos.
Perdónenme. Íbamos a llegar a esto. ¿Cuánto es suficiente? Esto lo
tengo que dejar. Bien, aquí está. En mis apuntes,
¿no? Este, me da tristeza. No me da riqueza
ni pobreza. Dame a comer mi porción. Danos hoy el pan que necesitamos. No voy a decir más. Esto me ayuda para de hoy en
noche, para agarrar el hilo. Ahora, terminemos con esto, por
favor. Ya. La regla apostólica en todo este
asunto, de hasta cuál punto es lícito prosperar, ¿qué quiere
decir esto lícito? Lo que ha de ser la aspiración,
ah, aspiracionistas, ah, creo que sí, de cada creyente, ¿no? Tercera de Juan, ya lo tienen,
ya saben lo que vamos a ver aquí. para aterrizar. Tercero de Juan, antes de Judas,
un solo capitulo. El anciano al muy amado caio,
al cual dice el apóstol Juan, lo amo en la verdad. Amado dice,
yo deseo que seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud y el pastor
de El pastor de esa iglesia en Houston
lee hasta ahí y cierra la Biblia y todos comienzan a aplaudir. Y el sermón cada domingo es Dios
quiere por boca de Juan que seamos prosperados. no puede seguir leyendo lo que
faltaba en el versículo no puede completar ni la lectura del versículo
2 no porque si fuera a seguir leyendo habría tenido que leer estas
palabras prosperidad y salud así Y la fórmula así se traduce en
todas las versiones modernas, así como, tal como, contraste
comparación. Una cláusula, incluso no tan
solo de propósito, sino es una clave hermenéutica en la interpretación
de reglas de interpretación bíblica. Contraste comparación. Yo quiero
que tengas salud. buenísimo deseamos salud para
todos yo quiero que prosperas ya nos está gustando aún más
la prosperidad pero tan solo en la medida de las versiones
actualizadas modernas en inglés tan solo así como en la mismísima
medida en que tu alma esta en prosperidad
en la misma medida en que prospere o prospera tu alma en la misma medida y si esta fuera la medida de
tu salud y si la prosperidad de tu alma fuera la medida de
tu prosperidad económica, si no fuera contraste, comparación,
sino una coincidencia, correspondencia igual, si tu prosperidad física
reflejara tu prosperidad espiritual, medio mundo estaría muerto, porque
espiritualmente están muertos, separados de Dios. Medio mundo
estaría gravemente enfermo, porque sus almas son almas enfermas. con el veneno del pecado más
que enfermas y todos estarían pidiendo limosna en la calle
si existiera una correspondencia los únicos que no estarían o
muertos o gravemente enfermos en terapia intensiva incluso
o pidiendo limosna en la calle los únicos si existiera una correspondencia
serían los creyentes esperemos no que serian los verdaderos creyentes ok termino hay que decir esto
entre paréntesis no es pecado poseer cosas de este mundo claro
que no y no es pecado no poseer muchas
cosas de este mundo tampoco La Biblia está llena de ejemplos
de las dos cosas. Tanto personas ricas como personas pobres. Que
misteriosamente, milagrosamente en ambos casos evitaban la codicia,
la avaricia. ¿Cómo? ¿Cómo es que evitaban
este veneno mortal? ¿Cómo? Buscando primeramente
el reino de Dios. Buscando primeramente la prosperidad
de sus almas. Buscando primeramente lo que
realmente importa. Entramos desnudos, saldremos
desnudos, buscando la salvación. Pero hay que seguir comentando
aquí, el tiempo se nos fue. Les pido perdón. Hay que decir
esto antes de irnos. Nacer pobre, y supongo que con pocas excepciones,
estoy hablando del 98% de las personas presentes aquí el día
de hoy, No heredar nada, no recibir ninguna herencia de parte de
nuestros padres. ¿Cuántas personas así el día
de hoy? Trabajar con nuestras manos para
ganar el pan cotidiano. No ser realmente dueño de una
casa, menos que haya sido de herencia. Peor intestado no voy
a decir. y no tener muchas posesiones
materiales, nada de esto es pecado. Tampoco es una virtud. Tampoco. A fin de cuentas no te hace mejor
ni peor. No. Es la actitud que cada persona
tiene respecto a esto. Es el corazón, son los motivos. El ejemplo clásico, nuestro Señor
Jesús, nació pobre, plata y oro, yo
creo que nunca pasaron por sus manos esas monedas. Él sabe lo que significa ser
pobre. Pablo dice que se empobreció,
siendo rico se hizo pobre. Ese es el argumento para enriquecernos
a nosotros. Un punto que íbamos a ver es
qué significa ser rico sin Dios. Así termina la palabra sobre
el rico insensato. Este cuate no era rico para con
Dios. y así termino. Todos nosotros
vamos a rendir cuentas por todo lo que Dios nos ha dado, sea
mucho o poco. Si tenemos más, y hay que entenderlo,
para los que no, no, estos gringos vienen a hablarnos de estas cosas,
no. El ex faraón de Egipto levanta
a los muertos, tú le llevas por la mano tan solo al Oxxo, y se
queda así. El ex faraón de Egipto. al ver
a la gente entrando al Oxxo y comprando de todo lo que hay ahí. Y él
con cien mil esclavos, no tenía una décima parte de lo que hay
en el Oxxo. En el Oxxo, en la tiendecita,
a cadena. No tenía nada de eso. Y luego
mira las demás cosas que tú y yo tenemos. ¿Qué es lo que estoy
diciendo aquí al final? Ah, estoy alegando que no hay,
aquí yo no veo ninguna persona pobre. Porque la persona más humilde
de aquí podría llevar al resucitado dictador de quipto a su propia
casa. ¿Agua potable? ¿Caliente? ¿Fuego instantáneo? ¿En el horno? No, no puedes ver lo que hay
en mi refrigerador. Te vas a desmayar. Para poner la perspectiva, ahora
concluyo que todo esto termina siendo un asunto de fe. ¿Cómo
puedes tú evitar este pecado? Lo vamos a discutir a fondo,
no hemos terminado aquí, pero la respuesta es por medio de la fe estimando
y valorando las cosas espirituales como cosas que ni todo el dinero
en el mundo sería suficiente para comprar el perdón de un
solo pecado tuyo. Valorando las cosas las riquezas espirituales. Sigo
diciéndolo, a 10 minutos de aquí en la plaza de tres culturas
se rendió Cuauhtémoc. 500 años después se predica el
Evangelio y las riquezas de gracia. Padre, te damos muchas gracias
por haber
Tu ID Como realizar cambios 29
Series Tu Identidad
El 15% de las enseñanzas de Cristo se relacionan con dinero, posesiones y mayordomía. Dios no exige votos de pobreza, exige que no amemos el dinero...
| Sermon ID | 102421036385394 |
| Duration | 1:19:24 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 3 John 2; Matthew 6:19-24 |
| Language | Spanish |
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