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Gracias y paz. Muy buenas tardes.
Que Dios les bendiga. Da mucho gusto. Estamos en el
Evangelio de Lucas, el capítulo 12. Y qué gran privilegio tenemos
de escuchar el Evangelio por los mismos labios del Señor Jesús. Aquí Él está predicando, Él está
compartiendo a la multitud y hay un mensaje para los perdidos,
hay un mensaje para los creyentes acerca del afán de querer enriquecerse. Debemos recordar lo que el apóstol
Pablo por medio del Espíritu Santo, Él dijo, El amor del dinero
es la raíz de todos los males. El dinero en sí no es malo, pero
amarlo sí lo es. También Pablo dijo, además dijo,
el que quiere enriquecerse, los que quieren enriquecerse caen
en tentación y lazo del diablo. Y esta lección es acerca de que
por qué estamos aquí. Muchos caen en el materialismo,
nada más quieren amontonar para sí riquezas en este mundo. Y eso puede pasar tanto a un
creyente como cualquier incrédulo. Y por eso pedimos que Dios, por
medio de su palabra, sea que el que los nos ilumina y que
nos muestra el camino que seguir el camino del Evangelio. Dice en Lucas 12 verso 13, le
dijo uno de la multitud maestro, di a mi hermano que parta conmigo
la herencia. Entonces aquí hay un. Hay un gran pleito familiar y
por qué? por el dinero, por la herencia. Muchos en todas partes, especialmente
lo que podemos encontrar en países latinoamericanos, pelean y discuten
las herencias de los padres que van dejando a sus hijos, que
a quién le va a tocar qué. Y cuando los padres llegan a
fallecer, los terrenos se quedan entestados y es un pleito interminable. Y aquí encontramos uno que está
escuchando el Evangelio de los labios del Señor Jesús. Y el
Jesús no busca, no está buscando la solución de su problema más
grande, que es el perdón de pecados. Está buscando que Jesús sea la
persona que le hable para que para que pueda recibir más dinero
y más propiedades. Y eso es lo más triste. Personas
llegan a la iglesia para buscar sanidad del cuerpo. Personas
llegan porque están buscando una solución a su matrimonio
que ya está ya está dividido, ya están en separación. Algunos
están buscando trabajo y por eso y el Señor sí puede resolucionar
todo eso. Él puede dar trabajo. Él puede
reconciliar matrimonios. Él puede ayudarnos cuando estamos
enfermos. Todo eso lo puede hacer. Pero
buscar al Señor con ese fin cuando uno todavía está perdido. Si
uno no es salvo, deben buscarle con el fin y la esperanza de
la vida eterna, del perdón de pecados, de hallar en Cristo,
Dios manifestado en carne, que dio su vida, tomó forma de siervo,
fue hecho semejante a los hombres para dar su vida por los pecadores. Debemos llegar arrepentidos,
no buscando dinero. Y cuando este señor que todavía
le da el título maestro, no lo vio como el señor y salvador
de su vida, lo vio como alguien sabio que puede impartir conocimiento. Y dice el verso 14, más, él le
dijo, hombre, ¿Quién me ha puesto sobre ustedes como juez o partidor? Y no está negando que él es juez,
pero le está tratando de demostrarle. Está tratando de llegar al grano
y decirle, joven, yo soy el juez de todo el universo. Yo soy el
juez de tu alma. y está preocupado sobre el dinero. ¿Quién me ha puesto? Quería que
ponga sus ojos sobre la divina persona del Padre. El Padre Celestial
que envió a su Hijo amado al mundo y les dijo, mirad y guardad
de toda avaricia. Porque la vida del hombre no
consiste en la abundancia de los bienes que posee. Para ese
hombre era el fin de su vida el obtener más, el tener más
propiedad, el tener la casa lo más grande que se puede. ir a
la escuela con el fin de qué? De estudiar y sacar las mejores
calificaciones. ¿Con qué fin? De poder conseguir
el mejor trabajo. ¿Pero por qué el mejor trabajo?
¿Para qué? Para ganar el más dinero que
podemos. Eso no es el fin de la vida.
El Señor Jesús nos enseña, la vida no consiste en las cosas
que poseemos. Eso es lo que enseña el materialismo. Eso es lo que enseña el mundo. Y eso provoca avaricia. Avaricia donde nada más estamos
pensando en nosotros mismos. Y ya sé. Ya sé que habrá personas
ahí que dirán, no, es que yo quiero tener un gran trabajo
y ganar mucho dinero para poder ayudar, pero mira usted, La verdad
es que así dicen muchos, pero cuando llegan al encontrar y
tener el dinero en sus manos, en sus cuentas bancarias, luego
ni ofrendan lo que es, menos que van a estar dando dinero
a otras personas. Entra la avaricia y empiezan
a hacer pretextos y decir, no pues yo trabajé muy duro para
mi dinero y esos pues ni trabajan, ellos lo van a desperdiciar.
La mayoría no son dadivosos. La mayoría no son personas que
dan como el Señor ha pedido. El Señor nos ha mandado a ser
personas dadivosas. Y por esa razón dice aquí, les
dijo, mirad, guardaos de toda avaricia. Tenemos que buscarlo
en nuestras vidas. Tenemos que en oración pedir
al Señor, Señor, muéstrame donde hay avaricia en mi vida. Muéstrame
donde No estoy compartiendo lo que tú me das. Muchas veces lo
vamos a encontrar, por ejemplo, en el momento de la ofrenda.
El Señor fue tan generoso, tan dadivoso toda la semana, proveyendo
donde podemos vivir, el dinero, el trabajo. Y el Señor nos manda,
nos dice que tenemos el privilegio de dar de lo que Él nos ha dado. Una parte, según Dios nos haya
prosperado, dice la palabra de Dios. Según las riquezas y todo
lo que Dios nos ha dado. Pero cuando llega el momento
de la ofrenda, Muchos nada más meten su mano en sus bolsillos
y están buscando el cambio que está ahí en su bolsillo. No han preparado nada en su corazón. No han preparado una ofrenda,
el acto, que también es de adoración hacia el Señor. Y como no han
preparado nada, su avaricia, su avaricia, ¿quieren que todo
se les quede? para ellos. Pero les recuerdo
lo que dice la palabra el que sembró mucho. Poco va a recoger. Y es cierto para la ofrenda.
Personas que no los que no somos dadores alegres. No vamos a. A recibir una abundancia. Tenemos
que rogar al Señor, muéstrame donde hay avaricia en mi vida,
donde no quiero ser compartido. La vida no consiste en la abundancia
de los bienes que posee. También les referí a una parábola
diciendo, es un ejemplo de uno que estaba lleno de avaricia
y otra vez es un inconverso. Y dice esto. La heredad de un
hombre rico había producido mucho. Y Dios es el que da. Él da la porción de cada quien. A algunos les da más, a otros
les da menos. Pero las riquezas que uno tiene
también es de parte de Dios. Es parte de su bendición que
Él ha dado y hay que ser muy agradecido. Y este hombre rico,
su heredad había producido mucho. Y es en cuanto a la agricultura. Y dice aquí, y él pensaba dentro
de sí. Tenemos que tener cuidado con
esa frase. Él pensaba dentro de sí. ¿Qué dice el libro de Jeremías? Que los hombres andaban según
la imaginación de su pensamiento. Romanos nos habla de la vanidad
de nuestras mentes. Y tenemos que tener cuidado cuando
pensamos dentro de nosotros mismos y que no sean pensamientos vanos. Dice, él pensaba dentro de sí
diciendo, ¿qué haré? Porque no tengo dónde guardar
mis frutos. Tenía tanto. ¿Qué podía hacer
con una abundancia tan grande? Pues sí, lo puede vender. Pero
si había producido tanto, también se puede decir, según la ley
de Dios, que hay una parte donde podemos dar mucho al Señor, pero
las primicias Podemos vender una parte. Las primicias son
para el Señor. Las primicias se puede dar a
los que sirven a Dios. También podemos dar a los pobres. Eso también está en la ley de
Dios. Según Dios nos haya prosperado. Pero cuando personas tienen abundancia,
él nada más pensaba con una mente de avaricia. Su corazón estaba
oscuro, pensaba nada más en sí mismo. Y mira lo que dice. ¿Qué
haré porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo, esto haré,
derribaré mis graneros y los edificaré mayores. Noten que
siempre está en primera persona singular los verbos. Siempre era yo, yo, yo. Vamos a leerlo de esa forma.
Dice así. ¿Qué haré yo? Porque no tengo
dónde guardar mis frutos. Y dijo, esto haré yo. Yo derribaré mis graneros. Y
yo los edificaré. mayores. Y allí yo guardaré todos
mis frutos y mis, ahora el posesivo, mis bienes. Ese es el corazón
de avaricia. Siempre en lugar de que el Señor
sea preeminente, en lugar de que él tenga el primer lugar,
en lugar de pensar en otros, Como Cristo hizo cuando entregó
su vida por nosotros, Él lo hizo por amor. Pero el corazón del pecador sin
Dios, no piensa en otros, no piensa en Dios. Este hombre ilustra
lo que es un inconverso. Piensa nada más en sí mismo.
lleno de avaricia. Dice así. Y diré a mi alma. Él no ora a Dios. Él habla a sí mismo. Diré a mi
alma. Alma, muchos bienes tienes guardados
para muchos años. Repósate, come, bebe y regocíjate. El corazón del pecador nada más
piensa en sí mismo, en su bienestar. Igual como dice come y bebe. ¿Y cómo eran los pecadores ahí
en Creta donde fue enviado Tito? Tito dijo que eran glotones,
que eran borrachos. Eran personas que su estómago
era su Dios. Y no piensan que no existe eso
hoy en día. Porque ídolos no solamente son
las imágenes que ponen en los muros. El ídolo más grande que
tiene el hombre es a sí mismo. Y muchas veces se manifiesta
por medio de drogas, por relaciones sexuales, por vicios. Pero también ser glotón es un
vicio. También pensar nada más en uno
mismo y en su propio placer, como dices, regocíjate. Pero Dios le dijo, mientras que
él pensaba en sí mismo y que decía muchos días, muchos años,
muchos bienes, Y Dios le dijo, necio. Esta noche vienen a pedir tu
alma. Y lo que has provisto de quién
será. ¿Por qué es necio? Porque no
es prudente. Necio es el opuesto de prudencia. No actuaba con sabiduría, con
inteligencia. Porque en lugar de ver el dador
de los bienes, en lugar de adorar a Dios quien extendía su mano
para producir y para bendecir, él nada más veía los regalos
de Dios, pero no a Dios. ¿Podrá ser que usted cae en lo
mismo? que ve usted los regalos de Dios, pero no, pero no ves
a Dios. Dando el dador. Y dijo esta noche vienen por tu
alma. Y sus bienes de quién será si
leemos el libro de Eclesiastes dice vanidad de vanidad vanidad
es porque uno puede trabajar, pero luego no sabemos ¿Quién
va a continuar esa obra o si van a desperdiciar todo el esfuerzo
que uno hace? Pero esa necedad y falta de prudencia
dice el verso 21. Así es el que hace para sí tesoro
y no es rico para con Dios. Todos los que quieren ser ricos
y tener mucho Pues vienes y es un materialista, pero no buscas ser ricos en buenas
obras. Rico espiritualmente, como dijo
el apóstol Juan a Gallo, que prosperas como prospera tu alma. Y eso es lo más importante, la
prosperidad del alma. Y Cristo habla acerca de ser
rico para con Dios hacia los incrédulos. Y ahora habla a sus
discípulos en el verso 22. Dijo luego a sus discípulos,
por tanto, les digo, no se afanen por su vida. De qué comerán ni
por el cuerpo de qué se van a vestir, de qué vestirán. La vida es más que la comida
y el cuerpo que el vestido. Y aquí está hablando porque creyentes,
personas que ya han nacido de nuevo, todavía batallan con el
materialismo, con el aspecto monetario, el dinero. Ponen el dinero antes que Dios
y a muchos se les ha olvidado que Dios dijo que no podemos
servir a Dios, a dos maestros, a dos señores, a dos amos. No podemos. Tenemos que servir
a Dios o al dinero, pero a las dos cosas no. Y hay personas
que en su afán de qué voy a comer, de qué me voy a vestir, que ponen
las cosas más importantes en la vida como secundarios. Hay
muchos que dejen de reunirse porque quieren ganar un dinero
más y pecan contra Dios. ¿Y cómo pecan contra Dios? Porque
la palabra de Dios dice que no dejéis de reunirse, de congregarse,
como algunos tienen por costumbre. Dios nos ha mandado que no debemos
faltar la reunión y muchos están buscando tener más dinero en
lugar de acercarse a Dios. Qué triste. Y es un ataque, son
palabras, exhortaciones para los creyentes. Y Cristo da el
ejemplo de cómo Dios cuida de los suyos. Considera a los cuervos
que ni siembran, ni ciegan, ni tienen despensa, ni granero,
y Dios los alimenta. No valen ustedes mucho más que
las aves. Ellos no tienen refri, no tienen
a la cena, no tienen dónde guardar su comida. y Dios les da. Y lo más triste, lo que más se
ha visto últimamente en los países latinoamericanos es que las personas
siempre se quejan, se quejan de que estamos en crisis, no
hay dinero, es un crisis económico y etcétera, etcétera. Pero en muchos de esos países,
la mayoría de los países, la gente está gorda. Hay varios
gordos. Entonces la pregunta es, ¿cuál
crisis si tienen sus estómagos llenos? Dios provee y en lugar
de dar gracias a Dios y ser agradecidos, se quejan de que no hay dinero. Yo sé que en algunos de los países
tenemos que orar por ellos, están sufriendo bastante por tener
los líderes equivocados con sus ideologías anticristianas, antibíblicas. Ahí sí. Pero en la mayoría de los lugares
hay abundancia. Y tenemos que ver que así Dios
cuida. De las aves también cuidará de
nosotros. ¡Qué himno tan hermoso! Si Él
cuida de las aves, también cuidará de mí. Hermoso himno. Si no lo conocen, por favor,
les recomiendo que lo busquen. También dice la palabra, ¿y quién
de ustedes podrá afanarse con afanarse, añadir a su estatura
un codo. No podemos crecer más por tanto
preocupación, por tanto afán. No podemos ni aún, en lo que
es menos, por qué afanarse por lo que es más. No debemos afanarnos, correr
a la locura, tenemos que ponernos de rodilla. Y como aprendimos
unas semanas atrás, rogar al Señor, Señor, danos el pan de
cada día. No afanarnos, no buscar las riquezas,
no amar al dinero, no querer enriquecernos, sino ser ricos
en buenas obras, ricos para con Dios, almas que prosperan, También Cristo nos dijo, considera
a los lirios cómo crecen, no trabajan ni hilan, más os digo
que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de
ellos. La forma que Dios decora a todos los diferentes flores. Uno de los pasatiempos más hermosos
que podemos hacer es Ver las flores en los lugares donde personas
siembran y disfrutar la creatividad de Dios y cómo viste a las flores. Dice en el 28, y si así viste
Dios la hierba que hoy está en el campo y mañana es echada al
horno, cuánto más a vosotros, hombre de poca fe. ¿Por qué hombres de poca fe?
Porque en lugar de pedir a Dios y confiar que Dios lo va a hacer,
personas van corriendo a la locura, afanándose, buscando tener más,
pero no confían en Dios. Y uno de los mejores ejemplos
que yo puedo dar son aquellos que dejan de reunirse para buscar
más dinero. Eso sí es hombres y mujeres de
poca fe. Cristo tiene que tener la preeminencia,
Dios tiene que ser la prioridad, su palabra. Él da, Él provee,
Él es Jehová Jiré. Jehová proveerá por nosotros
así como nos dio Cristo. Dice su palabra que con él también
nos dará todas las cosas y incluye vestimenta, incluye ropa, incluye
donde quedarnos, incluye comida. Vosotros pues no se preocupen
por lo que han de comer o por lo que han de beber ni estén. y estén en ansiosa inquietud. Y ahí van diciendo es que cómo
lo voy a hacer, cómo lo voy a pagar, cómo esto. Tampoco no recomiendo
que tengamos prácticas donde estamos pidiendo prestado. No
tenemos el dinero a la mano y estamos pidiendo. Eso también es falta
de fe. Si Dios no ha provisto, no debemos
estar pidiendo prestado. Tenemos que pedirle a Dios con
el corazón que provee, confiando en Él, trabajando diligentemente. Hay muchos que piden, pero ni
levantan ni un dedo para esforzarse en el trabajo. Dicen en el verso 30, porque
todas estas cosas buscan las gentes del mundo. Así somos mundanos. Pero su padre sabe que tienen
necesidad de estas cosas. Dios sabe, Dios conoce. ¿Pero cuál es nuestro deber?
¿Qué es lo que nosotros debemos hacer? Más buscad el reino de
Dios y todas estas cosas os serán añadidas. Tenemos que buscar
primeramente el reino de Dios y su justicia. ¿Qué significa
eso? Tenemos que buscar a Dios en
oración. Tenemos que contarle todas nuestras
preocupaciones. Dice Pedro, el apóstol, echar
nuestras cargas sobre él porque él tiene cuidado de ustedes. Dios tiene cuidado de nosotros. Tenemos que echar nuestras preocupaciones,
ansiedad, todo a él y dejarlo. Y él promete sobrellevar. Él promete ayudar. Entonces,
cuando somos atacados con ansiedad, preocupación, afán, es porque
no estamos permaneciendo en Cristo. No estamos en oración con Él.
También implica que no estamos creyendo que Dios
es el proveedor. El hombre es llamado proveer
para los suyos. Como dice la palabra, el que
no provee para su propia casa es peor que un incrédulo. Si el hombre tiene que proveer
cabeza de la casa. Pero realmente es Dios Padre. Es nuestro papá. Y como nuestro
Padre Celestial, Él es que provee el trabajo, Él es que provee
el dinero. Y muchas veces lo dan a abundancia,
¿para qué? Con el fin de que no seamos llenos
de avaricia, sino que seamos compartidos, que seamos generosos,
que seamos dadivosos, y buscar en lo que Dios ha provisto, el
reino de Dios. No como el inconverso que buscó
sus bienes, engrandecer sus graneros, para que él pueda tener amor.
Él nada más pensaba en yo, me, a mí mismo. Es lo único en
que él pensaba. Pensaba solamente en sí mismo.
pero el creyente es como Cristo busca el bien de otros es como
Dios Padre como envió a su hijo y da con Cristo todas las cosas
también el creyente quiere ser bendición para otros ¿por qué? porque él quiere ser rico para
con Dios porque cuando él quiere poner sus tesoros en el cielo
y no en la tierra Porque él sabe que las cosas en la tierra se
apolillan, se oxidan, pero él quiere tener tesoros en el cielo. Usted quiere tener tesoros en
el cielo, primeramente tiene que estar seguro que usted es
un creyente verdadero. Si no eres creyente verdadero,
si no te has arrepentido, usted ni siquiera va al cielo, menos
va a tener recompensa en el cielo, galardones. Pero si en verdad
eres creyente, si el Espíritu de Dios vive en usted, no debemos
vivir afanados, preocupados, con avaricia. Debemos pedir a
Dios, Padre, porque Él no da piedra cuando sus hijos piden
pan. No le da serpiente cuando sus
hijos tienen necesidades. Dios nos ha dado el Espíritu
Santo, nos ha dado Cristo, lo mejor del cielo y con Él todas
las cosas. Entonces, ¿cómo debemos responder
nosotros? Como hijos de Dios debemos parecer
a nuestro Padre y también ser generosos y dadivosos. Que así sea y que el Señor me
los bendiga. Gracias y paz. Amén. Vamos a orar.
Ricos Para Con Dios
Series El Evangelio de Lucas
¿Que significa ser rico para con Dios?
| Sermon ID | 102418039310 |
| Duration | 33:18 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Luke 12:13-31 |
| Language | Spanish |
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