00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
fuera de ti, que esta noche tú
puedes obrar en los corazones para que aún podamos ver personas
llegar como Abraham a tener justicia por medio de fe en Cristo. Y pedimos que tú obras en nuestros
corazones. En nombre de Cristo pedimos esas
cosas. Amén. Uno de los himnos que cantamos
muchas veces, que muchas veces es de mucha bendición, se basa
en Lucas 15, cuando habla de la parábola de la oveja perdida.
Y dice ese himno, Soy la triste oveja que dejó al pastor, y andaba
perdido cuando él me encontró. Con un silbo suave luego me llamó. y en sus brazos al dulce hogar
me llevó. Las noventa y nueve dejó en el
redil y se fue al desierto a buscarme a mí. Con afán inmenso luego
me llamó y hallóme gimiendo de acervo dolor. Se sentó a mi lado
y al verme lloró. Gracias a Dios que Jesús es el
buen pastor. En Génesis capítulo 15 encontramos
la verdad de que todos nosotros somos como esa oveja perdida.
Una oveja perdida no tiene ningún poder en sí misma para encontrar
el lugar. No es como un perro, un gato
o alguien más que tiene poder para defenderse o para buscar
el lugar. Dicen que las ovejas no son muy
inteligentes. Dependen totalmente del pastor. Y cuando se pierden, porque no
quieren seguir al pastor, lo más probable es que van a morir. Y la única cosa que pueden hacer
es escuchar para la voz del pastor y seguir su voz. Y en Génesis
capítulo 15 ya vimos la semana pasada acerca de cómo Dios viene
a Abraham con recordándole que él conoce su temor. Él sabe que
Abraham tiene temor del futuro, como Dios todavía no había cumplido
las promesas que había hecho a Abraham. Y vivimos como Jehová
le recuerda de quién es, que él es su escudo, su herencia. Él es su todo y que él va a cumplir
su promesa. Y esta noche quiero enfocarme
solamente en un versículo de Génesis capítulo 15, que es,
yo pienso, uno de los versículos más importantes de toda la palabra
del Señor. Y es Génesis capítulo 15 y versículo
6. Y dice así la palabra del Señor
y creyó a Jehová y le fue contado por justicia. Este versículo
es uno de los versículos más centrales de toda la palabra
de Dios. De hecho, se cita ese versículo
en el Nuevo Testamento tres diferentes veces en tres diferentes pasajes. Y lo que quiero hacer esta noche
es mirar esos tres pasajes donde habla y explica un poco más qué
significa esas palabras. Y creyó a Jehová y le fue contado
por justicia. El primer pasaje que quiero mirar
es Romanos, capítulo 4 en Romanos, capítulo 4, habla mucho más de
ese pasaje. De hecho, lo cita no solamente
una vez, pero varias veces en Romanos, capítulo 4. Para enseñarnos
una verdad de suma importancia. Romanos, capítulo 4, versículo
1, dice que pues diremos. Y que halló Abraham, nuestro
padre, según la carne. Porque si Abraham fue justificado
por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. Hay muchos que miran a Abraham
correctamente como uno de los hombres más grandes de toda la
Biblia, uno de los ejemplos más fieles de lo que es seguir al
Señor. De hecho, no solamente la cristiandad,
pero en otras religiones. Como los de Islam miran a Abraham
como alguien muy importante, porque todos reconocen la fidelidad,
la obediencia de Abraham. Pero lo que está diciéndonos
Pablo aquí es si había alguien en toda la historia, además de
Cristo, quien era bastante bueno para merecer la aprobación de
Dios, fue Abraham. Si alguien en la historia que
pudiera decir, yo merezco ir al cielo, yo merezco estar bien
con Dios, yo merezco la aprobación de Dios, yo merezco que Dios
diga de mí, Él es justo. ¿Habría sido Abraham? Y dice,
pero si eso fue el caso, si Abraham pudiera haber dicho yo soy justificado,
yo soy aceptado por Dios, yo tengo la el derecho de entrar
en el cielo por ser justo por mí mismo. Entonces él podría
jactarse. Él podría andar por el cielo
diciendo yo merezco estar aquí en el cielo porque yo fui bastante
justo para poder entrar. Pero de qué dice la palabra del
señor? Versículo 3. Porque qué dice
la escritura? Obró a Abraham a Dios, obedeció
a Abraham a Dios, no creyó a Abraham a Dios y le fue contado por justicia. Citando el versículo que acabamos
de leer y sigue explicándolo y sigue en versículo 4. Pero
al que obra No se le cuenta el salario como gracia, sino como
deuda. Si vas a tu trabajo y trabajas
toda la semana duramente y te pagan al final, no dices a tu
jefe, oh, muchísimas gracias por este regalo tan generoso.
No, es algo que él debe a usted. Y si nosotros pudiéramos ganar
la salvación por ser buenas personas, ganar la aceptación de Dios por
ser buenas personas. Bueno, yo he ido mucho a la iglesia,
yo he dado mucho dinero a los necesitados. Yo, yo no he pecado
como otras personas han pecado. Yo soy una persona fiel y amoroso. Yo merezco ir al cielo. Entonces
Dios tendría que pagarlo como una deuda a nosotros. Pero dice
así que no era así con Abraham, mucho menos con nosotros. Versículos
5 otra vez dice más al que no obra, sino cree en aquel que
justifica al impío. Su fe le es contada por justicia. Otra vez citando a Génesis 15
versículos 6. Entonces vemos que Abraham, el
gran héroe de la fe, no era bastante justo para merecer la aceptación
de Dios. De hecho, ya hemos mirado que
mintió acerca de su esposa y puso su esposa en mucho peligro. Ya
hemos visto que muchas veces no tenía bastante fe en Dios.
Y de hecho, después de ese pasaje, va a pecar otra vez y otra vez. Y va a mostrar que aunque si
fue un hombre muy bueno, mejor que cualquier de nosotros, todavía
no fue bastante bueno para ser aceptado por Dios. Entonces,
porque Dios le aceptó. Bueno, porque él reconoció, como
hemos visto en Génesis 15, que su cuerpo ya era muerto. Que
él ya no tenía el poder para tener hijos, para ser una gran
nación, para bendecir a todos los pueblos. No tenía la capacidad
en sí mismo para cumplir lo que Dios le había prometido. Y va
a Dios y dice Yo no tengo ningún poder. Yo no puedo hacer nada. Y Dios le dice No te preocupes. Yo lo haré. Eso es mi trabajo. Tu trabajo es solo confiar en
mi promesa. Y Abraham, reconociendo que no
tenía ningún poder para ver las promesas de Dios cumplidas por
su propio poder, dijo, OK, Señor, solamente pongo mi confianza
en Ti. Y entonces dijo el Señor, ¿cómo confías en mis promesas?
Entonces eres justificado en mis ojos, no por tus buenas obras,
sino solamente porque has confiado en las promesas de Dios. Y sigue
en versículos 7 diciendo, perdón, versículos 6, como también David
habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye
justicia sin obras. Otra vez David, otro gran héroe
de la fe, un hombre conforme al corazón de Dios, el rey de
Israel. Pero sabemos que David también
pecó gravemente. Y él mismo dice, yo tampoco puedo
tener la justicia de Dios por mí mismo. Versículos siete diciendo
bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonados y
cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien
el Señor no inculpa de pecado. Es pues esta bienaventuranza
solamente para los de la circuncisión. O también para los de la incircuncisión. Entonces David mismo necesitaba
perdón, necesitaba limpieza. Pero ya dice entonces solamente
podemos ser salvos por medio de ser parte de Israel, por ser
un judío o por unirnos a una iglesia o o ser religiosos. Esa es la manera que podemos
ser justificados justos delante de Dios. Seguimos leyendo versículo
9 al final porque decimos que Abraham le fue contada la fe
por justicia. La tercera vez que cita el pasaje,
verdad? Muy importante. Versículo 10.
Cómo le fue? Cómo? Pues le fue contada estando
en la circuncisión o en la incircuncisión. En Génesis 15, Abraham ya estaba
circuncidado. ¿Ya había llegado a ser parte
de Israel con el rito de la circuncisión? No, eso no pasa hasta Génesis
18. Entonces vemos aquí, o antes, pero vemos aquí que dice aquí
claramente no en la circuncisión, sino en la incircuncisión y recibió
la circuncisión como señal, como sello de la justicia, de la fe
que tuvo estando aún incircunciso. para que fuese padre de todos
los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos
la fe les sea contada por justicia. Y padre de la circuncisión para
los que no solamente son de la circuncisión, sino que también
siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes
de ser circuncidado. Entonces vemos que Abraham no
fue contado justo por ser circuncidado, por ir por un rito religioso. Nosotros tampoco podemos llegar
a ser justos por unirnos a una iglesia o por ser bautizados
o por ser hacer cosas religiosas, por hacer penitencia o algo así. No dice que cuando fue circuncidado,
solamente fue un sello para mostrar que ya había sido justificado. Solamente mostró lo que ya había
sido en su corazón. Otra vez, ¿qué nos muestra? Nos
muestra que no había nada en Abraham que ganó la justificación. No es nada en nosotros que podemos
ganar la justificación. Es 100% de Dios. La única cosa
que nosotros podemos hacer es tener fe en lo que Dios ha hecho
por nosotros. Y por eso dice más luego, al
final de ese pasaje, en versículo 17, como está escrito Romanos
4, 17, te he puesto por padre de muchas gentes. Delante de
Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos y llama
las cosas que no son como si fuesen. Él, hablando de Abraham,
creyó en esperanza contra esperanza. Para llegar a ser padre de muchas
gentes, conforme a lo que se había dicho, así será tu descendencia. Otras, Abraham no tenía ningún
poder en sí mismo para tener hijos, para cumplir las promesas
de Dios, para ser justo. Entonces él tenía que decir yo
soy muerto. Como dice aquí, yo soy nada.
No hay nada que puedo ofrecer a Dios. No traigo nada a Dios. Y Dios dice está bien. Solamente
confiar en mí. Y Abraham confió completamente
en Dios. Por qué? Porque él reconoció
que no tenía esperanza fuera de Dios. Él no tenía poder fuera
de Dios. Él no tenía justicia fuera de
Dios. Y él dijo Señor, no, no tengo nada. Tengo que confiar
en ti. Y Dios dijo, eso es exactamente
lo que quiero. Ya te declaro justo. ¿Por qué? ¿Porque has sido justo? ¿Porque
eres circuncidado? No. Porque has confiado en mi
justicia. Y por eso dice al final de ese
pasaje en el ciclo 24, sino también con respecto a nosotros, a quienes
ha de ser contado. Esto es a los que creemos en
él, que levan todos los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual
fue entregado por nuestras transgresiones. Él murió en la cruz para pagar
el pago de nuestros transgresiones, nuestro pecado y resucitado para
nuestra justificación. En el próximo capítulo, en los
romanos 5, versículo 6, dice porque Cristo, cuando aún éramos
débiles, a su tiempo murió por los buenos, por los que siempre
van a la iglesia, no por los impíos. Versículo 8, más Dios
muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros. Abraham creyó al Señor y le fue
contado por justicia. La única manera que podemos ser
justos es por medio de la fe. No hay otra manera. Y lo que
vemos aquí, primeramente en Romanos capítulo 4, es la única manera
que podemos ser declarados justos es confiar en el poder del Señor. Porque todos nosotros somos débiles
espiritualmente. Somos, como dice Romanos 4, nada.
Sin esperanza. Totalmente perdidos, impíos,
sin fuerza. Pero gracias a Dios que servimos
a un Dios que saca de la nada todo. A un Dios que puede sacar
de no hay esperanza y puede dar esperanza. Un Dios que murió
por los impíos y los débiles. Entonces tenemos que confiar
en él para ser salvos. No hay nada que nosotros podemos
hacer. Si alguien aquí esta mañana, esta noche, que piensa, bueno,
yo creo que Dios me va a aceptar porque yo estoy aquí en la iglesia.
Yo soy buena persona. Estoy aquí para decirles esta
noche, hermanos, la Biblia dice claramente en Romanos 3 que ningún
ser será justificado por las obras de la ley. Todos estamos
bajo la condenación de Dios. Y si queremos tener justicia,
la única manera es ser como Abraham y decir, yo no tengo ningún poder. Confío totalmente en Dios y en
su palabra fiel. Es la única manera. Pero no solo
eso, la segunda vez que menciona ese pasaje de Génesis 15 se encuentra
en Gálatas capítulo 3. Gálatas capítulo 3. En Gálatas 3 ya está hablando
a creyentes, ya está hablando a personas que ya son creyentes.
Pero a unas personas habían venido a Galacia y habían enseñado. Si es cierto, son salvos solamente
por fe en Jesús. Pueden ser salvos solamente por
confiar en Jesús. Tú no puedes hacer nada para
salvarte. Pero si tú quieres mantener tu salvación, Tienes
que llegar a ser un judío. Tienes que ser circuncidado.
Tienes que seguir la ley. ¿Y qué es la respuesta de Pablo
a los gálatas? Versículo 1 de capítulo 3. Gálatas
3, 1. Oh, gálatas insensatos. ¿Quién os fascinó para no obedecer
a la verdad? A vosotros ante cuyos ojos Jesucristo
fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado. Esto solo quiero saber de vosotros. ¿Recibisteis el Espíritu por
las obras de la ley o por el huir con fe? Y la respuesta es
obvia. Ellos ya lo sabían. Obviamente,
solamente por fe. Versículo 3 Tan necio sois, habiendo
comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? Tantas
cosas habéis padecido en vano, si es que realmente fue en vano.
Aquel pues que os suministra el Espíritu y hace maravillas
entre vosotros, lo hace por las obras de la ley o por el huir
con fe? Y así, versículo seis, otra vez
cita nuestro pasaje. Así, Abraham creyó a Dios y le
fue contado por justicia. Saber por tanto que los que son
de fe, estos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que
Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de
antemano la buena nueve a Abraham, diciendo, En ti serán benditas
todas las naciones. De modo que los de la fe son
bendecidos con el creyente Abraham. Entonces, ¿qué nos enseña aquí?
Está diciéndonos, mira, si fuimos salvos completamente por la gracia,
solamente confiando en Dios, no pudimos hacer nada para salvarnos. ¿Cómo creemos que son nuestras
buenas obras que nos mantienen salvos? Como Cristo nos salvó,
Cristo es el único que puede terminar nuestra salvación y
seguir manteniéndonos salvos. Hay muchos creyentes que son
creyentes, pero dudan de su salvación y piensan, bueno, pero pero he
fallado al señor. No soy fiel como debo ser. Entonces
a lo mejor el señor ya no me va a aceptar. Al amor ya no soy
salvo porque ya no tengo el poder para ser perfecto. Ya no soy
tan fiel como debo ser. Y Pablo dice. Insensatos. No entiendes? No te salvaste
a ti mismo. Entonces, cómo vas a seguir manteniendo
tu salvación? Imagínate que hay una piedra
grandote atrás de tu casa y quieres sacar esa piedra, llevarlo a
dos millas a otro lugar, a un terreno que está allí y tratas
de levantarlo y te das cuenta que pesa como dos toneladas. y ni puedes moverlo por nada.
Y finalmente te das por vencido y dices Mira, llamas a un amigo
que tiene un tractor grande y dice Por favor, no tengo ningún poder
para ni mover esa roca tan grande. Me puedes venir y traer tu tractor
para levantar esa esa esa piedra, esa roca tan grande? Y tu amigo
dice Oh, claro. Y trae su tractor y lo levanta
arriba. Y entonces le dice Entonces dónde,
dónde lo quieres? Y tú dices Oh, no, no, solamente
quería que lo levantares. Ya yo lo puedo cargar de aquí
para dos millas para ese terreno. Obvio que eso sería imposible. Eso sería tonto, porque si no
lo puedes levantar, cómo vas a poder andar con esa piedra
por dos millas? Imposible. Pero cuántos cristianos dicen
Ok, señor, tú me salvaste. Ya yo yo lo tomo de aquí. No,
si el Señor es el que nos salvó, el Señor es el que tiene que
mantenernos salvos hasta el final. Y gracias a Dios, eso es lo que
dicen Filipenses 1,6, el que empezó la buena obra en ti, la
acabará hasta el día final, hasta que llegue Cristo. Entonces,
no solamente confiamos en Dios para empezar la salvación, pero
confiamos en Dios cada día. Él es el quien nos mantiene salvos. Él es el quien va a llevarnos
hasta ese día final. No son nuestras buenas obras
al principio, ni en el medio, ni al final. Es 100% Dios todo
el tiempo. Entonces, no solamente confiamos
en Dios para levantar la piedra, para salvarnos al principio,
como Abraham creyó en Dios y le fue contado por justicia, pero
seguimos cada día confiando en su poder para salvarnos, para
mantenernos, para llevarnos hasta el final. Solamente es su poder. Entonces algunos dicen bueno,
entonces si es todo de Dios desde el principio hasta el final,
si solo tengo que confiar en él, entonces por qué no solamente
vivo una vida de pecado? Por qué estoy aquí el domingo
por la noche escuchando ese predicador aburrido gastando mi tiempo?
Puedo estar ahí afuera con mis amigos haciendo lo que me da
la gana. Por qué servir al señor? Por qué no pecar? Cómo quiero
pecar? Bueno, de ahí viene la tercera vez que cita Génesis
15, versículo 6, que se encuentra en Santiago, capítulo 2. Santiago,
capítulo 2. Y vamos a empezar a leer aquí
en Santiago, capítulo dos, en versículo diecinueve. Bueno, vamos a empezar en dieciocho.
Santiago dos dieciocho dice Pero alguno dirá tú tienes fe y yo
tengo obras. Muéstreme tu fe sin tus obras
y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que perdón, tú
te crees que Dios es uno. Bien haces también los. Demonios creen y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano,
que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras
a Abraham, nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre
el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente
con sus obras y que la fe se perfeccionó por las obras? Y
se cumplió la escritura que dice, citando nuestro pasaje, Abraham
creyó a Dios y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo
de Dios. Vosotros veis pues que el hombre
es justificado por las obras y no solamente por la fe. Nuestros amigos católicos encantan
ese pasaje, ¿verdad? Dicen, mira, ahí muestra que
sí necesitamos fe, pero también necesitamos obras. También necesitamos
los sacramentos. También necesitamos la confesión
y la penitencia y todo lo demás, porque necesitamos las dos cosas
para ser justificados. ¿Pero qué está enseñando aquí?
Si lo lees cuidadosamente, Habla allí de que nuestro padre Abraham,
el versículo 21, fue justificado por las obras cuando ofreció
a su hijo Isaac sobre el altar. Y entonces dice cuando él hizo
eso, se cumplió la escritura que dice Abraham creyó a Dios
y le fue contado por justicia. Pero aquí es la pregunta. Cuando
Dios dijo Abraham creó a Dios y le fue contado por justicia,
eso fue antes de sacrificar a Isaac o después. Antes Isaac ni había
nacido. Entonces, qué está diciéndonos
aquí? Está diciéndonos que Abraham puso su fe en Dios y Dios le
dio su justicia. Y entonces, después que fue justificado,
ya siendo justificado, para probar que fue justificado, ya sacrificó
a su hijo Isaac. Sacrificó a su hijo para probar
que Dios ya le había justificado. Era la prueba, la justificación
de que ya se había sido salvado y limpiado. Entonces mostró que
su fe era una fe verdadera. una fe viva. Entonces ese sacrificio
salvó a Abraham. Cómo pudiera haberle salvado
si ya fue justificado mucho antes de hacerlo? No, es imposible. No fue justificado primero. Y
cómo fue justificado? Fue salvo. Dios le dio un corazón
nuevo. Ya pudo sacrificar su hijo. Por qué? Porque ya tenía una
fe verdadera que le había cambiado y ese sacrificio solamente probó
lo que ya estaba en su corazón. Entonces los que dicen bueno,
si Dios es y todos por fe y si yo confío en Dios y todos por
fe, entonces cómo? Por qué tengo que servir al señor?
Porque no solamente vivo en el pecado. Y eso es exactamente
la pregunta que contesta Pablo en Romano 6, verdad? ¿Qué pues
diremos? ¿Seguiremos en el pecado para
que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! ¿Por qué? Porque ¿cómo podemos los que
hemos muerto al pecado vivir todavía en ella? Entonces tenemos
que reconocer que la salvación es sólo por la fe. Pero si eres
salvo, si has sido salvo, como Jesús dice en Juan 3, ya somos
renacidos. Según el Corintios 5.15, ya somos
nuevas criaturas. Todo ha cambiado y ya no vamos
a obrar para ser salvos, pero vamos a obrar porque somos salvos. Y eso es algo tan importante. Tenemos que reconocer que está
diciéndonos aquí en Santiago que la fe verdadera se justifica,
se prueba por medio de una vida cambiada. La vida cambiada no
nos justifica delante de Dios, pero muestra, justifica que ya
tenemos fe verdadera, que ya somos cambiados. Y por eso dice
al final de Santiago 2 en versículo 26, porque como el cuerpo sin
espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.
En otras palabras, no es fe verdadera. La fe verdadera confía en Dios
y has contado por justicia. Ya teniendo la justicia de Dios,
somos cambiados, tenemos un nuevo corazón y ya vamos a obrar. Pero
las obras no nos justifican. Las obras muestran, dan prueba,
dan justificación que ya hemos sido salvos. Es como muchas veces
en las parábolas, Jesús compara nuestra fe a una semilla, ¿verdad?
Y compara las buenas obras a qué? A fruto, verdad? Y qué viene
primero? El fruto o la semilla? Tienes
que plantar la semilla para poder crecer un árbol y tener fruta. Y así es con nosotros. Tenemos
que tener la fe, confiar en Dios para salvarnos. Pero si tenemos
esa fe, si plantamos esa semilla, ya crecerá algo y ya habrá fruta. ¿Por qué? Porque Dios ya nos
ha cambiado. Entonces, todo eso viene de ese
solo versículo. Abraham creyó a Dios y le fue
contado por justicia. Tenemos que reconocer que si
somos cristianos, todo es de Dios. Dios, solamente Dios, 100%
Dios, es el que nos salvó y nos justificó. Es el que sigue manteniéndonos
en Él hasta el día final. Y Él es en quien tenemos que
depender para obrar, para mostrar el fruto del Espíritu, para que
podamos agradarle. Pero todo empieza solamente con
confiar en la promesa de Dios. Reconocer que como Abraham no
tenemos esperanza, no tenemos fuerza, somos débiles, somos
nada, somos muertos. Y solo el Dios Todopoderoso puede
hacer la obra. Entonces decimos, Dios, yo no
puedo cambiar mi vida, no puedo salvarme a mí mismo, no tengo
ninguna fuerza. Pongo mi confianza en ti y solamente
en ti, 100% en ti, para salvarme y preservarme y cambiarme. Porque todo es de ti. Oremos. Padre, gracias por tu palabra.
Señor, ayúdanos. En verdad, ¿cómo habrá reconocer
que somos
Justificados por fe
Series Génesis
Iglesia Bíblica Bautista Antioquia
| Sermon ID | 102224254341251 |
| Duration | 30:17 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Genesis 15:6 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.