En cada servicio de adoración
celebramos nosotros la resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
Él murió y resucitó al tercer día, venciendo el pecado, el
mundo y a Satanás. Pero también se añade un poco
de gozo cuando en el servicio al Señor celebramos las ordenanzas
que Él ha dejado establecidas. ¿Cuáles? La Santa Cena y el bautizo. Y estas dos ordenanzas que nos
recuerdan su preciosa obra la estaremos realizando el día de
hoy. Sé que hay cierta ansiedad Sé que desean ver a mi hermana
ya bajar a las aguas del bautizo. Sé que hay cierta ansiedad de
escuchar el testimonio que nuestra hermana va a compartir. Pero
calma, vamos a escuchar la Palabra del Señor. Así que yo les invito
a que abran la Palabra del Señor en el Evangelio de Mateo, en
el capítulo número 28, los versículos 18 al versículo número 20. Es un pasaje que es muy conocido
por todos nosotros. Y en este pasaje nosotros estaremos
el día de hoy exponiendo la Palabra del Señor. Y nos dice así la
Palabra del Señor en Mateo capítulo 28 versículo 18 al versículo
número 20. Y acercándose Jesús, les habló
diciendo, Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la
tierra. Id pues, y haced discípulos de
todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. y de aquí yo estoy con vosotros
todos los días hasta el fin del mundo. Amados hermanos, les pido
que me acompañen en una breve oración y luego iniciamos con
la exposición de la Palabra del Señor. Mi amado Padre, estamos
en tu preciosa presencia, Señor. Sabemos que está aquí entre nosotros.
Te ruego, Señor, que nos ayudes, Padre eterno, a poder comprender
tu palabra. Ayúdanos, Señora, que podamos
estar concentrado. Prepara nuestros corazones para
que podamos recibir tu palabra y también podamos vivirla para
la gloria y honra de tu precioso nombre, Señor. Amado Dios, te
suplico, Señor, que me ayudes. Por favor, guarda mi mente, mi
corazón, todo mi ser, Señor. Ayúdame, Señor, a que pueda ser
fiel a tu palabra, Señor. Guarda mis emociones, mis sentimientos,
Señor. De manera, Señor, de que persiga
de manera, Señor, con todas mis fuerzas, de que tú seas exaltado,
glorificado, y el hombre empequeñecido. Ayúdame a engrandecer tu nombre,
Señor. Por favor, ayúdame. En el nombre de tu hijo amado
Jesús oramos. Amén. Amados hermanos, el pasaje
de Mateo capítulo 28 versículo 18 al versículo número 20 no
sólo es un registro de las últimas palabras de nuestro Señor Jesucristo
antes de su ascensión, sino que también establece el mandato
central de la misión de la iglesia en el mundo, la gran comisión. Pero antes de profundizar en
este texto, es necesario que pongamos este pasaje de la Biblia
en su contexto. Así que nos encontramos al final
del ministerio de nuestro Señor Jesucristo, después de su muerte
y resurrección. Jesús se encuentra con sus discípulos
en Galilea, tal como lo había prometido. Ahora, es importante
recordar que estos hombres a quienes ahora reciben este mandato del
Señor son los mismos que habían caminado con Él durante tres
años. Ellos habían sido testigos de
su poder sobre la naturaleza, sobre las enfermedades, sobre
los demonios e incluso sobre la muerte. Estos hombres ahora
son testigos de su resurrección. Sabían ahora con absoluta certeza
que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Mesía Prometido. Pero en este contexto que les
estoy presentando hay un aspecto que podemos añadir y que no podemos
pasar por alto. Estos discípulos no están recibiendo
una misión de un simple maestro. sino de aquel que ha vencido
la muerte y ha sido investido con toda autoridad en el cielo
y en la tierra. Mis amados hermanos, es importante
que entendamos que este mandato que encontramos aquí en Mateo
capítulo 28, versículo 18 al versículo 20, no se limita a
los discípulos que estuvieron ahí presentes. La Gran Comisión ha sido comprendida
a lo largo de los siglos como una misión continua y vigente
para toda la Iglesia del Señor, su cuerpo, el cual Él ha comprobado,
su preciosa sangre, el cual fue derramada en la cruz del Calvario. no fue una instrucción dirigida
única y exclusivamente a los apóstoles, sino que es el encargo
que Cristo le dio a la iglesia generación tras generación hasta
que él vuelva en gloria. Y ya lo vamos a ver por medio
de varios versículos. Así que la misión que Cristo
le encargó a la iglesia es la de hacer discípulos. y es el
único imperativo que contiene este pasaje en el idioma original
griego. a ser discípulos. Y para que
la Iglesia del Señor cumpla con este mandato, debemos de proclamar
el Evangelio a todas las personas, sin importar su tipo de trasfondo
cultural, étnico o religioso, para que vengan a ser seguidores
y adoradores de Jesús exclusivamente. ¿Por qué? porque Jesús es Dios
encarnado. Fue Él quien consumó la redención
en la cruz del Calvario y venció las huestes del mal. Él tiene
el derecho y el poder para encargarnos esta gran tarea. Mis amados hermanos, debemos
hacer discípulos a todas las naciones, porque Jesucristo es
el Rey de reyes y el Señor de los señores. Y la forma en que
debemos de cumplir esta misión, según nuestro texto, por favor
vean el texto, no despeguen su mirada del texto, está en tres
acciones acompañadas, ir, bautizar y enseñar. Y esto ya nos muestra
que no podemos cumplir con esta tarea quedándonos quietos o en
nuestras casitas. Tenemos que salir a buscar a
quienes no reconocen a nuestro Señor Jesucristo como su único
y suficiente Salvador y compartirle el Evangelio, llamarlos al arrepentimiento
y a la fe en la obra de nuestro señor Jesucristo. Y si ellos
responden al mensaje que le hemos predicado, nuestra responsabilidad
será enseñarles a obedecer todo lo que él nos ha mandado. Si
usted observa el texto una vez más, no nos dice que se trata
solamente de enseñarle lo que él mandó, sino de enseñarles
a Pero hay otro elemento en esta
gran comisión que de ninguna manera nosotros podemos pasar
por alto. Y el texto nos dice, bautizándolos
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Antes de
continuar, permítame compartir con ustedes la idea central del
sermón de hoy. y es el bautismo simboliza nuestra
muerte al pecado y nuestra resurrección con Cristo a una nueva vida y
nuestra unión con el pueblo de Dios. Y esta idea central la
quiero desarrollar en tres puntos brevemente. ¿Qué significa el
bautismo? ¿Quiénes son llamados a bautizarse
y cuál es la práctica bíblica correcta para bautizar? Así que
veamos nuestro primer punto. ¿Qué significa el bautismo? Pero
antes de responder esta pregunta, es importante aclarar que el
bautismo es el acto simbólico más adecuado para hacer visible
tres realidades espirituales que ocurren en el momento de
la conversión y que nadie puede ver. Una vez más, el bautismo
es el acto simbólico más adecuado para hacer visible tres realidades
espirituales que ocurren en el momento de la conversión y que
nadie puede ver. Aclaro, el bautizo no produce,
sino que las hace visibles. La primera realidad espiritual
que ocurre en el momento de la conversión es nuestra unión con
Cristo en su muerte y en su resurrección. El apóstol Pablo presenta de
esta manera esta verdad en Romanos, capítulo 6, versículo 3 al versículo
5. ¿Me acompaña? Y dice así. ¿O
no saben ustedes que todos los que hemos sido bautizados en
Cristo hemos sido bautizados en su muerte? Por tanto, hemos
sido sepultados con él por medio del bautismo para muerte, a fin
de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria
del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si hemos sido unidos a
Cristo en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos
también en la semejanza de su resurrección. Hermanos, la palabra
bautizo proviene de una palabra griega que significa sumergir
dentro de. Cuando una persona se bautiza,
es sumergida en agua para mostrar que ha sido unida a Cristo y
que ha muerto y resucitado con Él. Y gracias a nuestra unión con
Cristo, hemos muerto al pecado y su poder sobre nuestras vidas. Y ahora le pertenecemos al Dios
trino. Tenemos un nuevo dueño, una nueva
vida y una nueva identidad en Él. y esto lo confirma el apóstol
Pablo en Colosenses capítulo 3 versículo 3 le ha comido este
texto porque ustedes han muerto y su vida está escondida ¿con
quién? con Cristo en Dios ahora debo
de aclarar una vez más que no es el bautizo lo que nos une
a Cristo pero eso que sucede por medio de la fe es simbolizado
a través del bautismo. Pablo lo señala en Colosseense,
capítulo 2, versículo 12, que los creyentes fuimos sepultados
con él en el bautismo, en el cual también han resucitado con
él. ¿Qué sigue? Mediante, mediante
o a través de la fe en el poder de Dios que le levantó de los
muertos. No fue mediante el bautismo que
sucedió todo esto, sino mediante la fe. Pero el bautismo simboliza
visiblemente esa obra invisible que Dios llevó a cabo en nosotros
al momento de la conversión. En segundo lugar, el bautismo
también simboliza el perdón o el lavamiento de nuestros pecados. El bautismo no nos purifica del
pecado, eso solo lo puede hacer la sangre de Cristo derramada
en la cruz del Calvario. Efesios capítulo 1, versículo
7 nos dice, en él tenemos redención mediante su sangre, el perdón
de nuestros pecados según las riquezas de su gracia. Amada Iglesia, no existe ningún
ritual que pueda perdonar nuestros pecados, pero aquel que ha sido
lavado en la sangre de Cristo testifica públicamente de esa
realidad a través del bautismo. Cuando Pablo se convirtió a Cristo
en camino a Damasco, leemos nosotros en el libro de Hechos, capítulo
22, versículo 14 al 16, que el Señor le envió un mensajero a
Ananías para que le diera el mensaje. Y le dice, el Dios de
nuestros padres te ha designado para que conozca su voluntad
y para que veas al justo y oigas la palabra de su boca. porque
tú serás testigo suyo a todos los hombres de lo que has visto
y oído y ahora que te detienes levántate y bautízate y lava
tus pecados invocando su nombre mis amados hermanos es al invocar
ese precioso nombre de nuestro señor Jesucristo el cual se entregó
por nosotros voluntariamente en la cruz del Calvario, que
nuestros pecados han sido perdonados. Así que, mi amado hermano, si
Cristo ha hecho esa obra en ti y aún no te has bautizado, Tú
has reconocido a Cristo como tu único y suficiente Salvador
para el perdón de tus pecados, y todavía no te ha bautizado? Te pregunto, ¿qué te detiene? ¡Levántate y bautízate! Esa realidad invisible de que
todos nuestros pecados han sido lavados en la sangre de Cristo
debe ser manifestada de una forma visible a través del bautismo. Mi amada iglesia bíblica hispana
en Viena, miembros oficiales de esta iglesia, El bautismo
es para nosotros un recordatorio continuo de que todos nuestros
pecados presentes, pasados y futuros han sido lavados, han sido purificados. Y esto no por el agua, porque
no tiene ningún efecto esa agua, no tiene ningún efecto mágico,
sino por la sangre que Cristo derramó a tu favor en la cruz
del Calvario. Juan Calvino decía, cada vez
que pecamos, tenemos que recordar nuestro bautismo y confirmamos
en la fe de estar siempre seguros del perdón de nuestros pecados. En tercer lugar, el bautismo
también simboliza nuestra unión con el pueblo de Dios, es decir,
con la Iglesia. Si el creyente ahora es uno con
Cristo, también es uno con todos aquellos que son de Él. Es por
eso que el bautismo es la puerta de entrada para la comunión visible
con el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia del Señor. Cuando Pedro predicó el Evangelio
en el día de Pentecostés, muchos de los que escuchaban el mensaje
del apóstol Pedro preguntaron confundidos por ese mensaje del
apóstol Pedro que estaba siendo guiado por el Espíritu Santo.
Hermanos, ¿qué haremos? A lo que el apóstol Pedro le
respondió. Arrepentidos y sean bautizados,
cada uno de vosotros, en el nombre de Jesucristo, por el perdón
de vuestros pecados. Hechos capítulo 2, versículo
37 al 38. Y de esa manera, aquel día se
añadieron a la reciente iglesia en Jerusalén, ¿cuántos? Como
tres mil almas, nos dice la palabra del Señor. Te pregunto, ¿cómo
eran añadidos según nuestro texto? Por el contexto del pasaje de
Hechos capítulo 2, del versículo 36 al 41, es a través del bautismo. A manera de resumen, hasta aquí,
hasta el momento hemos visto que el bautismo simboliza nuestra
unión con Cristo en su muerte y su resurrección, la purificación
de nuestros pecados y la unión con su pueblo. Todo eso ocurrió
en nosotros al momento de la conversión, pero viene a ser
simbolizada visiblemente a través del bautismo. Ahora bien, si
eso es lo que significa el bautismo, quiénes son los que deberían
de bautizarse. Y esto me lleva a mi segundo
punto de la prédica del día de hoy. Es convicción de los bautistas
y también de muchos otros grupos cristianos que sólo deben ser
bautizados creyentes. Y esta es la razón por la que
no practicamos el bautismo de infante. Es decir, el bautismo
de niños que no tienen la edad suficiente para entender el Evangelio
de manera que puedan arrepentirse y creer. Cada vez que hay bautizo,
mis hijos se ponen alegres, gozosos. Se emocionan y me dicen, yo también
soy miembro de la iglesia. Desde que tengo meses voy a la
iglesia. ¿Cuándo me bautizo? Espérate. Papá, tú me vas a ayudar a escribir
mi testimonio. Eso me llena de gozo. Me llena
de alegría, amados hermanos, escuchar eso en mi hijo Isaac,
en mi niña Elizabeth. Pero tenemos que tener mucho
cuidado con eso. Tenemos que tener mucho cuidado
con eso, amados hermanos. Todavía ellos no tienen la edad
suficiente para entender el mensaje del Evangelio de nuestro Señor
Jesucristo y el compromiso que conlleva, y lo pueden entender
teóricamente, pero también hay un compromiso que conlleva esto
con la Iglesia, el cual no es cualquier institución, la Iglesia
del Señor, la esposa del Señor, la cual compró con su preciosa
sangre. También debo de aclarar que hay
iglesias cristianas que predican la salvación sólo por gracia,
sólo por Cristo, sólo por medio de la fe, y que practican el
bautismo de infante, que es el caso de las iglesias perviterianas.
Aunque no es mi objetivo en este sermón pasar a explicar los argumentos
de los previterianos a favor de su bautismo de infante, pero
sí quiero aclarar, porque considero que es importante, que esto es
contrario al catolicismo romanos. Ellos no creen que sus hijos
se van a salvar solo porque fueron bautizados. más bien ellos esperan
que sus hijos se conviertan en el Señor y cuando tengan edad
suficiente se arrepientan y crean en el Señor. Sin embargo, nuestra
convicción como bautistas y reformados es que el orden no testamentario
primero es la conversión y después el bautismo y no al revés. como lo hacen ellos, primero
el bautismo y luego el arrepentimiento. Y eso fue lo que vimos nosotros
en el texto que leímos hace un momento en 8 capítulo 2, versículo
37, versículo 38. Arrepentidos. y sed bautizado cada uno de vosotros
en el nombre de Jesucristo para el perdón de vuestros pecados. Otro ejemplo que encontramos
en la Biblia es cuando Felipe le predicó el Evangelio al eunuco
de Etiepe. Leemos en el libro de Hechos,
capítulo 8, que llegaron a un lugar donde había suficiente
agua Y el tío que le preguntó a Felipe, aquí hay agua, ¿qué
impide que yo sea bautizado? ¿Y qué le respondió Felipe? Y
Felipe le respondió, primero, primero, si crees de todo corazón,
bien puedes. No lo bautizó y después le dijo,
¿crees? No, primero le preguntó, si crees
de todo corazón, bien puedes. Y respondió el eunuco y dijo,
Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó a parar el carro,
y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Una vez más, por eso nuestra
convicción es que sólo deben bautizarse aquellos que a través
de un cambio de vida confirman la veracidad de su profesión
de fe. no tiene que ser un teólogo,
no tiene que ser un creyente maduro, sino simplemente un creyente. Amados hermanos, para nosotros
como líderes a veces es bastante difícil poder a veces asegurar, a veces
estamos con cierta duda cuando algunos hermanos o algunas personas
nos piden la membresía de la iglesia. Nosotros tenemos algunos
requisitos. Primero, hay meses que se congreguen
con nosotros, luego venimos en un proceso de enseñanza, primero
escuchamos su testimonio de conversión, cómo fue alcanzado por el Señor,
luego tratamos de dar la enseñanza del Evangelio, la nueva vida
en Cristo Jesús, Y aquí está mi hermano Junior, que aún así,
después de todo este proceso, tenemos duda en nuestro corazón
si esta persona todavía es convertida. ¿Cuánto más es para nosotros?
Es extremadamente, hermanos, difícil poder diferenciar cuando
un niño está viviendo a la luz de la creencia de sus padres,
y cuando él mismo ha venido a Cristo en arrepentimiento y fe. Y digo
esto para confirmar una vez más que por esta misma razón nosotros
no bautizamos niños aunque ellos profesen ser cristianos. Esperamos. Ahora, nosotros no queremos ser
dogmáticos como iglesia para establecer una edad específica
para que el muchacho sea bautizado, pero sí tenemos que tener nosotros
Cuidado. Y esperar que este muchacho tenga
la edad suficiente para mostrar la realidad de su fe y venir
a ser miembro de una iglesia local con todo lo que esto implica. Porque no estamos jugando a la
iglesia. Esto no es simplemente te mojo. Esto no es simplemente
vengan aquí todos. ¿Quién quiere bautizarse? ¿Quién
tiene deseo de bautizarse? Y aquí bautizamos. En serie,
como salen las hamburguesas de McDonald's. No, amados hermanos,
esto es algo serio. Después de haber dicho todo esto,
te pregunto, ¿cuál debe ser la forma o la manera de realizar
el bautismo? Y esto nos lleva al tercer punto
de nuestro sermón y último, ¿cuál es la práctica bíblica correcta
para bautizar? ¿Es acaso suficiente rociar agua
sobre la cabeza del que se bautiza o debemos sumergirlo completamente
en el agua? Pregunto, ¿acaso es suficiente
rociar con agua sobre la cabeza o debemos sumergir al hermano
completamente en el agua? Me refiero a la inmersión. Los
bautistas creemos que la forma más apropiada de llevar a cabo
el bautismo es por inmersión. Y esto básicamente por tres razones. El primero se basa en el significado
del término en el original. Como dijimos anteriormente, la
palabra griega que se produce como bautismo significa, ¿recuerdan?,
sumergir dentro de. Hay otra palabra que significa
aspersión o rociamiento Pero esa palabra nunca es usada en
el Nuevo Testamento para referirse al bautismo. En segundo lugar,
no creemos, amados hermanos, como les decía, en el bautismo
per aspersión. sino por inmersión. Nosotros
creemos que la forma correcta es por inmersión, por el significado
del bautismo. Nosotros leímos anteriormente
en Colosense, capítulo 2, versículo 2, que fuimos sepultados con
él en el bautismo, en el cual también han resucitado con él. Así que la mejor manera de simbolizar
que todos nuestros pecados fueron perdonados es por inmersión. Y en tercer lugar, la inmersión
parece haber sido la práctica bíblica en el Nuevo Testamento. Leemos en Mateo capítulo 3, versículo
16, que después que Jesús fue bautizado, la palabra del Señor
nos dice que Él salió del agua. no le rociaron agua sobre la
cabeza, sino que él salió del agua, lo que implica evidentemente
que él estaba dentro. Lo mismo se implica también en
la historia de Felipe y el etíope. En el libro de Hechos, capítulo
8, fue al llegar a cierta agua que el etíope preguntó si podía
bautizarse. Alguien decía, debemos suponer
que este hombre llevara en su carro suficiente agua para beber,
ya que tenía que atravesar el desierto para llegar a el que
pilla. Si el bautismo hubiera sido por aspersión, no habría
tenido que bajarse a ese lugar donde había mucha agua. Simplemente
lo hubiera rociado. Es obvio También por el texto
que leemos en el libro de Hechos, capítulo 8, versículo 36 al versículo
38, que esto no se trataba de un arrollito. El texto expresa
claramente, descendieron ambos al agua, Felipe y Elenuco, y
le bautizó. Había suficiente agua para sumergirlo. Quisiera también aclarar que
el bautismo no es necesario para la salvación. El bautismo no
salva. El ladrón en la cruz se fue al
paraíso sin ser bautizado. Lo único que es indispensable
para salvar es tener una fe genuina. Pero, hay un pero, pero todo
aquel que cree Amados hermanos, todo aquel que cree en el Señor
Jesucristo para el perdón de sus pecados, debe de tener el
anhelo de manifestar a través del bautismo esa fe. Algunas aplicaciones, mis amados
hermanos en Cristo, Iglesia del Señor, si ya te bautizaste, este
es un buen momento para recordarle a tu alma el significado de tu
bautismo. Querido hermano en Cristo Jesús,
recuerda que tienes un nuevo dueño. Recuerda que disfrutas
de una nueva identidad por causa de tu unión con Cristo. Recuerda
que ya no eres esclavo del pecado. porque fuiste sepultado y resucitado
juntamente con él, no por tus méritos, amado hermano, no por
tus méritos, porque nosotros merecíamos la condenación eterna
por nuestra infidelidad hacia Dios. ¿Sabes qué es lo que nos
separa del Señor? Su santidad. Él es santo, eres
tres veces santo, nosotros no somos santos. Nosotros merecíamos
que se derramara sobre nosotros la ira de Dios. Eran nuestros
cuerpos que tenían que ser despedazados en la cruz del Calvario por tus
pecados, hermano. Pero el Señor decidió sustituirte. El Señor decidió llevar la carga
de tus pecados. recuerda que tienes un nuevo
dueño, que disfrutas de una nueva identidad por causa de la unión
con Cristo, que ya me eres esclavo del pecado, grábatelo, ya me
eres esclavo del pecado, ahora tú puedes decirle no al pecado
en dependencia del Espíritu Santo, fuiste sepultado y resucitado
juntamente con él para andar en novedad de vida, por eso no
es condente cuando una persona dice ser creyente y está en una
dinámica pecaminosa. Amados hermanos, tenemos muchas
razones para dudar de su salvación. Y ahí estarán algunos en aquel
gran día diciéndole, Señor, Señor, ¿por qué en tu nombre hice esto,
hice aquello? Pero el Señor, ¿qué les dirá?
¡Apartaos de mí, asedores de maldad! ¡Yo nunca os conocí! ¡Si tú decías ser mi hijo! ¡Si
tú decías hacer esto para mi mérita y para mi honra! ¿Pero
por qué tú no te apartaste de eso que me ofende? Recuerda que
todos tus disclaves han sido perdonados no por la causa del
bautismo, sino por la bendita sangre de Jesucristo nuestro
Salvador que derramó por ti en la Cruz del Calvario. Recuerda
que ahora perteneces a una iglesia local y que tu relación con Cristo
no puede ser individualista, ya que el verdadero discipulado
cristiano es un proyecto de comunidad. Pero también quiero referirme
a otro grupo, no solamente a los miembros oficiales de la iglesia.
Me quiero también, para concluir, referirme a otro grupo. Si no
te has bautizado, escucha muy bien, atiende a Madre Hermano
estas palabras. Escúchame, por favor. Por favor,
quiero tu atención. Si tú dices ser cristiano y no
te has bautizado, déjame hacerte una pregunta y escúchala muy
bien. ¿Crees de todo corazón que Jesucristo
es el Hijo de Dios? Responde esa pregunta en tu corazón.
¿Que murió por tus pecados en la cruz del Calvario y que resucitó
el tercer día, tú crees esto? ¿Te has arrepentido de tus pecados
y has confiado únicamente en Cristo para la salvación? ¿Tú
crees esto en tu corazón? ¿De manera genuina? ¿Por qué
te detienes? ¿Por qué te detienes? ¡Levántate
y bautízate! Así como lo han hecho millones
de cristianos a través de los siglos en obediencia a su Señor
y Salvador. Como lo dije hace unos minutos
anteriores, no hay que ser un teólogo, ni un creyente maduro
para bautizarse. Lo que se requiere es que seas
un creyente dispuesto a identificarse públicamente con Cristo y con
su Iglesia. De manera que el bautismo y la
membresía en una iglesia local son indispensables para el discipulado
cristiano. Dios te escogió. ¡Mira qué preciosa
estas palabras, hermano! ¡Mira qué hermosa! Espero retenerla,
que será de nuestro corazón. Dios te escogió desde antes de
la fundación del mundo para hacerte conforme a la imagen de su Hijo. Y de eso se trata el discipulado.
venir a ser como Jesús, aprender de Él. Y es en ese contexto de la membresía
de una iglesia local donde Dios lleva a cabo el precioso proceso
de santificación progresiva. Es en la iglesia local donde
también eres pastoreado por hombres, hablo en plural, por hombres
debidamente llamados y cualificados por Dios, donde además pones
tus dones en operación para el servicio de otro y donde eres
edificado por los dones que Dios ha dado al resto del cuerpo. Dios te bendiga, Madre Hermana.
Hacemos una breve oración.