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un año o una semana antes de
que fuese ejecutado. Pero él le dijo a él lo siguiente,
2 Timoteo 4, del 5 al 8. Pero tú seas sobrio en todo,
soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu
ministerio, porque yo ya estoy para ser sacrificado y el tiempo
de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla,
He acabado la carrera, he guardado la fe, por lo demás me está guardada
la corona de justicia, la cual me dará el Señor juez justo en
aquel día, y no sólo a mí, sino también a todos los que aman
su venida. Señor, gracias por la manera
en que usaste al doctor Salazar, retándonos a reconocer que debemos,
Señor, luchar esta batalla. Oh, Señor, ayúdanos hacia hacerlo,
para que cuando llegue el día que tengamos que partir de este
mundo o que el Señor Jesucristo venga a buscarnos, no nos sintamos
avergonzados, sino que con gozo podamos oír de Él, ¡Hey, ven,
buen siervo y fiel! Sobre poco fuiste fiel, sobre
mucho te pondré. Entra en el gozo de tu Señor.
Ayúdanos, Señor. Señor, yo reconozco mis limitaciones.
y en esta noche necesito la unción y poder del Espíritu Santo. Guíanos en tu palabra. En el
nombre de Cristo te lo pido. Amén. Amén. Pueden sentarse,
por favor. Esta porción de la Biblia que
le leí hace un momento, ahí Pablo habla de luchar la buena batalla
de la fe. ¿Y qué quería decir él con eso?
La buena batalla. En realidad ninguna batalla es
buena. Si usted piensa cerca de una batalla, ninguna batalla
es buena. ¿Y por qué él llamó esto la buena
batalla de la fe? Pablo dice pelea la buena batalla
de la fe. ¿A qué se estaba refiriendo cuando
él decía la buena batalla? ¿Qué era lo que tenía en mente
cuando mencionaba la buena batalla? Pues yo creo que lo que Pablo
tenía en mente era lo siguiente, Pablo se estaba refiriendo a
luchar correctamente, a luchar correctamente, a luchar honradamente,
a no hacer nada indebido, a hacerlo todo bien, que no se dé lugar
a dudas o comentarios derogatorios. Por eso Él escribió a los Corintios,
busque el primero de Corintios capítulo 2, versículos del 1
al 5. Así que, hermanos, cuando fui
a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con
excelencia de palabra o de sabiduría, pues me propuse no saber entre
vosotros cosa alguna sino a Jesucristo y a este crucificado. y estuve
entre vosotros con debilidades y mucho temor y temblor. Ni mi palabra ni mi predicación
fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con
demostración del poder del Espíritu, para que vuestra fe no estuviese
fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de
Dios. mire también en 2 Corintios capítulo
2 versículo 17 donde el dijo pues no somos como muchos que
amedrentan falsificando la palabra de Dios sino que con sinceridad
como de parte de Dios y delante de Dios hablamos con Cristo yo
personalmente creo que cuando el dijo pelea la buena batalla
¡hazlo bien! ¡duche bien! ¡Hazlo correctamente! ¡No hagas trampas! ¡No cortes
esquinas! ¡No busques el camino más fácil!
¡Hazlo bien! ¡Pelea la buena batalla! Así
que cuando Pablo habla de luchar la buena batalla a fe, lo que
quiere decir es que hay que luchar bien, que hay que luchar correctamente,
justamente, honorosamente. Y usted dirá, Pastor, ¿cómo se
hace eso? Pues déjeme darle algunas pautas que el Señor me enseñó
a mí en cuanto a esto se refiere. En primer lugar, para luchar
la buena batalla de la fe, lo primero que hay que hacer es
reconocer qué clase de batalla es ésta. Y el Dr. Salazar Fue bien claro, fue bien
específico en cuanto a la clase de batalla se refiere. Pero busque
por favor en Efesios capítulo 6 y versículo número 12. Efesios capítulo 6, versículo
número 12. Porque no tenemos lucha contra
sangre y carne. Sí, eso es lo que estaba explicando
a él. Eso es exactamente lo que está explicando, que mucha gente...
estamos en una batalla contra carne y sangre. Dice ahí, no
tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados, contra
potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo,
contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Él está diciendo, mira, esta
batalla es una batalla espiritual. Los enemigos que tenemos no es
el gobierno civil, no son las sectas falsas, no es el catolicismo
romano, no son los modernistas y los nuevos evangélicos. Los
enemigos que tenemos son enemigos espirituales. La Biblia los llama
como principados, potestades, gobernadores de las tinieblas
de este siglo contra huestes espirituales de maldad en las
regiones celestes. Así que la lucha no es contra
los de aquí abajo, la lucha es contra los de allá arriba. Toda
la lucha espiritual que tenemos viene de esos enemigos que no
quieren que nosotros seamos espirituales que no quiere que nosotros seamos
fieles que no quieren que nosotros seamos cumplidores es una batalla
espiritual y si tu la conviertes en una batalla de la carne tu
vas a salir perdiendo tu vas a salir perdiendo es una batalla
poderosísima porque tenemos enemigos poderosísimos Alguna gente quiere
luchar en contra de Satanás. Mira, no te pongas los guantes
con Satanás. Él es mucho más poderoso que tú eres. No te pongas
a luchar con Satanás. Aquí en Estados Unidos, hace
años atrás, había un sanador que se llamaba A. A. Allen. Y
A. A. Allen se especializaba en
sacar demonios. Eso era lo de él. y en la plataforma
él tenía un montón de botellas y entonces él decía que él sacaba
los demonios y metía a los demonios en la botella y le ponía una
tapa. Y yo no sé qué pasó, pero parece
que uno de esos demonios se salió de una de las botellas y se apoderó
de él y él terminó un alcohólico. Lo encontraron muerto, borracho,
en un hotel. Mire, esto es una batalla espiritual
y es muy fuerte. Y la única forma que podemos
ganar esta batalla es reconociendo eso. Primero, reconocer que es
una batalla espiritual. Es una batalla que no se puede
luchar con armas carnales. Vaya a 2 Corintios 10, versículos
3 y 5. 2 Corintios 10, versículos 3 al 5. Pues aunque andamos en la carne,
no militamos según la carne, porque las armas de nuestra milicia
no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de
fortaleza, derribando argumento y toda altivez que se levanta
contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento
a la obediencia de Cristo. Ahí está el secreto. Una batalla
espiritual se gana por medio de medios espirituales. Dejando que el Señor Jesucristo
tenga el primado de nuestras vidas. Mucha gente de nuestras
iglesias son gente religiosa. Tenemos muchísimos religiosos
en nuestras iglesias. Como dijo el pastor, muchísimos cristianos
y pocos discípulos. La mayoría de los problemas que
tenemos en nuestras iglesias se debe exactamente a ese punto,
que la gente no está bien, bien asimentada, no están bien alimentadas,
no están firmes en la creencia de Cristo Jesús. Y aquí el apóstol
San Pablo dice, mira, si tú vas a salir triunfante, chequea esto
aquí arribita, ahí es donde va la batalla, esa mente y deja
que el Señor Jesucristo tenga tu mente, que sea el que te controle,
sea el que te guíe, sometiendo todo pensamiento cautivo a la
obediencia de Cristo Jesús. Así que si vas a luchar bien
la batalla, lo primero que tienes que hacer es reconocer, esto
es una batalla espiritual. Segundo, Para luchar la buena
batalla de la fe, hay que avivar el fuego del don de Dios en nosotros. Ve a 2 Timoteo 1, versículo 6. 2 Timoteo 1, versículo 6. Y Pablo le escribió a Timoteo
y dice, por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de
Dios que está en ti por la imposición de mis manos. ¿Usted se recuerda
cómo usted se convirtió? ¿El fuego que usted tenía? ¿Y
cómo le gustaba dar testimonio? ¿Y cómo le gustaba dejar saber
lo que Dios había hecho en su vida? Y poquito a poco como que
ese fuego se fue disminuyendo. Y ahora Pablo reconocía eso que
le podía ocurrir a Pimoteo. y le dice, mira Timoteo, si tú
vas a luchar esta buena batalla tú tienes que mantener ese fuego
ardiendo tienen que estar metiéndole leña ahí para que se mantenga
el fuego encendido todo el tiempo ¿cómo lo hacemos? mire, avivamos
el fuego de Dios en nosotros por medio de su palabra en el
Salmo 119, versículo 107 Dijo el salmista, afligido estoy
en gran manera, vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra. En el Salmo 119, versículo 154
dice, defiende mi causa y redímeme, vivifícame con tu palabra. Pastor, este libro es solamente
un libro para preparar mensajes, ¿Lo lees únicamente para preparar
un mensaje? Yo conozco pastores que nunca
han leído la Biblia de cubierta a cubierta. Nunca la han leído. Han leído porciones aquí y allá.
Si tú vas a luchar la buena batalla de la fe, mira, tú tienes que
agarrarte de este libro. Este es un libro poderosísimo.
Fue inspirado por el Espíritu Santo. Este libro no contiene
la Palabra de Dios. Este libro es la Palabra de Dios. Este libro no se convierte en
Palabra de Dios. Este libro es la Palabra de Dios. Y si tú vas a luchar bien la
buena batalla de la fe, lo haces correctamente, tienes que averiguar
qué es lo que dice este libro donde Dios dejó las reglas y
las pautas para que nosotros sepamos conducirnos aquí en la
tierra. Aquí está. pero la mayoría de
la gente y muchos pastores no le prestan mucha atención a la
palabra de Dios. Segundo lugar, avivamos el fuego
del don de Dios en nosotros por medio de nuestra comunión con
Él. En el Salmo 143, versículo 11,
Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás, por tu justicia
sacarás mi alma de la angustia. Esta mañana enseñándole a los
laicos, les dije que el privilegio más grande que un cristiano tiene
es el privilegio de la oración. Si te dijeron que el privilegio
más grande era ganar almas, te dijeron mal. Ganar almas no es
un privilegio. Ganar almas es un deber. Pero hablar con Dios, eso sí
que es un privilegio. el privilegio más grande que un cristiano tiene,
hablarle al Dios Todopoderoso. Y Él dice, yo quiero que tú me
hables, clama a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y
maravillosas que tú no conoces. Pedir y se os dará, buscar y
hallaré, llamar y se os abrirá. Todo lo que pidieras al Padre
en mi nombre lo haré para que el Padre sea glorificado en el
Hijo. Si algo pidieras en mi nombre lo haré. ¿Qué tiempo pasas
tú en comunión con el Señor diariamente? Estamos tan ocupados con tantas
cosas que hacer, tantas que escribir, e-mails que leer. Me alegro que
el hermano dijo eso. Mi esposa es la que recibe los
e-mails. Y cuando llego allá, allí en el escritorio hay un
paquete de e-mails. Y yo le digo, ¿dónde sacará la gente tiempo
para escribir todas estas burdangas que están aquí? Y yo veo todo eso y le digo,
¿hay algo de importancia ahí? Me dice, bueno, solamente uno.
¿Cuántos de vosotros? Para el farsatim. Yo no sé cómo
sacan tiempo para el mandar todos esos e-mails. Estamos tan ocupados
que no tenemos mucho tiempo para Dios. Jesucristo le dijo a los
apóstoles, ¿qué? ¿No podéis pasar una hora en
comunión conmigo? Y yo siempre he creído que a
lo menos, a lo menos, el cristiano verdadero debe de pasar una hora
leyendo la Biblia y orando al Señor. Esa es la manera que vamos
a mantener ese fuego ardiendo dentro de nosotros. Avivamos
el fuego de Dios en nosotros por medio de la comunión con
Él. Avivamos el fuego de Dios en nosotros por medio de la práctica
de la palabra que aprendemos. Santiago capítulo 1 versículo
22 pero ser hacedores de la palabra y no tan solamente oidores engañándose
a vosotros mismos el problema no está en el oír el problema
está en el hacer y que la gente le encanta oír oír oír pero qué
poco se hace mire si todo lo que usted está escuchando en
esta conferencia y va a escuchar en esta conferencia. Usted se
decide ponerlo en práctica. ¿Quién sabe lo que pueda ocurrir? Nuestras iglesias están en necesidad
de un avivamiento. Muchas de nuestras iglesias están
frías. En algunas iglesias el bautistero
está cubierto de pelas de araña. En algunas iglesias no se da
una invitación para pasar al frente. En algunas iglesias ya
dejaron de tener culto los domingos por la noche. En algunas iglesias
hace años que nadie pasa al frente llorando, pidiéndole perdón al
Señor. Oigan, necesitamos un avivamiento.
Necesitamos un toque del cielo. Necesitamos que Dios haga algo. Pero tenemos que poner en práctica
lo que aprendemos. Ese es el problema. Y Santiago dice, eh,
no seamos oidores, seamos hacedores. Así que, avivamos el don, el
fuego del don de Dios en nosotros por medio de las Escrituras.
Avivamos el fuego del don en nosotros por medio de la comunión
con el Padre. Avivamos el don, el fuego del
don en nosotros por medio de la práctica que aprendemos. En la mayoría de las iglesias
solamente un grupo diminuto son los que practican lo que se enseña. Estuve predicando en una iglesia
americana unos años atrás en el estado de Ohio. Habían como
600 personas ese domingo por la mañana. El inglés mío no es
el mejor del mundo. Pero Dios me ayudó y pude predicar
el mensaje y se dio la invitación y 25 o 30 personas pasaron al
frente. Dios le dijo grandemente. Después del culto, el pastor
me dice, hermano, quiero llevarlo a comer afuera, vamos a ir a
un restaurante. Mi esposa está hablando con alguna
de las damas que pasaron al frente, así que me llevó a un restaurante
muy elegante el sitio. y ahí nos sentamos, pedimos la
comida, y cuando dio la comida, el pastor me dice, en más ocasión
de gracias por los alimentos, y bajé la cabeza, le di gracias
al Señor por el culto, le di gracias al Señor por la comida,
y cuando terminé de orar, el pastor estaba llorando. Mire,
este no era un hombre cualquiera. Este hombre me medía seis pies,
cinco pulgadas de grande. Este hombre tenía unos hombros
que podía ser un quarterback en cualquier equipo del fútbol
americano. Este hombre tenía unas manos, que yo ponía mi mano
en la de él y sobraban dedos por fuera. Tenía unos músculos
tremendos, un carácter tremendo, y allí estaba llorando. Y yo
le pregunté, Pastor, ¿se siente mal? Pastor, ¿dije algo que le
ofendió? Y me dijo, no, hermano Casillas.
Me dijo, pastor, ¿usted vio la cantidad de personas que había
en la iglesia esta mañana? Le decía, habían como 600 personas. Con lágrimas en los ojos me dijo,
pastor, solamente puedo contar con 25 personas, que son los
fieles. No se pierden un culto. Van conmigo
a la visitación. Están velando el progreso de
la iglesia. De las 600 personas, solamente
25 fieles al Señor que oyen y practican. Y si tú eres honesto, esa es
la realidad en la mayoría de nuestras iglesias, que tenemos
muchísimos oidores, pero pocos hacedores. El Señor nos ayude
a alentar a nuestra gente a ser hacedores. para luchar la buena
batalla de la fe hay que avivar el fuego del don en nosotros
como Pablo le pidió a Timoteo en 2 Timoteo capítulo 1 versículo
6 número 3 para luchar la buena batalla de la fe no debemos de
avergonzarnos ni del Señor de la batalla ni de la batalla del
Señor 2 Timoteo capítulo 1 versículo 7 y 8 léelo por favor dice la palabra del Señor, porque
no nos ha dado Dios el espíritu de cobardía, sino de poder, de
amor, de dominio propio. Por tanto, no te avergüences
de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo,
sino participa de las aflicciones por el Evangelio según el poder
de Dios. Si vas a luchar la buena batalla,
no debería avergonzarte, ni del Señor, ni de la batalla en que
estamos envueltos. Mira, avergonzarnos hace que
nos mantengamos callados. Cuando te mantienes callado estás
dando indicación de que estás avergonzado. Yo donde quiera
que voy hablo de mi esposa. Yo creo que tengo la mujer más
linda del mundo, se llama Linda entre paréntesis, Creo que es
la mejor esposa que un pastor puede tener. Donde quiera que
yo voy, yo doy testimonio de mi esposa. Yo no me puedo sentir
avergonzado de la mujer que Dios me dio. Yo a veces estoy con
pastores y hablan mal de sus esposas. Ay, que la mujer mía,
esa mujer que el Señor me dio, ay, yo le doy gracias a Dios
que la mujer mía es una mujer espiritual, ama al Señor, ganadora
de almas, sierva del Señor. Yo no sé cómo me aguanta a mí,
44 años, pero al Señor le he bendecido y Dios me ha bendecido
y grandemente. Yo no puedo estar avergonzado
de mi esposa y yo no puedo estar avergonzado de mi Señor. Él fue
el que me vio pecador, perdido, camino del infierno y me extendió
la mano, me sacó del lodo cenagoso del pecado, me puso los pies
sobre una roca, me puso un cántico y no en mi corazón, ¿cómo yo
voy a estar avergonzado de mi Señor? Cuando estamos avergonzados
nos mantenemos callados. Avergonzarnos hace que no actuemos
cuando debemos de actuar. Hay momentos en la vida cuando
tenemos que estar pasibles, pero hay momentos cuando hay que actuar.
Yo creo que una de las razones por la cual esta nación ha ido
cuesta abajo, a mil millas por hora y no se ha dado cuenta,
es que la mayoría de la gente que sabe la verdad en esta nación
se mantuvieron callados y no hicieron nada. No lo hicieron. Cuando tenían que hacerlo, no
lo hicieron. Y creo que ahora es demasiado
tarde. Cuando tú te avergüenzas, tú
no actúas cuando debieras actuar. Cuando nos avergonzamos, perdemos
nuestra confianza en Dios. No confiamos en Él. Vienen las
dudas. El diablo se aprovecha y nos
ataca en la mente para que tengamos dudas en contra de Dios. Avergonzarnos
hace que no confiemos en Dios. y eso hace, el avergonzarnos
hace que las bendiciones de Dios sean impedidas de nuestra vida
Pablo sabía de lo que estaba hablando cuando le dije a Timoteo,
mira no te avergüences no te avergüences de tu Señor no te
avergüences de mi preso suyo mantén un testimonio vivo, ardiente
por la causa del Señor Jesucristo Estamos en tiempo donde necesitamos
mantener ese testimonio firme. Y, mire, el hermano mencionó
acerca de Egipto. En ese lugar hay cristianos que
están siendo martirizados por la causa de Cristo. Nosotros
lo tenemos muy cómodo aquí, demasiado cómodo. Yo creo que Dios va a
tener que permitir que venga un poquito de persecución para
ver quién es quién. Dime una cosa, si se pasara una
ley que no pudiera tener Biblias, ¿qué tú harías con tu Biblia?
Si se pasara una ley que tú no puedes entrar a una iglesia bautista
independiente es fundamental, ¿qué tú harías? Si se pasara
una ley que no se puede hablar en contra del homosexualismo,
que no se puede predicar en contra del pecado. ¿Qué tú harías? Yo creo que Dios va a tener que
enviar un poquito de persecución para que nos arreglemos. Entonces
se va a saber quién es quién. No debemos de avergonzarnos del
Señor Jesucristo. Para luchar la buena batalla
de la fe, tenemos que estar seguros de lo que creemos, vea 2 Timoteo
capítulo 1 versículo 12 2 Timoteo capítulo 1 versículo 12 por lo
cual asimismo padezco esto pero no me avergüenzo porque yo sé
a quién he creído no sé qué, no sé si yo sé en quién yo sé
a quién he creído y estoy seguro que es poderoso para guardar
mi depósito para aquel día. Si tú vas a luchar la buena batalla
de la fe, tú tienes que saber lo que crees. Si alguien te pregunta
aquí, eh, ¿por qué tú eres bautista? Ah, era que mi abuelita fue bautista. Y como mi abuelita fue bautista,
mi mamá fue bautista y yo soy bautista. ¿Y por qué eres fundamental? Ah, porque es un nombre muy bonito.
Me cae bien. ¿Estás seguro de lo que tú crees?
Pablo estaba seguro. La base, mira esto, la base de
nuestra creencia no es razonamiento. La base de nuestra creencia es
revelación. La revelación de Dios. En Romanos
capítulo 10, versículo 8, Pablo dijo, ¿Mas qué dice? Cerca de
ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra
de fe, fe predicamos. Por lo tanto, debemos de estar
seguros de lo que creemos. El objetivo de nuestra creencia
no es una cosa, El objetivo de nuestra creencia es una persona. Hay mucha gente que dice, ay,
cuando yo esté en el cielo, ver los ángeles, y las calles de
oro, y los hermanos que van a estar allí. Mire, a mí no me importa
nada de eso. A mí lo que me importa es, yo quiero ver el rostro de
Jesucristo. Yo quiero ver el rostro de Jesucristo.
El cielo, en realidad el cielo, ¿por qué? Jesucristo va a estar
allí. Y sin Él, no sería cielo. El objetivo de nuestra creencia
no es una cosa, es una persona, y esa persona es el Señor Jesucristo. Primera de Corintios capítulo
3, versículo 11, porque nadie puede poner otro fundamento que
el que está puesto, el cual es Jesucristo. Él es el objetivo. La seguridad de nuestra creencia
nos da seguridad de a dónde vamos. Primera de Juan, capítulo 5,
versículo 13. Estas cosas sus escritos vosotros
que creéis en el nombre del Hijo de Dios para que sepáis que tenéis
vida eterna y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.
Tú tienes que estar seguro de lo que tú crees. Mucha gente
está seguro por la creencia de otra persona. Ay, cuando yo estoy
al lado del hermano tal y tal, qué bien me siento. cuando estoy
al lado de la hermana Palitán, ¡qué bien me siento! Ay, cuando
estoy con el pastor, ¡qué bien me siento! Pero cuando no están
por alrededor de tuyo, ¿cómo te sientes? Tienes que estar
seguro de lo que tú crees. Tienes que estar seguro, como
el apóstol San Pablo decía, yo sé en quién he creído. Yo estoy en el ministerio no
porque mi papá fue pastor, Mi papá fue misionero pastor en
Puerto Rico por 40 años. Yo estoy en el ministerio no
porque mi papá fue pastor. Yo estoy en el ministerio porque
yo sé que el Señor me llamó a mí. Estuve llamado del Señor para
estar en el ministerio. ¿Estás seguro de lo que tú crees?
¿Por qué tú crees en la iglesia local? ¿Por qué tú crees en la
separación? ¿Por qué tú crees en la santificación?
¿Por qué tú crees en el evangelismo? ¿Por qué tú crees en hablarles
a otros de Cristo? Estás seguro de lo que tú crees. Si vas a luchar la buena batalla
de la fe, tú tienes que estar seguro, firme, consistente en
lo que tú crees. Y cuando tú comienzas a vacilar
en una cosa, oye esto, cuando comienzas a vacilar en una cosa,
eso te va a conducir a otra cosa. Mira, una de las iglesias, oye
esto, una de las iglesias que comenzó con un tremendo movimiento
fundamentalista en este país fue la iglesia metodista. La iglesia metodista. Los primeros
pastores metodistas de este país eran hombres que creían la Palabra
de Dios. La predicaban con poder. Pero la iglesia metodista poquito
a poco comenzó a ceder en una cosita y después en otra cosita
y después en otra cosita. Y mira, si Juan Wesley supiera
cómo está la iglesia metodista hoy en día, yo creo que él daba
una vuelta en la tumba. Y en muchas de nuestras iglesias
yo estoy notando que ya estamos comenzando a ceder en ciertas
cositas. Y la primera cosa que hemos estado
cediendo es la música. La música. Mucha música mundana
se ha metido en nuestras iglesias. Un pastor me dijo a mí, ah, pero
lo estamos haciendo para atraer a los jóvenes. La Biblia no enseña
que debemos atraer a los jóvenes con la música, la Biblia enseña
que debemos atraer a los jóvenes con la palabra de Dios. Pero
muchas iglesias han torcido el asunto de la música. y eso los
va a llevar a otra cosa y tarde o temprano otra cosa va a cambiar
y por ahí seguirá la cosa mejor que te mantengas en la sana doctrina
cueste lo que cueste no es fácil no es fácil mantenerse firme
un muchacho que se graduó del colegio vino a hablar conmigo
y me dijo pastor ya es tiempo que esto cambie aquí le digo, usted está meticuado,
tiene que cambiar esto aquí, pastor. Yo le digo, no, aquí
no vamos a cambiar, aquí no vamos a quedar donde comenzamos, nos
vamos a quedar con la buena música, nos vamos a quedar con la buena
predicación, nos vamos a quedar con la doctrina de separación,
aquí no vamos a cambiar. Si tú quieres cambiar, allá tú.
Pero mientras yo esté dirigiendo esta institución, esta institución
no va a cambiar. Nos vamos a quedar tal como comenzamos
para la honra y gloria de Dios. ¿Estás seguro de lo que tú crees?
¿Tienes dudas? ¿Estás permitiendo que el mundo
te diga cómo tú tienes que actuar? ¿Que el mundo te dice qué es
lo que tú tienes que creer? Si vas a luchar la buena batalla
de la fe, ¡hey! tú tienes que estar seguro en
tu corazón. Estos hombres de Dios están seguros.
Usted los oye predicar y ellos no vacilan en decir lo que así
dice el Señor. Y Dios los ha bendecido por eso.
Para luchar la buena batalla de la fe, tenemos que estar seguros
de lo que creemos. Para luchar la buena batalla
de la fe, tenemos que forzarnos. Mira en II Timoteo capítulo 2,
versículo 1. II Timoteo capítulo 2, versículo
1. Tú pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo
Jesús. Unos años atrás se dieron unos
Juegos Olímpicos. No recuerdo si fue en Grecia,
en un sitio por allá. La cosa fue que de Puerto Rico
mandaron un equipo a representar a Puerto Rico en esos Juegos.
Y en esos Juegos mandaron un levantador de pesa que era de
este tamaño. Y cuando yo lo vi en el periódico,
dije, ay, ¿para qué mandarse el muchacho para allá? Y sabe una cosa, que llegó a
la última categoría en su peso. Y yo lo vi en la televisión cuando
él levantó 400 libras sobre su cabeza. Cuando tú lo mirabas,
decía, ese no lo va a poder hacer. Pero él cogió ese peso. Y yo
noté que cuando él levantaba, la cara se le ponía rígida, fuerte,
y las velas como que le iban a salir para arriba, y entonces
hacía el fuego. Eso es lo que le voy a decir,
esfuérzate. ¡Ponte lo que tienes! Si vas a predicar, predica bien.
Si vas a justificar, justifica bien. Si vas a vivir para Cristo,
esfuérzate. Pablo le dice a Timoteo, esfuérzate. ¿Y qué quiere decir esforzarse?
Vamos a ver. En primer lugar, esforzarse demanda
sacrificio. ¿Demanda sacrificio? Léelo en
II Timoteo 3, del 8 al 10. Tú, pues, sufres penalidades
como buen soldado de Jesucristo. Acuérdate de Jesucristo del linaje
de David, resucitado a los muertos conforme a Evangelio, por el
cual sufro penalidades hasta prisiones de modo de malhechor,
mas la palabra de Dios no está presa. Por tanto, todo lo soporto
por amor de los escogidos para que ellos también obtengan la
salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. Ah, Pablo
se esforzó. Pasó hambre. Pasó necesidades,
en peligros en los desiertos, en peligros en la ciudad, peligros
de hermanos deshonestos, pero él se esforzó. Y ahora dice a
Timoteo, si tú vas a luchar bien la batalla, tú tienes que esforzarte.
Mira, esforzarte implica concentración. Segundo a Timoteo capítulo 2,
versículo 4. Ninguno que milita se enreda en los negocios de
la vida a fin de agradar al que lo tomó por soldado. Tienen que
estar concentrados en una cosa. Yo estoy concentrado en el ministerio
porque ahí fue donde Dios me puso. Dios no me llamó a mí para
ser vendedor de autos y no tengo nada en contra de los vendedores
de autos. Dios no me llamó a mí para ser vendedor de seguros
y yo no tengo nada en contra. Dios me llamó a mí a predicar. Y yo me voy a concentrar en predicar,
predicar, predicar, predicar. Pero hay muchos que quieren dos
cosas. En México me metí en problemas. Bueno, en muchos sitios me metí
en problemas. Pero en México estoy dando una conferencia e
hice énfasis de que si Dios te llamó a predicar, esa es tu carrera.
Esa es la carrera tuya. Y entonces después que terminé,
El director del instituto dijo, bueno, aquí estamos enseñando
dos carreras para los muchachos, para que puedan vivir bien, y
esto es el otro, y el pastor Sotomayor. Yo lo siento mucho. Si Dios lo llamó a él, esa es
la carrera de él. Tú no tienes que estar metido
en ninguna otra cosa. Dios te llamó a predicar, eso es lo tuyo.
Y Pablo le dijo a Timoteo, ninguno que milita se enreda en los negocios
de la vida a fin de agradar al que lo tomó por soldado. Mantente
en lo que Dios te puso. Esforzarse demanda legitimidad
y honestidad. Segunda de Timoteo 2.5. Y también
el que lucha como atleta no es coronado si lucha legítimamente. No puedes hacer trampas, no puedes
cortar esquinas, no puedes buscar el sitio más fácil. Ah, sí, como
mencionó el pastor, algunos candidatos al ministerio, cuando van para
una iglesia, los ponemos a ver cuánto más van a pagar. ¿Tienen una buena casa pastoral?
¿El carro es del año? Pablo no pensaba en eso. Esforzarse demanda legitimidad
y honestidad. Y también el que lucha como atleta
no es coronado, sino lucha legítimamente. Pastor, recuerda que algún día
tú vas a estar frente al príncipe de los pastores. Y él está llevando cuenta. Y
te va a preguntar, ¿eh, por qué tú hiciste eso? ¿Por qué tú cortaste esquinas? ¿Por qué no hiciste lo que es
correcto? El Dr. Bob Johnson, el fundador de la
Universidad donde fui, decía, haz lo correcto aunque te caigan
las estrellas del cielo, haz lo correcto. Es mejor hacer lo correcto que
ninguna otra cosa. Esforzarse demanda legitimidad
y honestidad y esforzarse demanda, una palabrita que muchos pastores
no gustan, ¡esforzarse demanda trabajo! Cuando mi hijo era pequeño, mi
hijo Michael, estaba jugando con dos o tres amiguitos, y yo
lo estaba viendo, de la ventana, y se pusieron a hablar diferentes
cosas, y un muchachito le preguntó, oye, ¿y tu papá qué hace? ¿Tu
papá hace esto? ¿Y tu papá qué hace? ¿Y mi papá hace esto? Y
cuando le preguntaron a mi hijo, ¿y tu papá qué hace? Dijo, mi
papá no trabaja, él es pastor, Mira, esforzarse demanda trabajo. Segundo Timoteo 2, 6, el labrador
para participar de los frutos debe de trabajar primero. ¿Tú crees que la iglesia va a
crecer quedándote en la cama hasta las 11 de la mañana? ¿Te quedas viendo televisión
hasta las 2 de la mañana? ¿Tú crees que la iglesia va a
crecer así? ¿Tú crees que la obra del Señor va a seguir adelante
así? No. El labrador, para participar
de los frutos, debe de trabajar primero. La obra del Señor implica
trabajo, desvelo. Uno de los muchachos del colegio
me dice, Pastor, Dios me llamó a ser evangelista. Ya yo lo conocía. Y yo le dije, ¿tú estás seguro
de que tú quieres ser evangelista? Déjame decirte lo que cuesta
ser evangelista. Ven acá que te voy a decir. ¿Tú
estás dispuesto a viajar, a dejar a tu familia? ¿Estás dispuesto
a comer comida de restaurante en los aeropuertos? ¿Estás dispuesto
a levantarte temprano a las 4 de la mañana para coger un avión,
estar en el aeropuerto a las 6 de la mañana y viajar 4 o 5
horas para llegar a donde vas a predicar? Y después que comencé a dar la
lista, me dijo yo creo que voy a ser pastor. El ministerio veladero implica
trabajo. Trabajo. Cuando usted va a la
iglesia del hermano Parada, a la iglesia del hermano Ezequiel
Salazar, usted ve lo que Dios ha hecho allí. Eso no se hizo
así de la noche a la mañana. Eso es porque implicó gran esfuerzo
y trabajo de parte de ellos. Esta iglesia se ha mantenido
aquí por el esfuerzo del pastor Acevedo y de los hermanos. Esta
conferencia se puede lograr por el trabajo que ponen los hermanos
en hacerlo. Si vas a luchar la buena batalla
de la fe, tú tienes que trabajar. Implica trabajo. Esforzarnos
demanda trabajo. El labrador, para participar
de los frutos, debe de trabajar primero. Número cuatro. Antes de las doce termina, no
se apure. Para luchar la buena batalla
de la fe hay que usar bien la palabra de Dios. segunda de Timoteo
capítulo 2 versículos 15 Pablo escribió a Timoteo y le
dijo procura con diligencia presentarte a Dios aprobado como obrero que
no tiene de qué avergonzarse que usa otra versión dice que
traza bien la palabra de Dios si vas a luchar bien la batalla
de la fe tienes que usar bien la palabra de Dios Para usar
bien la Palabra de Dios, hay que descartar palabras que nada
aprovechan. Porque aquí muchas cosas necias
se dicen, ¿verdad? Mira lo que Pablo dijo a Timoteo
en capítulo 2, versículo 14. Segundo a Timoteo 2, 14. Recuérdales
esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan con
palabras lo cual para nada aprovechan, sino que es para la perdición
de los oyentes. Tienen que descartar las palabras
vanas. Para usar bien la palabra de Dios hay que presentarse aprobado
ante Dios. oye el versículo donde leímos
dice procura con diligencia presentarte aprobado no busque la aprobación
de los hombres busque la aprobación de Dios que el sello de Dios
esté en tu vida no el sello de los hombres no el sello de la
denominación no el sello de la misión aprobado delante de Dios para Usad bien la palabra de
Dios. Hay que apartarse de toda iniquidad. Léelo en II Timoteo capítulo
2, versículo 19. Pero el fundamento de Dios está
firme teniendo este sello. Conoce el Señor a los que son
suyos y apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre
de Cristo. Pastor, yo por poco padezco de
un ataque al corazón como un año y medio atrás y ocurrió que recibí una revista
evangélica de esta nación y en esa revista había un artículo
de noticias Y en uno de los artículos de noticias estaba un reporte
de una encuesta que se hizo aquí en Estados Unidos en los pastores
evangélicos. Y en esa encuesta decía que el
25% de los pastores evangélicos en los Estados Unidos de América
están adictos a la pornografía en el Internet. Usted puede imaginar, ¿Tú dices que quieres tener la
bendición de Dios en tu vida? ¿Tú dices que quieres avivamiento
en tu vida, en la vida de tu iglesia? No lo puedes tener si
hay iniquidad. Pablo dice, el que emboja el
nombre del Señor, apártese de la iniquidad. El salmista Dios,
bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni
estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores
ha sentado. Pero hoy en día como que no hay
mucha predica en contra del pecado. Hoy en día como que los pastores
tienen miedo de anunciar lo que la palabra del Señor le enseña
en cuanto al pecado. Mira, fornicación es fornicación. Eso no ha cambiado la Biblia.
Adulterio es adulterio. Eso no ha cambiado la Biblia.
Sodomía es sodomía. Eso no ha cambiado la Biblia.
Borrachera es borrachera. Eso no ha cambiado la Biblia.
Pecado es pecado. Eso no ha cambiado la Biblia.
Y si tú y yo vamos a ser fieles al Señor, tenemos que apartarnos
del pecado, pero tenemos que condenar el pecado, no importa
de dónde venga. Si viene de arriba o de abajo.
Si viene de arriba hay que fieles. Tú eres el hombre. Billy Graham
no tuvo la valentía de pararse frente a Bill Clinton y decirle,
¡tú eres el hombre! Cuando él cometió ese pecado
rosa. Y Dios lo está buscando por hombres
que estén dispuestos a decir, estoy del lado del Señor y estoy
en contra de la iniquidad. Para usar bien la Palabra del
Señor, hay que reconocer el valor de la Palabra de Dios. Miren
II Timoteo capítulo 3, por favor. Ya vamos a terminar. II Timoteo
capítulo 3, versículo 14 al 17. Pero tú persiste lo que has aprendido,
y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido, y que desde
la niñez has sabido las Sagradas Escrituras. las cuales te pueden
hacer sabio para salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar,
para redar cuir, para corregir, para instruir justicia, a fin
de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado
para toda buena obra. Para luchar la buena batalla
de la fe, hay que usar bien la Palabra de Dios, reconociendo
el valor de la Palabra de Dios. Este es el Libro de Dios. inspirado
por el Espíritu Santo. No hay otro libro igual a este
libro. Es el único en su clase. Y si
vas a luchar bien la Palabra de Dios, mejor que le metas mano
a este libro, que lo aprendas. Para luchar bien la batalla de
la fe, hay que usar bien la Palabra de Dios. Y por último, para luchar
bien la buena batalla de la fe, hay que hacer dos cosas. en relación
a la batalla. Están ahí en 2 Timoteo 4, versículo
7, las cuales el hermano mencionó al terminar su mensaje. Hay que
pelear la buena batalla de la fe y hay que acabar la carrera. Hay que acabar la carrera. Que
muchos se caen por el camino, que comienzan y no terminan,
que por alguna razón se desvían. Ay, si todos los que comenzaron
hubiesen terminado, la cosa hubiese sido mucho más diferente. Yo
recuerdo cuando estudié en la Universidad de Bob Jones, teníamos
en la clase ministerial 1,200 candidatos al ministerio. Muchos
de ellos se cayeron por el camino, no acabaron bien porque no siguieron
los preceptos de la Palabra de Dios de lo que se les había enseñado.
¡Acaba bien la carrera! ¡Acábala bien! ¡Haz lo que es
correcto! ¡Vive honradamente! ¡Vive legítimamente! ¡Acábala bien! Y guarda la fe. Guarda la fe. Unos años atrás,
el canal de Turner, Turner Broadcasting System, preparó una película
acerca de la vida de Pablo. Y yo la vi cuando la presentaron,
cuando dieron lo que se llama el premier en la televisión,
yo la vi. Y daba un resumen completo bastante bíblico. La parte final,
como la Biblia nos dice cómo fue que Pablo fue ejecutado,
el escritor pues se la inventó. Y en la última escena, Ahí aparece
Pablo en un desierto sentado encima de un pedazo de árbol
y son como las seis de la mañana, está amarrado en cadenas, dos
soldados lo tienen amarrado y entonces allá a lo lejos se ve un polvorín
que se va aumentando como una nube de polvo grande que va llegando
hasta que llega un carruaje y se para frente donde está Pablo
y los dos soldados y se baja el emperador de Roma y el emperador
de Roma le dice a los soldados por favor suelten a ese hombre
y le quita las cadenas y viene el emperador y le pone la mano
alrededor de Pablo y dice Pablo quiero hablar contigo por favor
ayúdame en ese entonces ya se estaban sintiendo los temblores
de lo que iba a ocurrir con el imperio romano que eventualmente
se destruyó y el emperador le dice a Pablo, Pablo yo sé que
tú has estado viajando por todo mi imperio tú has visitado casi
todo el imperio formulando ese mensaje de Jesús nuestro imperio
está comenzando a decaer y hay una forma que lo podemos unificar.
Y si tú me ayudas a mí, si tú me ayudas a mí, yo te dejo libre
para que te vayas. Y Pablo le pregunta, ¿y qué usted
quiere que yo haga? Entonces el emperador le dice,
bueno, pues lo mismo que hiciste con Jesús, que has hecho a través
de mi imperio, yo quiero que ahora tú lo hagas conmigo. Vete y dile a toda la gente,
donde quiera que tú vayas, que yo soy el Señor del Imperio. Vete y procómalo. Déjale saber
a la gente que yo soy la columna fuerte del Imperio, que yo soy
el Señor, soy el Amo, soy el que controla, el que dirige.
Déjale saber a la gente. Lo que tú hiciste con Jesús,
hazlo conmigo ahora. Vete y dile a la gente que yo
soy el señor del imperio. De momento ponen la cámara en
el rostro de Pablo con una música que le ponía los pelos de punta
y entonces Pablo de momento se vira, se acuesta sobre el pedazo
de madera, pone la cabeza encima del pedazo de madera, mira al
emperador y le grita JESUCRISTO ES EL ÚNICO SEÑOR Y ahí termina
cuando le cortan la cabeza. Él dijo, acabé la carrera, la
acabé bien, guardé la fe y ahora me espera el regalo de Dios,
el don de Dios. ¿Podrás tú decir lo mismo cuando
te llegue tu día? He acabado la carrera. He guardado la fe. Así nos ayude Dios. Pondámonos en pie, por favor. Yo le voy a pedir, hermano, parada,
que tenga la bondad. Venga y dirija esta invitación como el Señor
le guíe. Hermano, ¿qué esperamos? Dios
te habló. Todos puestos de pie, si Dios te habló, aquí está el
altar. El piano está tocando. Si Dios
te habló, no esperes más, mi hermano, porque es que tenemos
que rogarte para que vengas al altar. ¿Estás haciendo todo lo
que Dios te ha mandado a hacer? ¿Estás siendo fiel en todo? ¿Estás
peleando la buena batalla? La batalla de la fe. Es una batalla
espiritual. Venga, mi hermano. Pastor, no
se canse de pelear la buena batalla. Es tiempo de ser fiel al Señor.
Cristiano miembro, aquí está el altar. Ven. Oh, pastor, yo
no acostumbro. ¿Nadie te está invitando porque
es costumbre? Te estoy preguntando que si Dios te habló o Dios no
te habló. Si Dios te habló, ven aquí al
altar. ¿Cómo puedes escuchar un mensaje como este y ni siquiera
venir a arrodillarte delante del Señor? A menos que no estés
peleando a batalla o ya te ganó el diablo. ¿Quién más va a venir? Dios les bendiga. ¿Quién más
va a venir? ¿Quién más va a venir al altar?
Dios les bendiga, Dios les bendiga. ¿Quién más? Estamos en oración. Todos nuestros inclinados estamos
en oración. Pregúntale al Señor, Señor, ¿qué quieres que yo haga? Querrá el Señor que te humilles
delante de su presencia y te postres de rodillas, porque hace
años que no lo haces. Hace años Que no te arrodille
delante el Señor aquí en la iglesia. Porque tienes más temor de lo
que van a pensar de ti, que lo que Dios sabe de ti. ¿Quién más? ojos cerrados nadie mirando por
favor habrá alguien aquí quien de hermano garlic la verdad la
verdad yo no tengo la certeza de que cuando yo me muero voy
a ir a la gloria no estoy seguro no podrá decir que estoy cien
por ciento seguro usted era hermano garlic yo si
quiero que cristo me salva yo quiero que me limpia yo quiero
que me cambie ¿Podría usted levantar esa mano
sincera? Aquí uno. Yo no estoy seguro
que cuando yo muero, voy a la gloria, pero yo quiero ir. Levanta esa mano sincera. No
estoy seguro que cuando yo me muero, voy a la gloria, pero
yo quiero ir. Yo necesito la salvación en Cristo.
Aquí necesitamos una ganadora de almas, por favor. alguien
más yo no estoy seguro que cuando yo me muero voy a ir a la gloria
pero yo si quiero alguien más el himno dice todo
rindo a ti espero que usted está dispuesto
a rendir todo a él gracias dios por habernos hablado
por la manera que ha sobrado nuestro medio gracias te damos
por haber usado tus siervos a traernos tu palabra padre yo te ruego que estos mensajes
tú los usas en nuestras vidas gracias por cada decisión confirma
estas decisiones en nuestras vidas no venimos a la conferencia
a hacer un show de venir al altar Venimos a la conferencia para
llegar con gozo delante de Ti, trayendo las gavillas. Eso te lo agradecemos y te lo
pedimos en el nombre del Señor Jesucristo. Amén y Amén y Amén.
Peliar la Buena Batalla
Series Conferencias 2008
| Sermon ID | 102208126178 |
| Duration | 1:01:19 |
| Date | |
| Category | Conference |
| Language | Spanish |
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