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amén hermanos este gracias por
estar aquí hermanos y tuvimos las clases se fue rápido el tiempo
verdad pero creo que aprendimos bastante que tremenda bendición
bueno vayan a su biblia por favor a hecho 19 versículos 8 al 11
son tan amables ponemos de pie hermanos Hechos 19, versículos del 8 al
11. Digamos, leo yo el versículo
8, todos el 9, y yo el 10, y todos el 11, por favor. Entrando Pablo
en la sinagoga, habló con Denuedo por espacio de tres meses, discutiendo
y persadiendo acerca del reino de Dios. pero endureciéndose
algunos, y no creyendo, maldiciendo el camino delante de la multitud,
se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo
cada día en la escuela de uno llamado Tirano. Así continuó
por espacios de dos años, de manera que todos los que habitaban
en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús. Y
hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo. Vamos a orar,
hermanos. Señor, bendice la lectura y predicación
de Tu Palabra. Hemos reunido este día para aprender
más de Ti. Esta conferencia es para ayudarnos
unos a otros y para estimularnos para seguir haciendo Tu obra
de la manera más eficaz y bíblica posible. Te pido, Señor, que
nos ayudes para aprender de lo que Tú hiciste y cómo hiciste
la obra y el trabajo con el apóstol Pablo. Él no era un hombre más
grande que nosotros, era un hombre como cualquiera de nosotros,
pero que Tú le enseñaste de una manera extraordinaria y dejaste
el testimonio de Su vida para que nosotros aprendiésemos de
Él. Pero Señor, la verdad es que
si Tú no estás en medio de nosotros, nunca aprenderemos lo que Tú
tienes para nosotros. Ayúdanos Señor, nos ponemos en
tus manos, llénanos de tu Santo Espíritu para escuchar y danos
sabiduría y fortaleza y constancia para poder hacer lo que hemos
aprendido. En el nombre de Cristo te lo pedimos Señor. Amén. Tomen asiento por favor. He titulado
mi mensaje El Método de Pablo, El Método de Pablo. Pablo llegó
a Éfeso Dice la palabra de Dios ahí que encontró a ciertos discípulos. Esta palabra, ciertos discípulos,
no es por casualidad, porque Dios quería que hiciéramos una
distinción entre los discípulos de Cristo y unos simples discípulos. Un discípulo, la palabra discípulo
quiere decir un alumno, uno que aprende de alguien. Y no se especifica
que eran seguidores de Cristo, sino que dice ciertos discípulos. En realidad, hermanos, estos
hombres Eran hombres que habían sido ganados para ser discípulos
por medio de la predicación de ese hombre que se llamaba Apolos.
¿Se acuerdan de Apolos? Era un hombre, vean ahí el versículo
veinticinco del capítulo dieciocho, dice que estaba ahí Apolos, que
había sido instruido en el camino del Señor, y siendo de espíritu
fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente
al Señor. aunque solamente conocía el bautismo
de Juan. ¿Recuerdan que Juan vino a preparar
el camino del Señor? Era un bautismo en agua para arrepentimiento,
preparando el camino del Señor. Se me hace a mí que Juan había
hablado a Apolos y Apolos se bautizó y Apolos enseñaba el
camino del Señor, pero no lo enseñaba correctamente. Por eso
Priscila y Aquila le tuvieron que apartar. y le enseñaron más
exactamente el camino del Señor. Y le explicaron que ya Cristo
ya había venido, que no necesitaba predicar este mensaje de arrepentimiento
y bautismo en agua, sino que Cristo ya había venido. Y Juan
nos había dicho que Cristo vendría y los iba a bautizar, ¿verdad?,
en espíritu y con fuego. ¿Se acuerdan, hermanos? Amén,
hermanos. Síganme porque hace referencia
a todo esto. Entonces, cuando él llega a Éfeso,
encuentra a estos ciertos discípulos. Y fíjense ahí, en el versículo
2, y les hace una pregunta, él quiere indagar, porque habían
sido bautizados por la predicación de Apolo sólo en el bautismo
de arrepentimiento en agua. Entonces Pablo les quiere indagar
sobre qué clase de doctrina tienen, y les dijo, ¿recibiste el Espíritu
Santo cuando creísteis? Ellos le dijeron, ni siquiera
hemos oído si hay Espíritu Santo. Y aquí es donde les decía yo
que hace referencia En el día de Pentecostés vino el Espíritu
Santo sobre ellos, fueron bautizados en el Espíritu Santo, haciéndose
miembros del Cuerpo de Cristo por el bautismo ya no de agua,
sino el bautismo de fuego de parte de creer en el Señor Jesucristo. Hermano, aquí vemos que se manifiesta
la venida del Espíritu Santo sobre estos doce hombres que
creyeron como lo hubo en el día de Pentecostés. Quiero decir
ya directamente que hoy nos necesitamos esta experiencia. La Palabra
de Dios en el Libro de Éfeso Capítulo 1, versículo 13, y no
es casualidad que tiene que ver con Éfeso, porque esta historia
se desarrolla en Éfeso, donde había predicado Apolos. Necesitaron
ellos recibir este bautismo del Espíritu Santo para confirmar
de que aunque habían creído en el bautismo de Juan, ahora creyendo
en Cristo, también fueron bautizados como lo fue la iglesia en Jerusalén
el día Pentecostés. ¿Me estás siguiendo, hermano?
¿Sí lo entendió? Entonces en el libro de Éfeso
nos dice que hoy que hemos creído, somos bautizados, hemos sido
sellados con el Espíritu Santo de la promesa. Entonces no necesitamos
esta experiencia porque ahora ya se había normalizado, por
decirlo así, o formalizado el Evangelio, el Evangelio del Reino
había sido ya predicado, ya era entendido. Los discípulos, o
ciertos discípulos, que estaban solamente con el bautismo de
Juan, Ahora fueron añadidos a lo que era bajo la cobertura del
bautismo del Señor Jesucristo, entendiendo mejor ahora el camino
del Señor. Porque es lógico, porque cuando
Juan predicaba preparó el camino del Señor. Cuando Cristo vino
y se bautizó con Juan, él vio que este era el Mesías que había
de venir, ¿verdad? Porque vio descender el Espíritu Santo como
paloma sobre su cuerpo. Muchos creyeron ahora en Jesús
y se bautizaban en el nombre de Jesús, pero todos aquellos
que Juan había ganado para Cristo se habían quedado por allá sin
saber que el Mesías ya había venido. Incluso acuérdense que
Juan mandó a preguntar, ¿eres tú o esperamos a otro? Entonces
hermanos, tenemos que entender esto, que habían ciertos discípulos
que no habían entendido completamente el evangelio y con eso se topa
el apóstol Juan Pablo, ¿están siguiéndome? Síganme porque hay
algo interesante aquí, sigamos ahí en el versículo 3, entonces
dijo ¿en qué fuisteis bautizados? ellos dijeron en el bautismo
de Juan dijo Pablo, Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento
diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendrá después de
él esto es Esto es en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron
bautizados en el nombre del Señor Jesús. ¿Amén, hermanos? Ahí se
aclara todo lo que yo acabo de explicar, ¿verdad? Está bien
claro ahí, hermanos, les predicó de Cristo, les habló de Cristo
ahora. Obviamente ahora creyeron en Cristo y por eso procede a
bautizarlo, porque nadie que no es creyente debe ser bautizado. Solamente los creyentes en Cristo
eran bautizados. Pablo sabía esto. Estos, aunque
eran ciertos discípulos, aunque habían creído la predicación
de Jesús que vendría, ahora Pablo les explica que ya vino, este
es Cristo quien murió por sus pecados, ahora ellos ponen su
fe en Cristo, ahora entonces los bautiza, pero cuando los
bautiza en agua, pero en el nombre de Jesús, dice que habiéndoles
impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo,
y hablaban en lenguas y profetizaban. Hermanos, hablaban en otros idiomas,
hablaban lenguajes, lo mismo que hablaron el 10 Pentecostés.
La gente se hace, se confunde con esto. El día frente con ustedes,
hermano, hubo el don de lenguas. El don de lenguas es el don de
idiomas. El don de hablar en otros idiomas
las maravillas de Dios. El don de proclamar el Evangelio
de Dios. Y cuando la gente oye lenguas,
¿verdad? Rápido, piensa que es algo místico,
algo extraño. Hermano, es la palabra lenguajes.
Si usted lee el capítulo 2 de Hechos, va a encontrarse que
habían 16 naciones ahí representadas. y que ellos empezaron a proclamar
con el don de lenguas, porque había venido el Espíritu Santo,
las maravillas de Dios. ¿Cuál fue el resultado? Que tres
mil fueron salvos y fueron bautizados. Yo sé que Pedro fue el que predicó. Pero yo creo, hermanos, que muchos
de ellos ya habían oído el evangelio de parte de los 16 naciones,
idiomas que estaban siendo predicados, de tal manera que... porque no
creo que había confusión ahí. No creo que Pedro se puso a predicar
y aquellos estaban hablando al mismo tiempo. Creo que aquellos
testificaron, les hablaron las maravillas de Dios, le explicaron
el evangelio. Pedro después pone todo ahí. Escúchenme acá. Quiero predicarles a todos. Si
les predica a todos, 3.000 hacen profesión pública de fe. Bueno,
como tenía que hacer algo similar a lo que había pasado, Porque
esto le dio autenticidad al Evangelio, le dio autenticidad a la promesa
de Cristo, le dio el poder a la iglesia. Esos no habían creído
todavía, se estaba desarrollando la iglesia, se estaban desarrollando
las doctrinas que ahora tenemos. Entonces tuvo que el Señor hacer
esto para poner a esos doce que estaban afuera dentro del cuerpo
de Cristo Jesús. Amén, hermanos? Sigan. Bueno,
este es un paréntesis. Porque no era la manera que Pablo
operaba. Lo que pasa es que cuando él
llegó a predicar el Evangelio a Éfeso, se encontró con estos
discípulos. Y él dijo, no puedo comenzar
a predicar el Evangelio porque aquí hay unos hombres que no
conocen ni siquiera a Jesucristo como su Salvador. No conocen,
no entienden todavía lo que es la salvación en la fe de Cristo
Jesús. Y lo que va a pasar es que si yo comienzo a predicar
el Evangelio tal y como es, porque ellos conocen otra doctrina,
Voy a meter confusión. Y es instado por el Espíritu
Santo a predicarles de Cristo, averiguar si son salvos o no
son salvos. Ahora les predica el Evangelio, ellos son salvos,
ahora se unen al cuerpo, ahora Pablo puede hacer la obra del
Señor porque sabe que lo que se va a enseñar en Épeso es la
misma doctrina y no confusión de doctrina. Si él comienza a
predicar el Evangelio de Cristo exactamente como es, y aquí ellos
siguen predicando siempre en cierta forma entre comillas el
Evangelio de Cristo pero todavía de arrepentimiento en agua y
verdad de buenas obras iba a traer confusión entonces hay un paréntesis
aquí una vez que estos son salvos dice la Biblia aquí en versículo
7 Hechos 19, 7 si están poniendo atención hermanos eran por todos
unos doce hombres bueno gloria a Dios que fueron salvos estos
doce hombres amén donde hay luz hermanos Dios va a dar más luz
Estos hombres habían aceptado que iba a venir un Mesías, habían
aceptado la predicación de Juan y ahora están listos, el Señor
les envía un mensajero, les da la palabra de Dios, gloria a
Dios, ahora son salvos. Amén. Pero Pablo había establecido
una forma, un método de llevar adelante la obra de Dios. Y hermano,
yo quiero que estudie todo esto porque está ahí y quería aclararlo,
porque a veces no tengamos temor de salirnos del método. Síganme
acá. El mandato es mandato y tienes
que obedecerlo. Hay formas de hacerle ministerio que no necesariamente
son inspirados. Y a veces te sales un poco del
método para hacerle bendición, como en este caso, para salvar
a estas personas, porque si no hubiera seguido su método, estos
se hubieran ido al infierno. ¿Están conmigo o no? Pero si
no tenemos un método, no tenemos una dirección, no tenemos una
manera de hacer las cosas, vamos a ser muy ambiguos en el ministerio
que desempeñamos, no vamos a ser directos del mensaje que predicamos
y entonces en lugar de haber unidad, de propósito, va a haber
confusión. Por eso es que un pastor debe
de sentarse, y decir qué es lo que Dios me ha mandado hacer,
cuál es mi ministerio que Dios me ha puesto, cómo quiere que Dios
lleve delante mi ministerio y sentarse y hacer una filosofía del ministerio.
Eso es lo que voy a hacer, no me voy a apartar a un lado ni
a otro lado, eso es lo que yo voy a hacer. Eso te va a ayudar
a terminar tu ministerio. Y va a ayudar a ser más efectivo
el ministerio que usted está desarrollando. Pablo no nomás
fue a lo loco a hacer el ministerio, él tenía un método. Número uno,
¿cuál era el método de Pablo? Número uno, Pablo predicaba con
denuedo la verdad. Pablo predicaba con denuedo la
verdad. No solamente predicaba la verdad,
pero predicaba con denuedo la verdad. Uno tiene, hermanos míos,
que decidirse que donde quiera que vaya, donde quiera que esté,
donde quiera que platique, lo que quiera que enseñe, voy a
predicar, voy a hablar, voy a hacer siempre la verdad. Siempre la
verdad. Porque hermanos, si no, por eso
el fundamentalismo se está, hermanos, casi erradicando, hermanos. Aún
cuando la iglesia se llama iglesia bíblica bautista fundamental,
tristemente lo que se enseña, lo que se predica, no tiene nada
que ver con lo fundamental. Ni con lo bíblico. Incluso ya
bautista significa nada. ¿Por qué? Porque no hubieron
hombres de Dios que se pararon y dijeron, donde quiera que vaya
voy a predicar la verdad. Él no le dijo, oh hermanos, gloria
a Dios, qué bendición, dame la mano y mi hermano serás. Dijo,
a ver, a ver, a ver. Cuando creíste, ¿qué? ¿Decidiste
el Espíritu Santo? Dicen que son discípulos, pero
quiero averiguar si en verdad son discípulos. Yo quiero predicar la verdad,
quiero enseñar la verdad, porque yo voy a entrar a la sinagoga
a predicar la verdad y ustedes no están en la verdad. Vamos
a arreglar este asunto de la verdad primero. Porque Pablo, hermanos,
no andaba con ambigüedades, Pablo no andaba inseguro, Pablo sabía
lo que creía y él sabía que donde quiera que fuera, él iba a predicar
la verdad, iba a ser fiel a la verdad, iba a dar su vida por
la verdad, iba a morir por la verdad. Pablo con denuedo predicaba
y enseñaba la verdad. Fíjense, versículo 8, entrando
Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses. discutiendo y persuadiendo acerca
del reino de Dios. Bueno, recuerde, predicó la verdad
con denuevo. ¿Qué verdad predicaba? Primeramente,
predicaba el reino de Dios. ¿Qué es el reino de Dios? Es
la salvación en Cristo Jesús. Mire lo que dice Marcos 1.15,
por favor, ahí. Marcos 1.15, busquen en su Biblia,
por favor. Despierten al que esté dormido.
Marcos 1.15, ¿estamos ahí, hermanos? ¿Estás seguro que está ahí? Incluso el 14 dice después que
Juan fue encarcelado. Jesús vino de Galilea predicando
el Evangelio de qué, hermanos? Del reino de Dios, diciendo el
tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado a arrepentidos
y creer en el Evangelio. Hermano, era para los primeros
creyentes cuando hablaban del reino de Dios es como cuando
yo le digo a usted predique el evangelio la palabra evangelio
no era conocida entonces lo único que conocían ellos era la frase
el reino de Dios y todo el mundo entendía de que estaba hablando
cuando se predicaba y se enseñaba el reino de Dios entonces Pablo
predicó con denuedo la verdad la verdad lo concerniente al
reino de Dios debemos de proclamar lo que la Biblia dice Esa fue
la oración de los creyentes, hermanos, que con denuedo nosotros
predicásemos la palabra de Dios. Vea Hechos 4, 29, por favor. Hechos 4, 29. Cuando lo encuentre
puede decir amén. Dos lo han encontrado, a ver
si lo encontraron más. Hechos 4, 29. ¿Estamos ahí, hermanos? Dice
así la palabra del Señor. Y ahora, Señor, esta es la oración
después de la persecución de Pedro y Juan ante el concilio.
Después los creyentes se reúnen ahí y en el versículo 23 en adelante
están pidiendo al Señor por confianza, por valor. Y el versículo 29
dice así. Y ahora, Señor, mira sus amenazas
y concede a tus siervos que con todo de nuevo hablen tu palabra,
que no tengan miedo, que la abren con denuedo, con poder, ¿verdad?
Claramente, directamente, con firmeza, que con denuedo hablen
tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades
y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. Cuando hubieron orado, el lugar
en que estaban congregados tembló y todos fueron llenos del Espíritu
Santo y que hacían y hablaban con denuedo la palabra de Dios. hermano, la iglesia oraba, señor
queremos tu poder, danos de tu poder, danos confianza, danos
valor ¿por qué? porque queremos predicar tu palabra
y cuando vino el poder y cuando vino el señor y los fortaleció
y los animó, ¿qué hicieron ellos? predicar con denuedo la palabra
de verdad hermano, necesitamos más verdad estamos predicando
mucha filosofía humana métodos humanísticos y muchas veces predicamos
filosofía bíblica pero es necesario hermanos, agarrar la verdad,
la palabra de Dios, el Evangelio de Cristo y predicarlo con denedo
amor no nos disculpemos hermanos que solamente en Cristo hay salvación
leía un artículo en USA Today, no me acuerdo la fecha exactamente
pero estaban promoviendo al hijo de este gran evangelista conocido,
famoso mundialmente que se llama Billy Graham pero Billy Graham
hermanos Él se ha apartado de la verdad. Él ha llegado hasta
decir, hermanos, oiga bien, de que Dios en su misericordia puede
salvar a alguien que tenga alguna fe, como un musulmán, como...
y empieza a dar un montón de religiones y dice él que sólo
Dios sabe eso, Dios lo va a salvar como Él quiera salvarnos. A su hijo le preguntaron sobre
ese asunto y él dijo, solamente en Cristo hay salvación. Un musulmán,
dijo su hijo, si no cree en Cristo Jesús se va a ir al infierno.
Y hermano, le entrevistaron porque le preguntaron, ¿tú eres más
bíblico, más fundamental que tu propio padre? Y él dijo, sí,
dice, yo no voy a disculparme, aunque yo no estoy de acuerdo
con lo que él predica, quiero aclararlo, pero en este asunto
él se paró firme y dijo, solamente hay un camino hacia el cielo,
el camino es Jesucristo. Y hermano, al mundo le extrañó,
porque el hijo del gran evangelista se está parando más firme en
que solamente en la sangre de Cristo hay perdón de pecados
y vida eterna. Y hermanos, nosotros no podemos parar de predicar
este mensaje. Tenemos que enseñar que solamente
en Cristo hay salvación. Que no hay otro camino al cielo,
que hay un solo camino al cielo que es Jesucristo. Por eso yo
digo, hermanos, que la tarea principal de la iglesia es predicar
el Evangelio del Reino y para los que no les gusta es ganar
almas para Cristo. Algunos le dicen, ay, llámenle
evangelismo personal. Llámenle obra personal. Llámenle
testificar. Llámenle proclamar el evangelio,
no, yo le llamo gana almas. ¿Por qué? Porque Proverbios 11.30
dice que el que gana almas es sabio. Ahora, nosotros sabemos
que Dios gana las almas, pero nosotros somos testigos de Cristo
y cuando predicamos el evangelio y la alma se salva, yo soy un
ganador de almas. Pastor, ¿cuándo van a dejar de
predicar y ganarle almas? Cuando usted se ponga a ganar
almas. Amén. Pasó, pero mi ministerio
es diferente. ¿O sí? ¿Cuántas almas se salvan?
¿Cuántas personas van a ir al cielo a causa de tu ministerio?
Hermano, Pablo decidió que dondequiera que fuera no iba a predicar el
judaísmo, no iba a predicar sus preferencias, él iba a predicar
el reino de Dios, predicar la palabra de Dios. ¿Y cómo le fue? Dondequiera que iba, Pablo armaba
un alboroto. Si usted es un fundamentalista, y en verdad es un fundamentalista,
donde quiera que vaya tiene que armar un alboroto. Ayer hablaba con un misionero.
No voy a decir dónde está porque a lo mejor conocen al misionero.
No del que yo voy a hablar, sino del otro. Pero este misionero
dice, hermano, que enemigos que él tiene ahora son otros misioneros. Porque es un lugar turístico
en el estado de Jalisco. Donde han llegado muchos misioneros
a pasearse, a tener buenas casas, a tener
sirvientos, a andar en motocicletas, a andar en lanchas. Y este hermano
va de misionero y se puso a ganar armas, se puso a alcanzar a la
gente para Cristo, a predicar la palabra de Dios. La iglesia
está creciendo. Hay un misionero que tiene 12
años y tiene como 8 personas en su iglesia. Él tiene menos de un año y tiene
como 40 o 50 personas. Y entonces los demás lo están
criticando, le están hablando mal de él, y están diciendo que
eso y que lo otro le están borotando al pueblo, que no está bien,
porque está haciendo ver mal a los mismos, entre comillas,
siervos de Dios, que en lugar de predicar la verdad, hablar
la verdad, andan perdiendo el tiempo. Porque no están haciendo
la razón por la cual supuestamente han ido a campo los misioneros,
es para ganar las almas para Cristo Jesús. Si no, ¿para qué
enviamos misioneros? Yo no soy muy fanático a esos
misioneros que van para imprimir tratados. Misioneros que van
para correr campamentos. Está bien que imprimas tratados,
está bien que corras campamentos, pero el trabajo principal de
la Iglesia es entretener la Iglesia. El trabajo de la Iglesia es ganar
las almas para Cristo. Es más, voy a decir otra cosa.
Te guste o no te gusta. Yo no creo en estos misioneros
que van a Argentina solamente para ganar judíos para Cristo
cuando hay millones de argentinos que necesitan el Evangelio. ¿Alguien
está conmigo? Como que me dejaron solo. Pues
yo voy a llegar entonces a un lugar y voy a alcanzar solamente
a ese grupo. Mientras hay millones es como
venir a Nueva York a alcanzar judíos para Cristo cuando hay
un montón de transnacionalidades que necesitan el Evangelio de
Cristo. Háblales a todos porque todos necesitan oír el Evangelio.
La palabra de Dios nos dijo ve por todo el mundo y gana a los
judíos. Pastor, usted es ante-semítico? No. Soy ante flojo, aragán que
no predique el Evangelio. Yo creo que el griego y el judío
necesitan oír el evangelio. Ahora, mientras haces esto, no
está mal hacer aquello. Nosotros estamos cerrando nuestra
iglesia para comenzar un ministerio a los judíos, mientras ganamos
a los mexicanos. mientras ganamos a los camboyanos,
mientras ganamos a los coreanos, mientras ganamos a los chinos
y mientras ganamos a los salvadoreños y a los guatemaltecos, entonces
igualmente la iglesia gana a los judíos, pero es mal solamente
querer ganar un grupo de personas cuando hay un mundo que se pierde
sin Cristo Jesús. ¿Alguien está conmigo? ¿Voy a
ir más allá? Yo creo que una iglesia en manos
de los Estados Unidos debería tratar de alcanzar a los americanos
también. Alguien me dijo a mí, esos ministerios
hispanos, departamentos hispanos no son bíblicos. Somos más bíblicos. Porque estamos dentro de un iglesia
donde podemos alcanzar a todo el mundo para Cristo. Me dijo, ¡el pastor es racismo!
¡Los americanos solo quieren alcanzar americanos! ¡Es racismo!
¡Los hispanos solo quieren alcanzar hispanos! Dije, en Estados Unidos. Ya entienden
México. Pero en Estados Unidos. Entonces
el que hable inglés que se vaya al infierno. Todo lo que está diciendo es
controversial y es la verdad. Es la verdad. Yo, Gloria a Dios,
he visto más y más iglesias hispanas comenzando ministerios en inglés.
Es cierto que a lo mejor no van a venir veinte, treinta, cuarenta,
cincuenta americanos, pero ¿sabes qué? Por lo menos deberías de
dar tratados, por lo menos deberías de predicar el evangelio. Hermano,
yo a mi gente le digo, hermano, nosotros repartimos más tratados
en inglés que la iglesia americana. Yo le digo a mi gente, por un
tratado español, llévate un tratado coreano, uno camboyano, uno de
filipinos y llévate uno en inglés. Totoco es una puerta y no hay
un hispano, Y te dicen, no inglés, no espanish. Sácate el rollo
de tratados y pregunta de qué eres. Y hay hermanos en mi iglesia
que en inglés hablan. Pero ahí hacen todo lo posible para que
el americano o alguien les agarre el tratado. Yo me gustaría que
te dieras cuenta cuánta gente está en el ministerio de inglés.
Porque un hispano nos invitó. Se los dejo para que mediten
en eso. Pero Pablo que predicaba con
de nuevo la verdad. El Evangelio a toda criatura. Por eso encontró
a estos doce y no quiso proseguir en su método. ¿Por qué? Porque
ellos necesitan oír la verdad. Y les voy a predicar la verdad.
Después voy a continuar con mi ministerio. Pero esos doce no
se pueden ir al infierno. Tengo que predicar ese Evangelio
de Dios. Debemos de proclamar lo que la
Biblia dice. Esa fue la oración de los creyentes. Fue la oración
de Pablo, vean ahí, Efesios 6, 18. ¿Están conmigo, hermanos? No se enojen tan rápido, hombre. Se aguantan, ¿verdad? No agarren sus canicas y se salgan,
¿verdad? Estoy tratando de ayudarles, hermano. Efesios 6, 18. Orando. en todo tiempo con toda oración
y súplica en el Espíritu, y velando con ello con toda perseverancia
y súplica por todos los santos. Aquí está la oración, versículo
diecinueve, y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada
palabra para dar a conocer con de nuevo el misterio del Evangelio. Por lo cual soy embajador en
cadenas. Vuelve a decir la misma palabra que con de nuevo hable
de él, como que hermanos, como debo hablar. Oh, no siempre fue
fácil, no siempre fue fácil hablar de Cristo. Como decía los pastores
en la primera hora, no siempre es fácil predicar la palabra
y da miedo. Porque uno se atemoriza por la
reacción que vayan a tener, hermanos. Pero Pablo, eso era lo de menos
para él. Él dijo, oren por mí, para que
no me dé miedo cuando entro a la sinagoga, para que no me dé miedo
cuando me apedreen, para que no me dé miedo cuando me golpeen.
Oren por mí, para que cuando se me dé la oportunidad, con
denuedo, yo hable la palabra de verdad. Qué oportunidad tiene
la iglesia, qué oportunidad tenemos nosotros de predicar la palabra
de Dios, de animar a los cristianos, de retar, de desafiar, de engrandecer
la obra del Señor. hermano nunca menosprece la predicación
de la verdad tanto cuando la predica como
cuando la escucha porque a veces nos gusta escuchar
lo que estamos de acuerdo escuchando pero que pasa cuando el señor
trae una palabra de algo que no está de acuerdo pero es algo
que es correcto que es bíblico que hay que hacerlo Porque la Palabra de Dios nos
enseña, hermanos, que vemos la Palabra de Dios y el Evangelio del Reino
a toda criatura. Y Pablo era el evangelista, el
apóstolo a los argentinos. Sin embargo, él no rehusó predicar
al Evangelio a los judíos. Él no dijo, Dios me llamó a mí
a predicar el evangelio a los gentiles, los judíos me apedrean,
los judíos no lo quieren aceptar, él no importaba, él llegaba y
lo primero que hacía cuando llegaba a una ciudad es ir directamente
a la sinagoga. ¿Se fijan que entró a la sinagoga? Y por espacio de tres meses predicó en la sinagoga. Aunque él sabía que los gentiles
iban a recibir el mensaje porque ese era el ministerio directo
de él, no dejó de hacerlo, sin dejar de hacer lo otro. Pero él no cambiaba su mensaje
a los gentiles y su mensaje con los de la sinagoga. Dondequiera que iba, él predicaba
con denuedo la verdad. La verdad del reino de Dios,
la verdad de la palabra de Dios. Pablo, y son tres puntos para
que no se asusten, Pablo entregaba su vida, Pablo daba su vida por aquellos
a quien Dios le había dado a que les predicara. Mírenme aquí hermanos,
dije que era un método, Pablo primeramente decía voy a predicar
la verdad, pase lo que pase, venga lo que venga, me suceda
lo que suceda, yo voy a predicar con denuedo, con valor, con firmeza,
la verdad. Segundo, me voy a entregar por
ellos. Es algo tremendo porque es el
balance de predicar la verdad, pero también el entregarme a
ti por esta verdad que te predico. Fíjense hermanos, que estuve
en la sinagoga tres meses, eso es bastante tiempo, considerando
que un sermón era suficiente para que casi lo mataran. Pablo
no tenía que entrar ni por una hora ni dos horas, Pablo a los
quince o veinte minutos ya lo estaban apedreando. Porque cuando Pablo entraba todo
lo que él predicaba concerniente al Evangelio del Reino era contrario
a lo que la religión enseñaba. Pero a él ya no le importaba
eso, él quería predicar la verdad. Se quedó tres meses, hermanos. Y dice que en el versículo 9
que algunos endurecían su corazón al punto que maldecían el camino. En Juan 14.6 Cristo dijo yo soy
el camino, la verdad y la vida. De tal manera que los creyentes
en Cristo se les conocía como los del camino. Fue hasta en
Antioquía que después se nos empezó a llamar cristianos. Cristianos
quiere decir pequeños cristos. Pero cuando alguien creía en
Cristo, también le llamaban los del camino. Dice aquí que maldecían,
ve el versículo 9, pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo
el camino delante de la multitud. Los traductores fueron cuidadosos
en poner el camino con mayúsculas, refiriéndose a un nombre propio.
No nomás maldecían el camino, maldijo el camino ese, el cerro
ese, no, maldijeron a Cristo. ¿Por qué maldijeron a Cristo?
Porque Pablo insistía en predicarles a Cristo por tres meses discutiendo,
persuadiéndolos acerca del reino de Dios, endureciendo el corazón,
no creyendo, maldiciendo el camino delante de la multitud. Se apartó
Pablo de ellos y separó a los discípulos. Ya no dice ciertos
discípulos. Ahora ya éstos eran discípulos
de Cristo. Y discutía cada día en la escuela de uno llamado
tirano. Pero miro, quiero que vea algo interesante aquí, hermanos.
Él predicó el Evangelio, predicó la verdad, pero cuando aquellos
se enfurecían, no creían la verdad, ya habían predicado el Evangelio
y siguieron predicando el Evangelio. Apartó a los discípulos. ¿Por
qué? Porque no solamente es necesario
en el método que él usaba el predicar el Evangelio, sino que
ahora es necesario enseñarles, instruirlos, amarlos, guiarlos
para que crecieran en el conocimiento de Cristo. Y hermano, yo veo
dos extremos en nuestros días. El extremo de ¡gana alma, gana
alma, gana alma, gana alma! Donde conozco iglesias de 40
personas que ganan hasta mil personas por semana. y bautizan
hasta mil en el año, pero siguen extendiendo a cuarenta personas. El otro extremo es nosotros discipulados
y no ganan almas y tienen las mismas cuarenta personas. ¿Por
qué? Porque como no ganan almas no
tienen a quien discipular. Y hermano, están ganando almas
y gente viene a la iglesia, pero no se entregan por ellos. No
se dan por ellos. Predican fuerte y en lugar de
edificar la iglesia, corren a los hermanos de la iglesia. ¿Por
qué? Porque no se han entregado por ellos. Tú di lo que quieras,
pero a mis asistentes yo les digo, tú no puedes predicar nada
que sea controversial, nada que insulte a los hermanos, nada.
Predica solamente para edificar. Pastor, todo lo que me hayan
dicho de usted es verdad, lo acabo de comprobar. Pero tú sabes cómo yo predico.
No tengo pelos en la lengua. Para predicar la verdad y decir
la verdad y decirte que tú conozcas mi corazón cuál es mi convicción
sobre algo. ¿Por qué entonces les prohíbo
a sus asistentes? Porque yo me he ganado el derecho a predicar
y a decir y a regañarlos y a exhortarlos y a hablarles a través de 16
años y medio meterme en sus vidas y amarlos y estar con ellos. Y a la una, a dos de la mañana
el pastor está ahí en sus problemas más difíciles con sus cónyuges,
ahí está el pastor en su problema con su hijo, ahí está el pastor,
el pastor conoce cosas íntimas de los miembros y los ama de
todas maneras. Por eso es que algunos van a
una conferencia, oyen que se predicó de este, se predicó de
aquello, van, se paran y predican lo mismo y ¡ay! y quiebran el
púlpito y dan patadas y la gente dice ¿y este qué? Pablo predicaba la verdad. Los
enemigos querían matarlo. Los cristianos querían dar su
vida por él. ¿Cómo te explicas que un hombre que es tan odiado
también puede ser tan amado? porque él sabía que tenía que
entregar su vida y dar su vida y amarlos y llorar y llorar y
tenerles paciencia y hermanos, a veces los hermanos dicen pastor
¿por qué no corrieron hermanos? ¿por qué no corrieron hermanas?
porque son ovejitas porque son miembros porque yo soy el pastor
y el pastor su vida da por las ovejas fíjate, mírate ahí en
el versículo 10 así continuó por espacio de dos años, de manera
que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron
la palabra del Señor Jesús. ¡Qué tremendo, hermanos! Mírame,
como ese es el método de Pablo, Dios lo usó tremendamente. Eso
es lo que yo quiero hacer en nuestra iglesia. Estamos predicando
el y llevamos el evangelio a todas partes como podamos, por medio
de la palabra escrita, por medio de un tratado, por medio de la
radio, televisión, como quiera, llevemos la palabra por todas
partes, por las calles, por las casas, por los mercados, por
las escuelas, no dejamos de predicar a Jesucristo. Pero ¿sabes qué? En la iglesia cuidamos, estimulamos,
amamos, edificamos a los miembros de la iglesia. Y Pablo dijo, sí voy a predicar
el Evangelio, pero también me voy a entregar por ellos y me
voy a dar por ellos. Y tú sigues estudiando las epístolas
del apóstol Pablo y vas a encontrar en Primero Testamento de Israel,
es una tremenda iglesia, hermanos. Y ahí Pablo habla y dice, Dios
es mi testigo de cómo me entregué por ustedes y me di por ustedes
como una nodriza que cuida a sus pequeños. Pablo cedió, se entregó. Pablo no llegaba a media, no
era nomás el que predica, es el que me ama, el que me cuida,
el que ora por mí, el que me aconseja, el que se preocupa
de mi estado espiritual. Permaneció dos años para enseñarles
a través del ejemplo. Vea conmigo I Corintios 11.1
Espero que estén aprendiendo algo, hermanos. Hay tantas cosas
que pudiéramos predicar. Tenemos que pedirle al Señor
sabiduría para que nos dirija a predicar aquello que necesitamos
hoy. Corintios 11.1, primera de Corintios, dice la palabra del Señor así
que Pablo dijo esto, sé de imitadores de mí, así como yo de Cristo. En inglés, No quiero corregir
la Biblia, la Biblia no necesita corrección, yo necesito ser corregido.
Pero en inglés dice seguidores, followers. Yo creo que los dos dan la idea
de que Pablo dice, sígame a mí como yo sigo a Cristo. Y la palabra
en sí, en realidad en español, está diciendo lo que dice, imítame
a mí como yo imito a Cristo. Porque el seguidor de Cristo
es uno que imita a Cristo. En toda traducción debe haber interpretación.
No podemos salirnos de eso, especialmente cuando estamos tratando con idiomas
muy diferentes a los nuestros. No puede ser una traducción literal,
necesariamente. Hay frases y hay palabras que
necesitamos entenderlas. Y aquí yo creo que las dos dan
la misma significado, pero quiero decirlo, hermanos, porque nosotros
somos seguidores de Cristo. Como seguidores de Cristo, imitamos
a Cristo. Seguimos sus pisadas, dice Pedro,
seguimos su ejemplo. Pablo no estaba mal diciendo,
imíteme a mí, pero imíteme al grado que yo imito a Cristo.
Hermano, nuestra gente no solo necesita oír lo que deben de
hacer, necesitan mirarnos que nosotros hagamos como ellos
deben de hacer. Y la única manera que nos van
a imitar, que nos van a seguir, va a ser que nosotros sigamos
y imitemos y hagamos lo que Cristo nos dijo que hiciéramos. ¿Qué
estoy diciendo? Tienes que enseñar a través del
ejemplo. Yo estaba predicando en una iglesia. Yo estaba predicando fidelidad
al pastor. Que amaran al pastor, que sean fieles al pastor. Y
había varias parejas, no solo una, pero me miraban y me hacían
así. Cuando me decían así, me hacían
que no y movían la cabeza, yo más duro predicaba. Pero a mí no me gusta nomás predicar
duro por predicar duro, le daba razones bíblicas por las cuales
ser fiel a tu pastor. Cuando vi la reacción negativa,
yo dije, aunque tu pastor no sea lo que debe de ser, tú haz
lo que es correcto. A lo mejor tú dirás, pero ¿por qué voy a
ser fiel a mi pastor? Él no me ama, él no me cuida, él me maltrata,
¿por qué voy a ser fiel a él? Es más, nos estamos aguantando
por fidelidad, pero ya no aguantamos. Yo le decía, pero sé fiel. Deja
que Dios lo quite, deja que Dios lo remueva, tú sé fiel a tu pastor.
Porque me percaté de que había algo malo ahí. Ella no está ni
siquiera pastoreando silencio, no está ni en el ministerio.
Porque en realidad no era un pastor que debía haber estado
ahí. Yo no sabía eso, yo fui a predicar, yo no conozco su
corazón. Yo trataba de animar a la iglesia, de animar a él,
pero vi que la gente no estaba dispuesta. Años después nos damos
cuenta que él estaba en pecado. Por eso maltrataba a la iglesia. Golpeaba a la iglesia. Después
él llegó a jactarse que era el único que estaba en la verdad.
Que la medida era él. y que no era como él o pensara
como él, no estaba bien con Dios. Imagínese esa gente sentada ahí
oyéndolo semana tras semana. Por eso es necesario entregarte,
darte a ellos, amarlos como Pablo los amó, hermanos, lea el libro
de Hechos y cómo la gente le amaba. si tuvo enemigos, si vieron
quien los traicionaron, si hubo quien los abandonara pero gloria
a Dios, hubieron discípulos que le amaron hasta el fin hermano,
gloria a Dios con la entrega de Pablo que hasta el día de
hoy tenemos sus enseñanzas y el pudo decir Dios es mi testigo que hermoso cuando la iglesia
aprende del ejemplo de su pastor cuando el pastor no solo habla
sino lo vive. No predica solo por predicar
porque es la verdad y hemos de predicar la verdad, pero es más
importante junto a predicar la verdad, vivir la verdad. Porque es más fácil aprender
por mirar y por seguir el ejemplo que por solamente oírlo. ¿Alguien
está conmigo? En la misma forma que Cristo
enseñó por tres años a sus discípulos, mostrándole con ese ejemplo,
conviviendo con ellos, así Pablo vio la necesidad de mostrarles
con el ejemplo, convivir con ellos. Qué triste, Maús Fernández,
una familia nueva en la iglesia.
Nos invitaron a mi esposa y a mí a su casa a comer. Yo sé que
siempre estamos ocupados, pero Mi esposa y yo buscamos tiempo
cuando nos invitan a ir a la casa de los hermanos. Un hermano
de la hermana dijo esto, hermano Fernando, esto es triste. Si
el pastor viene aquí, yo voy a ir a la iglesia. Porque ellos habían estado en
dos iglesias anteriormente por muchos años. Una familia muy
entregada, hermano, que yo los miraba en conferencia y todos
los miraba bien entregados. Que su pastor nunca, nunca los
visitó. Yo sé que a lo mejor hay familias
de iglesias que yo no he visitado nunca, nunca me han invitado.
Pastor, pero usted no tiene ese método de visitar a todos los
miembros de iglesia, me tardaría cinco años. Y para cuando llegue a
visitarlos a todos, ya se me ha ido la mitad de la congregación.
Entonces yo le he dicho a mi iglesia, si tú quieres que te
visite, invítame, ponemos el calendario, hacemos una cita
y yo te visito. Fuimos allá, yo y mi familia
estuvimos comiendo. El muchacho estaba asustado. Porque dos pastores
nunca nos habían visitado. Yo me imagino por el contexto
de lo que sucedió que nos habían invitado. Pero el pastor no es
un gran siervo de Dios. El pastor está muy ocupado haciendo
su obra, su ministerio, que no tiene tiempo para sentarse en
la mesa con los miembros de su iglesia. ¿Alguien está aquí? ¡Ja! Esa familia ahí está fiel,
hermano. Se me sientan aquí enfrente. Y vino la hermana, mi esposa,
y le dijo, hermana Parada, quiero hablar con usted. Por diez años he querido hablar,
algo que traigo en mi corazón, pero no había encontrado un pastor
o una esposa de pastor que me inspirara en confianza. Pero
ese pequeño acto, de ir a mi casa y sentarse en mi sala y
sentarse en nuestra mesa significa mucho para nosotros. ¿Alguien está aquí? Yo sé que
estamos en Estados Unidos, yo sé que cuesta, yo sé que andamos
corriendo, yo sé que andamos siempre ocupados, pero hermano,
hay que hacer tiempo para amar a la iglesia, entregarse por
ellos. La gente necesita, hermano. Y
nosotros somos pastores, el pastor no está para que les sirvan,
el pastor está para servir. Perdóneme, pero el pastor está
para servir. Pequeños actos, no tenemos que
andar barriendo su casa. Pequeños actos como esos. Una
oración. Un niño que te saluda. Yo estoy
dando la invitación. Vienen los niños al altar. Y antes de irse siento que me
jalan aquí. Mi pantalón yo me doy vuelta y está el mocoso así. En el medio de la invitación,
Dios te bendiga hijo. Pequeños actos que demuestran que estás
entregado por ellos. Una sonrisa, un saludo. Pararte
en la puerta para saludar a los hermanos. Caminar entre ellos. ¿Alguien está aquí conmigo? Es
que hermano, nos hemos alejado del pueblo. Jesús anduvo con
ellos, se sentaba con pecadores. Ese era el método. y queremos
que la gente dé más dinero, que la gente gane armas, que la gente
sirve en la iglesia, que lleguen a los cultos, pero no tomas tiempo
para amarlos. Y Pablo era un misionero, no
era el pastor de la iglesia, pero él usó ese método y le funcionó. Hermanos, hombres importantes,
mujeres de renombre se acercaban a él y le financiaban la obra,
por eso que la obra siguió adelante. Gente importante se le acercaba,
como gente humilde. Por último, No solamente Pablo
predicó con denuedo la verdad, solamente Pablo entregó su vida
por el ministerio y por los hermanos, sino que por último Pablo aguantó
adversidades. ¿Cómo aguantó el apóstol? ¡Ay,
qué llorones somos nosotros los pastores hoy en día! Hoy lloramos
hasta porque nos miraron mal. Ya el Señor nos da el privilegio
de enviar algunos hermanos afuera de nuestra iglesia para comenzar
obras. Y recibo llamadas. ¡Pastor! ¡Ore por mí! ¡Ore por
nosotros! ¿Por qué? Es que una familia
está contra nosotros. Le digo, hermano, tú ore por
mí. Como dije hace un rato que un hermano me llamó asustado
porque una familia se le fue de la iglesia. Le dije, ore por mí porque a
mí se me fueron diez. Ora por mí porque una familia
como que la tienen contra nosotros, le digo tú ora por mí entonces
porque yo tengo 100 contra mí. Pasamos por adversidades, por
críticas, por chismes. ¿Tú crees que la gente no habla
de los pastores? ¿Tú crees que la gente no habla de los pastores?
¿Por qué te extrañas? ¿Por qué sales corriendo? ¿Por
qué quieres renunciar? ¿Por qué te quieres ir a otro ministerio?
¡Porque aquí está muy duro! ¡La gente no quiere! ¡Y tampoco
en el otro lugar quieren! Pero si tú predicas la Palabra
de Verdad, como lo dije en la otra clase, con paciencia, con
doctrina, con amor, y como lo haces con entrega, sacrificando
por ellos, dándote por ellos, amándoles a ellos, cuando vengan
las adversidades, no te vas a sentir solo porque habrá un pueblo que
está orando por ti, un pueblo que está detrás de ti. Pero no deben de hacerlo porque
tú eres el pastor, ese es el problema. Yo creo que un pastor que demanda
fidelidad y demanda que me deben de apoyar porque soy el pastor,
debería renunciar inmediatamente. El pastor que es el buen pastor,
que predica la palabra, que está sostenido por el Espíritu Santo,
que ama a su iglesia, la iglesia lo va a defender, la iglesia
va a pararse detrás de él. Yo le digo a mi iglesia, miren
hermanos, el día que quieran que yo me vaya, está bien fácil deshacerse
de mí. Bien fácil. Dice, ¿cómo pastor? No más dejen de venir. No más
dejen de venir. Si hoy hay un domingo en la mañana
y no hay nadie en la iglesia, entonces yo entiendo que ya no me quieren
de pastor, en la tarde yo renuncio. Pero si hay uno que no me quiere,
pero hay mil historias de gente que me quiere y están ahí, y
están diciendo, a ver pastor, yo sigo adelante. porque no estoy
ahí porque tengo que estar ahí, ni porque estoy obligado a estar
ahí, estoy ahí porque hay gente y hay un Dios en el cielo que
quiere que yo esté ahí. Cuando pasamos por una etapa
difícil en la iglesia, pastores me llamaban, hermanos Fernández,
yo no me entiendo, pastores me llamaban y me decían, hermano
Parada, salta del barco antes que se hunda. Decían, no voy
a renunciar, pues se va a hundir el barco. En primer lugar, este
no es un barco, es una iglesia. Y en segundo lugar, yo amo a
la gente. El problema era con la iglesia americana. Ellos creían que si la iglesia
americana se hundía, que yo iba a perder mi ministerio, porque
siendo departamento hispano, pues nos íbamos a quedar en el
área. Y yo les dije, no, no, no, no. Yo amo a esa gente. Si se hundiera
el barco, yo no puedo dejarlos desamparados. Alguien está aquí? Porque yo les amo a ellos. Yo voy a aguantar adversidad
por ellos. Voy a aguantar críticas, ataques
personales por ellos. Hoy cómo me atacaron. Tremendo. Atacaron a mis hijos. mi familia Stacy tiene 17 años ahorita,
tenía en aquel tiempo 11 años cuando mi hija Stacy que tenía
11 años, es la segunda hermano, esta niña me rogó y me decía
papi, papi y me abrazaba llorando y me decía vámonos a otra iglesia,
vámonos a otro lugar busca un lugar vámonos Y yo ver a esa niña llorando,
con lágrimas también, diciendo a la hija, Dios nos quiere aquí.
No te preocupes, nada va a pasar a tu papi, nada va a pasar a
ustedes. Porque el Hombre de Dios aguanta. El Hombre de Dios no corre. El
Hombre de Dios si tiene que corregir algo, lo corrige. Si tiene que
pedir perdón, pide perdón. Pero el Hombre de Dios sigue adelante.
El hombre de Dios se arregla con Dios, el hombre de Dios dice
yo, Dios me ha mandado a predicar su palabra, voy a predicar su
palabra, a alguno no le va a gustar. Yo me he entregado por este pueblo,
amo este pueblo, yo voy a aguantar hasta donde llegue. Cuando sea imposible continuar,
aún voy a continuar. ¿Alguien está conmigo? Tengo
que terminar, vamos. Dice aquí en el siglo XXIII,
Hechos 19-23, hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño
acerca de qué, del camino. En Épeso, hubo por aquel tiempo
un disturbio no pequeño acerca del camino, porque un platero
llamado este Demetrio, que hacía la plata templesillo de Diana,
daba no poca ganancia a sus artífices. Y hermano, Voy a cortar aquí
porque llega hasta el versículo 41. Y si me pongo a hablar hasta
el versículo 41, no salimos de aquí. Pero hubo un alboroto, un disturbio,
no pequeño, acerca del camino. Hermanos, no tengo que ir a toda
la vida para convencerlo. Usted sabe que el apóstol Pablo,
dondequiera que fue, estaba en medio de un alboroto. ¿O no,
hermanos? Pero no se rajó. Lo metieron
a la cárcel. Lo apedrearon, lo dejaron por
muerto. Le levantaron calumnias. Todo lo que le hicieron. Pero
gloria a Dios, el apóstol Pablo en 2 Timoteo capítulo 4, él dice,
he acabado la carrera. He guardado la fe. He peleado la buena batalla.
¡Qué bueno, hermanos! Que así como Cristo no se bajó
de la cruz, Cristo Jesús no dejó de cumplir su ministerio. Así,
gloria a Dios, el apóstol Pablo mirando a Jesús, él también terminó
su carrera. Él hizo la obra de Dios. ¡Qué
gran obra de Dios! No creo que ha habido otro predicador
en la historia del cristianismo como lo ha sido el apóstol Pablo
para llevar adelante la obra de Dios. ¿Cuál era su método? predicar siempre la verdad. Usó
de varias maneras. De ahí se desprende todo su ministerio,
pero él dijo voy a predicar la verdad. Voy a amar a la gente. Voy a
amar a los discípulos. Me encanta cuando estudio sobre
Pablo cuando perdonó. Recuerda que tuve problemas con
Bernabé. Y me encanta cuando él manda a pedir que venga el
sobrino de Bernabé. Habían pedido un pleito grande,
pero Pablo había aprendido a perdonarlo. le dijo tráemelo porque me es
útil también pienso en el libro de filipenses en el capítulo
4 puedo estar equivocado aquí perdónenme pero pienso hermano
cuando, si en filipenses 4 cuando la iglesia había dejado de mandarle
a él la ofrenda misionera y él dice lo que pasa es que no habían
tenido oportunidad que actitud hermano que actitud, o sea cuando
le decía lo que tenía que decirles pero decía sé que les faltaba
la oportunidad porque yo sé que han sido solicitos Pero ya llegó
la ofrenda, la ofrenda del orfagante. Y ahí vemos como él se entregaba
por ellos hermanos, les predicaba y sabía que tenían que predicar,
pero les amaba, se entregaba por ellos. Y el malo cuando sufrió
dijo, no me importa, he aprendido a tener abundancia, como padecer
necesidad. Y hermanos, lo que pasa es que
nosotros estamos llenos de nosotros mismos. Y nos viene una tribulación,
viene un problema rápido, nos rajamos. ¿Por qué? Porque pensamos,
¿cómo que me está pasando a mí? ¿Qué se creen que son? Si yo soy el gran profeta de
Dios, pero te comportas como uno que no es profeta de Dios. Yo no soy tampoco masoquista,
que ando buscando el sufrimiento, pero no le temo al sufrimiento. Y no lo estoy pidiendo, señora,
¡auméntame la fe! va a decir, ah, quieres aumentar
la fe, mándale 20 pruebas. Yo nunca hago esa oración. Señor, enséñame a perdonar. Y
el Señor te manda mil que te ofendan. Yo nunca pido por fe,
auméntame la fe, jamás, porque el Señor manda pruebas. Y nunca
le pido, Señor, auméntame el amor para perdonar, porque el
Señor me manda que me ofenda. Así estoy tranquilo con las pruebas
que vienen normales y con las ofensas que vienen normales.
Hay que aprender cómo orar, hermanos, porque el Señor te contesta la
oración. Tenemos que hablar con denuedo
la palabra, debemos de entregar nuestras vidas a edificar a otros
y debemos seguir adelante en medio de la adversidad. Mi hermano,
que nada lo detenga. Si ustedes, como yo, muchas veces
venimos a una conferencia como esta y ya decimos, ya voy a renunciar,
pero voy a dejar que pase la conferencia. Y el Señor te está diciendo,
sigue adelante. en medio de adversidad. Y hermano, cuando eso sucede,
la iglesia se fortifica. ¿Cuántas veces yo después, años
después, he oído hermanos decir, yo seguí adelante porque mi pastor
seguía adelante? No, yo seguí adelante porque
veo a mi pastor que por nada se ha huido. A mi esposa la operaron. Tuvieron un tumor. La descubrieron
el tumor al mes la estaban operando. Y yo anuncié a la iglesia, hermanos,
órenme por mi esposa, encontraron un tumor. Encontraron siete cuando
ya abrieron la operación. Apenas nos acaba de decir el
doctor que estaban contentos porque ni uno de ellos era canceroso. Nosotros trajimos a la iglesia
la petición, dijimos, hermanos, órenme por mi esposa, la van a operar,
tiene esto y lo otro. No nos esperábamos hacerlo inmediatamente.
Órenme, por favor. La operaron, yo estuve ahí con
ella. Después dijimos gracias a la oración, mi esposa está
recuperando. Mira, ya está recuperando. Pero usted no sabe, usted no
sabe cuántas hermanas habrán venido a hablar con mi esposa.
En una parada yo padezco lo mismo pero ya llevo esperando seis
meses. En una parada tengo con lo mismo esperando un año, tengo
miedo. Pero al verla a usted, ya fui al doctor y ya me van
a operar. ¿Alguien está conmigo? Porque
hemos visto que ustedes Lo anunciaron, le pidieron oración, estaban
preocupados y normal, pidieron oración a la iglesia. Pensamos
que ustedes siendo personas muy importantes, que esas cosas no
las decían en la iglesia. Pudieron ver en nosotros la humanidad
y la debilidad. Y a veces nosotros tenemos miedo
que nos conozcan, que nos vean, que somos humanos, que sentimos. Abre tu corazón hermano, ámalos,
predícales. Enseñales que también eres vulnerable,
pero que no te detienen, que sigues adelante. Pastor y su
esposa hubieran tenido cáncer, seguimos adelante. Pastor y su
esposa están enfermas y no pueden servir al Señor, seguimos adelante,
seguimos predicando, seguimos sirviendo. Hermano, nadie partió
al culto porque mi esposa estaba enferma. Porque en medio de la adversidad,
seguimos adelante. Ella estuvo reposando como un
par de semanas, obviamente, porque la operación fue muy grande.
Pero ya está de regreso ahí. Ha faltado como seis sábados,
hermano Fernández, no ganar almas. Mi esposa siempre ha estado ganando
almas. Seis sábados. Nadie ha criticado, nadie ha
hablado, nadie ha dicho nada. Porque la Iglesia nos ama, nos
respeta. Y saben que en buena salud y
con buen ánimo, ahí estamos dándole ganas. Tuvo a mi esposa, mi esposa
de la clase de Escuela Medical, cuatro semanas no enseñó, ya
enseñó el domingo antepasado y el pasado. El domingo pasado
tuvo cien señoritas en su clase. ¡Cien! De doce a dieciocho años. Cien señoritas. ¿Por qué? Ah, porque las ama. Y mi esposa
es estricta. Algunas de las convicciones que
yo tengo es porque mi esposa me carga, ¿sí? ¿Y por qué siguen llegando? Jovencitas,
adolescentes. porque las ama. Y porque en medio de adversidad
seguimos adelante. Hermanos, ese es el método. Usted
pensó que le iba a decir uno, dos, uno, dos, tres, ¿verdad?
No, no, no, no. Es más importante lo que soy
que lo que hago. Empiece a trabajar en su vida. Párese por la verdad, viva la
verdad, enseñe la verdad, entréguese por la verdad, entréguese por
la gente, ame a su gente. Y no se detenga. Siga adelante.
Usted quiere una iglesia fiel, sea fiel. Quiere una iglesia
constante, sea constante. Quiere una iglesia que gane almas,
gane almas. Quiere una iglesia que dé para la obra, dé usted
para la obra. Quiere una iglesia que sea amable, sea amable. Quiere
una iglesia que perdone, perdone. Usted es el pastor. De tarea váyase al espejo y mírese. Su iglesia será un reflejo de
lo que usted es. Pastor, mi iglesia no es lo que
es. Mírate en el espejo. Vamos a orar, hermanos. Para, ayudanos.
Los Métodos De Pablo
Series Conferencias 2006
| Sermon ID | 102206181111 |
| Duration | 1:04:49 |
| Date | |
| Category | Conference |
| Language | Spanish |
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