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nos ayuda a tomar en esta mañana.
Usted va a ver, usted va a ver que sí necesitamos repetir esta
lección. Hechos capítulo 8, ya saben,
han oído el mensaje. Versículo 26, un ángel del Señor,
amén. No necesitas ángel del Señor
cuando tienes Biblia. ¿Para qué quieres llamamiento
cuando tienes mandamiento? El mandamiento es id, id. Tiene que moverse de donde está
usted para ir a donde está el pecador y ahí hablarle a él o
a ella de Cristo. Pastor, escúchame. El plan bíblico
no es que usted abre su iglesia como una franquicia del pollo
loco, o del campero, o de victorina sabor que fascina, o si usted ya se hizo gringo, del
Kentucky Fried, o del Church's. y poner un anuncio ahí afuera,
aquí tenemos el evangelio, aquí tenemos comida espiritual y esperen
que el pecador llegue a su iglesia para ir a oír de usted. Esto
no es el plan bíblico. El problema es que cuando estamos
así abiertos, lo que estamos diciendo, estamos diciendo venga
para que aquí recibe y no estamos obedeciendo ni la primera palabra
de la Gran Comisión. no me estoy moviendo. Usted tiene
que moverse de donde está y llevar el Evangelio de Cristo a donde
está el pecador y allí donde está él o ella hablarles de Cristo.
Ahora escúcheme hermanos, si usted no está yendo, usted es
cristiano obediente o desobediente. Desobediente porque es mandamiento. ¿Sabes por qué no podemos invitar
al pecador a venir a nuestra iglesia para recibir el Evangelio?
Porque el pecador está muerto en sus transgresiones y pecados.
No tiene apetito, los muertos no tienen apetito. ¿Podría usted
ir y ofrecerles, bueno, los mejores pupusas del mundo? No les interesa,
hermano. Pero una vez, y sabes que muchas
veces por eso vamos y decimos, venga a mi iglesia, venga a mi
iglesia, venga a mi iglesia. Y estamos ahí esperando y no
vienen. y si vienen, vienen porque le
hemos ofrecido un incentivo carnal o porque un pariente le molesta
y quieren que se desquita de la espalda y dice voy, voy para
que ya no me habla más o vienen para una comida que les demos
y yo no estoy en contra de hacer estas cosas pero estoy diciendo
que el plan bíblico es que usted se mueva donde está ellos el
mismo Dios quien envió al ángel a Felipe pudiera haber enviado
al ángel a Leonorco y pudiera haber dicho a Leonorco vaya usted
a donde está Felipe Pero no dijo, Filipe, tú muévete a donde está
el enuco. Siempre Dios mueve al ganador de almas, al pecador,
para hablarle a él o a ella. Era Cristo que fue a Samaria
para hablar a la mujer samaritana. Ajá. Porque Dios, que es tan
bíblico, es Id. Entonces el ángel dijo, y mira,
dice, levántate y ve. Versículo 26. Y versículo 27,
entonces él se levantó y fue, amén. Gloria a Dios por los cristianos
que obedecen. Usted y yo para hacer éxito tenemos
que hacer tres cosas, no cuatro, tres. Pureza. Agua limpia debe servirse en
vasos limpios. ¿Sí? Pureza. Humildad. Humildad es depender en Él por
todo. Humildad es lo que hace a usted
que ha ganado diez mil almas, estar orando mientras que habla
con el diez mil uno. usted que ha memorizado todos
sus refranes y todos sus dichos en ganar almas estar orando porque
humildad es decir te necesito cristo si te necesito y soberbia
es no orar porque soberbia es decir no te necesito yo puedo
sentir buena suerte y obediencia y todos los cristianos los siervos
de dios oseo obedecen él se levantó y fue versículo 27, entonces
él se levantó y fue, y sucedió que un etíope eunuco, funcionario
de Candace, reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus
tesoros y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en
su carro y leyendo al profeta Isaías. Primer ingrediente para
que una persona sea salvo, se requiere un pecador en manos.
Y una cosa me he fijado, están en todos lados, ¿sabes qué? Estaba
su siervo aquí, la última vez que mi papá asistió aquí a la
conferencia físicamente. Él asiste todos los años en espíritu,
en oración, pero físicamente. Mi papá enseñó este librito.
Casi no ni pudo hablar. Yo me puse aquí del lado de él.
A veces yo tuve que escuchar sus palabras y decírselos. Algunos
de ustedes van a acordarse cuando su servo estaba aquí ayudando
a mi papi. Terminábamos y el hermano Fernández acercó a mi
papá, dice, hermano, dale, te veo cansado. Tú no tienes que
salir a ganar almas con nosotros hoy. Mi papá dijo, no, yo voy, yo
voy. Salimos a las calles. Mi papi
casi ni pudo hablar, yo le estaba sosteniendo ahí mientras que
caminaba. Y él dijo, tráigame dos sillas.
Aquí, enfrente de la iglesia, tráigame dos sillas. Yo ya sabía
dónde iba, porque mi papi lo había hecho antes. Trajeron dos sillas allá afuera,
a la banqueta. Mi papá se sentó en uno, y él
oró, señor, envíame a alguien para que les pueda hablar aquí. yo pensaba dentro de mí, hombre
de poca fe, ¡es Brooklyn! ¿Quién va a parar para que mi
papi les hable aquí? ¿Y qué cree? Vino una señora
ancianita y vio la silla y dice, ¿podría descansar aquí un rato?
Frente de la iglesia. Gracias, dijo. Pues sí, siéntase,
señor. Una cosa que me he fijado, no
hay falta de pecadores de ningún lado, hermano. Me imagino pastora
que hay en la colonia suya, en el barrio suyo, hay algunos que
todavía necesitan a Cristo. Este pecador era un pecador excepcional.
Mira sus cualidades. Era eunuco, un hombre moral.
Era funcionario, un hombre de influencia, de posición, de poder.
La reina le había puesto sobre sus tesoros. O era íntegro, o
había convencido a ella que era un hombre de integridad, porque
ella le confió el dinero. Amén. y dice que había venido
Jerusalén para adorar un hombre religioso y volvía sentado en
su carro, un hombre rico y no sólo eso, leyendo, un hombre
educado. Mira las cualidades. Este varón es lo que el humanismo
dirá. Mira lo que el ser humano puede lograr ser, un hombre moral,
un hombre de posición, de influencia, de preeminencia, un hombre honesto,
un hombre de integridad, un hombre religioso, un hombre rico, un
hombre educado. Mira lo que el ser humano puede
lograr ser. Pero este hombre con todas sus buenas cualidades
estaba en rumbo al infierno, hermanos. Escúchame, su mamá
puede ser la mejor madre que ha existido en la faz de la tierra,
pero ella también, si no ha venido a los pies de Cristo a recibir
la salvación que Él ofrece, está en rumbo al infierno. Su papá
puede ser buen hombre, su hermano, su hermana, su primo, su prima,
su tío, su tía, su abuelo, su abuela, su pariente. Entonces aquí podrán decir, hermano
Garlick, y yo tengo en mi familia, parientes míos, sangre y carne
mío, que no son salvos. ¿Podría ver la mano? Alguien
en mi familia no es salvo. Levanta la mano bien alta. Alguien
en mi familia no es salvo. Pueden bajar la mano. Segundo
ingrediente para que una persona sea salvo, versículo 28. volvía
sentado en su carro y leyendo el profeta Isaías. Hermano, para
que una persona sea salvo, se requiere Biblia. Amén. Se requiere Biblia. Dice que
el sembrador salió a sembrar. Se supone que tenía semilla,
¿no? Y la semilla es la palabra de Dios. La Palabra de Dios es
lo que trae convicción de pecado. La Palabra de Dios es lo que
Dios usa para dar fe para el creyente. Para que una persona
sea salvo se requiere Biblia. Y gloria a Dios que en el castellano
tenemos Biblia, hermanos. Nuestros ancestros espirituales...
No permite que nadie venga a usted a decirle que no tenemos Biblia
en español. Aquí las tenemos. Amén, hermanos. La verdad es que nuestros
ancestros espirituales derramaron sangre para que pudiéramos tener
ese bendito libro en la mano. Gloria, y yo no digo que miles,
cienes de miles murieron para que pudiéramos tener este libro
en la mano. Gloria a Dios por los éores como Julianio Hernández,
ahí de España. Gloria a Dios por los márteres
que nos proveyeron este bendito libro. Eso sí lo tenemos en español. Tercer ingrediente para que una
persona sea salvo, versículo 29. y el Espíritu dijo a Felipe. Hermanos, para que una persona
sea salvo, Dios tiene que estar presente. A propósito, no somos vendedores
de Cristo buscando caminar de aquí para allá a convencer a
todo el mundo a comprar nuestro Cristo. No, no, no, no. Somos
embajadores de Cristo. Somos mensajeros del Rey. Y Él
nos ha enviado para informar Él tiene que convencer, informar
a la gente, predicar el Evangelio. Él tiene que darle convicción
de pecado. Él tiene que enseñarle quiénes son y su necesidad. Él
tiene que darle fe para creer. Él tiene que convencerles de
recibir. Es Él. Usted y yo lo que tenemos es
lo fácil, nada más decírselos. Pero allí estaba el pecador.
Y tenía la mano, la Biblia, abierta el pasaje correcto para entender
el Evangelio. El Espíritu Santo ahí presente, listo, pero el
pecador todavía en rumbo al infierno porque faltaba este cuarto ingrediente. Seguimos leyendo, versículo 30.
Acudiendo Felipe, le oyó que leía el profeta Isaías y dijo,
¿pero entiendes lo que lees? Él dijo, es decir, el eunuco
dijo, ¿y cómo podré si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe
que se sentara con él, y ahí sigue la historia. Este cuarto
ingrediente para que una persona sea salvo, hermano, es usted. Es usted. Ahora, no lo entiendo,
pero el Dios soberano en su soberanía ha decidido que nadie de los
que son salvos hoy en día son salvos a menos de que Dios ha
usado un ser humano, ser instrumento, llevarles el Evangelio. Dios
así lo decidió. Nadie. Usted dice, hermano Gary,
no, no, no. Yo fui salvo leyendo la Biblia
sola. Sí, y alguien imprimió la Biblia. Y como les dijo en
un servicio aquí reciente, si queremos llegar a la raíz del
asunto, ¿quién usó Dios para escribir la Biblia? ¡Hombres! Y aquí viene la pregunta, si
usted no comunica el Evangelio de Cristo a su mamá, ¿quién se
la va a comunicar? Si usted no comunica el Evangelio
de Cristo a su hermano, a su hermana, a su primo, a su prima,
a su tío, a su tía, a su abuelo, a su abuela, ¿quién se le va
a comunicar? Dice el eunuco, ¿cómo podré sin
que alguien me lo explique? Vaya conmigo a Romanos capítulo
10. Ustedes estudiantes de la Biblia
ya saben que vamos al versículo 13 y 14. Romanos 10, mira lo
que dice ahí. Porque todo aquel, amen, esto
me incluye, y también le incluye. Porque todo aquel, versículo
13, que invocaré el nombre del Señor, será salvo, amen, versículo
14. ¿Cómo, pues, invocarán aquel
en el cual no han creído? Pues, obviamente no pueden. ¿Y
cómo creerán en aquel de quien no han oído? Pues, obviamente
es imposible. ¿Y cómo oirán sin haber quien
les predique? Pues, no se puede. Pastor, si su iglesia no se encarga
de llevar al Evangelio de Cristo a toda criatura de su colonia,
de su ciudad, del rancho donde estás, del pueblo donde estás,
de la ciudad, ¿quién se va a encargar? Los enemigos de nuestro Cristo
se han encargado de ir a toda casa, toda familia con su atalaya,
hablarles del veneno del infierno, diciendo que Cristo no es Dios. Otros están caminando en todos
lados, hablando acerca de salvación por obras, por la ley. ¿Dónde
estamos nosotros? Estaba su servo predicando en
Sioux Falls, South Dakota, en la iglesia del hermano Pastor
Hauragui. Vino un varón de un pueblo mexicano,
una ciudad mexicana, y me dice, hermano, dale, que allí en tal,
tal ciudad, ¿hay una iglesia bautista, fundamental? Sí, ahí.
Hay muchas iglesias, muchas. Sí, sí, muchas. ¿Cómo que muchas? ¿Y cómo sabes, hermano Galen?
Porque he predicado en nueve iglesias en esta ciudad. ¡Nueve!
Sí. ¿Dónde están? Y le fue recitando
uno aquí en esta colonia y otro para acá, y llegué a una colonia
y dice, ¿allí hay una iglesia? Sí. Y digo, ¿por qué me preguntas? Y me contestó diciendo, porque
de ahí vengo. hermanos, no le mencioné a propósito
la ciudad porque la iglesia que está allí es buena iglesia ganan
almas este niño allí nació vivió allí 18 años según él llegaron
los testigos y le tocaron la puerta a él le regalaron literatura a
los adventistas pero nadie de aquella iglesia
le llegó con el evangelio Este cuarto ingrediente para
que una persona sea salvo es el ganador de almas. La ganadora
de almas. El folleto que mi papá escribió,
por favor, sácalo rápidamente, lo vamos a pasar. Según el horario estamos por
terminar a la una, yo creo que sí lo vamos a lograr, hermanos. Ábrelo, página número dos. Mi
papá escribió este librito no hablando español. ¿No lo repartieron? Oh, por favor, está ahí, por
favor reparte a todos el librito de cómo ser salvo, está en la
última banca. Ayúdame hermanos, yo pensaba que ya lo habían repartido. Está ahí, quizás puedan abrir
esto. Le voy a regalar uno a cada uno, al rato le voy a regalar
más si usted se compromete. Amén, uno a cada persona rápidamente. Mientras que lo están repartiendo,
les voy a decir cómo nació esto. Mi papá cuando llegó a Guadalajara,
México a aprender español, se puso a estudiar todos los días,
su siervo estudié jugando fútbol en las calles y aprendí más rápido
que él. Mi papá dijo, voy a dejar de
pagar aquí a la escuela de idiomas y mejor voy a jugar contigo,
Dani, dice. ¿Sabes? Mi papá no hablaba español y
quería él comunicar el Evangelio de Cristo a la gente Entonces,
él escribió en inglés el plan de la salvación, pagó extra a
su profesora de idioma para que la tradujera y lo memorizó. Lo único que mi papá podía decir
en español era el plan de salvación. Era como este chiste que he contado
tantas veces del tacos y café. ¿Se acuerdan? Están mirando ahí
como que no saben, se lo voy a repetir rápidamente. el americano
fue allí a México y no sabía ordenar el restaurante entonces
su amigo dijo pues ordena tacos de carne asada y café lo practicó
todo el día tacos de carne asada y café y se fue allí y se sentó
y se lo trajeron otra vez para la cena el desayuno y después
de tres días de puros tacos de carne asada y café ya dijo quiero
otra cosa regresó con su amigo y dijo por favor dime cómo ordenar
otra cosa y dijo su amigo pues ordena enchiladas y coca-cola
bueno lo practicó todo el día enchiladas y coca-cola se fue
y se sentó bien en la mesera y dijo no me digas tacos y no
no no enchiladas y coca-cola dijo el gringo ah dijo la mesera
ahora vas a querer las enchiladas suizas y el pobre americano dijo
tacos de carne asada y carne no les restaba así era mi papá
Mi papá ahora habla bien el español, pero ahí entonces hablaba con
acento. Yo me acuerdo mi papá ahí, hermano Jesse, diciendo...
Lo primero que tiene que saber es que todos somos pecadores.
Es lo que mi papá decía. Ahora lo habla bien, hermano.
Pero ¿sabes qué? Ni si usted le preguntara a qué
hora son, lo único que te podría decir es... lo primero que tiene
que saber es lo único que sabía. Entonces él tenía que averiguar
si la gente lo entendía, por eso puso la pregunta ahí para
ver si entendía. Nació ese folleto. Escúchame, ese folleto se ha
publicado por millones. Quizás, yo sé que son miles,
quizás hasta cien mil han visto su primer alma ganado usado este
folleto. Quizás. Yo sé que son muchos, muchos,
muchos miles. Se ha traducido en tantos idiomas que yo ni sé
cuántas son alrededor del mundo. Este folleto es una herramienta
para que usted la pueda usar. Y escúchame, Pator, escúchame.
Yo recomiendo que cada persona, cuando es salvo, se le regale
un folleto o algo parecido para que cuando llegue a su cónyuge
a preguntar qué pasó, le pueda decir, permíteme enseñarle a
usted también. y van pasando ahí por la cosa. Página 2. Un
día usted va a morir. Y de la manera que está establecido
para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el
vicio. ¿Cuántas veces muere el hombre? El lunes. Estaba viniendo para
acá su siervo el hermano Ariel, el faxista. Es de la religión
Sikh. Creen en la reencarnación. Esta
mentira de la reencarnación es mentira del infierno. nos toca
una vuelta una vida y después de servicio me permite hacerle
una pregunta si usted muriera hoy está cien por ciento seguro
que iría a gloria si no, no sé ustedes que ganan almas cuál
es la respuesta más común que reciben no sé porque están confiando
en algo ellos creen, algunos creen pues Dios va a poner aquí
todos mis buenos y aquí todos mis malos y a ver cuál pesa más
y eso va a determinar pero están confiando en algo Existe en la
mente de la mayoría de la gente la posibilidad de que quizás
sí. Si me contestan, sí, yo voy a la gloria. Yo siempre les pregunto,
¿qué ha hecho usted para estar seguro? Uy, las respuestas que oigo.
Uno me dijo, pues me bauticé con los mormones, con los bautistas,
con los tripliteranos, me bauticé con todos. Así estoy cubierto,
dice. Otro dijo, pues me estoy portando
mucho mejor. Si me contestan con cualquier
otra respuesta, menos la respuesta correcta, que porque Cristo me
salvó y yo recibí gratuitamente el regalo de la salvación de
Él, yo no le discuto. Regla número uno de ganar almas,
no discute con el pecador. No es de ningún provecho un argumento,
un debate con el pecador. Usted dice, pero hermano Gale,
lo que me están diciendo es erróneo. Sí, es erróneo lo que están diciendo.
Yo entiendo, hermano. Pero es peligroso quitar un hueso
seco del perro. Y usted está atacando la fe que
ellos tienen en algo. Yo le voy a decir cómo quitar
el hueso seco de cualquier perro. Ofrécele un beefsteak. Ya le vas a quitar el hueso.
Entonces, no trata de hablarle que las obras no salgan antes
de ofrecerle a Cristo. No trata de hablarles acerca
de que el bautismo nos salva antes de ofrecerle a Cristo.
Una vez que ellos ven a Cristo, ya no van a querer las obras.
Entonces, no discute. Página número 4, punto número
1. Todos léanlo en voz alta conmigo. ¿Cuál es su problema? Dios lo
ama, pero la Biblia dice, todos juntos, por cuanto todos pecaron
y están destituidos de la gloria de Dios. Todos somos pecadores,
todos juntos. Y manifiestas son las obras de
la carne, que son adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas,
disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías
y cosas semejantes a estas. Los que practiquen tales cosas
no heredarán el reino de Dios. Hemos quebrantado la ley de Dios
y somos culpables delante de él. Mira la lista de pecado ahí.
Algunos dicen, yo nada más los chiquitos. ¿A qué los grandes?
Sí, para mí los míos son los chiquitos, los suyos son los
grandes. Homicidio. Uh, es grande. ¿Sabe por qué
creemos que homicidio es pecado grande? Porque hemos sido infectados
con la doctrina los humanistas. Y los humanistas dicen, el humanismo
dice que el Dios es hombre. Entonces, cada pecado que afecta
a un hombre es pecado grave, es pecado mortal, según el humanismo. Y el matar, el homicidio, es
lo peor, según el humanismo. La eutereo es malo, según el
humanismo, porque afecta el cónyuge, los niños, la familia, etc. Pero según el humanismo, si dos
adultos No casados van a un motel y se meten en inmunidad. No es
pecado mientras que ambos están de acuerdo. ¿Entiendes? Dios dice otra cosa de pecado.
Dios dice que pecado no es ofender a un humano. El pecado es ofenderme
a mí, es desobedecerme a mí. ¿Borracheras? Wow, sí, gran pecado. ¿Celos? Pues hermano, claro,
tú sabes que todos. ¿Iras? Mira, pecado es pecado
es pecado. ¿Es cierto que ciertos pecados
pueden descalificarle de ciertas posiciones en el ministerio?
Por ejemplo, si usted roba el banco, dudo que le debemos poner
de tesorero de la iglesia mañana. Y su pecado de robar el banco
no es peor que mi pecado. Y tampoco mi pecado peor que
el suyo. Pero su pecado de robar el banco le descalifica de ser
tesorero. ¿Entiende lo que estoy diciendo? Hemos quebrantado la
ley de Dios y somos culpables ante Él. Según la Biblia, ¿soy
yo pecador? Pues sí. ¿Es usted pecador? Sí. ¿Somos
todos pecadores? Sí. Hermanos, si contestan mal es
que no entienden. Y si no entienden, no hay que
seguir adelante porque para ser salvo tiene que creer y recibir. Dice la Biblia, con el corazón
se cree Con la boca se confiasa. Dice, más a todos los que le
recibieron, a los que creen en su nombre, dio potestad de ser
hechos hijos de Dios. Son dos lados de la misma moneda.
El que cree, recibe. Y el que de verdad recibe, cree.
Pero si uno recibe sin creer, no es salvo. Y si uno cree y
no recibe, no es salvo. Entonces, si no entienden, entonces,
¿para qué seguimos? Personalmente, no me gustan las
competencias de ganar almas. Personalmente. Porque yo no quiero
que la gente está pensando en marcar un número. Vamos a apurarnos
y a ver cuántos marco. Bueno, yo quiero que cuando estemos
con el pecador que pasamos el tiempo necesario. Ya sea tres
minutos, treinta minutos, tres horas. Usted dice, ¿una persona
podría ser salvo en tres minutos? Sí. Especialmente si su abuelita
le ha estado testificando por treinta años. Sí, sí, sí, sí,
sí. A veces sembramos, a veces regamos,
a veces cosechamos, yo no sé. Pero usted, cuando Dios dice
habla, habla. Amén. Pero si contestan mal,
no discute. Sencillamente regresa a la Biblia.
Todas las sectas vienen a decir, no a la casa de los demás, tenemos
la razón, aquí están nuestros argumentos. Usted y yo somos
bautistas, independientes. Es decir, no tenemos religión
ni tenemos secta. Nosotros creemos en la Biblia
más nada menos nada. La regla es la autoridad de nuestra
vida. Aquí está en mi mano. Entonces, cuando contestan mal,
llévalos a la Biblia. No discuten. Por ejemplo, digo
el pecador. Según la Biblia, soy yo pecador
y me contestan, pues no. Será un error yo tratar de discutir. Ah, es que no me conoce y dar
mis argumentos humanos. Lo que necesitan es Biblia. Entonces
yo digo, pues según la Biblia, la Biblia dice que todos, por
cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.
Vuelvo a preguntar, según la Biblia soy un pecador o no, usted
no es pecador. Si conozco la Biblia, yo puedo
ir a otro versículo, pues la Biblia dice que todos nos hemos
descarriado. La Biblia dice que no hay justo ni a un uno. Pero
si no, conozco mucho la Biblia, puedo regresar al mismo versículo.
Pues la Biblia dice por cuanto todos pecaron y están destituidos. Y yo repito este proceso hasta
que el foco se le prende. Lo que yo quiero es que ellos
entiendan que lo que ellos están diciendo no concuerda con lo
que Dios dice. Una vez que ellos ven esto, entonces el argumento
no está entre una iglesia y otra, está entre ellos y Dios. Y si
no están dispuestos a creer lo que Dios dice, entonces ellos
van a tener que resolver eso con Dios. Y el argumento tampoco
está entre ellos y sus siervos, está entre ellos y Dios. Usted
dice que no eres pecador y Dios dice que usted sí eres. Sencillamente
así era el asunto, pero no vamos a leer el versículo, usted va
a ver que el foco se le prende. Punto número dos, página número
seis, todos juntos en voz alta. ¿Cuál es el resultado del pecado?
Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros
y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros
su rostro para no oír. Porque la paga del pecado es
muerte. Sus pecados los separan de Dios.
La paga del pecado es muerte. En la Biblia hay dos clases de
muerte. Muerte física y muerte espiritual.
La muerte física es la separación del alma del cuerpo. La muerte
espiritual es la separación de Dios por sus pecados. Usted ahora
está separado de Dios por sus pecados. Si una persona muere
separada de Dios por sus pecados, debe pasar la eternidad separada
de Dios porque la paga del pecado es muerte. Según la Biblia, si
usted muriera ahora mismo en su condición actual, es decir,
con sus pecados, ¿podría ir a la gloria? Pues no. Todos juntos,
por favor, página 8.3. Voz alta. ¿Dónde pasará la eternidad
si muere separado de Dios? Cristo habló de un hombre que
murió sin ser salvo. Y en el Hades, infierno, alzó
sus ojos estando en tormentos. La Biblia también dice que, y
el que no se halló escrito en el libro de la vida fue lanzado
al lago de fuego, en el infierno por siempre. La Biblia dice,
eran estos al castigo eterno y los justos a la vida eterna.
Según la Biblia, si usted muere y va al infierno, ¿permanecerá
allí para siempre? Sí. Si muere con sus pecados
ahora, ¿dónde iría? Al infierno. aquí en una conferencia
estaba sentado a este lado me acuerdo Hernán Cortés de Puerto
Rico y dijo hermanos les voy a decir todo lo que la Biblia
dice del purgatorio y le acabo de decir todo lo que
la Biblia dice del purgatorio no existe no aparece punto número
cuatro Página 10, todos juntos. Voz alta. ¿Qué puede hacer para
no ir al infierno? Jesús le dijo, yo soy el camino
y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por
mí. Jesucristo es el camino. El medio para no ir al infierno,
ir a la gloria, no es a través de la iglesia, ni del bautismo,
ni de las buenas obras, sino tan solo por medio de Jesucristo.
Usted puede ir a la gloria solo por medio de Jesucristo. más
la vida de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Dios tiene un regalo para usted. Este regalo es la vida eterna.
Vida eterna significa perdón de pecado, comunión con Dios
e ir a morar con Él después de la muerte. Según la Biblia, ¿es
Jesucristo el único camino a la gloria? Pues sí. Todos juntos,
página 12, punto número 5. ¿Quién es Jesucristo? La Biblia
nos enseña que Jesucristo es Dios con nosotros. Y aquí, una
virgen concebirá y dará a luz un hijo. Llamará su nombre Emanuel,
que traducido es Dios con nosotros. Asimismo, Dios el Padre llamó
Dios a Cristo. Maos del Hijo dice, tu trono,
oh Dios, por el siglo del siglo. Centro de equidad es el centro
de tu reino. Jesucristo es Dios en carne. ¿Cree usted que Jesucristo
es Dios? Sí. Escúchame, si usted usa otra
presentación, no dejes este punto fuera. La Deidad de Cristo es
esencial para que una persona sea salvo. El camino romano no
incluye este punto. Porque el camino romano fue escrito
para otra generación donde ni había duda. Y ahora los testigos
falsos de Jehová han sembrado duda en todos lados. Así es que
usted y yo, hoy en día, tenemos y debemos incluir este punto
en cada presentación del Evangelio. Usted no puede ser salvo creyendo
en Cristo, el gran profeta. Tiene que creer en Cristo, el
Dios en carne, el de Emanuel, el Dios con nosotros. Punto número
seis, todos juntos en voz alta. ¿Por qué la salvación está solo
en Cristo? Porque Cristo es el único que murió en la cruz por
usted. Mas Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo
aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más estando
ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
¿Qué hizo Cristo por usted? Murió por usted. ¿Por quiénes
murió Cristo? Por los pecadores. ¿Con quiénes
Ud. justificaba? Con Su sangre. ¿Por
quiénes Ud. salvo de la ira? Por Él, Jesucristo.
Cristo murió por Ud. Hace cerca de dos mil años Cristo
fue clavado en una cruz. Dios por un milagro tomó todos
Sus pecados, lo puso en el cuerpo de Cristo y murió por Ud. Él sufrió el infierno por Ud.
Dios lo castigó en Su lugar. Cristo pagó por todo su pecado
con su sangre, fue enterado y resucitó el tercer día. Por esa razón
la salvación está solo en Cristo. ¿Puede salvarlo a la iglesia?
Pues no. ¿Puede salvarlo al bautismo? No. ¿Puede salvarlo a las buenas
obras? No. ¿Es Jesucristo el único medio
para ser salvo? Sí. Voy a hacer una pregunta. ¿Murió la iglesia
por usted? ¿Quién murió por usted? Entonces, ¿quién salva? ¿Murió
el bautismo por usted? ¿Quién murió por usted? Entonces,
¿quién salva? ¿Murieron las buenas obras por
usted? ¿Quién murió por usted? Entonces, ¿Quién salva? Amén. No, ¿van todos a la gloria? Todos
juntos. No, Cristo murió por todos, pero
no todos irán a la gloria. ¿Sabe por qué? Porque no todos
lo han recibido. La Biblia dice, más a todos los
que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad
de ser hechos hijos de Dios. Aunque Cristo murió por todos,
usted debe Entender que la salvación está sólo en el Señor Jesucristo.
Creer que Cristo murió por sus pecados. Arrepentirse de su pecado,
Él quiere salvarlo. Recibir a Cristo en su corazón
como su salvador personal. ¿Cree que Cristo murió por usted
y que puede salvarlo y lo salvará? Sí. Todos juntos. Será usted salvo. Y aquí yo estoy
a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la
puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo. Cristo está
aquí y quiere entrar en su corazón y perdonarle sus pecados. Pero
no puede entrar si usted no lo invita. Por ejemplo, si yo tocara
la puerta de su casa porque quisiera entrar, no podría hacerlo sin
su invitación. Igualmente, Cristo no puede salvarlo
ni darle vida eterna hasta que usted se vuelva de sus pecados
y lo invite a entrar en su corazón como su Salvador. Sólo si usted
recibe personalmente al Señor. Con este conocimiento usted tiene
que tomar una decisión. y hacer seguir en su pecado,
recibir a Cristo. Tiene que escoger entre Cristo
el pecado. ¿Qué quiere hacer con Cristo? ¿Recibirlo o rechazarlo?
Punto número 9. ¿Cómo se recibe a Cristo? Todos
juntos. Cristo está aquí en la persona del Espíritu Santo. Cristo
quiere entrar en su corazón. Él quiere perdonarlo y salvarlo
de ir al infierno. Él quiere ser su salvador, pero
usted debe invitarlo. porque todo aquel que invocar
el nombre del Señor será salvo. Usted debe hablarle a Cristo
y decirle cuál es su deseo. Aquí estas preguntas, hermanos,
es un breve repaso. Estaba su servo, y esta historia
lo he repetido muchas, muchas, muchas veces. Estaba su servo
en Vía de García, México, grupo de americanos, una niña de Jorge
de 14, 15 años, no me acuerdo. Ella no hablaba español. En la
plaza central parábamos, estábamos en una tiendita agarrando unas
cositas y ella se sentó ahí en la plaza y yo la vi sentada con
dos señoras ancianas, cara arrugada, cabello blanco, y ella ahí señalando,
venga, venga, venga. Pues fui y me dijo en inglés,
estas señoras quieren ser salvo. Yo la pregunté en inglés, ¿cómo
sabes tú? Tú no hablas español. Y ella me dijo, ah, pues aprendí
tres palabras. La pregunté, ¿cuáles palabras?
Y ella me contestó, léalo, por favor. Ella tenía una copia del follete
en inglés, se sentó con ellas y dijo, léalo, por favor, y le
seguía. Y cuando contestaron la pregunta,
entendió el sí o el no. Si contestaron mal, ella decía,
léalo, por favor. Las señoras tenían el librito
aquí abierto. Entonces, aproveché de las preguntas.
¿Admite usted que es pecadora? Sí. ¿Entiende usted que si muriera,
iría al infierno? Sí. ¿Cree usted que Jesucristo
es Dios y que solamente Él le puede salvar? Sí. ¿Está usted
dispuesta para arrepentirse de sus pecados y confiar con todo
su corazón en Cristo para su perdón y salvación? Sí. Les digo, pues vamos a decírselo.
Vamos a hablar a Dios y decírselo. Y oraron la oración ahí en veintiuno.
Dios, yo sé que soy pecador, sé que soy pecadora, pero creo
que Cristo murió por mí y que me salvará. Ahora mismo me vuelvo
de mis pecados a ti y te invito a Cristo a mi corazón. Perdona
mis pecados y sálvame. Gracias por hacerlo. Te lo pido
en el nombre de Cristo. Este lugar Villa de García es
muy conocido, es un lugar turístico. Algunos de ustedes lo han visitado. Miles y miles de cristianos pasan
por este pueblito cada año. Miles. Pregunté a la señora, Estoy seguro que ella había pasado
80, quizás acercaba 90 años de edad. Una de las cuales ya estaba acercando
70 y la otra era su mamá. No solo ellas dos recibieron
a Cristo, pero también la nieta. Escúchame, pregunté. ¿Han vivido aquí toda su vida?
Sí, aquí hemos vivido, aquí nací. En su vida, ¿alguien le había
explicado lo que esa niña le acabó de decir? No, fíjese que
nunca nadie me lo ha explicado, dice. Gloria a Dios por una americana
que aprendió tres palabras. Pero ¿cuánto más usted vio que
hablamos español? ¿Cuántos podrán decir, hermano
Gary, la verdad, la verdad, en mi familia tengo un pariente
y hasta la fecha no les he hablado? Estoy pensando en alguien en
mi familia, hasta la fecha no les he hablado. ¿Podría haber
esa mano sincera? ¿A mí? En mi familia, levanta la vena,
no le de pena, quiero hablar por usted. En mi familia, estoy
pensando en alguien. En mi familia. Y nunca les he
hablado. Puedo dejar la mano. Quizás usted era hermano Gale,
estoy pensando en un miembro de mi familia y les he hablado. No recibieron. Pero habla por
mí, porque quiero hablarles otra vez. ¿Podría ver esa mano sincera? puede bajar la mano. La invitación
la vamos a tomar con ojos abiertos. ¿Cuántos aquí podrán decir, hermano
Garlick, ora por mí? Por aquí delante mi Dios toma
un voto. Y es mejor no tomar voto que tomarlo y no cumplir. Pero la próxima oportunidad que
se me presenta Voy a hablar con mi pariente
de Cristo. Aunque sea nada más, léalo, por
favor. Pero voy a hablarles. Si usted podrá decir esto, por
favor, póngase de pie. Por ponerse de pie, usted no
está prometiendo que ellos van a recibir. Usted lo que está
prometiendo es que les voy a hablar. Alguno dice, pues yo no sé qué
decir. Le quité el pretexto. Léalo, por favor. Siéntese y
léalo con ellos. Amén. Amén. Estaba en Salt Lake City. Vi
esta clase. El varón fue a la mesa y dijo, hermano Garlick, quiero
veintiuno. Lo prediqué el sábado de la noche,
el domingo de la mañana, estaba comprando veintiún polletos.
Le dije, ¿por qué 21? ¿Por qué no 20 o 21, un número
irregular? Me dijo, no, es que no pudo dormir
anoche. Anoche fui al internet, compré
mi boleto. ¿Conoces Huancayo, Perú? Digo, sí lo conozco, hemos
tenido conferencia de la espada en Huancayo, Perú. Pues ahí tengo
21 parientes míos que nunca han oído. Y mañana salgo para hablarles. La semana pasada en Tijuana,
un varón me acercó, el hermano Eliseo. Dijo, hermano Garlick, gracias
por haber enseñado ese folleto allí en Ensenada, a la conferencia
de la espada en Ensenada, México, porque allí me pusiste el reto. Yo regresé a Puebla, México,
y quiero que usted sepa, hermano Garlick, trece de mi familia
fueron salvos. Un hermano de Honduras me dijo,
hermano Galec, ahora que Dios envía a alguien a hablar a mi
familia ahí en Honduras, yo soy fiel a ganar armas aquí porque
yo sé que lo que siembro cosecho y yo quiero que alguien llegue
a hablar a mi familia de Cristo ahí en Honduras. Al próximo año
regresé y le pregunté, Dios contestó la oración, me dijo, sí hermano
Galec, Dios envió a alguien. Y sí respondieron y son salvos.
Y le pregunté, ¿a quién envió Dios? Y me contestó, pues me
envió a mí. Bueno, pero le sugiere tener los folletos ahí a las
puertas saliendo. El compromiso suyo es esto. Yo
le voy a regalar a usted todos los folletos que tengo hasta
que se acaban. Usted lo que va a hacer es llevar
uno por cada miembro de su familia a quien usted se compromete leérselo
con ellos. Compromiso suyo es ir a leérselo
y dejarlo con ellos. Si quiere 21, lléveselos. Si
quiere, hasta que se acaben. Tengo dos cajas llenas ahí atrás.
Pero el compromiso suyo es que lo vas a leer con ellos. No es
sólo regalarlo, que se sienta usted con ellos y se lo lea junto
con ellos. Hay razón que tenemos los ojos
abiertos. ¿Sabes qué? En el pasado todas las invitaciones
a las tribeses fueron con ojos abiertos. Nada de esto será los
ojos si uno viene en secreto a confesar su pecado. Fue abierto
la cosa. ¿Cuánto podrán decir, hermano Garlick? En mi vida,
ahora mismo, yo quiero que ora por mí, porque en mi vida existe
un pecado que me estorba en cumplir con
esta tarea que estoy aceptando. Hay un obstáculo, un pecado en
mi vida. Estoy batallando. Usted dirá,
hermano Gale, ora que Dios me dé victoria sobre este pecado. Si usted podrá decir eso, ¿podría
usted levantar la mano? Dios le bendiga, Dios le bendiga,
Dios le bendiga, Dios le bendiga. Levántala, manténgala para arriba.
En mi vida estoy batallando con un pecado. Yo necesito que Dios
me dé victoria porque yo no quiero que mi pecado sea de tropieza
a mi familia. Levántala la mano bien alta,
bien alta. Yo quiero que Dios me dé victoria.
Amén. Vamos a orar. Padre, aquí estamos
de pie. Padre, estamos aquí comprometidos
de ir a nuestra familia con el Evangelio. Muchos por primera vez, algunos
de ellos. Padre, prepara el camino delante
de nosotros, tráigales circunstancias que les causa estar abiertos,
tráigales versículos, tráigales meditaciones, pensamientos que
les prepara para que estén para recibir. También hemos levantado
la mano mucho diciendo que tenemos un pecado, un estorbo. Padre, queremos victoria. Te estamos rogando que nos ayude
a vencer este pecado en nuestra vida. Por favor mírame aquí adelante. Para que usted tenga victoria
sobre su pecado, usted va a tener que cambiar algo. Estaba allí en Pasco, Washington,
y un joven vino y me dio su iPod lleno de música carnal. Este
es mi estorbo. Por favor, me la quita. Quizás hay amigos con los cuales
usted siempre anda con ellos y usted está cayendo en su pecado.
Yo no conozco su debilidad, pero usted lo conoce. Si su problema es el alcohol,
no entres a la cantina ni para repartir folletos. Cambia su hábito. Si su problema es robar, no sea
usted el voluntario para contar las ofrendas. No tiene que decirme cuál es
su problema, pero usted lo sabe. Y hay cosas que usted puede cambiar
para que su pecado no se repite. Muchos lo que deben hacer es
regresar a casa y quitar esta música mondana y carnal que estás
escuchando debe botarlo, debe destruirlo. Yo no sé cuál es
su pecado. Usted lo sabe. Quizás estás permitiendo
entrar en lo que usted ve y lo que usted lee. Cosas carnales. Yo no sé, pero usted sabe. ¿Cuántos podrán decir, hermano
Garley, honestamente, ahora mismo, yo ya sé lo que Dios quiere que
yo cambio para que este pecado no se repite? Si usted podrá
decir esto, levanta la mano bien alta. Yo ya sé lo que yo debo
cambiar para que este pecado... Levántala, no le depende. Yo
ya sé. Yo ya sé. Yo ya sé lo que Dios quiere que
yo cambio para que este pecado... Levántala, yo quiero ver. Amén. Ahora, lo primero que usted tiene
que hacer es confesar este pecado. Y ahí donde está usted, ahí parado,
vamos a tomar un tiempo para que usted ora a su Dios y confíase
en este pecado. Después, le voy a pedir que usted
diga a su Dios cuándo vas a cambiar, cuándo vas a hacer este cambio
que Dios quiere que usted lo haga. Vamos a orar. Padre, estamos aquí para que
nos limpie. Ahí donde está usted, confíase
en su pecado. En silencio, confiésalo. A Dios,
no a un hombre, a Dios. Confesar pecado no es hacer a
Dios saber algo que no sabe. Él sabe, Él es Dios. Pero confesar
a Dios es reconocer delante de Él que nosotros sabemos cómo
le hemos ofendido. Y confesar a Dios es venir arrepentido
y decir, por favor, por favor, ayúdame. no seguirte ofendiendo. Ahora mismo, dile a su Dios cuándo
vas a hacer el cambio que Él quiere que usted haga. Quizás
vas a tener que romper con un amigo, quizás algunos jóvenes
van a tener que romper un noviazgo que no te agrada. Yo no sé qué
es lo que tiene que ser, pero lo que usted tiene que hacer,
dile a su Dios cuándo lo vas a cumplir. Escúchame, no permite
que su pecado sea de tropieza a su familia. Gracias Dios por ese tiempo junto
en el nombre de Cristo te lo agradecemos. Amén. Mírame aquí por favor. ¿Cuántos
pueden hacer el cambio hoy? ¿Es posible hacer el cambio hoy?
Y usted ya hizo el trato con Dios de hacerlo. Levanta la mano.
¿Lo puede hacer hoy? Amén. Puedes dar la mano. ¿Cuántos dicen, hoy no puedo
por razones logísticas, quizás tengo que regresar a casa y como
está lejos, hasta regresar voy a poder deshacerme. Pero regresando,
yo ya hice el compromiso con mi Dios de hacerlo. Levanta la
mano. Amén. ¿Sabe lo que se llama esto? Se
llama avivamiento. listo para salir a hablar a nuestra
familia de cristo buscando limpiarnos purificarnos esto se llama vivamiento
hermanos sabes que hay en la gloria vamos a hacer algo si
dios nos permite vamos a reunirnos otra vez a reportar reportarnos
a ver cómo nos fue ok vamos a ir a regocijarnos ahí con estas
estrellas de que cantábamos verdad amén esta
Peliar Por Lo Que Debemos Peliar
Series Conferencias 2009
| Sermon ID | 102108205182 |
| Duration | 50:06 |
| Date | |
| Category | Conference |
| Language | Spanish |
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