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Muy buenos días, hermanos. Bienvenidos
a la Casa del Señor. Vamos a leer Romanos 7. Romanos,
el capítulo 7. Romanos 7. Romanos, el capítulo
7. Analogía tomada del matrimonio. ¿Acaso ignoran, hermanos? Pues
hablo a los que conocen la ley. Que la ley tiene jurisdicción
sobre una persona mientras vive. Pues la mujer casada está ligada
por la ley a su marido mientras él vive. Pero si su marido muere,
queda libre de la ley en cuanto al marido. Así que, mientras
vive su marido, será llamada adultera si ella se une a otro
hombre. Pero si su marido muere, está
libre de la ley. De modo que no es adultera, aunque
se una a otro hombre. Por tanto, hermanos míos, también
a ustedes se les hizo morir a la ley. por medio del cuerpo de
Cristo para que sean unidos a otro, a aquel que resucitó de entre
los muertos a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras
estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas despertadas por la
ley actuaban en los miembros de nuestro cuerpo a fin de llevar
fruto para muerte. Pero ahora hemos quedado libres
de la ley, habiendo muerto a lo que nos ataba, de modo que sirvamos
en la novedad del espíritu y no en el arcaísmo de la letra. ¿Qué
diremos entonces? ¿Es pecado la ley? De ningún
modo. Al contrario, yo no hubiera llegado
a conocer el pecado si no hubiera sido por medio de la ley, porque
yo no hubiera sabido lo que es la codicia. Si la ley no hubiera
dicho, no codiciarás. Pero el pecado, aprovechándose
del mandamiento, produjo en mí toda clase de codicia. porque
aparte de la ley el pecado está muerto. En un tiempo yo vivía
sin la ley, pero al venir el mandamiento el pecado revivió
y yo morí. Y este mandamiento que era para
vida a mí me resultó para muerte, porque el pecado aprovechándose
del mandamiento me engañó y por medio de él me mató. Así que
la ley es santa y el mandamiento es santo, justo y bueno. Entonces,
¿lo que es bueno vino a ser causa de muerte para mí? De ningún
modo. Al contrario, fue el pecado a
fin de mostrarse que es pecado al producir mi muerte por medio
de lo que es bueno, para que por medio del mandamiento el
pecado llegue a ser en extremo pecaminoso. Porque sabemos que
la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud
del pecado. Porque lo que hago no lo entiendo.
porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco,
eso hago. Y si lo que no quiero hacer,
eso hago, estoy de acuerdo con la ley, reconociendo que es buena.
Así que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita
en mí. Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita
nada bueno, porque el querer está presente en mí, pero el
hacer el bien, no. pues no hago el bien que deseo,
sino el mal que no quiero, eso practico. Y si lo que no quiero
hacer, eso hago, ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado
que habita en mí. Así que queriendo yo hacer el
bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí, porque
en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, pero veo
otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra
la ley de mi mente. y me hace prisionero de la ley
del pecado que está en mis miembros. Miserable de mí, ¿quién me librará
de este cuerpo de muerte? Gracias doy por Jesucristo Señor
nuestro. Así que yo mismo, por un lado,
con la mente sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la
carne, a la ley del pecado. Vamos ahora. Señor, gracias te damos que este
es un día bendecido, un día en que podemos abrir tu palabra
y meditar en ello, en que obres en nuestra mente, en nuestro
corazón, ya que como hemos leído hay mucha dureza siempre en nuestro
corazón para entender tu palabra y obedecerla. Derrama pues tu
favor sobre lo que están oyendo aquí presentes, como aquellos
que están también oyendo fuera de sus casas. Derrama tu bendición,
Señor, y añade almas para tu reino, para tu gloria y tu honra.
En el nombre de Jesús te lo suplicamos. Amén. Una vez más, Padre Celestial,
te damos las gracias por darnos a tu hijo amado, que él derramó
su vida hasta la última gota por nosotros, para saber que
somos tus hijos, que nuestros pecados han sido perdonados una
vez y para siempre. Derrama pues tu favor sobre tu
pueblo en lo que queda de este mes y al comenzar un nuevo mes. Bendícenos y guíanos en el nombre
precioso de Cristo. Amén. Estoy seguro que muchos cuando
leen el capítulo 7 de Romanos, por lo menos por mí, por años
y diría décadas, siempre todavía tienen muchas cosas que no entiendo
y que ustedes me imagino tampoco entienden. nos ha pasado verdad
sea que a veces dice bueno vamos a reflexionar un poquito y es
la frustración de no entender o comprender qué es lo que el
apóstol quiere decirnos y es con toda la escritura y por eso
tenemos maestros pastores que nos hablan y nos enseñan vamos
a leer solamente los primeros seis versículos para ponernos
en el tenor del mensaje acaso ignoran hermanos, pues hablo
a los que conocen la ley". Entonces ahí Pablo nos da una
clave, una clave en que él está escribiendo esta parte para aquellos
que conocen la ley. ¿Qué ley? La ley de Moisés, porque
desde un comienzo hemos dicho que él escribe a una iglesia
que está compuesta por gentiles, convertidos, o sea que eran paganos,
y también a judíos que han dejado el judaísmo y ahora quieren practicar
el cristianismo. Pero cómo dejar de practicar
algo que por siglos sus padres, sus antepasados practicaron y
ellos entendían que era la palabra del Señor. Entonces es vital
para entender todo el capítulo, entender y comprender por qué
Pablo pone entre paréntesis esto, hablo a los que conocen la ley.
Eso no quiere decir que los otros no entendieran, porque siendo
prosélitos o habiendo oído la ley de Moisés, que todos nosotros
en alguna manera u otra hemos oído, aunque no lo hayas leído
en la Biblia directamente, de los diez mandamientos, el decálogo,
como también se le conoce, como fue dado a Moisés en el desierto
del Sinaí, pero al mismo tiempo otras leyes que el pueblo de
Israel vivía porque eran una teocracia, eran gobernados por
Dios, pero ahora bajo el cristianismo estamos bajo otra ética, ya no
es una teocracia en el sentido de un lugar geográfico, ahora
estamos regados por el mundo, o sea que la tierra ya no delimita
nuestras costumbres, pero ciertamente le quedaba en la mente a los
judíos, entonces ¿para qué está la ley? ¿qué es la ley? Entonces el segundo punto es
que Pablo toma una analogía del matrimonio, una ilustración del
matrimonio. Si le cambio las palabras, este
pasaje no enseña del matrimonio, no enseña qué es un matrimonio,
está tomando lo que era la ley del matrimonio en aquellos días.
entonces hay muchas personas que tratan de defender lo que
dice estos primeros capítulos sobre todo para aquellos que
dicen que el divorcio es pecaminoso que no se debe divorciar a alguien
o que si se divorcia no se puede volver a casar entonces y toman
este pasaje mal tomado porque divorcios hay dobles matrimonios
hay gente que se casa la segunda tercera vez Y hay países como
Chile y como Argentina que no hace muchos años recién permitieron
el divorcio legal. Entonces, en las iglesias hay
muchas personas que vienen divorciados, vueltos a casar, y hay iglesias
que defenderán que, bueno, si hay un matrimonio, entonces ya
no debe disolverse ese matrimonio. Pero la pregunta que le pudiéramos
hacer a Pablo en esos días y a otra gente, ¿pero la ley de Moisés
no contemplaba el divorcio? La respuesta es sí. Por eso este
pasaje no enseña del divorcio, sino lo que era la ley del matrimonio
en aquellos días. Está tomando una analogía. En
primer lugar, no se puede comparar tampoco con los matrimonios modernos.
O sea que aunque no trate el matrimonio, me veo obligado a
decir algunas cosas de lo que es el matrimonio de aquellos
tiempos. Por ejemplo, la mujer no podía
divorciarse porque era una posesión. Llegamos leyendo hasta el versículo
6 para que ustedes se den cuenta con esta aclaración. Dice, pues
la mujer casada está ligada por la ley a su marido mientras él
vive. Pero si su marido muere, queda
libre de la ley en cuanto al matrimonio. Así que mientras
vive su marido, será llamada adúltera si ella se une a otro
hombre. Pero si su marido muere, está
libre de la ley, de modo que no es adúltera aunque se una
a otro hombre. Por tanto, hermanos míos, también
a ustedes se les hizo morir a la ley por medio del cuerpo de Cristo
para que sean unidos a otro, a Aquel, noten la mayúscula,
que resucitó dentro de los muertos a fin de que llevemos fruto para
Dios. porque mientras estábamos en
la carne, las pasiones pecaminosas despertadas por la ley actuaban
en los miembros de nuestro cuerpo a fin de llevar fruto para muerte.
Pero ahora hemos quedado libres de la ley, habiendo muerto a
lo que nos ataba, de modo que sirvamos en la novedad del espíritu
y no en el arcaísmo de la letra. Y entonces vuelvo a decir, la
mujer era un objeto de posesión, era una transacción comercial
en esos días. Su dueño era su marido, su amo
era su marido. ¿Cómo lo sabe, pastor? Bueno,
ahí lo dice. Ella no podía divorciarse. En el tiempo de Jesús, los hombres
se estaban divorciando por lo que sea. Entonces cuando Jesús
viene y le hacen la pregunta, entonces si es la situación así,
decían los fariseos con la mujer, no nos conviene casarnos. Pero
la verdad es que todos buscamos casarnos en algún momento de
nuestra vida, es algo que Dios ha puesto en nosotros. ¿Quiere
decir eso que todos se van a casar? No. ¿Quiere decir eso que todos
los que se casan no se van a divorciar? Pues algunos se divorciarán.
La estadística en este país es que el 50% de los matrimonios
se divorcian del 100% que se casan. Eso es bastante. Entonces
la mujer era una posesión, era una transacción comercial. Estaba
unida a su marido, estaba obligada. Entonces no es que no enseñe
el divorcio, no es que no enseñe el nuevo matrimonio, era que
era así la ley. La mujer no podía, por ejemplo,
divorciarse. no podía tomar esa decisión.
En el tiempo de Jesús y lo de las escuelas liberales, le estaban
dando a la mujer carta de divorcio. ¿Lo leyeron en los evangelios?
No me planchó bien la ropa por poner. Le daban una cartita y
te mandaban a donde tu papá. Ah, no me dio de comer a tiempo.
Entonces, cartita y la devolvían a su papá. Entonces el divorcio
se puso para evitar ciertos extremos pero para hacerlo difícil, no
fácil. Entonces no es que estamos proclamando
el divorcio por hacerlo, lo ideal de Dios es un matrimonio que
dure para siempre y minimizar los problemas con quien te casas.
ya la gente de experiencia puede ver y decir te vas a casar con
alguien por ejemplo una vez creo que dentro de todos los matrimonios
que yo he hecho había una pareja que pensaba que si le salía mal
se iban iba a divorciarse porque iba a salir por la puerta falsa
lo más probable que si tú piensas con la idea de que si algo sale
mal te vas a divorciar hay muchas cosas que salen mal en el matrimonio
te vas a divorciar Entonces está probado también que el que se
divorcie una vez tiene un alto incidente que se va a volver
a divorciar. Son estadísticas. Entonces, ¿qué está hablando
Pablo? Porque hemos hablado nosotros
de que estamos muertos al pecado. Lo que vimos en el capítulo 6.
Pero cuando habla de muertos a la ley del pecado, sepárenlo
porque son dos cosas distintas, pero que quieren decir lo mismo.
estás muerto a la ley del decálogo de Moisés y por lo tanto ahora
tu marido es otro pero estás muerto también a la ley del pecado
para que ahora sirvamos a Dios entonces les traigo a la mente
si nosotros estamos muertos al pecado y tenemos que presentar
a Dios nuestros cuerpos para servir a la justicia que es la
santificación entonces la muerte de Cristo en la cruz no sólo
sirve para el perdón de nuestros pecados ya que tú no puedes ser
salvo a menos que el Señor te justifique Nadie puede ser salvo
por las obras. Estamos claros en eso, pero lo
insisto y lo repito porque muchas veces se nos escapa por la mente,
¿verdad? Se nos escapa y decimos, bueno,
yo no soy tan malo. El punto es que también la santificación
es producto de la justificación. O sea, tú no tienes otra alternativa
que ser santo. Nosotros que hemos sido salvados
por el Señor, tenemos que ser santos y buscar la santificación
hasta nuestra glorificación. Entonces estamos descubriendo
que la muerte y resurrección de Jesucristo no es sólo para
salvación, sino también para santificación. y él lo que quiere
hacer es clarificar nuestra vida cristiana que va a culminar en
la glorificación o sea que todos los domingos o todas las semanas
en nuestro lo que tú haces es crecer en santificación crecemos
en nuestra vida cristiana porque todavía el pecado está ahí entonces
muerto a la ley del pecado pero a la ley de Dios y también a
la ley del pecado que muere en ti Entonces hay dos leyes, es
un doble fino. Estamos también muertos al poder
del pecado, no de la presencia, porque tú todavía tienes el pecado
morando en ti. Eso se llama la carne, la concupiscencia. Entonces estoy poniéndole esto
por delante para ir desglosándolo un poquito, separando, clasificando. Tú cuando fuiste salvo, justificado
por la fe, eres declarado muerto al pecado. pero muerto al poder
del pecado que todavía está en ti y por eso cantamos somos más
que vencedores sobre el pecado no que no caigamos no que seamos
perfectos o sea esto no está hablando de la perfección que
creen algunas denominaciones de alguna gente creen que hay
una exaltación del espíritu y viene a ti en una manera entonces llegas
a una perfección para no pecar entonces en esto tengo que apelar
a su experiencia ¿Cómo son ustedes? A lo que ustedes viven, a lo
que ustedes sienten, a lo que ustedes han crecido y se han
desarrollado, para ver que no son todos los angelitos que deben
ser. ¿Por qué? Porque somos seres humanos que
todavía, aunque redimidos, no hemos sido librados de la presencia
del pecado. ¿Cuándo será esto? En la glorificación. Mientras tanto tenemos una lucha,
estamos en la lucha. continua, cotidiana, de vivir
en el Espíritu de Dios. Entonces vivimos ahora bajo el
régimen nuevo del Espíritu. O sea, si hay algo distinto con
la salvación y en el nuevo pacto, es que ahora tú y yo tenemos
que vivir bajo el nuevo régimen del Espíritu, no en el paganismo
no en el judaísmo sujeto a una ley no en un sincretismo en una
mezcla de todo y entonces resulta un nueva una nueva persona que
toma lo bueno de aquí lo bueno del otro lado no es toda una
nueva criatura es todo un nuevo régimen porque el señor ha hecho
morar su espíritu en nosotros interesante es entonces entender
que por ejemplo cuando yo decía que la mujer está sujeta a marido
en cuanto a la ley antigua eso ha cambiado mucho porque el matrimonio
ha pasado por diferentes etapas por ejemplo en este país de las
mujeres inician el divorcio el 70% ¿por qué? porque de la persona
que se divorcia bueno el elemento femenino inicia esto pero sólo
el 25% se arrepiente de haberlo hecho o sea que al final están
más agradecidas porque se pueden divorciar o sea son no sólo es
matrimonio de occidente sino porque las mujeres tienen ahora
mucho más derechos de lo que antes era un matrimonio todavía
en oriente el matrimonio es visto con otro concepto en gran bretaña
el 62 por ciento de las mujeres inicia el divorcio entonces terminan
en divorcio pero donde hay una diferencia en este estudio es
que en Gran Bretaña el nivel de divorcios del estado de divorcio
es menor que aquí porque aquí hace varios años es 50% o sea
que el 50% es alto y no estoy hablando entre creyentes y no
creyentes es en general o sea que todavía es más pena y vergüenza
que muchos creyentes inician o se divorcian y eso es pecaminoso
les he hablado anteriormente que todo divorcio es pecaminoso
porque no es la voluntad de Dios ¿Pastor, usted nunca ha recomendado
a alguien que se divorcie? Sí, una vez, porque a veces es
necesario, porque hay gente mala, hay gente que va a terminar muerta.
En el caso de violencia, hay violencia contra la mujer y también
menos incidencia, pero hay violencia contra el hombre. Es muy raro
que salga esto, pero lo hay. entonces ocurre esto entre personas
que son del mismo sexo porque el matrimonio ha pasado yo recuerdo
en mis años de juventud aunque yo ya estaba casado el proceso
en que los matrimonios han ido y todo parecía ser que en algún
momento el matrimonio iba a terminar pero no ha terminado el matrimonio
lo que pasa es que la gente también entiende de que ya no es de origen
divino pero la gente se casa por ciertas conveniencias legales
el matrimonio ha pasado por diferentes procesos. Por ejemplo, antes
era fácil para nosotros que el matrimonio que es reconocido
por la ley es un matrimonio válido ante los ojos de Dios. Porque
hay gente que dice, si tú no te casas por la religión fulana
de tal, o por el rabí, o por lo católico, no estás casado.
Eso no es verdad. la biblia no declara eso, los
matrimonios por milenio es el acuerdo entre un hombre y una
mujer y la familia de testigo alguna persona por ejemplo piensan
y hablando de otra vez nuestra cultura católica no como hispano
es que si no te casas por la iglesia católica no estás casado
sin embargo hay un montón de gente divorciada que se ha vuelto
a casar no por la iglesia católica porque el divorcio en la Iglesia
Católica tiene que ser por lo que el Papa te dice. Entonces
hay un montón, supuestamente basado en esa ley, de divorciados
adúlteros. Adúlteros en el sentido que están
casados con alguien que según la ley de ellos no debieran estar
casados. Y noten ustedes que estando en el mes de la reforma,
eso es lo que trajo la nueva iglesia en Inglaterra, lo que
trajo la separación cuando el rey Enrique VIII se hizo cabeza
de la iglesia de Inglaterra. ¿Por qué? Porque el papa no le
quería dar el divorcio. Él quería tener varias mujeres
en el sentido o varias esposas que le dieran un heredero al
trono. Entonces en Inglaterra en aquellos tiempos el heredero
debía ser un hombre. pero ustedes ven que acaba de
morir la reina que ha estado más tiempo en el poder que ningún
otro rey por la edad o el tiempo y es porque cambiaron esas leyes,
o sea que con el tiempo y como la modernidad va avanzando hay
muchas leyes que cambiaban por ejemplo en Inglaterra no heredaban
las hijas, heredaba el hijo Entonces, para alguien no tener un hijo
era una pérdida de todo su bien. Entonces, los matrimonios se
arreglaban por conveniencia económica. Y eso era lo que está diciendo
Pablo, era una conveniencia. Esto era lo que la ley decía.
La mujer no tenía ningún decir en cuanto a eso. Entonces, la
mujer se casaba para que la mantuvieran. No tenía otra alternativa. Pero
aquí, en este país, no solo el hombre, la mujer tiene mucho
poder. Por eso no es de extrañar que el 70% elija cómo divorciarse,
inicie este proceso. Y no piensen ustedes que, por
ejemplo, ahora que ha cambiado y hay matrimonios de un solo
sexo. ya lo que el gobierno declara como ley ya es algo que nosotros
no podemos aceptar. Entonces ya no es válido para
mí que simplemente hay un contrato legal, que el matrimonio ahora
debe ser clarificado para nosotros los creyentes, entre un hombre
y una mujer. Porque entre lesbianas que se
casan, porque ese es su nombre, hay un 14% de incidencia de divorcio. o sea que se divorcian también
claro porque ahora ya te pueden casar así que si son lesbianas
que se casan en el futuro o las estadísticas de 10 años que muestra
el estudio de tecnología yo me lo invento no puede ser que hay
variación de si y no el 14% entre los homosexuales hombres que
se casan hay un 7% de divorcio entonces ¿por qué se divorcian?
o sea si heterosexuales se divorcian No es que te casas con un nuevo
sexo porque vas a ser feliz, más feliz, y no va a haber una
ruptura del matrimonio. Pero se quieren casar porque,
como hemos dicho años atrás, la ley para poder heredar, para
poder tener custodia. Porque antes que no tenían hijos
y no tenían perros, se peleaban a veces la custodia del perro.
Entonces, al final, carne es carne. Carne es carne. El pecado mora en nosotros. Entonces,
dicho esto, era la ley en aquellos días. De Moisés decía esto. La mujer no podía liberarse de
esa ley. Pero Pablo lo que nos está diciendo,
y se lo dice a los judíos o a cualquiera que quiera poner todavía la ley
de Moisés para ser salvados o justificados, que dicen ahora tú has muerto
a la ley. ahora tu amo, tu marido es otro y puede ser que nos suene
un poco raro pero en verdad Jesús es la cabeza de la iglesia. ¿Cómo
termina la glorificación? En las bodas del Cordero. La
esposa es la iglesia, se une ahí. La esposa todavía no está
en el cielo completo, porque hay mucha gente por ser salva,
gente que debe entrar en la iglesia del Señor. O sea, debe prometerse
con Cristo, obedecer a Cristo. Ahora nuestro amo es otro. Entonces,
esto es lo que Pablo está enseñándonos a nosotros, de que tú ahora estás
bajo un nuevo régimen de la ley del Espíritu. y es interesante
porque muchas personas pueden decir bueno yo no quiero entrar
a la iglesia, no quiero ir a la iglesia porque yo quiero dejar,
no quiero dejar la vida como yo la vivo porque las personas
siempre han pensado en el pasado uy te metes a la iglesia y no
tienes, no puedes fumar, no puedes beber, no puedes jarañar, no
puedes estar en la vida bohemia y encima tienes que darle plata
Porque aunque ustedes no lo crean, hay muchas personas que a veces
no quieren venir porque no quieren dar o no quieren soltar la parte
material, porque piensan, bueno, eso es su dinero y su trabajo.
No entienden la obra de Dios. No entienden por qué nosotros
damos en la iglesia, por qué venimos a la iglesia, por qué
nos gusta que nos prediquen, por qué queremos crecer en esta
santificación de aquel que lo dio todo por nosotros. El resto
simplemente es nuestra responsabilidad. Entonces, borró ni cuenta nueva. Es lo que está diciendo Pablo.
No puedes vivir tu vida de paganismo y tampoco hay vivir de acuerdo
a la ley. Esa ley ya pasó. Ahora tú estás
bajo el régimen nuevo de la ley del espíritu. Vamos a ver el
doble filo de la ley. Por la ley no podemos ni ser
salvos ni mucho menos santos. Todo el Antiguo Testamento demuestra
ese fracaso. Recuerden, todo lo que hemos
enseñado, predicado del Yom Kippur, todas las cosas que tenían que
hacerse en el templo, era para mantener al pueblo de Dios en
santidad. Una nación santa que obedecía
a Dios, pero demostró su fracaso. Pero ahora ya no hay fracaso.
El cristiano siempre será un vencedor. ¿Y por qué hablo del
doble filo de la ley? Bueno, podemos leer versículos
7 al 14 de nuestro capítulo, que nos dice así. ¿Qué diremos
entonces? ¿Es pecado la ley? De ningún
modo, al contrario. Yo no hubiera llegado a conocer
el pecado si no hubiera sido por medio de la ley, porque yo
no hubiera sabido lo que es la codicia si la ley no hubiera
dicho, no codiciarás. Pero el pecado, aprovechándose
del mandamiento, produjo en mí toda clase de codicia, porque
aparte de la ley, el pecado está muerto. En un tiempo yo vivía
sin la ley, pero al venir el mandamiento, el pecado revivió
y yo morí. Y este mandamiento que era para
vida a mí me resultó para muerte. porque el pecado aprovechándose
del mandamiento me engañó y por medio de él me mató. Así que
la ley es santa y el mandamiento es santo, justo y bueno. Entonces,
lo que es bueno vino a ser causa de muerte para mí, de ningún
modo. Al contrario, fue el pecado a
fin de mostrarse que es pecado al producir mi muerte por medio
de lo que es bueno. para que por medio del mandamiento
del pecado llegue a ser en extremo pecaminoso, porque sabemos que
la ley es espiritual, pero yo soy carnal vendido a la esclavitud
del pecado. El creyente sabemos que tiene
tres enemigos. El creyente tiene tres frentes
en los cuales tiene que luchar. Los dos primeros que les voy
a mencionar son externos a ti. o sea el mundo cuando habla del
mundo es el cosmos allá afuera todo lo que hay en el mundo no
pienses que soy exagerado todo lo que está en el mundo siempre
se opondrá a Dios porque los gobiernos de los mundos han sido
dados a las autoridades satanás aún aquello que aparentemente
es bueno como la cultura, el arte, la belleza, todo aquello
que la gente admira es en el mundo que se opone a Dios. Ahora,
no es que sea 100% corrupto, pero el mundo, con su manera
de pensar, nota cómo ha ido cambiando, por ejemplo, la idea del matrimonio,
y muchos creyentes son afectados y contaminados porque pierden
de vista el foco de lo que es el Evangelio y lo que Dios ha
hecho, no solamente en creación, sino en salvación. se opone a
Dios no te olvides porque tú puedes tratar de suavizar nuestros
jóvenes muchas veces ven a sus amistades sus amigos que le dicen
esa es la mente de los viejos pero la fe de Abraham es igual
que la mía o la mía es igual que la de Abraham y Abraham vivió
cuatro mil años atrás el mundo que él vivió no varíe mucho al
mundo que nosotros vivimos, porque el mundo siempre será nuestro. Es la gran Babilonia, es Egipto,
no solamente nos mantiene cautivos y sujetos a su esclavitud, sino
también a toda la influencia de la gran ramera, el mundo es
la gran ramera. Porque el mundo realmente para
aprovecharse de ti, simplemente abunda en prostitución para sus
propios actos egoístas. Por eso es que cuando la gente
se dedica sólo a un material, está viviendo como el mundo. Y hoy en día hay mucha fascinación
en las cosas del mundo, hay muchos adelantos en las cosas del mundo,
que no todas son malas, pero cuando nos tratan de alejar,
de buscar el reino de Dios primero y su justicia, y todas las demás
cosas serán añadidas. Fíjate que Jesucristo vino en
medio de los tiempos, en un tiempo interesante, porque no es que
había modernidad, pero Él siempre dijo, no pongáis los ojos en
las cosas materiales, donde el orinco rompen, hay que poner
nuestras riquezas en los cielos. Hay que abonar para el cielo.
¿Sabes por qué? Porque ahí es donde vamos a pasar
más tiempo. No acá en la tierra. Acá en la tierra es una fracción
de la eternidad. La pena es que aquel que no conoce
al Señor desperdicia su vida viviéndola en el mundo y al mismo
tiempo nunca vivirá con Dios. Por eso la ira de Dios. Pablo
lo que estaba hablando es del juicio de Dios para aquellos
que no son justificados por la fe. Entonces, lo que tú y yo
tenemos que buscar es esa justificación por la fe. Entonces, ¿cuál es
el otro enemigo? El diablo. Y no es que al mencionar
la palabra diablo uno se alegre, es que eso es lo que está en
escritura. ¿No fue tentado nuestro Señor, como él tentó a Adán y
Eva en el huerto? Por eso Jesús se le llama el
segundo Adán, porque a la tentación de Satanás. cayó. No podía caer porque era Dios.
Entonces, cuando tú ves la vida del Señor Jesucristo, cuando
lo lees en las biografías y los evangelios, te das cuenta que
él es el segundo Adán porque él triunfó y venció sobre la
tentación. ¿Y cuál es tu principal enemigo? Tú mismo. Tú mismo. Yo me acuerdo cuando
era niño y veía los muñequitos de repente. salía un diablito
y le decía al niño las cosas malas que tenía que hacer malas
entre comillas y de repente salía el angelito te acuerdas de esos
muñequitos en que era tu voz de la conciencia y que tú dices
no pero tienes que hacer esto y lo otro tienes que meditar
en una cosa y la otra bueno y siempre me quedaba con un sin sabor porque
no es verdad pero si es verdad tu concupiscencia la carne. Por eso demostramos que somos
pecadores, aún desde tiernos. siempre hay una idea que los
niños cuando nacen son inocentes no tienen mal no tienen culpa
bueno son inocentes en el hecho que no se les puede hacer responsable
del mal que hacen pero lo primero que tenemos que enseñarle a los
niños muy lindo muy tierno son tus nietos son tus hijos que
tú los ves no tan indefensos dice que angelito cuál de los
angelitos Caído o sin caer? Con cuerno
o sin cuerno? Bueno, son ideas, ¿no? Pero nacemos
con la carne. Eso se le llama en griego sarx.
Siempre que tú veas en la Biblia es la sarx. Es mal entendido
con soma. Soma es el cuerpo. Este cuerpo
lindo y bello que tú te ves cada día en el espejo. pero la gente
siempre pensaba que el cuerpo es malo y pecaminoso ahora noten
síganme porque esto es interesante entonces la gente pensaba que
el cuerpo es malo y se flagelaban se ponían cinturones con alambre
de púa porque se torturaban noten en cierta religión se adoraban
a ese tipo de santos porque querían someter la carne hacían sus ayunos
pero Jesús dijo no es lo que entra lo que contamina es lo
que sale no importa cuánto maltrates tu cuerpo por fuera es lo de
adentro lo que está mal es lo pecaminoso entonces por eso apelo
a que tú entiendas lo que hay en ti no seamos indiferentes
no pensemos que es un consciente colectivo que es que el mundo
te enseñó en la religión es que hay un sentir dentro de nosotros
de lo que es bueno y lo que es malo por supuesto lo que es bueno
está por las enseñanzas de nuestro padre y lo que es malo de toda
la influencia mala de tus amigos en aquellos tiempos en aquellos
días a lo mejor aprendíamos todo lo malo de nuestras nuestras
amistades Entonces, aprendamos de la experiencia del apóstol
Pablo cuando él habla de ese doble filo de la ley, porque
la ley nos hace conscientes de nuestro pecado. La ley es buena,
pero el resultado que produce en nosotros mal es muerte. Entonces, ¿por qué Dios permite
la ley? Porque le da carácter de transgresión, porque si la
ley no dijera no codiciarás, no pudiera ser malo ni pecaminoso
lo que yo codicio. Entonces, la Biblia está puesta
para que podamos tú y yo entender lo que es la maldad de la codicia.
Y la maldad de la codicia es algo de la carne, es algo de
nuestro interior que nadie puede ver. más que sus efectos externos. Nadie puede ver lo que pasa por
tu mente, sólo Jesús. Nadie puede ver tu malicia en
que haces una cosa con la intención de una segunda, Dios sí. Esa
ley no tenía castigo, no había manera de probarlo. Entonces
esa concupiscencia que está en ti solamente puede ser entendida
por ti mismo. en el sentido en que tú sabes
lo malo que eres. Ahora, cuando tú no eras creyente,
¿por qué es lo que Pablo está diciendo? No importaba, tú vivías
como te daba la gana, te divertías, no había ningún quizá remordimiento,
una cosita y la otra, pero no había remordimiento, esa era
tu vida. Ay, pero cuando ahora te conviertes, ¿eres justificado
por la fe? te das cuenta de que el pecado
revive porque ahora sabes que está mal y te gusta es lo que
Pablo está diciendo o sea la ley hace que se acentúe en el
nuevo creyente lo que está malo y todavía te gusta hacerlo nos
deleitamos en eso y esa es la manera como Pablo está hablando
en su experiencia ahora el pecado si se convierte en una tentación
porque antes vivía el pecado el pecado se reaviva se pone
provocativo antes no tenías ninguna molestia pero ahora cuando eres
creyente sientes un peso y por eso que el pecado del creyente
no es igual que el pecado del incrédulo, porque el pecado del
incrédulo él no tiene ningún remordimiento en cuanto a su
vida, pero nosotros sí, pero es un remordimiento que produce
vida, porque al apostre tarde o temprano lo dejamos. Como dice
el apóstol Juan, no practica el pecado, no practicamos el
pecado. Entonces la ley tiene ese doble
filo, en el sentido de que la ley te dice esto es malo, y tú
dices es malo pero te gusta hacerlo es un doble fin y te das cuenta
que no tienes el poder para vencer el poder viene de la cruz entonces
cuando las personas simplemente piensan que una decisión o profesión
de fe para el señor es suficiente tienes que mostrar el crecimiento
el deseo de santificación tienes que mostrar esta lucha que solamente
la vives tú pero mucha gente sucumbe al pecado, sucumbe al
hecho de que es como el que crece entre espinas, ortiga, o el afán
de la vida, etcétera, ahogan la palabra, entonces realmente
no son creyentes. La experiencia del apóstol y
nuestra es que el creyente que batalla contra la carne, la concupiscencia,
es una batalla que al apóstol es ganada. No de la presencia
total del pecado en nosotros, pero día tras día tenemos una
victoria ganada para Cristo. entonces por ejemplo las personas
que quieren el señor está obrando y quieren conocer al señor no
tienes que dejar nada porque no puedes dejarlo al contrario
después que eres creyente vas a tener una lucha por dejar esos
malos hábitos y por eso Pablo habla de desvestirnos del hombre
viejo y vestirnos del hombre nuevo Por eso Pablo habla de
dejar nuestras malas costumbres y hábitos que nos eran placenteras
y deleitosas, pero que ahora entendemos que Dios no quiere
que las practiquemos. Y tenemos esa lucha. El diablo,
el mundo y tú mismo. entonces tenemos una lucha continua
y constante en eso ¿quién va a ganar? entonces la experiencia
cristiana del apóstol es la que tenemos que aprender del versículo
15 al 24 ahora que leemos y vamos a obtener la victoria porque
lo que hago no lo entiendo porque no practico lo que quiero hacer
sino que lo que aborrezco eso hago y si lo que no quiero hacer
eso hago estoy de acuerdo con la ley reconociendo que es buena
así que ya no soy yo el que lo hace sino el pecado que habita
en mí entonces esto me enseña y nos enseña que no estamos libres
de la presencia del pecado no puede existir tal cosa como una
perfección y por eso que los pecados son otra vez, una y otra
vez, prácticamente lo mismo. Es tu costumbre. Si tú haces
algo malo y no lo arreglas, a la postre lo volverás a hacer. Siempre
estarás en ese camino equivocado y saldrá en un mal momento en
la luz porque no has vencido esa mala práctica o ese mal hábito. Porque yo sé que en mí, es decir,
en mi carne, no habita nada bueno. tu carne siempre te llevará a
pecar, a hacer lo que no es correcto, porque el querer está presente
en mí, pero el hacer el bien no. Ahora por el Espíritu de
Dios, el nuevo hombre no peca, es tu viejo hombre el que peca,
pero no hay una dicotomía de separación. Esta experiencia
del apóstol es nuestra experiencia, porque yo no quiero pecar, pero
lo hago. ¿Lo has hecho? Claro. Lo repito, pero el creyente tiene
la convicción del espíritu para apartarse y no volverlo a hacer
en el caso de lo que se practique pero qué bendición para aquellos
que no lo practicaron el pecado no tiene ninguna atracción en
ese sentido porque no están acostumbrados como el drogadicto por eso que
es mejor convertirse a una edad temprana claro que sí porque
tu cuerpo no está enseñado a la mala práctica pero eso no quiere
decir que no pueda reavivarse y hacerlo y practicarlo porque
está en ti y si lo que no quiero hacer dice
el verso veinte eso hago ya no soy yo el que lo hace sino el
pecado que habita en mí ahora otra vez no es una dicotomía
no no es que tu pecado es el que peca y tú no pecas pero lo
que te hace pecar eres tú en tu pecado lo que no quieres hacer
pecar es el nuevo hombre el espíritu de Dios en ti que sabe lo bueno
que debes hacer ya no soy yo el que lo hace sino
el pecado que habita en mí así que yo queriendo hacer el bien
hayo la ley que el mal está presente en mí porque en el hombre interior
el nuevo hombre me deleito con la ley de Dios pero veo otra
ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley
de mi mente y me hace prisionero de la ley del pecado que está
en mis miembros. Pero recuerda, el Señor nos ha
librado de todo aquello. Pero nota su experiencia como
hombre en la carne, zarx en su conjupiscencia, miserable de
mí. tus ayunos, tus ofrendas, botivas
religiosas, te hacen miserable. ¿Quién me libertará de este cuerpo
de muerte? Porque tu cuerpo es un cuerpo
de muerte. Eso va a estar con nosotros hasta el día de nuestra
muerte. Dice, gracias a Dios por Jesucristo Señor nuestro.
Así que yo mismo, por un lado con la mente sirvo a la ley de
Dios, pero por el otro con la carne a la ley del pecado. quiere
decir entonces que está bien que practiquemos la ley del pecado
y la ley de la muerte y la ley del espíritu obviamente que no
porque vamos de triunfo en triunfo no está diciendo eso es que entiende
él y tú y yo debemos comprender lo mismo que hay poder ahora
en el espíritu de la mente para vencer lo que está en este cuerpo
miserable de muerte sea para pecar o porque nos deterioramos
y nos enfermamos y tenemos dolor y al apóster moriremos, dejaremos
nuestro hueso aquí en la tierra. Ese es tu cuerpo de miseria.
La carne y la concupiscencia afecta a nuestro Soma. Entonces
ahora les recuerdo lo que dijo el apóstol, que así como ustedes
presentaban su Soma, sus miembros, para servir a la iniquidad y
a la injusticia, ahora ustedes son justificados por la fe ahora
presente en su cuerpo a Dios. sus miembros para servir a la
justicia. Ahora tú entiendes que es tu carne la que te inclina
al mal, pero ahí está la ley que te dice no, esto no es algo
que debes hacer. Esto es algo que Dios no le va
a agradar. Esto es algo que ahora que él es tu amo, porque has
muerto al pecado, ahora él es tu amo, es lo que él te manda
a hacer. Ahora tú estás sujeto a Dios. No es lo que la iglesia
diga, no es lo que el pastor diga, no es lo que alguien de
experiencia en un sano consejo te pueda sugerir a ti, es lo
que Dios te manda, es la relación que ahora tú tienes con Dios,
él es tu amo, él es tu señor, por eso esa separación de que
bueno él es tu salvador pero todavía es carnal y algún día
se dará cuenta que él es el señor, no va, en realidad la gente se
malacostumbra a guardar ciertas cosas para sí, pero el ejemplo
que tenemos en la escritura es que tú eres ciento por ciento
del señor y debes obedecerle ciento por ciento en todas las
cosas para Dios. Por ejemplo, y uno lo puede poner,
si tú no lees la escritura, que es algo que Dios te manda, ¿cómo
vas a crecer? ¿Cómo vas a crecer en la fe? Si tú no asistes a
algo que Dios te manda que haga lo bueno para tu propia edificación,
si no asistes a la iglesia, ¿cómo vas a crecer? Y no es ir de familia
en familia, de local en local, o de lugar en lugar a lo que
te conviene. Es a lo que Dios te manda para que tú puedas crecer. Y lo mismo en cuanto a la oración.
Y lo mismo a las cosas de la vida que tienes que tomar cotidianamente.
O en la cantaleta que mucha gente tiene en cuanto a ofrendar un
poquito. A ofrendar un poquito de lo mucho que Dios te da. Hay
gente que le falta aprender un montón, pero tú y yo estamos
aquí por gente que da en la iglesia para sostener la palabra de Dios.
Es algo todos damos, pero hay muchas personas que tienen una
idea en cuanto a eso. Dicen, no, no, esto es mío, no.
Es que tú no eres de Dios. No estás obedeciendo a Dios.
Si no te bautizas, no estás obedeciendo. Él es tu amo. Él es tu señor. Es Él lo que te manda y por eso
obedecemos. Yo estoy aquí en este púlpito
porque es un mandato que Dios me ha dado. tengo que obedecer
a dios hasta el último que tengo un respiro haré todo lo posible
para estar todos los domingos enseñando no sólo a esta congregación
sino a todos los que quieran oír el doctor Emilio Suárez me
introdujo a todas estas predicaciones que yo tuve en el caribe primero
en puerto rico luego en la república dominicana pero yo era joven,
novato, sin ningún tipo de experiencia en cuanto a eso. O sea que no
pienses tú que uno ha nacido y que usa saco y corbata ahora,
he estado en lugares y he dormido en lugares que tú no puedes imaginarte,
eso en mi país. Pero la carne estaba ahí presente
y lo que quiero decir es que la experiencia que nos lleva
es la victoria que tenemos en Cristo y que lo hacemos porque
es un mandato de Dios. Lo hacemos en obediencia a Dios.
Cuando Dios me llamó, me llamó para ser siervo de Dios. No es
que sea doctor, ingeniero, lo hubiera podido hacer, pero yo
no estaría feliz y celebrando los 50 años que le estamos dando
a todo esto. Este es el lugar que Dios me
quiere. No es buscar un nombre, es hablar
de aquel Dios que me salvó. En las condiciones que sea, como
sea, pero ser fiel a la predicación de Dios. Y lo mismo debes hacer
tú. tú debes ser fiel a Dios en lo que Él te pide que tú hagas.
Es por Dios. Es porque Él te ha salvado. Él
ha puesto la perla preciosa ahí en tu corazón para que tú lo
obedezcas. No pienses que la vida cristiana
es, bueno, esto me conviene o no me conviene. Esto es lo que yo
voy a hacer con mi vida. No, pon tu vida en el altar de
Dios. Dime qué es lo que tú quieres
que yo haga para ti. Y a lo mejor es que tú prediques,
que tú enseñes, qué bueno. Dios proveerá, a lo mejor es
que tú vayas y sirvas socialmente como creyente para llevar el
evangelio a tanta gente que está necesitada. Gloria a Dios, pero
usa tu profesión, tu trabajo, para que la obra de Dios avance,
para que la palabra de Dios corra y sea glorificada, porque la
vida terrenal es breve, pero lo que hacemos para Dios dura
toda la vida. Entonces esto es una batalla
que nunca acaba. y solamente estaremos contentos cuando obedecemos
a Dios ciento por ciento. ¿Tienes esa convicción? Tenemos
esa convicción en la santificación en que tenemos que obedecer a
Dios y por lo tanto la victoria es del creyente. ¿Miras al mundo
fracaso? Digo al mundo como fracaso si
tratas de buscar en el mundo recursos para tu vida de santidad. Cuando miras a la religión o
a todo lo que es externo, fracaso. cuando miras que tienes un enemigo
que siempre trata de distraerte, siempre trata de desviarte, o
por la tribulación, en las aflicción, y los problemas de la vida, el
diablo nunca quiere que tú dobles tu rodilla y clames a Dios. Por eso Romano 10 dice, todo
aquel que invocar el nombre del Señor se la salvo, y no quiere
decir solamente de la justificación por la fe, es que esta batalla
sigue, es feroz, es galáctica, imagínate que el diablo está
detrás de ti para que tú caigas pero él sabe que no puede cuando
tú usas los recursos y cuando tú lees oh yo en mí no hay nada
pero miro a la cruz de cristo miro al poder de cristo miro
aquel que ha muerto por mí pero que me ha resucitado y en mí
sólo hay miseria pero pablo está diciendo así que gracias doy
a Dios por Jesucristo Señor nuestro porque él es el que nos da la
victoria ¿has visto? cuando el señor le dice a Judas
¿cuál es la diferencia? le dice a Judas lo que vas a
hacer algo más pronto tú sabes lo que él salió o hizo y después
sabes cuál fue la consecuencia pero viene el buen pastor le
dice a Pedro, Satanás te ha pedido para saltearte, pero yo he orado que tu fe no
falte. Miserable de mí, pero miro a
Jesús. Él ha orado por mí para que yo
no caiga. Él ha orado por mí porque él
es el que te sostiene. Él es el que nos lleva de la
mano a la glorificación. Esa es la victoria del creyente. Siempre será Cristo su Señor
y Salvador. Entonces ahora tenemos un nuevo
régimen de vivir en el espíritu de lo cual el apóstol nos va
a hablar. Entonces Gálatas capítulo 5 versículo
17 un versículo que muchos creyentes
han leído pero ahora te das cuenta de lo que el apóstol nos quiere
enseñar recuerda que Pablo es nuestro apóstol y en Galatas
hablando de la lucha que tenemos en la carne
digo pues en el versículo dieciséis anden por el espíritu y no cumplirán
el deseo de la carne y ser hable de mí esto es lo que yo quiero
esto es siempre lo que mi carne porque el deseo de la carne es
contra el espíritu dice y el del espíritu es contra la carne
pues eso se oponen el uno al otro de manera que ustedes no
pueden hacer lo que deseen pero si son guiado por el espíritu
no están bajo el doble filo estamos libres en el espíritu del Señor. Noten lo que él dice en primera
Corintios, capítulo quince, el versículo diecisiete, hablando
de la resurrección y la lucha continua que tenemos, nuestro
trabajo en el Señor nunca es en vano, pero a Dios gracias
que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. ¿Por quién eres vencedor? Por
aquel que venció tu pecado y tu maldad. aquel que te justifica
por la ley. ¿Quién es el que te sostiene
en la vida diaria? No es la iglesia, no son los
mandamientos de Dios. Es tu buen pastor, que él duerme
contigo y amanece contigo. Es Dios. Y por eso cada pensamiento,
cada segundo, cada minuto queremos depender de él. Esta es la vida
del cristiano. se mira a sí mismo mira a los
demás por eso no interesa y la gente a veces aquí hay una explicación
de por qué dice ah pero era cristiano y no debía haber hecho eso bueno
quizás no debió hacer aquello que te escandaliza pero que tú
tienes el poder de hacerlo también no estás libre por eso no juzgamos
a los demás en su pecado si juzgamos a los demás en lo a los demás
en su pecado recuerda a quien te perdonó y que no es porque
tú no lo quieras hacer quizás si lo hiciste o algún momento
lo has querido hacer recuerda tú y yo somos seres miserables
a menos que el espíritu de Dios y eso es el camino a la santidad
entonces estamos muertos al pecado estamos muertos a la ley del
pecado y muertos al pecado y muertos a ese poder del pecado, que todavía
está en nosotros, que algún día nos vamos a liberar, pero gracias
a Dios que nos libra ese poder del pecado. Bueno, oh Dios te damos gracias que
de principio a fin la salvación es tuya y tú eres el que nos
das el poder para vencer nuestro pecado. y queremos cada día mantenernos
en la mortificación del pecado, pero sobre todo en el espíritu,
en la ley del espíritu, esa libertad gloriosa que tú das a los hijos
de Dios, para vencer nuestra maldad, para vencer aquello en
lo que a lo mejor nos criamos en malos hábitos. No hay pecado
que tú no puedas perdonar y quitar. Ayúdanos a ser el pueblo santo
que tú quieres que seamos. Ayúdanos a vivir cada día en
fidelidad para Si hay alguien que oye pero que no es salvo,
no es posible la santidad a menos que tus pecados sean perdonados.
Que tú seas justificado primero por la fe y luego seguir viviendo
en esta justificación, porque el justo por la fe ha de vivir. La gloria sea a ti, oh Padre,
la gloria sea a ti, oh Hijo, y al Espíritu Santo que nos ayude
a vivir esta vida de santidad. la gracia, la paz y la misericordia
de Dios sean con nosotros en esta mañana y en todo este día.
Muertos: al pecado, la ley del pecado, al poder del pecado
Series La iglesia
-Muertos al pecado.
-Muertos a la ley del pecado.
-Muertos al poder del pecado.
-Por la ley no podemos ser salvos ni santos:
-Doble filo de la ley.
-Experiencia cristiana de Pablo.
-Victoria del creyente.
-Resucitados a nueva vida para ser dirigidos por el Espíritu Santo.
| Sermon ID | 1017221457221270 |
| Duration | 57:14 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 1 Corinthians 15:57; Romans 7 |
| Language | Spanish |
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