Éxodo capítulo número 11 y vamos
a leer todo el capítulo y dice así de la siguiente manera. El
Señor dijo a Moisés, una plaga más traeré sobre Faraón y sobre
Egipto, después de la cual los dejará ir de aquí. Cuando los
deje ir, ciertamente los echará de aquí completamente. Dile ahora
al pueblo que cada hombre pida a su vecino y cada mujer a su
vecina objetos de platas y objetos de oro. El Señor hizo que el
pueblo se ganara el favor de los egipcios. Además, el mismo
Moisés era muy estimado en la tierra de Egipto, tanto a los
ojos de los siervos de Faraón como a los ojos del pueblo. Y
Moisés dijo, Así dice el Señor, Como a medianoche yo pasaré por
toda la tierra de Egipto, y morirá todo primogénito en la tierra
de Egipto, desde el primogénito de Faraón, que se siente en su
trono, hasta el primogénito de la sierva que está detrás del
molino, también todo primogénito del ganado. y habrá gran clamor
en toda la tierra de Egipto como nunca antes lo ha habido y como
nunca más lo habrá. Pero a ninguno de los israelitas,
ni siquiera a un perro le ladrará, ni a un hombre ni animal, para
que ustedes entiendan que el Señor hace distinción entre Egipto
e Israel. Todos estos usiervos descenderán
a mí y se inclinarán ante mí diciendo, sal tú y todo el pueblo
que te sigue después de esto yo saldré. Y Moisés salió ardiendo
en ira de la presencia de Faraón. Entonces el Señor dijo a Moisés,
Faraón no los escuchará. para que mis maravillas se multipliquen
en la tierra de Egipto. Moisés y Arón hicieron todas
estas maravillas en presencia de Faraón. Con todo, el Señor
endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó salir de su tierra
a los israelitas. Amén. Amados hermanos, yo quisiera
iniciar con una pregunta. ¿Qué estarías dispuesto a hacer
para salvar la vida de tus hijos o de tu hijo? Y para los que
no tienen hijos por el momento, pero son hijos, les pregunto,
¿por cuáles sacrificios estuvieron dispuestos sus padres a pasar
por ustedes? ¿Recuerdan ustedes esos sacrificios
que tuvieron que hacer sus padres ¿Por ustedes? Algunos han sacrificado
una carrera profesional. Otros se han sacrificado trabajando
más horas en su trabajo. Otros se han sacrificado tomando
múltiples trabajos para llenar las necesidades del hogar porque
posiblemente te tocó educar o criar a tu hijo solo o sola. Otros han sacrificado tiempo
libre. Y en casos extremos otros han dado su vida con tal de salvar
la vida de su hijo o hijos. Podemos seguir enumerando más
casos, pero la pregunta está ahí. ¿Qué estarías dispuesto
a hacer para salvar la vida de tu hijo, amado hermano? El día
de hoy vamos a considerar la última plaga, el último azote,
el último golpe que Dios envió sobre Faraón y sobre los egipcios.
Y veremos, en este pasaje, qué está dispuesto a hacer el Faraón
con tal de salvar la vida de su hijo, de su primogénito. El sermón está estructurado en
tres puntos. Uno, la amonestación de Dios.
Dos, el juicio de Dios. Tres, la actitud de Moisés. Pasemos a nuestro primer punto,
la amonestación de Dios. Si ustedes recuerdan, al terminar
la novena plaga, la plaga de las tinieblas, leemos en Éxodo
capítulo 10, versículo 28 y el versículo 29, usted puede observar
en su Biblia, que Faraón está afectado por las nueve plagas
que Dios había enviado. ¿Leemos? Éxodo capítulo 10 versículo
28 al versículo 29. Entonces Faraón dijo a Moisés,
apártate de mí, cuídate de volver a ver mi rostro, porque el día
en que veas mi rostro morirás. Contesta Moisés, bien has dicho,
no volveré a ver tu rostro, respondió Moisés. ¿Pero cuál es la actitud
de Faraón? Faraón sigue obstinado en negarse
en dejar libre al pueblo de Israel. Él insiste en que los israelitas
seguirán siendo los esclavos del reino egipcio. El capítulo
10, si usted observa, termina echando el faraón a Moisés delante
de su presencia y le dice, no quiero volver a verte. Pero ahora,
en el capítulo 11 de Éxodo, Dios le dice a Moisés que esto no
ha acabado. Todavía enviará una plaga más
sobre Faraón. Versículo 1 del capítulo 11.
El Señor dijo a Moisés, una plaga más traeré sobre Faraón y sobre
Egipto. después de la cual los dejará
ir de aquí. Cuando los deje ir, ciertamente
los echará de aquí completamente. La palabra del Señor nos dice
que después de este golpe, después de este azote, si ustedes recuerdan,
hermanos, amados hermanos, decíamos que la palabra plaga significa
azote. El faraón no va a querer ver
más a los hebreos en Egipto. faraón los va a expulsar de su
país. Esta última plaga será tan fuerte
que el faraón no tendrá gana de tener a los hebreos como esclavo
en Egipto. Pero antes nos dice la palabra
del Señor que el faraón una vez más tendrá una actitud obstinada. No dejará salir a los israelitas
Y por tanto, la espada de Dios está por caer una vez más sobre
la cabeza del faraón. Y este será el golpe final. Este será el azote final. Este
será un juicio más. Pero los juicios del Señor, amados
hermanos, no inician en el capítulo 11. El juicio de Dios contra
Faraón y contra todo el pueblo de Egipto inicia en el capítulo
7 si ustedes recuerdan. Cuando la vara de Aarón se convierte
en una serpiente y devora las varas de los magos de Egipto.
Y a partir de ese momento comienzan a caer los juicios de Dios sobre
Egipto. Nueve plagas en total han caído
hasta este momento. El país ha sido azotado no una
vez, sino nueve veces hasta este momento, y viene un décimo azote. Si ustedes recuerdan, las primeras
cuatro plagas causaron más bien molestia, inconveniencia entre
los egiptos. El Nilo se convierte en sangre,
ranas, mosquitos, moscas, y las próximas tres plagas Es decir,
la plaga número 5, la plaga número 6 y la plaga número 7 causaron
daños físicos entre la gente y el ganado. Pestes en el ganado,
úlceras y un granizo. ¿Y recuerdan ustedes la novena
plaga? Tres días de tinieblas, de oscuridad. La novena plaga
trajo confusión, ansiedad, desesperación en todo el pueblo de Egipto.
Pero ahora la ira de Dios está llegando a su punto final. Está llegando a su clímax. Está
por suceder algo que no puede ser evitado. El último azote. Y llegamos quizás a pensar que
el Señor está por anunciar esta última plaga. Sí la anuncia,
pero Él ya lo había anunciado anteriormente. Que el primogénito
del faraón iba a morir. Él ya lo había anunciado. La
décima plaga consiste en la muerte, no solamente del primogénito
del faraón, sino de todos los primogénitos de los egipcios
y aún del ganado. Leemos. Éxodo capítulo 11, versículo
4, versículo 7, perdón. Y Moisés dijo, así dice el Señor,
como a medianoche yo pasaré. por toda la tierra de Egipto.
Y morirá todo primogénito en la tierra de Egipto. Desde el
primogénito de Faraón que se siente en su trono hasta el primogénito
de la sierva que está detrás del molino. También todo primogénito
del ganado. Y habrá gran clamor en toda la
tierra de Egipto como nunca antes lo ha habido y como nunca más
lo habrá. Pero a ninguno de los israelitas,
ni siquiera un perro le ladrará, ni a hombre ni animal, para que
ustedes entiendan cómo el Señor hace distinción entre Egipto
e Israel. Amados hermanos, si ustedes recuerdan,
en las plagas anteriores, Dios manifestó su poder para que estas
plagas sucedieran. Pero ahora encontramos algo diferente
en esta décima plaga. Dice que el Señor mismo pasará. ¿Lo notan? Yo pasaré. Notamos que ahora que el pueblo
de Dios está a punto de ser liberado de esta esclavitud, ahora que
el pueblo de Israel está a punto de ser redimido de una esclavitud,
de ser libre de las cadenas, por fin, pero ahora es Dios mismo
quien desciende e interviene a favor de su pueblo escogido. Este principio que Dios desciende
para liberar a su pueblo, este principio también lo vemos en
el Nuevo Testamento y lo vemos en la encarnación de Jesucristo. Nosotros siendo esclavos del
pecado, Dios vino, nos dice la palabra del Señor en el libro
de Filipense. Dios vino en la persona de Jesucristo,
se encarnó, tomó forma humana y habitó entre nosotros para
morir en la cruz y así traer la liberación a su pueblo. Dios
no envió a otro mediador. Dios no envió a un pastor para
liberar a su pueblo. Dios no envió a un profeta, a
un sacerdote. Fue Dios mismo, amados hermanos,
quien vino a ser el mediador entre Dios y los hombres. Y no hay otro. No hay otro mediador
entre Dios y los hombres, sino Jesucristo mismo. Amados hermanos,
cuando se trata de la salvación, cuando se trata de rescatar a
su pueblo, Dios mismo toma carta en el asunto y se involucra.
Ese es el principio que nosotros encontramos en la Biblia. Es
algo que el Señor no puede delegar a nadie, porque nadie puede cumplir
con esa misión, sólo Dios mismo. Y este será el golpe final, la
muerte de los primogénitos. Tanto de todos los primogénitos
del pueblo de Egipto como también del ganado nos dice la palabra
del Señor, versículo 5. Y morirá todo primogénito en
la tierra de Egipto. Desde el primogénito de Faraón
que se siente en su trono hasta el primogénito de la sierva que
está detrás del molino. También todo primogénito del
ganado nos dice su palabra. Es decir, el juicio será generalizado. No habrá acecciones. Sufrirá el primogénito del faraón,
sufrirá el primogénito de la sierva que está detrás del molino,
pero también morirá también el primogénito de todo ganado. Amados hermanos, esta comparación
hermanos que encontramos aquí acerca del primogénito del faraón
y también del primogénito de la sierva nos dice que será un
juicio completo y que afectará a todo el pueblo de Egipto. También la palabra del Señor
nos dice en el Nuevo Testamento que habrá un juicio final y que
nadie lo puede detener. también será una tragedia, también
será un golpe, también será un sufrimiento que nunca antes se
ha visto. Así como también el pueblo de
Egipto nunca jamás había visto un clamor, un sufrimiento hasta
ese momento. Eso nos dice la palabra del Señor.
podemos leer el versículo 6 del capítulo 11 y habrá gran clamor
en toda la tierra de Egipto como nunca antes lo ha habido y como
nunca más lo habrá será un gran clamor esto mismo nosotros encontramos
también esta misma palabra con el mismo significado lo encontramos
también en otros versículos Por ejemplo, en el capítulo 3 de
Éxodo, versículo 7, y el Señor dijo, y he escuchado su clamor. a causa de sus capataces, pues
estoy consciente de su sufrimiento. Pero esa misma palabra con esa
misma connotación también la encontramos en el capítulo 5
de Éxodo, versículo 15. Entonces los jefes de los israelitas
fueron y clamaron a Faraón y dijeron ¿Por qué trata usted a sus siervos? Israel clama a Dios con dolor
a causa de su sufrimiento. Israel clama al faraón pidiendo
que les alivie la carga. Pero faraón no escuchó el clamor
de Israel. No quería escuchar los gritos
ni el sufrimiento de este pueblo. Pero ahora nuestro guardador,
nuestro salvador, nuestro pronto auxilio en nuestras tribulaciones,
el que guarda a Israel causará tanto dolor entre los egipcios,
que ahora serán ellos los que clamen por el dolor. Dios ha
salido a la defensa de su pueblo y los va a liberar. Nuevamente
Dios, hermanos, en esta plaga, ataca a todos los dioses que
tenían los egipcios. Una vez más, por medio de esta
plaga, esta décima plaga, el Señor ataca a uno de los dioses
que ellos adoraban como civilización. Si ustedes recuerdan, en la última
plaga, Dios mostró su poder sobre el sol. Los egipcios adoraban
al dios sol, el dios Ra. Pero vemos que Dios pudo vencerlo.
Y todo Egipto queda en tinieblas. ¿Recuerdan ustedes por cuántos
días? Por tres días consecutivos. El dios de Israel tiene autoridad
sobre el más poderoso de los dioses egipcios. porque Él es
el Dios verdadero. Él es el creador de los cielos
y de la tierra. Él es el autor y consumador de
la salvación, de la redención. Pero también no olvidemos algo,
que para los egipcios el faraón era un ser divino. Y él representaba
al dios Horus. Y cuando el faraón moría, representaba
al dios Osiris. Y su hijo, su primogénito, un
día se iba a convertir en el nuevo faraón que representaba
al dios Horus. Pero Dios está declarando que
va a morir el sucesor del faraón. No habrá otro ciclo dentro de
esta dinastía. Él va a morir. Dios acabará con
el próximo Dios Horus para mostrar que ninguna potestad humana puede
mantenerse en pie delante del Señor. Dios declara la muerte
de los primogénitos de Egipto porque ellos han esclavizado
a su primogénito. ¿Recuerdan ese texto que habíamos
leído también en los capítulos anteriores cuando Dios llamó
a Moisés para que fuera a Egipto a liberar a los hebreos? Dios
llama a Israel su primogénito. Podemos leer Éxodo capítulo 4
versículo 22 al versículo 23. Y aquí vamos a ver lo que acabo
de afirmar. Entonces dirás a Faraón, así
dice el Señor, Israel es mi hijo, mi primogénito. Y yo te he dicho,
deja ir a mi hijo para que me sirva. Pero te has negado a dejarlo
ir. ¿Pueden observar que el Señor
ya había anunciado esta plaga en el capítulo 4 de Éxodo? Por
tanto, ¿qué dice la palabra del Señor? Por tanto, mataré a tu
hijo, a tu primogénito. Faraón ya había sido amonestado. Faraón ya había sido advertido
acerca de que su primogénito, su hijo, moriría por no obedecer
la orden de Dios, amados hermanos. ¿Qué es lo que debería de haber
hecho el Faraón? ¿Hasta dónde está dispuesto el
faraón a hacer algo para preservar la vida de su hijo? Recuerden
la pregunta que hice al inicio. ¿Qué es lo que debería de haber
hecho el faraón? El faraón debía haberse humillado y dejar libre
al pueblo de Israel, el primogénito del Señor. Él no lo quería entender. Es más, los egipcios lo entendían. Sus oficiales también comenzaron
a temer al Dios de los hebreos. No querían más estragos, no querían
más sufrimientos en Egipto. Leamos exodo capítulo 10, versículo
7. Para mí es muy importante, amados
hermanos, que usted tenga su Biblia abierta y pueda leer estos
versículos. Como iglesia, es para nosotros
importante predicar la palabra del Señor de manera expositiva.
Yo sé que quizás cuesta un poco acostumbrarse a este estilo de
predicar, pero nosotros no queremos predicar nuestras propias opiniones.
Nosotros queremos y deseamos y son nuestras oraciones que
usted sea convencido por la palabra misma del Señor y no por nuestras
opiniones o comentarios. Dice la palabra del Señor en
Éxodo capítulo 10 versículo 7, si usted gusta leer la Biblia,
la palabra del Señor, y los siervos de Faraón le dijeron, ¿Cuándo
este hombre no será causa de ruina? Deje ir a los hombres
para que sirvan al Señor su Dios. ¿No se da cuenta de que Egipto
está destruido? Y luego, Éxodo capítulo 11, versículo
13. El Señor hizo que el pueblo se
ganara el favor de los egipcios. Además, el mismo Moisés era muy
estimado en la tierra de Egipto, tanto a los ojos de los siervos
de Faraón, como a los ojos del pueblo. Lo único que el faraón
debía hacer es dar la orden que el pueblo saliera libre. ¿Con qué finalidad? No para hacer
cualquier cosa. No para que el pueblo de Israel
hiciera lo que se le diera la regalada gana, la palabra del
Señor en específica, para adorar a Dios. La vida del hijo del
faraón estaba en juego. No había qué pensar, hermano.
La decisión era tan clara. Faraón debía salvar la vida de
su hijo, a su sucesor, a toda costa. ¿A qué estaría dispuesto
Faraón a hacer para que su hijo fuera salvado de la muerte? Faraón
quizá pudo haber pensado de que el dios de los hebreos no haría
tal cosa, que tan solamente era una amenaza, pero hasta ahora
han transcurrido cuántas plagas, cuántos azotes, cuántos golpes,
El pueblo de Egipto está a punto de colapsar. Lo sabe todo Egipto,
lo saben sus siervos, las personas más cercanas al faraón. Hermano,
entonces es imposible pensar que Dios no va a cumplir el juicio
que Él ha decretado para Egipto. Entonces, amados hermanos, es
imposible pensar que Dios no va a cumplir con su palabra hoy
día. Todos nosotros, nos dice la palabra
del Señor, vamos a comparecer un día delante de él. Y toda
rodilla se va a doblar delante de su presencia. O doblamos nuestras
rodillas ahora mismo y lo reconocemos como nuestro único y suficiente
salvador de nuestras vidas. O un día tú la vas a tener que
doblar, aunque no quieras hacerlo, delante de su misma presencia. El tercer punto y último de mi
predicación es la actitud de Moisés, la conducta de Moisés,
la reacción de Moisés. Puede haber visto todas estas
plagas y también la décima. Es sorprendente ver que Faraón
continúa empeñado en no dejar libre al pueblo de Israel. Continúa
empeñado en su rebelión. Para el Faraón es más valioso
su orgullo su rebelión, su oposición a la voluntad de Dios. En lugar
de humillarse, en lugar de doblar sus rodillas y ceder ante la
voluntad divina y salvar la vida de su hijo, que lo que él hace
se endurece más. Pero Dios recuerda a Moisés que
este hombre todavía no va a ceder. ¿Quiere leer conmigo el versículo
9 y el versículo 10 del capítulo 11? Entonces el Señor dijo a
Moisés, Faraón no los escuchará, para que mis maravillas se multipliquen
en la tierra de Egipto. Moisés y Aarón hicieron todas
estas maravillas en presencia de Faraón. Con todo, el Señor
endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó salir de su tierra
a los israelitas. Amado hermano y amigo que estás
aquí por la soberanía del Señor. Este es el estado de un hombre
sin Dios y sin esperanza. Su corazón es duro como una piedra. Está cerrado a la voz de Dios.
Sus ojos ven todo lo que está sucediendo a su alrededor y vive
como que si nada está pasando. Ese es el estado de un hombre
sin Dios. Ese es el estado de hoy día de
una persona sin Cristo. Muchos de ellos sufren, están
padeciendo, están al borde de la desesperación. Nosotros nos
acercamos, les decimos, busca a Dios, humíllate ante Dios,
cree en su obra, que Él murió por nuestros pecados. Arrepiéntete
y confiesa al Señor como tu único y suficiente Salvador y apártate
del pecado y vive una vida para la gloria del Señor. Acude a
Dios, ruega por su misericordia. ¿Y qué responden ellos? No puedo, no quiero, no tengo
tiempo. Tal vez a ti te funciona, como
alguien dijo una vez cuando le estaba hablando acerca del Evangelio
de Jesucristo. Tal vez a ti te funciona eso
de Dios y la Biblia, pero yo tengo mis propias creencias.
La Biblia nos describe la reacción de Moisés. Lee conmigo el versículo
8. Todos estos sus siervos descenderán
a mí y se inclinarán ante mí diciendo sal tú y todo el pueblo
que te sigue. Y después de esto yo saldré.
¿Y cuál fue la reacción de Moisés? Y Moisés salió ardiendo en ira
en la presencia de Faraón. La Biblia nos dice aquí que Moisés
salió ardiendo en ira al ver la dureza de corazón de Faraón. No pudo más que Moisés, el hombre
más manso de la tierra. sentir ira contra él. Es extraño
ver este sentimiento, esta reacción, esta conducta en Moisés. La Biblia, no lo dice Ismael
Gutiérrez, no. La Biblia nos dice que Moisés
era un hombre muy humilde y manso. Si usted quiere, puede leer conmigo
Números capítulo 12, versículo 3. Moisés era un hombre muy humilde. más que cualquier otro hombre
sobre la superficie de la tierra. Pero ahora vemos una reacción
de Moisés intensa, profunda, fuerte. ¿Te sorprende? Pero esto
no es para más. A mí no me sorprende realmente
estar delante del faraón y ver esa actitud. ¿Por qué? Porque Faraón está prefiriendo
su rebelión sobre la vida. ¿Sobre la vida de quién, amados
hermanos? Sobre la vida de su hijo. Sobre la vida de su primogénito. Faraón prefiere su orgullo, su
obstinación, que la vida de su propio hijo. Es algo inconcebible
pensar que el Faraón prefiere la muerte de su hijo con tal
de no ceder ante la demanda de nuestro Señor, el Dios verdadero
y el autor de la salvación. Por tanto, Moisés reacciona de
esa manera. Era una ira santa. También es
una indignación hoy día. al ver el rechazo continuo de
hombres y mujeres que han visto las maravillas del Señor, han
visto la mano de Dios, han visto la misericordia de Dios una y
otra vez sobre sus vidas y aún se resisten a hacer la voluntad
de Dios y a aceptarlo como su salvador. Y para concluir, no
solamente les quiero predicar a los amigos, también hay un
principio para la iglesia. para nosotros como creyentes.
¿Cuál es ese principio? ¿Cómo se podría aplicar también
esto para nosotros? Tristemente también muchos creyentes
en ocasiones viven como el mundo. Muchos creyentes llegan a vivir
como los que no conocen a Cristo. ¿Sabemos lo que la Biblia nos
dice acerca de la vida matrimonial? Sabemos lo que la palabra del
Señor, la palabra inmutable, nos dice acerca de vivir una
vida para la gloria del Señor, una vida de piedad para su gloria. Lo que la Biblia nos dice acerca
de buscar a Dios, de la humildad, de la responsabilidad, del amor
fraternal. Y muchas veces nos resistimos. Esta misma reacción de Moisés
también la tuvieron los profetas en el Antiguo Testamento, cuando
Dios enviaba a un profeta para confrontar al pueblo de Israel
a causa de su pecado. Pero también esta misma reacción
también de Moisés, también podemos verla en el apóstol Pablo, cuando
tuvo que confrontar el legalismo, el libertinaje de diferentes
iglesias. Por ejemplo, Gálatas capítulo
3 versículo 1, ¡Oh, gálatas insensatos! ¿Ustedes creen que esa palabra
es suave? ¿Cómo te sentirías, amado hermano, que te digan que
eres insensato? Es fuerte, ¿verdad? Por la forma
en que te estás conduciendo, por la forma en que te estás
comportando y que tu vida no glorifica a Dios. Porque tenemos
que reconocer que todavía en nosotros habita mucho orgullo. Nos vamos a sentir mal. Pues
aquí es el apóstol Pablo, hermano. Gálatas capítulo 3, versículo
1, para que usted lo lea muy bien. Pablo le dice a los gálatas. ¡Oh, gálatas insensatos! ¿Quién
los ha fascinado a ustedes ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado
públicamente como crucificado? Quiera el Señor que esta misma
reacción nosotros la podamos sentir, no contra el pecado del
hermano, sino contra nuestro propio pecado. antes de fijarte
en las debilidades y en el pecado de los demás y estar ahí encima
de los demás. Quiera Dios que esta reacción
de Moisés la podamos sentir, pero no contra el hermano, sino
contra nuestro propio pecado, contra nuestro propio mal. Romanos
capítulo 7, versículo 24, decía el apóstol Pablo, miserable de
mí. ¿Quién me libertará de este cuerpo
de muerte? pero gracias sean dadas a Dios. Una vez más lo digo, pero gracias
sean dadas a Dios. Que el propósito de esta reacción
del apóstol Pablo al hacer esta pregunta, al decir esto miserable
de mí, ¿quién me libertará de este cuerpo de muerte? Sea para
sacudirnos y clamar a Dios perdón y misericordia. Vengamos delante
de él, delante del mediador entre Dios y los hombres. Lo aclaro,
confesemos nuestros pecados. cuando no le hemos honrado a
él y apartémonos del mal. Él será justo en perdonar, en
derramar su gracia y darnos el poder, la fortaleza para abandonar
nuestro pecado y seguir a Dios con fidelidad. Yo quiero concluir
con un versículo que posiblemente tú lo conoces muy bien. Proverbios,
capítulo 28, versículo 13. El que encubre sus pecados no
prosperará, pero el que los confiesa y los abandona, ¿qué hallará? que va a encontrar la misericordia
del Señor. Dios te bendiga. Nos ponemos
de pie y oramos a nuestro Señor.